miércoles, 29 de octubre de 2014

Homenaje encomiástico del “Blog Cinelogia y Cinericia” a la Mujer en la Cinematografía, a través de diez films referentes. Introducción. Noviembre de 2014.




























































































































































































































No se me habría ocurrido hacer una especie de entronización de la labor de la mujer en el cine. Creería que en cada entrada lo hago de manera fugaz, y algunas veces poniéndole el acento en cada trabajo que supongo superior. Estoy en un concurso que lidera una excepcional institución internacional de la crítica, y como uno de tantos requisitos a los cinco finalistas que hemos quedado para la fase final, vamos a competir acerca de la mujer en el cine. A mí me tocaron las 10 películas que más representan para mí el papel de la mujer en el cine. Es un caso extraño, porque de los cuatro con quienes deberé rivalizar no me crucé en ninguna de las cintas, y sí ha sucedido entre el resto. Lo más lógico era que cada quien tuviera por lo menos tres o cuatro films iguales, para que la comparación sea la que prime.

Cuando en un vetusto cobertizo parisino se comenzaron a proyectar imágenes nunca se pensó que ese invento, daría origen a lo que con justicia se ha denominado el "Séptimo arte", como sucesora de las otras seis que los antiguos griegos consideraban como las artes y/o ciencias del espíritu, es decir, las matemáticas y la física. Los máximos cultores de la Pintura más Escultura, Música, Poesía, Literatura y Teatro, Filosofía, e Historia, nunca imaginaron que podría existir un séptimo arte, pero esa máquina que proyectaba imágenes en movimiento le produjo a la humanidad una asombrosa mezcla de entretenimiento con satisfacción espiritual, y eso justificó el apelativo. Claro que el cine tardó en desarrollarse como arte muchos años. En sus principios se filmaron escenas cotidianas, tales como trenes llegando a la estación o alegres reuniones. Una veintena de años después de las primeras filmaciones se empezaron a hacer películas con argumento, muy elementales, es cierto, pero que le dieron base a un legado tal que solo duró poco más de un cuarto de siglo. Después comenzaron obras como las películas de Griffith y las primeras de Chaplin. Pero, para tener una autentica expresión propia, ese cine mudo que en últimas instancias era una pantomima con títulos explicativos, carecía del complemento esencial, del elemento del sonido para desarrollarlo, y hacerlo un todo. Cuando este llegó, poco antes de los años treinta del siglo XX, ya las bases para que el nombre de Séptimo arte se justificara plenamente en el cine. No han sido todas obras maestras, iguales que en el Quijote hay novelas y/o paralelas a Velásquez, como también pintamonas sin trascendencia. Como todo arte en conjunto, el número de películas sin importancia sobrepasó en mucho, a las obras que se podían considerarse de arte, pero el hecho trascendente es que en la historia del cine son muchas las películas importantes  así como los grandes  creadores que han surgido y que las han hecho posible. Infortunadamente, el cine obligaba a la gente a ir a las salas, y por eso muchas películas promocionadas no podían ser vistas por todos sino por unos cuantos privilegiados.  Sin embargo eso se ha obviado, primero con la construcción de mayor cantidades de salas, y luego con la increíble invención del video, que permite a los amantes del cine tener en sus hogares las grandes películas del género que sea, al igual que pueden tener los grandes libros en una biblioteca. A esos amantes  del cine van dirigida estas 40 películas (arrancaremos con 10 dedicadas a la mujer) 20 por mes, previa presentación de películas al jurado del concurso, y que pondrá al alcance de todos ustedes  muchas de las obras maestras del arte cinematográfico para gozarlas una y otra vez, y por supuesto ganar el concurso, que es el objetivo de los que sabemos competir. El criterio de escogencia ha sido las frecuentes listas de grandes películas seleccionadas y especializadas por lo que considero las más representativas de los cinéfilos amantes del cine, ya que se podrá observar en los avances, que hay títulos conocidos, y otros que no lo son tanto, pero que son todos sin excepción, maravillosos ejemplos del Séptimo arte.

Esta aventura la iniciaremos como ya lo estipulamos, con un homenaje a la mujer en el cine. Obviamente la maravillosa fémina ha sido, es y será parte indispensable de una película -son extrañas y de mal gusto las películas con solamente un reparto masculino- pero he seleccionado  las 10 cintas donde es posible analizar la vida privada de las mujeres en diferentes aspectos, con ellas como elemento principal de cada film. Hay desde la comedia pasando  por la ternura hasta el más acabado de los dramas, que es una temática tan antigua como el mismo paraíso. El cine, como reflejo de la cotidianidad siempre ha mostrado  hombres y mujeres, ya que es en ambos sexos que se basa la historia de la humanidad. No vamos a contar esta vez con el cine de homosexuales, no porque sea repudiable, todo lo contrario, sino que he preferido mantener aquello que dio comienzo a las películas no prohibitivas. Son infinitas las películas en que la mujer tiene un protagonismo central, y en esta remembranza intento demostrar ejemplos de esa cualidad, que van desde The Women o Las mujeres de George Cukor, esa interesante cinta en que no luce directamente ningún hombre -aunque obviamente forman parte del argumento y las motivaciones de las protagonistas- lo cual muchos consideran el equivalente a escribir una historia sin usar una determinada letra por ejemplo, hasta comedias en que una mujer se sale del estereotipo de una rubia tonta para convertirse en una persona de armas tomar, como en Born Yesterday o Nacida ayer del mismo realizador. Buscamos un recorrido esforzado por comedias, dramas y también por historias psiquiátricas, y en todas ellas, las películas tienen como núcleo o esencia a las mujeres, en especial a aquellas que explotan a los usuales estereotipos femeninos. Aparte de los habituales personajes que están sometidas al hombre, y que dependen incondicionalmente de él, como los films que muestran a la mujer como un simple apéndice sexual del hombre. En el cine, los estereotipos son de toda clase, comenzando con la mujer como elemento del deseo, pero además con otras cintas que las muestran luchando por ideales; las hay de mujeres que han sido anuladas y reprimidas, y que se resignan o se enfrentan a sus antagonistas. Se presentan igualmente mujeres aventureras y de acción, y desde luego, mujeres triunfadoras. Un capítulo especial usualmente de gran ternura es el de las niñas. Es interesante, por tanto, una antología como la que se presenta en este homenaje para que podamos comprender el juego de la mujer en toda su dimensionalidad. Fuera de esto se mencionan más adelante otras alternativas de cómo se puede presentar al personaje de la mujer en la pantalla grande. Las actrices en la historia del teatro tienen  una historia relativamente reciente, ya que solamente se admitía a hombres sobre las tablas. Quizá para compensar esto, en los tiempos modernos y especialmente en el cine, la mujer ha venido a ocupar un sitio central y las grandes estrellas muchas veces han sido la base del éxito o fracaso de una película. Es quizá por eso que existen un número de películas importantes no solo en el cine clásico sino hasta el de nuestros días, donde el personaje central es precisamente una actriz. Por eso podemos afirmar sin temor a una equivocación que las películas sobre actrices deben considerarse como un sub-genero dentro del Séptimo arte. Ha existido igualmente, una numerosa cantidad de especializaciones, dentro del arte de la actriz; desde la ingenua a quien cualquier galán la dominaba a golpes de puros cuentos, hasta la mujer con experiencia y que puede dar lecciones a cualquier hombre, pasando por la actriz cómica, la dramática y las llamadas mujeres fatales, todas las cuales han podido tener una amplia oportunidad en diversos films. De hecho, la liberación femenina puede decirse que se representó con antelación en esos retratos de mujeres de gran temperamento, que no se sometían de manera alguna a la servidumbre de un hombre, y que además de ingeniosas, muchas veces eran las que tomaban la iniciativa. El extremo es la televisión, donde la persona inteligente y capaz es la mujer y no el hombre quien esta relegado a un papel secundario o terciario, sin la inteligencia, la habilidad, el salero  y el coraje de ellas. Desde Sara Bernhardt y Eleonora Duce, grandes actrices del teatro del ayer, hasta el nuevo siglo, la actriz ha ocupado un papel cada vez más central en las artes escénicas, incluso el cine, y por eso es lógico que hayan existido tantas meritorias representaciones de ellas en la pantalla. La historia de la actuación, según la leyenda, se remota a la época en que Tepsis, unos seis siglos antes de nuestra era, recito unos parlamentos y fue así el primer actor del cual se tiene noticia. Pero si se exceptúa a la emperatriz  Teodora, famosa por su crueldad y que comenzó su carrera antes de llegar al trono como actriz -su padre era domador de osos- fueron pocas las actrices que figuran en la historia antes de los tiempos actuales. El trabajo de actriz se consideraba degradante, y por eso se les prohibía ingresar en escena. De hecho, las mismas actrices muchas veces fueron excomulgadas y miradas con desconfianza.  En tiempos de William Shakespeare o de Lope de Vega, por ejemplo, los papeles femeninos usualmente los representaban muchachos  u hombres, y únicamente por un tiempo menor. Durante el reinado de Carlos II, las mujeres  pudieron subir a escena, pero eso se explica porque la actriz Nell Gwynn, era amante del rey. En Italia, con la llamada “Comedia del Arte”, grupos de realizadores ambulantes, si permitían el acceso a las actrices, y eso fue lo que limito las restricciones de sexo en el teatro italiano. Curiosamente en la ópera, muchos de los papeles contenidos en este género musical, la prohibición de contar con mujeres sobre el escenario era total. Eso fue universal, y de hecho  en el teatro japonés clásico hasta nuestros días, no hay actrices mujeres. Pero lo absurdo de tener esa convención hizo que poco a poco las mujeres se fueran afirmando como actrices, y ya en la época romántica en donde los papeles femeninos no fueran hechos por ellas, desencadenó una creciente liberación y airado reclamo femenino, lo que catapultó al cine la revelación de grandes actrices interpretando personajes protagónicos a la altura artística de los hombres, y sin que hubiera limitaciones temáticas de los papeles que se podían hacer. Una constante a través de la historia es la llamada mujer fatal o vampiresa, una dama cuyos encantos encierran a sus amantes en telarañas que los llevan a la perdición. La mitología está llena de ellas desde la misma Eva hasta Salome, quien obligó a que le dieran la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja de plata. También debemos citar a Helena de Troya, Cleopatra, Dalila etc., todas ellas fascinadoras que obligaron a sus parejas a actos contra las leyes y buenas costumbres. Cleopatra sedujo a Julio Cesar y después lo hizo con Marco Antonio, líderes del imperio romano, en un acto propio de la infidelidad de una mujer que se suponía proba.


Esta “femme fatale” se encuentra mucho en la ópera, por ejemplo en Lulú del austriaco  Alban María Johannes Berg, en Carmen del francés Georges Bizet, y en Sansón y Dalila del también músico francés Charles Camille Saint-Saens. La  figura histórica de la espía Mata Hari, una famosa bailarina que tuvo exagerada celebridad  durante la primera guerra mundial, es otro ejemplo de esas mujeres jóvenes y arriesgadas. Es por eso que utilizando la lógica de tan sugestiva figura, el concepto de “femme fatale” -una villana que usaba la sexualidad para atrapar al desventurado héroe- fue inteligentemente aprovechado por el cine yankee, a través de numerosas cantidades de féminas que cumplían con las características que requería el puesto, y que lograron ser notables actrices protagonistas y también de apoyo. Ejemplos de ellas existen desde las primeras cintas del cine mudo, cuando actrices como la norteamericana Theda Bara y la polaca Pola Negri, dos hermosas mujeres para la época, se especializaron en esta clase de personajes, y se hicieron cintas como A Fool There Was o Hubo un tonto de Frank Powell en 1915, que tuvo una acogida muy celebrada por el público yankee que amaba a la Bara, quien personifica a una vampiresa urbana que conseguirá hacer su esclavo a un poderoso hombre de negocios. Leave Her to Heaven o Que el cielo la juzgue de John M. Stahl en 1945, con la bella Gene Tierney muestra a una esposa  que no se detiene ante nada para conservar a su marido. En contraste, durante el desarrollo del film Double Indemnity  o Perdición, una de las más extraordinarias cintas del cine negro, la protagonista Barbara Stanwyck, convence  a un inocente agente de seguros para que la  ayude a matar a su marido. Les diaboliques o Las diabólicas del francés H.G. Clouzot, presenta un caso excepcional y sorprendente de mujeres fatales. El director de una escuela convive con su esposa y su amante, la profesora del local. Pero, las dos mujeres, cansadas de sufrir maltratos del hombre que comparten, deciden unirse para que esa situación no continúe. Desde luego son muchísimas las películas con mujeres fatales, pero la razón principal de mencionarlas es que ellas les brindan oportunidades a actrices de corte dramático para que muestren al máximo sus capacidades histriónicas. De hecho, una gran cantidad de actrices que han ganado el máximo premio de la Academia, lo han hecho por interpretaciones de mujeres fatales. Pues bien, ha sido una introducción larga, pero que nos va a llevar a conocer este inmenso mundo artístico de la mujer en el cine. Comenzaremos los primeros días del mes de noviembre con el film The Women o Las mujeres del formidable cineasta norteamericano George Cukor. Estoy adjuntándole fotografías de aquellas mujeres que considero como precursoras y continuadoras del Séptimo arte. No hay preferencias, simplemente he tomado a aquellas que me parecen que han hecho un poquito más que sus colegas. Obviamente de alguna me he tenido que olvidar. Hasta entonces.....