lunes, 24 de noviembre de 2014

“Interestelar”, Nolan nos cuenta que el amor es lo único que trasciende en el tiempo y el espacio.
























































































































Quería empezar el posteo agradeciendo la hospitalidad a las autoridades de la UNAB en la ciudad de Bucaramanga, y a los amigos de Radio Domo en Medellín. Me sorprendió la hermosa ciudad que pertenece a la Gobernación de Santander, una ciudad limpísima, acogedora, con una ingeniería estructural preciosa, ordenada a más no poder, con gente honesta y respetuosa, aunque no faltan los tontos que están regados por todo el continente. Siendo tan pequeñita, Bucaramanga tiene más centros comerciales que muchas capitales de nuestra América del Sur, pero, luego de la abominable Cartagena de Indias, es la ciudad más cara de Colombia. Me invitaron a comer un ceviche, y terminé enseñándoles a hacerlo. Fueron seis días duros, pero bien valieron la pena. Logré ver el film de Nolan en XD y DBOX, en un Cinemark de primera, y fue una sensación especial, salvo por el mismo detalle imprudente de los celulares y el Popcorn de las salas peruanas. Las mujeres más hermosas de Colombia están ahí, en Bucaramanga, aunque son difíciles de conquistar, si no tienes la inteligencia ni el trato para hacerlo. Gracias por las atenciones y seguramente volveré.

Pues bien, la ciencia ficción en manos e imaginación del puntilloso cineasta británico Nolan -Einstein lo hubiera aplaudido- estaba en la obligación de buscar otros derroteros, no repetirse en lo conceptual ni en lo visual -aunque sea materialmente imposible- de aquello que se nos ocurriría que podría suceder -la tan manoseada vida en el espacio- intentando alejarse de lo que ya se había planteado en cintas anteriores del género, de acuerdo a propuestas de la talla de 2001: A Space Odyssey de Kubrick, Metropolis de Lang, La Jetée de Maker, Blade Runner y Alien de Ridley Scott, Star Wars de George Lucas e Irvin Kershner, Inception del mismo Nolan, Gravity de Alfonso Cuarón, Moon de Duncan Jones, Back to the Future de Robert Zemeckis, Twelve Monkeys de Terry Gilliam etc. Nolan ha demostrado ser un cineasta distinto -no el mejor ni el más completo- ya que le fascina poner a todos en aprietos, y que suele no equivocarse cuando se adentra en asignaturas complejas, además de arriesgarlo todo a través de una narrativa que está siempre presente para manipularnos, pero que en esta ocasión -al adicionarle una historia paralela basada en lo exultante del amor- nos resultan invitaciones seductoras. Lo que le place a Nolan es hacernos pensar, inclusive que nos preocupemos por cuestiones que seguramente jamás hubiéramos meditado, dandonos curiosidad. Su obsesión por la mente humana lo lleva siempre a tratar materias nada planas y no lineales. Todo lo contrario. Solo cabe recordar el film Memento, o cintas sorpresivas como The Prestige, o la desconcertante Origen. Nolan necesita la interacción con el espectador, es imprescindible para él -lo es para los genios- que en la visión de su obra la participación nuestra sea absoluta. Esa es su mayor recompensa. Otros directores son más de hacer muchas cintas, de diferentes géneros o producciones comerciales, que no se perciben como desafíos, sino como simples hechos de una continuidad desgarbada. Interestelar tiene tintes artísticos del cine independiente, porque Nolan no se ha dejado engullir por la maquinaria hollywoodense -aunque se valga de ella para sacarle provecho a su trabajo- siendo un claro ejemplo de esa rebeldía, el no uso en ninguno de sus proyectos del 3D, tecnología que no le atrae en lo mínimo. No abundan en estos tiempos realizadores que se arriesguen a fracasar con ideas nuevas, frescas, que generen controversia, y que nos hagan reflexionar sobre temas que quizás antes de observarlos no representaban mayor reto para los espectadores. En cuanto a la película -superior a Inception- trataremos de brindarles un concepto cinematográfico -básicamente la historia- y otro físico cuántico para que podamos intentar comprender como la sabiduría de Christopher Nolan puede combinar ambas tendencias, sin necesariamente tener que entender, ni ser ducho en la parte científica. Interestelar es la mejor excusa posible para que podamos apreciar y dialogar acerca de relatividad general, dilatación temporal, agujeros negros y paradojas asociadas a viajes en el tiempo. Muchos aspectos de la física cuántica en donde introduce Nolan su película, son correctos -no en vano está detrás de ellos el que más sabe del tema, Kip Thorne, así como su hermano escritor, Jonathan Nolan en la parte técnica del guión- pero también se denotan cuestiones que Nolan las maneja como concesiones lógicas de la escritura para integrar argumentaciones muy efectivas, entendibles y que no nos deba de aburrir. Por momentos, Nolan hace una película de aventuras y también le da cabida al Western, ambas tendencias en donde Matthew McConaughey asume con talento y credibilidad lo que necesita el cineasta londinense. El último ganador de la Academia le da un toque melancólico a su personaje, inclinándose hacia lo histriónico, que lo colocará entre los candidatos al Oscar al mejor actor principal. Es una actuación correcta, pero no brillante, a veces sobreactuando justo en aquellos instantes que no debería haberlo hecho. No cabe duda que la mejor manera de explicar la teoría de Albert Einstein, es usar la dilatación del tiempo gravitacional. Conforme la intensidad del campo gravitatorio va creciendo, el tiempo se desplaza con mayor lentitud. Los satélites del GPS tienen relojes atómicos que van más rápido que los que se encuentran en la superficie, por lo tanto, se requiere usar una corrección relativista que compense dicho efecto gravitatorio. Este efecto es clave en el guión de los Nolan. Interestelar nos propone un futuro similar al del famoso efecto Dust Bowl, uno de los peores desastres ecológicos que azotó a los EEUU entre 1932 y 1939. Una sequía que afectó a las llanuras y praderas desde el Golfo de México hasta el Canadá. El suelo, despojado de humedad, era levantado por el viento en grandes nubes de polvo y arena denominadas ventiscas negras, que eran tan espesas que escondían al radiante sol. El Dust Bowl multiplicó los efectos de la Gran Depresión, y provocó el mayor desplazamiento de población habido en un corto espacio de tiempo en la historia yankee. Tres millones de habitantes dejaron sus granjas, y más de medio millón emigró a otros estados. Nolan se da cuenta que puede darnos una versión parecida, pero agregándole mucho de su agudeza cinematográfica. El cineasta deduce que entre el cambio climático, la mano torpe del hombre, y otros factores, habrá múltiples desastres naturales que afectarán a los cultivos de la agricultura, produciendo una masiva hambruna que extinguirá a la especie humana. Si el hombre no está en conflicto, pero la naturaleza lo va a matar a puchos, es el futuro de la humanidad la que queda comprometida, siendo el mismo hombre que tiene que salir de la tierra, emprender un viaje intergaláctico e intentar buscar un lugar que lo pueda albergar. Nolan parte de esa premisa y también de otra complementaria, que la humanidad no tiene futuro cierto y tangible, pero los exploradores tienen una misión que cumplir. Estos viven en un espacio-tiempo de cinco dimensiones paralelo al nuestro, que es de cuatro. Crean un agujero de gusano que conecta a la tierra con otra galaxia no conocida. El punto de entrada está en las cercanías de Saturno -acá Nolan le da una palmada en el hombro a Stanley Kubrick por 2001: Una odisea en el espacio-. Pero entremos en la fase primaria. Interestelar es el viaje que emprende un padre para proteger el futuro de sus hijos, sobretodo el de Murph, interpretado de manera brillante por la joven Mackenzie Foy, más allá de los límites de nuestra constelación. El primer tercio de película nos presenta a una familia de granjeros con campos de maíz rodeando su casa, los cuales, al igual que sus vecinos tienen serios problemas al ser atacados por una plaga fulminante que les arruina los intentos de sobrevivir en el medio rural. La familia la forma un padre ex-piloto de la NASA, Cooper, un hijo que en su adolescencia está interpretado por Timothée Chalamet, y luego en su etapa adulta por Casey Affleck, una mujer de gran deducción intuitiva, interpretada en el segundo tercio de la cinta por la bella Jessica Chastain. Junto a ellos John Lithgow -un actorazo que no quiso ser el mejor del mundo- en el rol de suegro de Cooper, y abuelo de los niños. Ocurrirá un hecho ligado a unas coordenadas que cambiará el desarrollo de la película, y que nos adentrarán en el tema que promueve Nolan : un viaje hacia lo desconocido basada en la capacidad de explorar que viene innata en el ADN humano. Si algo ha caracterizado a Nolan, es su obsesión por la calidad artística de sus producciones, y en ese apartado le ha sido de gran ayuda la colaboración de Hoyte Van Hoytena en la dirección fotográfica. Uno de los puntos más atractivos del film, son mostrados a través de medios planos, o con planos cercanos a los actores –no son Close Up- como para acotar el vasto espacio que el cineasta reproducirá tiempo después. Coloca enormes planos espaciales, sumados a certezas científicas que Thorne ha tenido a bien explicarle. Ejemplo de esta afable fotografía seria el contraste entre una tierra arenosa, pálida en sus colores, y la luminosidad de la infinidad del universo, los planetas y el agujero negro. Otro tema que observamos es cómo es un agujero negro, y cual es la forma en que Nolan lo plasma en el film. Es realmente intuitivo y muy profesional. Como es habitual en el universo de Nolan, en Interestelar  no rompe el molde, y nos quiere complicar la vida -obviamente la gran mayoría cae en el artilugio- como si fuera uno de esos rompecabezas 3D, al que tenemos que ponerle piezas que no conocemos, ni su forma, ni cómo son. El film tiene sus luces, pero también sus sombras, y eso quizás lo vaya a alejar de poder ganar el premio mayor de la Academia. El lenguaje en algunos instantes es demasiado técnico para el espectador común, e inclinado a un léxico científico, en lugar de acercarnos con facilidad al núcleo de la historia. Pero Nolan siempre tiene el as explicativo debajo de la manga. Es poco probable captar tanta cantidad de información si nunca oímos hablar de ella. Por suerte, el guión guarda la resolución de los nudos que nos serán revelados a su tiempo, no antes. En cuanto al mismo guión, al principio es un drama terrenal que nos cuenta la historia de la familia, y poco a poco va dirigiendo sus pasos hacia la ciencia ficción. Aun así, Nolan sabe contar sus historias de forma comprensible, aunque a veces, quizás aquí pase así, nos da tantos inputs tecnológicos, de física cuántica, y de ciencia ficticia, que si uno no está atento, simplemente quedamos descolocados. Los demás apartados técnicos de la puesta en escena son muy buenos, habiendo algunos efectos que no se logran del todo, pero que no pesan demasiado en nuestra observación y disfrute -esperemos que tampoco en la Academia- el montaje, sonido y la mezcla de los mismos, no tienen fallas, de tal manera que la historia general, junto a las tramas de cada personaje, no perturban, y están calzadas con la corrección debida.  Estamos ante un film fresco, diferente, innovador, y sobre todo de una intrepidez absoluta. No comenté la BSO, porque Hans Zimmer -quien ya hizo un trabajo excepcional en Inception- hace seguramente lo más exquisito de la parte técnica. Este viejo zorro de la melodía pulcra no sólo demuestra personalidad sino originalidad, es decir, la ausencia de paralelismos con otras BSO anteriores, hecho que debería ser habitual entre todos los compositores. Es sencillamente una odisea musical magistralmente compuesta lo que vuelca el autor alemán en la cinta, que nos envuelve a todos con una naturalidad excitante. Será candidata al Oscar, y si no se dan prisa en bajarlo, se lo vuelve a llevar a casa. En cuanto a las interpretaciones destaca por encima del resto al figura emblemática de McConaughey a pesar de algunos yerros antes mencionados. Verlo llorar mirando los mensajes que durante años sus hijos han ido grabando para poder conectarse con él, son un  nudo en la garganta. De las escenas con su hija en el film, la primeriza Mackenzie Foy, no es necesario decir nada, ya que diera la impresión que realmente fueran padre e hija. Otra actuación que resalta es la del veterano Michael Caine -qué gestos corporales que maneja el inglés, sumado a una voz propia de la situación en que está inmerso-. Anne Hathaway -es bellísima- le hace el contrapunto ideal a Cooper, e incluso sirve de elemento clarificador del porqué realmente se encuentran en la misión. Bien Casey Affleck, correcto Bill Irwin, y venido a menos un Matt Damon haciendo de villano. Lo que más me sedujo fue cuando Nolan se refiere al amor. Nunca lo había hecho, y cuando lo hace se esconde tras la excelencia. Nolan siempre se refiere a los sentimientos en muchos de  sus films, pero no de lo que puede significar el amor como preludio poético en determinada acción genérica, y en cada acto personalísimo de cada uno de los artistas. Son los sentimientos que definen a los protagonistas de sus producciones, el estado mental en el que se debaten etc. Pero, el amor, para Nolan, es otra cosa, no se puede definir, solamente vale intentar imaginarlo, pero se siente como una bocanada de aire en las escenas donde el inglés lo pone como excusa, condena o fin vital. No solo desde la vertiente positiva, también desde ese amor obsesivo muy difícil de abandonar para luego hacerlo crecer. En Interestelar encuentra los momentos justos para una narrativa que va más allá de los anhelos, de lo conocido, porque allí queda enclavado el amor que antepone Nolan para salvar a la humanidad. El personaje de McConaughey lo da todo por el amor a sus hijos, sobre todo por su conexión con la pequeña Murph, que luego la verá anciana en su lecho de muerte, y seguirá sintiendo esa misma pasión paternal. La clave del film la da el personaje de la Hathaway, cuando en medio de una acalorada discusión, pronuncia la frase que uso para titular la entrada: El amor es lo único que trasciende en el tiempo y el espacio.

En la parte estrictamente física cuántica, el punto de salida está en un sistema planetario con siete planetas en órbita alrededor de un agujero negro masivo. Los exploradores sólo visitarán tres de ellos, llamados Miller, Edmunds y Mann. Los protagónicos viven en cinco dimensiones e incitan al alter ego de Kip Thorne, el profesor Brand, interpretado por Michael Caine, a una misión intergaláctica única en su naturaleza hacia el sistema planetario Cooper deberá de abandonar a Murph. Ella se quedará en la tierra, y acabará siendo una famosa física teórica, completando el trabajo inconcluso iniciado por Brand sobre la teoría cuántica de la gravedad. Los agujeros de gusano que se pueden atravesar son físicamente de una materia meramente especulativa, pero los exploradores pueden violar la física y hacerlos realidad. No existe la física en el viaje por el agujero de gusano, solamente licencias literarias. Todo lo que uno va observando en el desarrollo de la película durante el viaje, es un gran espectáculo que Nolan sabe matizar. Sin embargo, la entrada del agujero de gusano cerca de Saturno es real -similar a una esfera transparente que refracta las estrellas del fondo-. Las imágenes del agujero negro, Nolan las muestra como una especie de disco de acreción realista. Sin embargo, se omiten algunos elementos que son claves. No se logra observar la fuente de la materia del disco de acreción ni su magneto-hidrodinámica, ni la emisión de radiación que producirían brillos que deberían quedar congelados por el un efecto llamado Doppler gravitatorio. Aun así, las imágenes que impone Nolan son espectaculares. Interstellar logra las imágenes más realistas de un agujero negro que hemos visto en una película de ciencia ficción. Algunas escenas son de gran belleza, de una estética profunda. Es imposible no recordar a Kubrick, aunque esta vez Nolan le pone un ritmo más rápido y acentuado, incluso más que la cinta Gravity de Cuarón. Gargantúa es el nombre del agujero negro masivo -su masa es de unos 100 millones de veces la masa del sol- que está en rotación a una velocidad radial del 99,8 % de la velocidad de la luz-. Cooper representa al sujeto sin conocimientos en física, y en la película varios tratan de explicarle los conceptos básicos de los agujeros negros en rotación, el horizonte de sucesos y la ergosfera, así como la diferencia entre la singularidad de un agujero negro de Schwarschild y uno de Kerr. Sin embargo, ni yo mismo logro enterarme de las sutilezas de la explicación. El agujero negro más cercano al horizonte de sucesos, es Miller, un planeta con agua líquida en la superficie y una gravedad mayor de la que supone existir en la tierra. Los exploradores caen en una zona de aguas someras en las que caminan sin necesidad de nadar. El planeta sería aburrido si no fuera por la presencia periódica de tremendos tsunamis, que Nolan logra con efectos deslumbrantes. Volviendo a la física de los agujeros negros, el momento más interesante en el aspecto físico de la película, y donde mejor se ve la mano de Nolan, es en la ilustración del concepto de dilatación temporal gravitatoria en el planeta Miller. Según el guión, una hora en Miller equivale a siete años lejos del planeta, dentro de la nave nodriza Endurance. Gracias a este guiño podemos estimar las propiedades del agujero negro Gargantúa. En la pizarra se observa claramente la métrica de Kerr para un agujero negro en rotación, y el correspondiente diagrama de Penrose. Otra de las cuestiones importantes que Nolan se encarga de destacar, es la estabilidad del propio planeta debido al límite de Roche y al efecto de las fuerzas de marea gravitatoria. Este cálculo en relatividad general para un agujero negro de Kerr no la entiendo, me parece complicadísimo. El límite de Roche calculado con física newtoniana no tiene en cuenta la contribución a la gravedad de la presión de la materia, ya que la presión forma parte del tensor de energía-momento y por tanto es fuente de la gravedad.  ¿¿ Podría sobrevivir Cooper a la singularidad del agujero negro ?? En principio, lejos de la singularidad, las fuerzas de la marea se pueden soportar, pero crecen sin límite conforme nos acercamos a ella. En el caso de la solución de Kerr la singularidad tiene forma anular, pero no parece razonable que una persona pueda sobrevivir en su entorno. Por supuesto, si los exploradores son capaces de crear agujeros de gusano intergalácticos, también serán capaces de protegerse del intenso campo gravitatorio. Cooper en el interior de Gargantúa usa curvas espacio-temporales cerradas para comunicarse con su hija ¿¿ Hay este tipo de curvas en el interior del agujero negro de Kerr ??  Sí, las hay, pero no son estables. Quizás nuestros héroes, capaces de estabilizar un agujero de gusano, también son capaces de estabilizar estas curvas espaciotemporales cerradas. En cualquier caso, se trata de pura especulación. El guión de Nolan, no tiene un concepto real de la física. Por último, ¿¿ Podrían ser necesarios datos cuánticos para entender la gravedad cuántica ?? Quien sabe, quizás sí, quizás no. El profesor Brand y Murph parecen haber desarrollado una teoría cuántica de la gravedad con ciertos parámetros libres. Es posible que la única manera de concretar estos valores es obtener ciertos datos cuánticos cerca de la singularidad de un agujero negro de Kerr. Obviamente esto es pura especulación. De nuevo la historia al estilo de Nolan marca la física y no al revés. Es una película muy útil para ilustrar la dilatación temporal gravitatoria y los agujeros negros en rotación de Kerr. Más allá de toda prédica a favor o en contra, hay muchos componentes que no parecen físicamente correctos. No importa mucho el hecho. Los exploradores están en la película para permitir todo tipo de violaciones de la física siempre y cuando la tensión argumental crezca gracias a ello. El mayor fallo físico de la cinta son las nubes de hielo del planeta Mann. Se les pasó. Una lástima. Interestelar es la ciencia como cualquier otra cosa que puede ser definida y entendida, se puede racionalizar, pero el amor es algo que no se puede definir, solo se siente. Trato de decirles que no vamos a entender todo lo que está involucrado aquí en el film, ni todas las teorías, pero la película no trata de eso, trata del sostenimiento de una misión que tiene al amor como sostén imprescindible. Lo que busca Nolan es hacer una interacción infinita entre la ciencia y el amor. En realidad, la película se fundamenta en lo que significa la familia donde el amor nunca termina. Es como una pieza de arte o una pintura. No hay que comprenderla, solo hay que dejarse envolver. Nos encontramos ante un film que no dejará a nadie perdido en campo neutro, te gustará o no, porque la ley de la cinematografía es tener adeptos y críticos, como la vida misma. Nolan hace cosas que no me llenaron, quizás el desenlace demasiado dulzón, pero tiene en la raíz de su inteligencia elementos muchos más bellos e interesantes, como el sacrificio de un padre por los hijos, y su lucha por la humanidad. Una grandísima película, que todo buen cinéfilo tiene que observar por lo menos tres veces.