miércoles, 19 de noviembre de 2014

“Born Yesterday”, George Cukor nos demuestra que son mejores los sueños del futuro que la historia del pasado.






































 

































































Hemos llegado a la última de las películas dentro del “Homenaje a la mujer en el cine” que nos comprometimos a desarrollar con el único objetivo de resaltar el esforzado trabajo de la mujer en el mundo de la cinematografía hollywoodense, y no ser menos que lo que hacía en esos tiempos el hombre. Si empezamos la muestra con uno de los mejores directores de la historia, finalizar este pequeño ciclo con él mismo -George Cukor- nos resulta indispensable darle el mejor de los desenlaces. Arrancamos con Cukor y paramos con otra de sus obras maestras. Habíamos afirmado que el cineasta elevó el clasicismo a un nivel superior y más influyente de esa palabra utópica: perfección. Con su encanto seductor, detallista, describió una humanidad femenina plagada de contrastes, en ocasiones con suma crueldad aunque siempre dejaba que aflorara nuestra emoción y sentir hacia ellas. Esto es precisamente lo que hace George Cukor en Born Yesterday o Nacida ayer, otra de sus abiertas comedias romanticonas realizadas a fines de 1949. El cineasta norteamericano escogió para el papel principal a la actriz Judy Holliday -por una serie de razones- un símbolo de la comedia teatral de Broadway, llevándola al cine jugándose el pellejo aunque rodeándola de eficaces y buenos actores. William Holden, en plena madurez y reputación -ganaría el Oscar en 1953 por Stalag 17- el gran Broderick Crawford -ya había ganado el año anterior la estatuilla por All the King's Men- y en menor grado Howard St. John; quienes se encargan de sostener en todas las fases requeridas por Cukor a la actriz. El guión se basa en una obra teatral del novelista Garson Kanin, y que Judy Holliday logró interpretar en más de 1,600 oportunidades en Broadway. La bella actriz nos conmueve con el personaje de Emma Billie Dawn, combinando con dilatada frescura los dos elementos básicos aunque antagónicos de la comedia: la risa y la emoción. Le suma gracia y ternura en una interpretación que la lleva hacia el más ínfimo de los detalles, siempre buscando la excelencia. Nos sorprende con la cadencia de sus diálogos, la modulación de su voz agudizándola para enfatizar su ingenuidad y esa estupidez muy bien volcada hacia lo que significaba la famosísima “rubia tonta”. La multiplicidad de sus gestos expresivos, dan plena noción de la calidad cómica de la actriz, alejada prematuramente de la pantalla a causa de la “Cacería de brujas” que fomentó el Senador McCarthy y el FBI, quienes no pudieron probarle ningún vínculo con el Partido Comunista que aparentemente se había infiltrado en los EEUU. Aun así, y a pesar de no estar incluida en la lista negra de la gran meca hollywoodense, la Holliday tuvo algunos contratiempos para desempeñar su arte durante los dos años siguientes a la investigación, en 1950. Era el mismo Cukor, que la rescataba, la calmaba y la colocaba nuevamente en la cúspide. Ganó el máximo premio de la Academia por éste film, derrotando a grandísimas interpretaciones hechas por aquel maravilloso dueto entre Anne Baxter y Bette Davis (All About Eve), la extraordinaria Eleanor Parker (Caged), y la increíble Gloria Swanson (Sunset Boulevard). Murió en 1965, a los 43 años, dejándonos un gran legado artístico. Pues bien, en Born Yesterday, Cukor nos cuenta la historia de un tal Harry -un formidable Broderick Crawford haciendo de un ser repugnante y despreciable- un rústico millonario lleno de negocios vedados, que se traslada hacia Washington D.C. junto a Billie -una impecable y divertidísima Judy Holliday- además de un abogado corrupto y relacionado, Jim Devery -correcta actuación de Howard St. John-. El objeto del viaje es la de conversar y convencer a un par de políticos, con la finalidad que los favorezcan en sus ilícitos negocios, es decir, que sea el gobierno quien le financie sus picardías comerciales. Jim luce interesado en que Harry y su pareja contraigan matrimonio, para impedir que ella pueda llegar a testificar contra Harry en un futuro. El hampón está disconforme con los modales y la falta de educación de Billie, una ex-corista con pocas luces mentales, y se decide por contactar a un periodista de nombre Paul Verrall -magnífica actuación de William Holden- para que este se encargue de darle lecciones de comportamiento a Billie. Paul la va tratando de una manera especial, es agradable y gentil al explicarle los términos en que ella debe moverse al nivel en que se encuentra. Billie aprende de inmediato las enseñanzas de un afable Paul, y va comenzando a mostrarnos una inteligencia que la tenía escondida. Paul se fascina con ella, y Billie -al acostumbrarse a la delicadeza de un trato caballeroso- se enamora de su profesor. Por otro lado, Harry, por intermedio del pillo de Jim, ha puesto a Billie como la testaferra de todos sus negocios, con el fin de ocultarlos de una posible fiscalización por parte del gobierno. Llegado el momento, Harry requiere que su dinero se le devuelva, pero se enfrenta a una independizada Billie, entrando ambos en un conflicto acalorado. La ex-corista y el periodista decidirán entonces liberarse de la presión mafiosa de Harry, para buscar su propio destino juntos. El título de la cinta, Born Yesterday hace referencia a la expresión inglesa I was not Born Yesterday, que literalmente se traduce como No nací ayer. Un enunciado irónico que deja entrever el tono y la evolución de la trama, así como de sus personajes, en la que se constituye -según el maestro Woody Allen- como una de las mejores comedias de la historia del cine. Cukor recrea el mito de Pigmalión, contándonos cómo un periodista lleno de ideales es contratado por un pez gordo de la mafia de la chatarra, para darle una buena educación a una mujer tonta aunque de buen corazón. El reconocido cineasta vuelve a tratar una temática reiterativa en su cine, vale decir, la voluntad de cambio vital en un personaje insatisfecho, casi siempre una mujer que sufre por no haber encontrado su rol en la vida. Esta temática es una constante que el director desarrolla de forma prolija tanto en sus comedias como en sus dramas. En estos habría que apuntar a paradigmáticos personajes como el de Greta Garbo en Camille o La dama de las camelias, o el de Ingrid Bergman en Gaslight o Luz que agoniza. En las comedias surgen las fabulosas actuaciones que compone la enormidad de  la mejor actriz de la historia, Katharine Hepburn en Holiday o Vivir para gozar, o en Sylvia Scarlett o La gran aventura de Silvia. En el caso del film que estamos comentando, la composición del personaje que realiza Judy Holliday es entretenidísimo, pero que puede llegar a alejarse de ese vital  componente dramático, que en el fondo es uno de los dos motores, el otro es aquella historia romántica-cómica, que le dan juego y movimiento a lo que Cukor ha planificado para su película. Nadie podría negar, que éste es uno de esos films atiborrados de momentos brillantes, con una escena final que es un ejemplo de síntesis cinematográfica. Humor inteligente y desopilante, un guión muy trabajado, cuasi perfecto, actuaciones memorables, y una narrativa impecable, hace que este film rodado hace ya 65 años, no haya perdido un gramo de actualidad, y lo podamos disfrutar a plenitud a través del Blu Ray, emocionándonos profundamente. Por razones misteriosas, la tradición de la chica tonta ha sido siempre representada por una muchacha de cabello rubio, debiendo siempre aparentar un nivel de intelecto bastante flojo. Cukor tomó este estereotipo para su comedia, donde buscó desnudar la corrupción que existe con muchos políticos y mostrar como aquella rubia boba, acaba siendo más inteligente y sagaz que muchos pillos vestidos de cuello y corbata. Nació otra persona el día de ayer, que logró superarse gracias a que aprendió a pensar y analizar. El amante -es curioso que en una cinta de aquella época George Cukor nos muestre tan claramente a una pareja que vive en unión libre- si bien es un sinvergüenza, ratero y delincuencial traficante de influencias -similar al notario público Walter Pinedo Orrillo de la hoy famosa red Orellana en el Perú, y en parte a la inmoral de Olga Portal Paniagua- no tiene una inteligencia del todo dotada, porque sucumbe ante su propia incapacidad, y la inteligencia de Billie. La escena en que juegan a las cartas es espectacular. Born Yesterday es todo un ejemplo de cómo es posible hacer una comedia sofisticada, con la simplicidad de unos diálogos ingeniosos y elegantes, donde Cukor trabaja un argumento con sabia definición e integridad moral. Quizás para curarse en salud, sobre lo escabroso de la relación, y la exhibición de políticos que se dejan comprar y alquilar por un pan con huevo frito y una Coca Cola Zero, hay algunas escenas del film en donde Cukor hace un elogio de la Constitución yankee, y deja constancia que también existen los políticos de raza, que poseen dignidad y no aceptan ningún tipo de corruptela. La frase de Jefferson es contundente: La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud. A buen entendedor pocas palabras. Excepcional película de Cukor, y se da término a un homenaje pequeño, pero sincero de éste diminuto espacio.