









Mucho se ha escrito sobre los diferentes géneros cinematográficos existentes, su trascendencia, sus orígenes y su clasificación. Pero muy pocos, se han referido a sus elementos básicos; la intriga, representando a la trama; el personaje, que es asumido por el héroe épico; la caracterización, que significa dotar de cualidades reales a un personaje; el espacio, que representa la articulación del lugar entre el personaje y la intriga; el tiempo, que es la configuración del momento en que actúan la intriga, el personaje y el espacio, y finalmente, el punto de vista, que representa al director expresando la historia en el aspecto narrativo o audiovisual. Por lo tanto, habría que intentar definir al Western, y buscar coincidir o no, en que si realmente es uno de los géneros pioneros, en el contexto del cine clásico norteamericano. También se ha afirmado que el Western, es el único género originario de la cinematografía, debido a que el resto de los mismos, sea el policial, la comedia, el suspenso, el documental, el musical etc., ya existían en la literatura antigua. Nosotros definiremos al Western, para mayor facilidad, como aquél género cinematográfico, que está representado por aquellas películas del antiguo oeste norteamericano, que narran la forma de vida que se daba en los estados fronterizos del país, en la segunda mitad del siglo XIX, más precisamente entre 1850 y 1890. La primera película que se rodó del género fue “The Great Train Robbery”, hecha en 1903, por el llamado padre del cine Western, Edwin Stanton Porter, quien recogió los hallazgos de la escuela británica sobre el montaje como forma narrativa; de Ferdinand Zecca. El film duraba 08 minutos, constaba de 08 secuencias de 01 minuto cada una, y utilizó solamente 10 planos fijos durante su filmación. Su última escena, un primer plano de un pistolero disparando sus armas hacia el espectador, causó una impresión jamás antes vista. Este cortometraje influyó decisivamente, debido a su éxito, en el desarrollo de la cinematografía norteamericana, y contribuyó a que el Western, se convirtiera en un espectáculo masivo. Las pequeñas salas de cine, conocidas como los nickelodeons -teatro hecho de banquetas no fijas de madera, que se aumentaban y acomodaban según el número de espectadores asistentes y que costaba 05 centavos de dólar- se extendieron por todos los estados federativos, y el cine comenzó a surgir como una poderosa industria del entretenimiento popular. Nuestros héroes, salían desde un pequeño rancho de vacas, iban montados a caballo, usaban sombrero de ala ancha, botas, chaleco y cinto con revólveres de 06 disparos, cruzaban desiertos, montañas, llanuras, bosques, nevados y largos trechos de caminos hostiles y territorios indómitos, donde tropezaban con la inclemente naturaleza, sumándole a esta travesía, la presencia de indios, trenes y diligencias, hasta llegar a un pueblo, casi siempre medio habitado o solitario, casi fantasmal, donde luego del largo viaje, iban por un trago de whisky al saloon o cantina de turno, se alojaban en el hotel del lugar, para luego seguir la travesía y buscar un pedazo de tierra mejor. Acá es donde empiezan a tejerse las grandes historias del oeste donde encontramos hombres que buscaban forjar un destino mejor, ligado a la lucha por conseguir la tierra anhelada, el establecimiento de la ley, el orden y la justicia, la persecución de bandoleros y asaltantes de trenes, diligencias y bancos, la formación de una pequeña comunidad, un pueblo y luego, la gran ciudad. Todos estos relatos estaban relacionados principalmente con la fundación de la nación y de los héroes que graficaban sus valores básicos en la más alta consideración del dolor y sacrificio. En la película “El hombre que mató a Liberty Valance”, en 1962, dirigida por el emblemático John Ford, el editor del diario “Shinbone Star”, un periodista alcohólico, resume criteriosamente la historia del lejano oeste norteamericano, desde sus principios, con el hacha, el arco y las flechas hasta la época de los pioneros, granjeros, rancheros y la ley de los revólveres. La ciudad reclamaba protección para sus ranchos, granjas, escuelas y el progreso mediante la construcción del ferrocarril y de carreteras. La gran mayoría de los Westerns, desde el mencionado “The Great Train Robbery” de Edwin Stanton Porter, hasta los más recientes “Bailando con lobos” en 1990, dirigida y actuada por Kevin Costner, “Sin perdón” en 1992, también dirigida y actuada por Clint Eastwood y “3:10 to Yuma”, en el 2007, de James Mangold, con las actuaciones de Russell Crowe y Christian Bale, un remake de 1957, han tratado esta prolífica temática y examinado una parte de la historia norteamericana a la luz de las actitudes de hoy en día, ofreciendo una interrelación de hechos reales, leyenda y confirmación de los valores esenciales. Quizás una de las mayores preocupaciones de los Westerns haya sido reflejar la legítima conquista de los territorios norteamericanos. Grandes películas como la cinta muda “The Covered Wagon” en 1923, de James Cruze, que idealizó los paisajes del oeste y dio el pistoletazo de salida al gran número de películas sobre colonos y caravanas, en donde destaca el espíritu de los pioneros que intentaban encontrar una nueva tierra y una nueva vida. “El caballo de hierro” en 1924, dirigida por John Ford, ambientada en una época posterior, examina, cómo la aparición del ferrocarril abre nuevas perspectivas y sueños en un país que se va desarrollando mediante un progreso lento y esforzado. Uno de los primeros ejemplos del cine Western sonoro es la elocuente “Cimarrón” en 1931, dirigida por Wesley Ruggles, primer película del Oeste en ganar un premio Oscar, donde el gobierno de los EEUU abre, literalmente, el territorio de Oklahoma para el asentamiento de los pioneros. Una verdadera historia de amores, luchas y desencuentros, triunfos y separaciones, dentro de una familia del lejano oeste. A pesar que este tipo de escenas ya habían sido rodadas con anterioridad, la secuencia de la carrera de diligencias a través de los grandes espacios abiertos de Oklahoma, para conseguir un terreno donde establecerse, sigue siendo una de las más memorables -visualmente- de la historia del Western. La agilidad narrativa, que une generaciones y paisajes, vuelve a hacerse patente en films como “Unión Pacífico” en 1939, con las actuaciones de Bárbara Stanwyck y Joel McCrea, en un relato típico del romántico Cecil B. De Mille, sobre la construcción y puesta en funcionamiento del ferrocarril. El aspecto legendario de la película se refuerza por la inclusión de argumentos verídicos, ya que la compañía de ferrocarriles Unión Pacific, proporcionó documentos originales y ayudó en las investigaciones para la realización de la película. Las posibilidades y la flexibilidad del género ha producido numerosos subgéneros, pero también ha servido como vehículo para el análisis social, político y su posterior discusión. Para quien suscribe este prólogo, la película del Oeste más entrañable es “High Noon”, en 1952, de Fred Zinnemann. Es un film imperdible, de obligada referencia y filmada en tiempo real. Fueron 84 minutos de la vida de un magistral Gary Cooper, quien ganó un premio Oscar por la interpretación del alguacil Kane. Uno siempre recordará a Cooper, ya enfermo, justo el día de su boda con la jovenzuela Grace Kelly, dibujando la eterna espera en un mediodía de domingo, localidad de Hadleyville, donde un tren arribaría, trayendo consigo un delincuente condenado cinco años antes, por el mismo Marshall del pueblo. Will Kane buscará refuerzos para defender su terruño y a su amada, pero no encontrará ninguno, el pueblo estaba vacío, teniendo que afrontar él solo, imperturbable, al peligro ante si. Un desenlace inolvidable en la historia del Western. Algunos notaron aquí una intención del director austriaco, por poner de manifiesto la cobardía y penumbra intelectual a la hora de enfrentar al nefasto Macarthismo. Carl Foreman, guionista del film, califica este relato como una alegoría política, ya que Zinnemann era vienés, de origen semita. Decía que era claro que el director, intentaba relacionar este incidente histórico, con eventos de actualidad política, aunque en lo estrictamente cinematográfico estaba sorprendido cómo la genialidad de un europeo podía haber encumbrado un sentimiento tan profundamente norteamericano como el Western. Dentro del este género, podemos apreciar otro tipo de tendencias, la incomprendida y casi desconocida película “The Tin Star” en 1957, de Anthony Mann. Un western psicológico que describe la típica relación entre dos hombres opuestos, uno experimentado y el otro aprendiz, al que su comunidad lo nombra como Sheriff, representado por el actor Anthony Perkins, para que ponga orden e impere la ley. De este vacío se aprovecha el mayor delincuente del pueblo, para tomar justicia por mano propia, los ciudadanos honestos y apacibles no desean verse involucrados con este vil sujeto. Solamente un ex-Sheriff foráneo, que era en realidad un cazarrecompensas, representado por Henry Fonda, reconoce el peligro y ayuda al tímido Sheriff para que logre imponer su autoridad. “The Tin Star”, es una hermosa película acerca del aprendizaje, de la integridad moral y de la importancia de la auto creencia en las facultades de cada uno y muestra como una película del oeste puede tener lugar para mostrar un trasfondo diferente. Es un gran film pero lamentablemente ignorada. Anthony Mann describió al western como una forma primitiva, que no se ajusta a ninguna regla; según él, un western es leyenda y esta produce el mejor y la más pura de las expresiones cinematográficas. Por lo tanto, la evolución del género desde 1903 a la fecha, ha logrado soportar, una serie de propuestas o sub-géneros, como el Western crepuscular -Arthur Penn, Sam Peckinpah y Clint Eastwood- o el Spaghetti Western –un exagerado Sergio Leone- que mantienen aún, en su forma, lo natural de su concepción y estructura básica, pero sumada una gran variedad de matices en los fondos, que se han ido nutriendo de variables que le han aportado a las películas de vaqueros, una mayor profundidad narrativa, visual y sonora. Nunca desaparecerán los disparos, ni el desenfundar de las armas, ni el sombrero de ala ancha, ni el momento del enfrentamiento final, pero, las tramas estarán cada vez más inclinadas a desarrollar relatos complejos o meramente personalistas, que aparenten acabar con el género, pero que no surtirá efecto, porque la verdadera esencia del western es uno solo, la vida del cowboy, impostergable e indestructible. Un ejemplo, es la actual película ganadora del Oscar 2007, “Sin lugar para los débiles”, un sub-género, que cambia levemente su fondo y su forma, pero que respira y se nutre del género madre para exponer su elocuencia. En la película, “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, la suma de la intriga, el personaje, la caracterización, el espacio, el tiempo y el punto de vista, nos devuelven a la gran época del western, nos confiere la misma historia de la primera de las 36 películas hechas sobre la leyenda de James, pero esta vez con un objetivo cinematográfico claro y pensado a la perfección, un estilismo acucioso, esto la hace un notable western psicológico. Al final de nuestro comentario les adjunto una relación de películas del Oeste, las mejores, las imperdibles, para aquellos que añoren este extraordinario género. Nunca es tarde para recordar. No están incluidas las películas que se nombraron en la introducción. En forma particular, yo recomiendo mis 20 películas favoritas aunque me quedo bastante corto; “La diligencia” de John Ford, 1939, “Murieron con las botas puestas” de Raoul Walsh, 1942, “Mi querida Clementina” de John Ford, 1946, “Solo ante el peligro” de Fred Zinnermann, 1952, “Raíces profundas” de Georges Stevens, 1952, “Johnny Guitar” de Nicholas Ray, 1953, “Centauros del desierto” de John Ford, 1956, “La gran prueba” de William Wyler, 1956, “Cazador de Forajidos” de Anthony Mann, 1957, “Río Bravo” de Howard Hawks, 1959, “Los siete magníficos” de John Sturges, 1960, “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford, 1962, “Dos hombres y un destino” de George Roy Hill, 1969, “Valor de Ley” de Henry Hathaway, 1969, “Grupo Salvaje” de Sam Peckinpah, 1969, “Silverado” de Lawrence Kasdan, 1985, “Sin perdón” de Clint Eastwood, 1992, “Wyatt Earp” de Lawrence Kasdan, 1994, “Rápida y mortal” de Sam Raimi, 1995 y “3:10 to Yuma” de James Mangold, 2007. Finalmente, quisiera hacer un brevísimo homenaje a la figura emblemática de las películas del oeste, al mejor, al inmortal, al cowboy por excelencia y al que siempre se le recuerda con cariño y admiración, al que ustedes se imaginan. Un rudo y vigoroso vaquero, un caballero con revólver, al que cada movimiento parecía exigirle un esfuerzo supremo por su enorme contextura física. John Wayne, encarnó como nadie al verdadero héroe norteamericano, simplemente al bueno y justiciero de la película. Un hombre que llegó a superar la frontera entre el mito y la realidad, el único que en vida, llegó a ser una verdadera leyenda, aunque parezca absurda la definición y el bandido de Jesse James se atribuya la misma suerte.
Alguien muy particular, llegó a decir que existían 03 tipos de películas del Oeste, las que retrataban a los pioneros buscando una tierra apropiada para establecerse y formar una comunidad, la segunda, que representaba a los antiguos indios pieles rojas enfrentados a los cowboys norteamericanos, por razones ancestrales y culturales, tal como lo parodiaba el legendario y multifacético Buffalo Bill, en su famoso espectáculo circense “Buffalo Bill's Wild West", que duró 20 años y se dio la vuelta a los EEUU entre 1883 y 1903, con más de 1,200 artistas movilizados y en donde hizo famoso al indio Toro sentado, quien publicitaba extravagantemente a la comunidad india en el mencionado show. Finalmente, la tercera clase de películas de vaqueros, en donde emergían triunfadores y dominantes los pistoleros, bandidos y pillos del lejano Oeste. La pregunta sería, cual tipo de realización cinematográfica fue la que predominó en el gustó popular. La respuesta es unánime. Aquella donde la violencia hacía que se agitaran pistolas y revólveres para resolver rápidamente cualquier tipo de discusión acalorada recurriendo a los famosos duelos pactados o simplemente resolver la duda a quemarropa, para lo cual solo bastaba, la cobarde decisión de un bandolero desconocido. Porque entonces la decisión popular respaldaba a los films, donde hacían de las suyas delincuentes o malhechores de la calaña de Jesse James, Liberty Valance o Billy the Kid, en desmedro de personajes repletos de valores y designios como Wyatt Earp, Will Kane – Gary Cooper en “High Noon” –, o Tom Doniphon – John Wayne en “El hombre que mató a Liberty Valance” - , aunque al final el enfrentamiento entre el bien y el mal, entre el facineroso y el alguacil, inclinara la balanza para el lado de la ley. Podría ser perfectamente el espíritu morboso y satánico de la sociedad quien se encargara de ponerle la estampilla de héroe o leyenda al que robaba, mataba y reía. Eso es lo grandioso del cine. Nadie es dueño de la verdad porque en el cine la verdad no existe, ni existirá. Solo hay espacio para lo subjetivo, como la pregunta, quien fue primero, el huevo o la gallina. En las películas de vaqueros, tendríamos que parafrasear señalando, quien fue primero, el bandido o la ley. Curiosa comparación. Antes de entrar en el comentario de la película, un repaso biográfico de Jesse James.
Jesse Woodson James, nació en Clay County, Missouri, el 05 de septiembre de 1847, falleció en Saint Joseph, Missouri, el 03 de abril de 1882, fue un forajido delincuente americano, fundador y el más famoso integrante de la joven banda de asaltantes James-Younger. Luego de su sorpresiva e inexplicable muerte y con el transcurrir de los años, llegó a convertirse en una figura legendaria del Oeste norteamericano. Jesse, tuvo dos hermanos; el mayor era Alexander Franklin James, conocido como Frank, y una hermana pequeña llamada Susan James. Su padre, Robert James, fue un comerciante de cáñamo y ministro de la iglesia Bautista de Kentucky. Mr. James viajó a California en 1851 con la ilusión de probar fortuna durante la denominada fiebre del oro, y murió allí de tuberculosis, cuando Jesse tenía tan solo cuatro años. Tras la muerte de Robert James, la madre de Jesse, Zerelda, volvió a casarse en dos ocasiones. Producto de estos matrimonios, Jesse tuvo cuatro hermanastros; Sarah Louisa, John Thomas, Fannie, y Archie. La proximidad de la Guerra Civil Americana, pronto ensombreció la vida de la familia James. Missouri era en ese momento un estado caliente, en medio del Norte y el Sur. Desatada la guerra, en 1862, Jesse James se unió a la guerrilla sudista de William Clarke Quantrill junto a su hermano Frank. La guerra civil desbastó Missouri y fue determinante en la vida posterior de Jesse James. Acabada la Guerra Civil Estadounidense, James se rinde a los soldados de la Unión, pero, al no ser respetados los términos de la capitulación, retomó las armas en 1866. Jesse fue Jefe y fundador de su propia banda de atracadores, entre los que se encontraba su hermano mayor Frank, así como Cole, James y Robert Younger. La gente los respetaba por su brillantez y por su valentía. El gobierno estadounidense llegó a nombrar una agencia de detectives, la Pinkerton, con el único fin de capturarlos. En una oportunidad, esos detectives tiraron una bomba en su casa, pero no estaban ahí ni Jesse ni su hermano Frank, la explosión terminó matando a su madre y a dos de sus hermanastros. Entonces creció la simpatía de la gente por el grupo. De todos modos, sus biógrafos coinciden en que estuvieron lejos de ser asaltantes a lo Robin Hood. Por el contrario, apenas compartían entre ellos los botines, tampoco dudaban en disparar a la cabeza de quien se les pusiera delante Una de sus más famosas tentativas de atraco a un banco, tuvo lugar en 1876, en el First National Bank de Northfield, Minnesota, cuando todos los miembros de la banda, salvo Jesse y Frank James murieron o fueron capturados tras un intenso tiroteo. En 1882, durante su permanencia en la casa de su familia en Saint Joseph, Missouri, fue asesinado por la espalda por Robert Ford, un joven y ambicioso miembro de su segunda banda, quien pretendía cobrar la recompensa de 10,000 dólares ofrecida por el gobernador de Missouri por la captura de los hermanos James, vivos o muertos. Frank James se entregó poco tiempo después de la muerte de su hermano. La opinión pública norteamericana trató a Frank James como un héroe y fue absuelto en dos ocasiones. Falleció en 1915 en su granja de Missouri. La granja donde nació Jesse fue convertida en museo y allí descansan sus restos, que fueron enterrados en una ceremonia tradicional de la Confederación en Octubre de 1995. Durante unos años un tal Frank Dalton dijo que él era en realidad Jesse James; que Bob Ford había matado a un primo de Jesse. No obstante, unas pruebas de ADN en 1995 determinaron que el hombre asesinado por Robert Ford era el auténtico Jesse James y fue enterrado por nostálgicos compañeros y admiradores con uniforme confederado. Jesse James es uno de los personajes del oeste americano que más veces ha sido llevado al cine. Se han hecho 36 películas en su honor lo que lo hace un personaje reconocido y sumamente popular. El primer film sobre su vida fue hecho en 1908 por Gilber Brocho, quien lo tituló “The James in Missouri”. La versión más reconocida es la realizada por Nicholas Ray en 1957. La película se llamó ‘”La Verdadera Historia de Jesse James’ o “The True Story of Jesse James”. Nicholas Ray fue un muy apreciado director de cine que llegó a realizar el film “Rebelde sin causa” en donde dirigió a otra leyenda del cine norteamericano, James Dean así como uno de las películas del oeste más apreciadas, “Johnny Guitar” en 1953. En ‘”La Verdadera Historia de Jesse James”, Ray narra la ajetreada y particular vida del bandido norteamericano siempre al límite y en contra de la ley. Destaca los atracos a numerosos bancos y trenes postales, así como la relación con su familia y amigos. Hoy, en el 2007 resurge nuevamente la figura del más célebre de los bandidos norteamericanos, admirado y reconocido por amigos y enemigos, “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, película tan extensa - 160 minutos -, como su título, es protagonizada por Brad Pitt y secundado por Casey Affleck, en quien realmente se centra la película. Dirigida y guionada por el neozelandés nacido en Australia, Andrew Dominik, es una muy recomendable cinta cinematográfica que intenta renovar el alicaído género Western.
Quiero ser justo y reconocer, que el enfoque de los productores del film “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, Tony y Ridley Scott, así como Brad Pitt y otros más, le sugieren al guionista y director, Andrew Dominik, un tratamiento no convencional con el género Western, y que la mejor estrategia para lograrlo, se fundamente en la estilización de la propuesta, buscando agregarle una serie de matices, calibrando con artesanal delicadeza, los sonidos, imágenes y diálogos renovados, pero que no se alejen del verdadero corazón de las películas de vaqueros tradicionales, priorizando los personajes sobre la historia. Los productores aciertan en confiar el proyecto cinematográfico al director neozelandés y éste hace lo propio, acierta realizando una película especialmente cuidada, protegida, con los objetivos claros, definidos y logrando una estilización del género que sorprende y a la vez agrada. Andrew Dominik nos hacer olvidar el estigma, que aquellas películas del oeste de antaño, habían posicionado en sus seguidores y que perjudicó, con el transcurrir del tiempo, al género original, porque perdió contacto con el gran público, y estaba condenado a lo inmemorial. Dominik, dispara un intento arriesgado, pero matemáticamente calculado, sin minimalismos y evaluando con rigor y objetividad, toda posible conceptualización, por más inútil que pueda parecer. Creo que ahí radica uno de los varios méritos del joven realizador, pensarlo todo y dejar a un lado su magnífica ópera prima “Chopper”, donde destiló borbotones de violencia, en manos de un conocido criminal australiano, y pasar a esta otra propuesta, también casi biográfica y violenta, pero que estudia y comprende a la perfección, con objetividad, y una detallística admirable, rodeando a la película de una trama personalista e intimista, una fotografía superlativa y una banda sonora que envuelve al film, del ritmo justo, nada espectacular, solo la cadencia suficiente, casi a la manera del universo épico de su maestro, Terrence Malick, aunque no lo pueda igualar. Por lo tanto, nos encontramos ante una película que nos relata una historia de adentro hacia afuera, 100% reflexiva, con una llevadera voz en off, que va recreando, apuntando hechos concretos, que no son míticos, sino históricos. Su velocidad de exhibición es lenta, pausada, tranquila y silenciosa, pero nunca cansina, como los admirables diálogos y gestos de Casey Affleck, la mirada profunda y dudosa de Brad Pitt, y la música de Nick Cave y Warren Ellis, que va marcando acompasada la calma de la propuesta. Esta lentitud del relato es bien tolerada y no determina ninguna adjetivación hacia el trabajo del director. Por el contrario, es una herramienta del mismo, para poder graficar todas las vicisitudes, que se van creando alrededor de la leyenda, aún viva. La historia nos narra los últimos meses en la vida de Jesse James, un bandido de casta popular, que tenía que ejercer por obligación, una doble personalidad y que la aparentaba con propiedad. Su nombre, socialmente aceptado, era Thomas Howard y se llevaba cordialmente con todos los personajes del pueblo, haciéndose pasar por un ex-comerciante ganadero, además de fingir ser un ricachón sin empleo, paseándose cuidadosamente por bares, restaurantes y billares. Jesse se atribuía el hecho de tener 17 víctimas, relacionadas con cerca de 25 atracos – de 1867 a 1881 -, entre trenes postales, bancos y diligencias. Producto de esta pérfida profesión, el destino le había conferido tres cicatrices en su cuerpo, por sendos disparos, la amputación de una falange de uno de los dedos de la mano izquierda, además de una enfermedad pulmonar y otra en los párpados. Jesse James tenía 34 años, y una familia compuesta por su mujer y dos pequeños niños. Había sido por 14 años el personaje más temible y buscado del centro y noroeste de los EEUU. En septiembre de 1881, se aprestaba a realizar un atraco a un tren postal que venía cargado con un supuesto botín de 100,000 dólares. Jesse y su hermano mayor Frank, de gran ascendencia sobre Jesse, planificaron el asalto como correspondía Para esto, Jesse reconstruyó la famosa banda original, llamada James-Younger, ya que los hermanos Younger habían sido capturados y otros socios de la banda, caídos en combate. Jesse, equivocadamente, acude a reclutar ladronzuelos y campesinos de las colinas, donde vivían los Ford, para que lo secunden en la nueva aventura. Este hecho desencadenará durante la trama una serie de enfrentamientos y desenlaces fatales luego del asalto. Mientras esperan pacientemente la llegada del tren, se producen los primeros encuentros entre Bob Ford, tanto con Frank James, como con el mismo Jesse. Estas escenas están correctamente armonizadas en lo visual, aunque hay una en especial, de varios minutos, en donde intervienen 04 de los malhechores, entre los cuales se encontraba Charley Ford, brillantemente interpretado por Sam Rockwell. Esta escena la entiendo como uno de los tantos diálogos innecesarios, que no revelan ningún aporte significativo a la trama. Quizás estos y otros excesos criticables, le jugaron en contra al film, para poder tener mayor repercusión en los premios cinematográficos del 2007, aunque Brad Pitt, fue galardonado en Venecia. Mencionaba que el primer encuentro de Bob Ford con Frank James, define el principio de la excelente actuación de Casey Affleck. Luego encuentra solo a Jesse en plena merienda y le pide permiso para felicitarlo por su cumpleaños, hecho que llama la atención del delincuente, preguntándole, que como lo sabía, siendo la respuesta clave, para la amistad que luego consolidarían Ford con James; - usted se sorprendería todo lo que sé de Jesse James - , demostrando una enfermiza devoción por el bandido mayor, que se va confirmando paulatinamente a lo largo de la película. Esto produce un sorpresivo resultado, ya que James lo invita a su casa, en desmedro de su primo y de Charley Ford. Bob no sale de su asombro y al pasar una noche donde James, comete errores, propios de su juventud y fanatismo, que James detecta sin sobresalto alguno, pero que lo hace dudar de la personalidad de Ford. Debo confesar que la escena del atraco al tren postal, me pareció perfectamente realizada por Dominik, el ingenioso juego de luces y cámaras que se van intensificando, de la mano de la desesperación de los asaltantes, es parte de esos pequeñísimos, pero notables momentos en que el realizador nos entrega, utilizando efectos no tan especiales, sino más bien particulares, los cuales calzan a la perfección en los instantes adecuados. Otros detalles y atmósferas nada despreciables son, la profundidad de los cielos, aunque a veces excesiva, la inclemencia de la lluvia, la presencia imponente de los paisajes nevados, las visiones tergiversadas a través de las ventanas, etc., que establecen variantes destacables y las debemos de considerar como aportes no convencionales del género, como si se tratara que la melancolía y los silencios, fueran los ejes de contemplación de las preciosistas ambientaciones. Frank James le demuestra a Jesse, con una mirada compasiva pero firme, que ya es tiempo del retiro voluntario, que los atracos son hechos del pasado y que más bien piense en su familia y su propia protección. Jesse accede, sin estar del todo convencido. Luego la trama se va inclinando hacia la exploración profunda de los diálogos cruzados entre los protagonistas, los mismos que se elaboran a través de microhistorias y microclimas dentro de la estructura madre de la película, es decir, el personaje sobre la trama, el individualismo sobre lo general. Asesinatos, búsquedas, sospechas, equivocaciones humillación y ansias de gloria, se van desarrollando en el núcleo de estas diminutas historias y climas, hasta llegar a los momentos cumbres del film. Debo aclarar que el personaje principal de la película no es Jesse James, sino su joven aliado Robert Ford. Y aquí, tendríamos que detenernos para reconocer la brillante, magistral y sublime interpretación de Casey Affleck, quien le suma una variedad incalculable de matices y perfiles a su actuación. Maneja a sus anchas el personaje, lo ubica y sostiene en los contextos precisos con una ductibilidad que asombra. Juega al inmaduro, al inocente, al mentiroso, al torpe, al astuto, al osado, al delator y al cobarde con una naturalidad desbordante. Su estupenda dicción, melódica y parsimoniosa, sumada a su imponente gestualidad, nos transporta a ese mundo interior de fantasía, incredulidad y ambición. Robert Ford es el único que se da cuenta que Jesse James es tan humano y vulnerable como él mismo. Una magnífica actuación, que sin embargo, no logró imponerse sobre la descollante y antológica que realizó el español Javier Bardem. Brad Pitt está correcto como Jesse James, pero algo inexpresivo en lo emocional, no es una actuación descomunal, pero al igual que Affleck, nos va confesando sus sentimientos, sus frustraciones y hasta su condición de ser humano. Jesse llora, al pie de su caballo, cuando golpea con desesperación a un chico inocente, le confiesa su depresión a Ford, como preparando el final. En el fondo, quería escapar de ese mundo agobiante que lo mataba día a día. Jesse James sabía que el único camino posible era el de convertirse en una leyenda, a través del fanatismo desmedido de su victimario. Es clara la escena en donde invita a los Ford a la tentación de matarlo y lo logra, porque lo sabía. Intenta limpiar un retrato de un caballo y al mirar por el vidrio, ve a Ford apuntándole. Luego en segundos, pasa a ser el más legendario bandido de la historia delictiva de los EEUU. Luego, Charley y Bob Ford, empiezan a desarrollar actividades teatrales, ilustrando el asesinato de James. Son casi 20 minutos insulsos, sosos e innecesarios. Dominik falla en este intento por alargar el film contándonos como el fantasma de Jesse James, sigue perturbando a los hermanos Ford, luego que éstos logran cobrar la recompensa, por asesinar por la espalda a su supuesto amigo y entrañable ídolo. La nostalgia y la vida vacía, acaban con Charley Ford, mediante un suicidio previsible y Robert Ford es asesinado de la misma forma que él lo hizo con el antihéroe. El que a hierro mata a hierro muere. Finalmente, estoy convencido de haber observado una gran película, pero con algunos errores. Creo que la cinta se extiende demasiado, dura 160 minutos. No hubiera importado el tiempo, si los 160 o 180 minutos se justificaban con diálogos e imágenes enfocadas en el corazón del relato, y no tan estrictamente en la descripción de los personajes. No sucedió de esta manera, por lo que el visionado se vuelve previsible y agotador. También la película exhibe un excesivo preciosismo y por momentos peca de grandilocuencia, y de un tono monótono. No es un pecado ni una deshonra. Sencillamente se sobredimensionan algunas escenas. Es como cuando alguien visita un prestigioso restaurante, solicita el plato especial del Chef y al cocinero se le pasa un punto de sal. No es un manjar incomible ni de mal gusto, pero está pasado ligeramente de sal. Debió estar en el punto de sal exacto, por lo tanto uno no queda satisfecho plenamente. Una falla tonta del cocinero pero falla al fin. Como señalé anteriormente, existen algunos diálogos que son innecesarios y otros extensos. Estos yerros si le restan calidad a la puesta en escena. Seguramente existió una justificación para que estén en el metraje, pero hubiera sido más consecuente, construirlos más cortos y consistentes. A Andrew Dominik, no le interesó la épica grandiosa ni monumental de los Westerns clásicos, donde predominan la acción, el gatillo fácil y el inevitable duelo entre el bien y el mal. Se introduce con destreza e inteligencia dentro del personaje, para luego situarse y encender el retrato íntimo, pausado y reflexivo, apostando por un Western de tipo psicológico, cumpliendo con los objetivos cinematográficos que le exigieron, es decir, llevar a cabo una propuesta novedosa y estilizada pero sin apartarse de la esencia del Western tradicional y luego, priorizar el personaje sobre la trama y contar con minuciosidad, como dos hombres opuestos, tenían algo en común y que los atraía, buscar y encontrar la forma de llegar a la posteridad. Uno lo logró, el otro no, pero lo ayudó a lograrlo. Para terminar, quisiera recomendarles que vayan al cine, para que puedan apreciar como corresponde, la grandeza de la fotografía del laureado Roger Deakins, ASC, BSC, también un gran editor, el mismo que dirigió la fotografía de la película ganadora del Oscar 2007, “No Country for old men”, además de “En el valle de Elah”, “El Hombre que nunca estuvo”, “Una mente maravillosa”, “El gran Lebowsky” entre otras. Para finalizar, David Lean, decía, con sabiduría y razón, que lo importante son las imágenes y no los diálogos, porque son las imágenes las que quedan talladas en la mente del espectador. Sin embargo, quisiera recordar una frase memorable del bandido Jesse James al cobarde Robert Ford, “no sé si quieres ser como yo, o simplemente quieres ser yo”. Espero sus opiniones, comentarios y palos. Tal como lo prometimos les entrego una lista de los mejores títulos de películas de cowboys, sumados a los títulos nombrados en la introducción.
“Tierra de Audaces” (1939), Título original: “Jesse James”, de Henry King, con Tyrone Power, Henry Fonda, “Dodge, Ciudad sin Ley” (1939), Título original:” Dodge City”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, Olivia de Havilland, “Camino de Santa Fe” (1940), Título original: “Santa Fe Trail”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, Olivia de Havilland, “Oro, Amor y Sangre” (1940), Título original: “Virginia City”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, “El Caballero del Oeste” (1945), Título original: “Along Came Jones”, de Stuart Heisler, con Gary Cooper, Loretta Young, “Duelo al Sol” (1946), Título original: “Duel in the Sun”, de King Vidor, con Jennifer Jones, Gregory Peck, “Fort Apache” (1948), Título original: “Fort Apache” de John Ford, con Henry Fonda, John Wayne, “Los Tres Padrinos” (1948), Título original: “Three Godfathers” de John Ford, con John Wayne, Pedro Armendáriz, “Río Rojo” (1948), Título original: “Red River”, de Howard Hawks, con John Wayne, Montgomery Clift, “La Legión Invencible” (1949), Título original: “She Wore a Yellow Ribbon” de John Ford, con John Wayne, “Dallas, Ciudad Fronteriza” (1950), Título original:” Dallas”, de Stuart Heisler, con Gary Cooper, “Winchester 73” (1950), Título original: “Winchester 73”, de Anthony Mann, con James Stewart, Shelley Winters, “Camino de la Horca” (1951), Título original: “Along the Great Divide” de Raoul Walsh, con Kirk Douglas, Walter Brennan, “Tambores Lejanos” (1951), Título original: “Distant Drums”, de Raoul Walsh, con Gary Cooper, “Horizontes Lejanos” (1952), Título original: “Bend of the River”, de Anthony Mann, con James Stewart, Rock Hudson, “Colorado Jim” (1953), Título original: “The Naked Spur”, de Anthony Mann, con James Stewart, “Vera Cruz” (1954), Título original: “Veracruz”, de Robert Aldrich, con Gary Cooper, Burt Lancaster, “El Hombre de Laramie”, El (1955), Título original: “The Man from Laramie”, de Anthony Mann, con James Stewart, “La Ley de la Horca” (1956), Título original: “Tribute to a Bad Man”, de Robert Wise, con James Cagney, “Duelo de Titanes” (1957), Título original: “Gunfight at the OK Corral”, de John Sturges, con Burt Lancaster, Kirk Douglas, “Desafío en la Ciudad Muerta” (1958), Título original: “The Law and Jake Wade”, de John Sturges, con Robert Taylor, Richard Widmark, “Misión de Audaces” (1959), “The Horse Soldiers”, de John Ford, con John Wayne, William Holden, “El Árbol del Ahorcado” (1959), Título original: “The Hanging Tree”, de Delmer Daves, con Gary Cooper, Karl Malden, “El Hombre de las Pistolas de Oro” (1959), Título original: “Warlock”, de Edward Dmytryk, con Richard Widmark, Henry Fonda , “El Ultimo Tren de Gun Hill” (1959), Título original: “The Last Train from Gun Hill”, de John Sturges, con Kirk Douglas, Anthony Quinn, “El Alamo” (1960), Título original: The Alamo, de John Wayne, con John Wayne, Richard Widmark, “Los Comanches” (1961), Título original: “The Comancheros”, de Michael Curtiz, con John Wayne, Lee Marvin, “Dos Cabalgan Juntos” (1961), Título original: “Two Rode Together”, de John Ford, con James Stewart, Richard Widmark, “La Conquista del Oeste” (1962), Título original: “How the West Was Won”, de John Ford, con John Wayne, Henry Fonda, Gregory Peck, “Mayor Dundee” (1964), Título original: Major Dundee, de Sam Peckinpah, con Charlton Heston, Richard Harris, James Coburn, “Por un Puñado de Dólares” (1964), Título original: “Per un Pugno di Dollari”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, “La Muerte tenía un Precio” (1965), Título original: “Per Qualche Dollaro in Più”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, Lee Van Cleef, “Los Profesionales” (1966), Título original: “The Professionals”, de Richard Brooks, con Burt Lancaster, Lee Marvin, “Nevada Smith” (1966), Título original: “Nevada Smith”, de Henry Hathaway, con Steve McQueen, Karl Malden, “El Dorado” (1967), Título original: El Dorado, de Howard Hawks, con John Wayne, Robert Mitchum, “Lo Bueno, el Feo y el Malo” (1966), Título original: “Il Buono, il Brutto, il Cattivo”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, Lee Van Cleef, “Hasta que Llegó su Hora” (1968), Título original: “C'era una Volta il West”, de Sergio Leone, con Henry Fonda, Charles Bronson, El Oro de Mackenna” (1969), Título original: “MacKenna’s Gold”, de J. Lee Thompson, con Gregory Peck, Omar Shariff, “El Juez de la Horca” (1972), Título original: “The Life and Times of Judge Roy Bean”, de John Huston, con Paul Newman, “Pat Garrett y Billy The Kid” (1973), Título original:” Pat Garrett and Billy the Kid”, de Sam Peckinpah, con James Coburn, “El Fuera de la Ley” (1976), Título original: “Outlaw Josey Wales”, de Clint Eastwood, con Clint Eastwood, “Geronimo” (1993), Título original: “Geronimo, an American Legend”, de Walter Hill, con Gene Hackman, Robert Duvall, “Maverick” (1994), Título original: “Maverick”, de Richard Donner, con Mel Gibson, Jodie Foster, “Dead Man” (1995), Título original: “Dead Man”, de Jim Jarmusch, con Johnny Depp. ”Cabalga con el Diablo” (1999), Título original: “Ride with the Devil”, de Ang Lee, con Tobey Maguire, Skeet Ulrich, “Open Range” (2003), Título original: “Open Range”, de Kevin Costner, con Kevin Costner, Robert Duvall, “Enfrentados” (2007), Título original: “Seraphim Falls”, de David Von Ancken, con Pierce Brosnan, Liam Neeson. Coloco los títulos en inglés y en español.
Alguien muy particular, llegó a decir que existían 03 tipos de películas del Oeste, las que retrataban a los pioneros buscando una tierra apropiada para establecerse y formar una comunidad, la segunda, que representaba a los antiguos indios pieles rojas enfrentados a los cowboys norteamericanos, por razones ancestrales y culturales, tal como lo parodiaba el legendario y multifacético Buffalo Bill, en su famoso espectáculo circense “Buffalo Bill's Wild West", que duró 20 años y se dio la vuelta a los EEUU entre 1883 y 1903, con más de 1,200 artistas movilizados y en donde hizo famoso al indio Toro sentado, quien publicitaba extravagantemente a la comunidad india en el mencionado show. Finalmente, la tercera clase de películas de vaqueros, en donde emergían triunfadores y dominantes los pistoleros, bandidos y pillos del lejano Oeste. La pregunta sería, cual tipo de realización cinematográfica fue la que predominó en el gustó popular. La respuesta es unánime. Aquella donde la violencia hacía que se agitaran pistolas y revólveres para resolver rápidamente cualquier tipo de discusión acalorada recurriendo a los famosos duelos pactados o simplemente resolver la duda a quemarropa, para lo cual solo bastaba, la cobarde decisión de un bandolero desconocido. Porque entonces la decisión popular respaldaba a los films, donde hacían de las suyas delincuentes o malhechores de la calaña de Jesse James, Liberty Valance o Billy the Kid, en desmedro de personajes repletos de valores y designios como Wyatt Earp, Will Kane – Gary Cooper en “High Noon” –, o Tom Doniphon – John Wayne en “El hombre que mató a Liberty Valance” - , aunque al final el enfrentamiento entre el bien y el mal, entre el facineroso y el alguacil, inclinara la balanza para el lado de la ley. Podría ser perfectamente el espíritu morboso y satánico de la sociedad quien se encargara de ponerle la estampilla de héroe o leyenda al que robaba, mataba y reía. Eso es lo grandioso del cine. Nadie es dueño de la verdad porque en el cine la verdad no existe, ni existirá. Solo hay espacio para lo subjetivo, como la pregunta, quien fue primero, el huevo o la gallina. En las películas de vaqueros, tendríamos que parafrasear señalando, quien fue primero, el bandido o la ley. Curiosa comparación. Antes de entrar en el comentario de la película, un repaso biográfico de Jesse James.
Jesse Woodson James, nació en Clay County, Missouri, el 05 de septiembre de 1847, falleció en Saint Joseph, Missouri, el 03 de abril de 1882, fue un forajido delincuente americano, fundador y el más famoso integrante de la joven banda de asaltantes James-Younger. Luego de su sorpresiva e inexplicable muerte y con el transcurrir de los años, llegó a convertirse en una figura legendaria del Oeste norteamericano. Jesse, tuvo dos hermanos; el mayor era Alexander Franklin James, conocido como Frank, y una hermana pequeña llamada Susan James. Su padre, Robert James, fue un comerciante de cáñamo y ministro de la iglesia Bautista de Kentucky. Mr. James viajó a California en 1851 con la ilusión de probar fortuna durante la denominada fiebre del oro, y murió allí de tuberculosis, cuando Jesse tenía tan solo cuatro años. Tras la muerte de Robert James, la madre de Jesse, Zerelda, volvió a casarse en dos ocasiones. Producto de estos matrimonios, Jesse tuvo cuatro hermanastros; Sarah Louisa, John Thomas, Fannie, y Archie. La proximidad de la Guerra Civil Americana, pronto ensombreció la vida de la familia James. Missouri era en ese momento un estado caliente, en medio del Norte y el Sur. Desatada la guerra, en 1862, Jesse James se unió a la guerrilla sudista de William Clarke Quantrill junto a su hermano Frank. La guerra civil desbastó Missouri y fue determinante en la vida posterior de Jesse James. Acabada la Guerra Civil Estadounidense, James se rinde a los soldados de la Unión, pero, al no ser respetados los términos de la capitulación, retomó las armas en 1866. Jesse fue Jefe y fundador de su propia banda de atracadores, entre los que se encontraba su hermano mayor Frank, así como Cole, James y Robert Younger. La gente los respetaba por su brillantez y por su valentía. El gobierno estadounidense llegó a nombrar una agencia de detectives, la Pinkerton, con el único fin de capturarlos. En una oportunidad, esos detectives tiraron una bomba en su casa, pero no estaban ahí ni Jesse ni su hermano Frank, la explosión terminó matando a su madre y a dos de sus hermanastros. Entonces creció la simpatía de la gente por el grupo. De todos modos, sus biógrafos coinciden en que estuvieron lejos de ser asaltantes a lo Robin Hood. Por el contrario, apenas compartían entre ellos los botines, tampoco dudaban en disparar a la cabeza de quien se les pusiera delante Una de sus más famosas tentativas de atraco a un banco, tuvo lugar en 1876, en el First National Bank de Northfield, Minnesota, cuando todos los miembros de la banda, salvo Jesse y Frank James murieron o fueron capturados tras un intenso tiroteo. En 1882, durante su permanencia en la casa de su familia en Saint Joseph, Missouri, fue asesinado por la espalda por Robert Ford, un joven y ambicioso miembro de su segunda banda, quien pretendía cobrar la recompensa de 10,000 dólares ofrecida por el gobernador de Missouri por la captura de los hermanos James, vivos o muertos. Frank James se entregó poco tiempo después de la muerte de su hermano. La opinión pública norteamericana trató a Frank James como un héroe y fue absuelto en dos ocasiones. Falleció en 1915 en su granja de Missouri. La granja donde nació Jesse fue convertida en museo y allí descansan sus restos, que fueron enterrados en una ceremonia tradicional de la Confederación en Octubre de 1995. Durante unos años un tal Frank Dalton dijo que él era en realidad Jesse James; que Bob Ford había matado a un primo de Jesse. No obstante, unas pruebas de ADN en 1995 determinaron que el hombre asesinado por Robert Ford era el auténtico Jesse James y fue enterrado por nostálgicos compañeros y admiradores con uniforme confederado. Jesse James es uno de los personajes del oeste americano que más veces ha sido llevado al cine. Se han hecho 36 películas en su honor lo que lo hace un personaje reconocido y sumamente popular. El primer film sobre su vida fue hecho en 1908 por Gilber Brocho, quien lo tituló “The James in Missouri”. La versión más reconocida es la realizada por Nicholas Ray en 1957. La película se llamó ‘”La Verdadera Historia de Jesse James’ o “The True Story of Jesse James”. Nicholas Ray fue un muy apreciado director de cine que llegó a realizar el film “Rebelde sin causa” en donde dirigió a otra leyenda del cine norteamericano, James Dean así como uno de las películas del oeste más apreciadas, “Johnny Guitar” en 1953. En ‘”La Verdadera Historia de Jesse James”, Ray narra la ajetreada y particular vida del bandido norteamericano siempre al límite y en contra de la ley. Destaca los atracos a numerosos bancos y trenes postales, así como la relación con su familia y amigos. Hoy, en el 2007 resurge nuevamente la figura del más célebre de los bandidos norteamericanos, admirado y reconocido por amigos y enemigos, “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, película tan extensa - 160 minutos -, como su título, es protagonizada por Brad Pitt y secundado por Casey Affleck, en quien realmente se centra la película. Dirigida y guionada por el neozelandés nacido en Australia, Andrew Dominik, es una muy recomendable cinta cinematográfica que intenta renovar el alicaído género Western.
Quiero ser justo y reconocer, que el enfoque de los productores del film “El Asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, Tony y Ridley Scott, así como Brad Pitt y otros más, le sugieren al guionista y director, Andrew Dominik, un tratamiento no convencional con el género Western, y que la mejor estrategia para lograrlo, se fundamente en la estilización de la propuesta, buscando agregarle una serie de matices, calibrando con artesanal delicadeza, los sonidos, imágenes y diálogos renovados, pero que no se alejen del verdadero corazón de las películas de vaqueros tradicionales, priorizando los personajes sobre la historia. Los productores aciertan en confiar el proyecto cinematográfico al director neozelandés y éste hace lo propio, acierta realizando una película especialmente cuidada, protegida, con los objetivos claros, definidos y logrando una estilización del género que sorprende y a la vez agrada. Andrew Dominik nos hacer olvidar el estigma, que aquellas películas del oeste de antaño, habían posicionado en sus seguidores y que perjudicó, con el transcurrir del tiempo, al género original, porque perdió contacto con el gran público, y estaba condenado a lo inmemorial. Dominik, dispara un intento arriesgado, pero matemáticamente calculado, sin minimalismos y evaluando con rigor y objetividad, toda posible conceptualización, por más inútil que pueda parecer. Creo que ahí radica uno de los varios méritos del joven realizador, pensarlo todo y dejar a un lado su magnífica ópera prima “Chopper”, donde destiló borbotones de violencia, en manos de un conocido criminal australiano, y pasar a esta otra propuesta, también casi biográfica y violenta, pero que estudia y comprende a la perfección, con objetividad, y una detallística admirable, rodeando a la película de una trama personalista e intimista, una fotografía superlativa y una banda sonora que envuelve al film, del ritmo justo, nada espectacular, solo la cadencia suficiente, casi a la manera del universo épico de su maestro, Terrence Malick, aunque no lo pueda igualar. Por lo tanto, nos encontramos ante una película que nos relata una historia de adentro hacia afuera, 100% reflexiva, con una llevadera voz en off, que va recreando, apuntando hechos concretos, que no son míticos, sino históricos. Su velocidad de exhibición es lenta, pausada, tranquila y silenciosa, pero nunca cansina, como los admirables diálogos y gestos de Casey Affleck, la mirada profunda y dudosa de Brad Pitt, y la música de Nick Cave y Warren Ellis, que va marcando acompasada la calma de la propuesta. Esta lentitud del relato es bien tolerada y no determina ninguna adjetivación hacia el trabajo del director. Por el contrario, es una herramienta del mismo, para poder graficar todas las vicisitudes, que se van creando alrededor de la leyenda, aún viva. La historia nos narra los últimos meses en la vida de Jesse James, un bandido de casta popular, que tenía que ejercer por obligación, una doble personalidad y que la aparentaba con propiedad. Su nombre, socialmente aceptado, era Thomas Howard y se llevaba cordialmente con todos los personajes del pueblo, haciéndose pasar por un ex-comerciante ganadero, además de fingir ser un ricachón sin empleo, paseándose cuidadosamente por bares, restaurantes y billares. Jesse se atribuía el hecho de tener 17 víctimas, relacionadas con cerca de 25 atracos – de 1867 a 1881 -, entre trenes postales, bancos y diligencias. Producto de esta pérfida profesión, el destino le había conferido tres cicatrices en su cuerpo, por sendos disparos, la amputación de una falange de uno de los dedos de la mano izquierda, además de una enfermedad pulmonar y otra en los párpados. Jesse James tenía 34 años, y una familia compuesta por su mujer y dos pequeños niños. Había sido por 14 años el personaje más temible y buscado del centro y noroeste de los EEUU. En septiembre de 1881, se aprestaba a realizar un atraco a un tren postal que venía cargado con un supuesto botín de 100,000 dólares. Jesse y su hermano mayor Frank, de gran ascendencia sobre Jesse, planificaron el asalto como correspondía Para esto, Jesse reconstruyó la famosa banda original, llamada James-Younger, ya que los hermanos Younger habían sido capturados y otros socios de la banda, caídos en combate. Jesse, equivocadamente, acude a reclutar ladronzuelos y campesinos de las colinas, donde vivían los Ford, para que lo secunden en la nueva aventura. Este hecho desencadenará durante la trama una serie de enfrentamientos y desenlaces fatales luego del asalto. Mientras esperan pacientemente la llegada del tren, se producen los primeros encuentros entre Bob Ford, tanto con Frank James, como con el mismo Jesse. Estas escenas están correctamente armonizadas en lo visual, aunque hay una en especial, de varios minutos, en donde intervienen 04 de los malhechores, entre los cuales se encontraba Charley Ford, brillantemente interpretado por Sam Rockwell. Esta escena la entiendo como uno de los tantos diálogos innecesarios, que no revelan ningún aporte significativo a la trama. Quizás estos y otros excesos criticables, le jugaron en contra al film, para poder tener mayor repercusión en los premios cinematográficos del 2007, aunque Brad Pitt, fue galardonado en Venecia. Mencionaba que el primer encuentro de Bob Ford con Frank James, define el principio de la excelente actuación de Casey Affleck. Luego encuentra solo a Jesse en plena merienda y le pide permiso para felicitarlo por su cumpleaños, hecho que llama la atención del delincuente, preguntándole, que como lo sabía, siendo la respuesta clave, para la amistad que luego consolidarían Ford con James; - usted se sorprendería todo lo que sé de Jesse James - , demostrando una enfermiza devoción por el bandido mayor, que se va confirmando paulatinamente a lo largo de la película. Esto produce un sorpresivo resultado, ya que James lo invita a su casa, en desmedro de su primo y de Charley Ford. Bob no sale de su asombro y al pasar una noche donde James, comete errores, propios de su juventud y fanatismo, que James detecta sin sobresalto alguno, pero que lo hace dudar de la personalidad de Ford. Debo confesar que la escena del atraco al tren postal, me pareció perfectamente realizada por Dominik, el ingenioso juego de luces y cámaras que se van intensificando, de la mano de la desesperación de los asaltantes, es parte de esos pequeñísimos, pero notables momentos en que el realizador nos entrega, utilizando efectos no tan especiales, sino más bien particulares, los cuales calzan a la perfección en los instantes adecuados. Otros detalles y atmósferas nada despreciables son, la profundidad de los cielos, aunque a veces excesiva, la inclemencia de la lluvia, la presencia imponente de los paisajes nevados, las visiones tergiversadas a través de las ventanas, etc., que establecen variantes destacables y las debemos de considerar como aportes no convencionales del género, como si se tratara que la melancolía y los silencios, fueran los ejes de contemplación de las preciosistas ambientaciones. Frank James le demuestra a Jesse, con una mirada compasiva pero firme, que ya es tiempo del retiro voluntario, que los atracos son hechos del pasado y que más bien piense en su familia y su propia protección. Jesse accede, sin estar del todo convencido. Luego la trama se va inclinando hacia la exploración profunda de los diálogos cruzados entre los protagonistas, los mismos que se elaboran a través de microhistorias y microclimas dentro de la estructura madre de la película, es decir, el personaje sobre la trama, el individualismo sobre lo general. Asesinatos, búsquedas, sospechas, equivocaciones humillación y ansias de gloria, se van desarrollando en el núcleo de estas diminutas historias y climas, hasta llegar a los momentos cumbres del film. Debo aclarar que el personaje principal de la película no es Jesse James, sino su joven aliado Robert Ford. Y aquí, tendríamos que detenernos para reconocer la brillante, magistral y sublime interpretación de Casey Affleck, quien le suma una variedad incalculable de matices y perfiles a su actuación. Maneja a sus anchas el personaje, lo ubica y sostiene en los contextos precisos con una ductibilidad que asombra. Juega al inmaduro, al inocente, al mentiroso, al torpe, al astuto, al osado, al delator y al cobarde con una naturalidad desbordante. Su estupenda dicción, melódica y parsimoniosa, sumada a su imponente gestualidad, nos transporta a ese mundo interior de fantasía, incredulidad y ambición. Robert Ford es el único que se da cuenta que Jesse James es tan humano y vulnerable como él mismo. Una magnífica actuación, que sin embargo, no logró imponerse sobre la descollante y antológica que realizó el español Javier Bardem. Brad Pitt está correcto como Jesse James, pero algo inexpresivo en lo emocional, no es una actuación descomunal, pero al igual que Affleck, nos va confesando sus sentimientos, sus frustraciones y hasta su condición de ser humano. Jesse llora, al pie de su caballo, cuando golpea con desesperación a un chico inocente, le confiesa su depresión a Ford, como preparando el final. En el fondo, quería escapar de ese mundo agobiante que lo mataba día a día. Jesse James sabía que el único camino posible era el de convertirse en una leyenda, a través del fanatismo desmedido de su victimario. Es clara la escena en donde invita a los Ford a la tentación de matarlo y lo logra, porque lo sabía. Intenta limpiar un retrato de un caballo y al mirar por el vidrio, ve a Ford apuntándole. Luego en segundos, pasa a ser el más legendario bandido de la historia delictiva de los EEUU. Luego, Charley y Bob Ford, empiezan a desarrollar actividades teatrales, ilustrando el asesinato de James. Son casi 20 minutos insulsos, sosos e innecesarios. Dominik falla en este intento por alargar el film contándonos como el fantasma de Jesse James, sigue perturbando a los hermanos Ford, luego que éstos logran cobrar la recompensa, por asesinar por la espalda a su supuesto amigo y entrañable ídolo. La nostalgia y la vida vacía, acaban con Charley Ford, mediante un suicidio previsible y Robert Ford es asesinado de la misma forma que él lo hizo con el antihéroe. El que a hierro mata a hierro muere. Finalmente, estoy convencido de haber observado una gran película, pero con algunos errores. Creo que la cinta se extiende demasiado, dura 160 minutos. No hubiera importado el tiempo, si los 160 o 180 minutos se justificaban con diálogos e imágenes enfocadas en el corazón del relato, y no tan estrictamente en la descripción de los personajes. No sucedió de esta manera, por lo que el visionado se vuelve previsible y agotador. También la película exhibe un excesivo preciosismo y por momentos peca de grandilocuencia, y de un tono monótono. No es un pecado ni una deshonra. Sencillamente se sobredimensionan algunas escenas. Es como cuando alguien visita un prestigioso restaurante, solicita el plato especial del Chef y al cocinero se le pasa un punto de sal. No es un manjar incomible ni de mal gusto, pero está pasado ligeramente de sal. Debió estar en el punto de sal exacto, por lo tanto uno no queda satisfecho plenamente. Una falla tonta del cocinero pero falla al fin. Como señalé anteriormente, existen algunos diálogos que son innecesarios y otros extensos. Estos yerros si le restan calidad a la puesta en escena. Seguramente existió una justificación para que estén en el metraje, pero hubiera sido más consecuente, construirlos más cortos y consistentes. A Andrew Dominik, no le interesó la épica grandiosa ni monumental de los Westerns clásicos, donde predominan la acción, el gatillo fácil y el inevitable duelo entre el bien y el mal. Se introduce con destreza e inteligencia dentro del personaje, para luego situarse y encender el retrato íntimo, pausado y reflexivo, apostando por un Western de tipo psicológico, cumpliendo con los objetivos cinematográficos que le exigieron, es decir, llevar a cabo una propuesta novedosa y estilizada pero sin apartarse de la esencia del Western tradicional y luego, priorizar el personaje sobre la trama y contar con minuciosidad, como dos hombres opuestos, tenían algo en común y que los atraía, buscar y encontrar la forma de llegar a la posteridad. Uno lo logró, el otro no, pero lo ayudó a lograrlo. Para terminar, quisiera recomendarles que vayan al cine, para que puedan apreciar como corresponde, la grandeza de la fotografía del laureado Roger Deakins, ASC, BSC, también un gran editor, el mismo que dirigió la fotografía de la película ganadora del Oscar 2007, “No Country for old men”, además de “En el valle de Elah”, “El Hombre que nunca estuvo”, “Una mente maravillosa”, “El gran Lebowsky” entre otras. Para finalizar, David Lean, decía, con sabiduría y razón, que lo importante son las imágenes y no los diálogos, porque son las imágenes las que quedan talladas en la mente del espectador. Sin embargo, quisiera recordar una frase memorable del bandido Jesse James al cobarde Robert Ford, “no sé si quieres ser como yo, o simplemente quieres ser yo”. Espero sus opiniones, comentarios y palos. Tal como lo prometimos les entrego una lista de los mejores títulos de películas de cowboys, sumados a los títulos nombrados en la introducción.
“Tierra de Audaces” (1939), Título original: “Jesse James”, de Henry King, con Tyrone Power, Henry Fonda, “Dodge, Ciudad sin Ley” (1939), Título original:” Dodge City”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, Olivia de Havilland, “Camino de Santa Fe” (1940), Título original: “Santa Fe Trail”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, Olivia de Havilland, “Oro, Amor y Sangre” (1940), Título original: “Virginia City”, de Michael Curtiz, con Errol Flynn, “El Caballero del Oeste” (1945), Título original: “Along Came Jones”, de Stuart Heisler, con Gary Cooper, Loretta Young, “Duelo al Sol” (1946), Título original: “Duel in the Sun”, de King Vidor, con Jennifer Jones, Gregory Peck, “Fort Apache” (1948), Título original: “Fort Apache” de John Ford, con Henry Fonda, John Wayne, “Los Tres Padrinos” (1948), Título original: “Three Godfathers” de John Ford, con John Wayne, Pedro Armendáriz, “Río Rojo” (1948), Título original: “Red River”, de Howard Hawks, con John Wayne, Montgomery Clift, “La Legión Invencible” (1949), Título original: “She Wore a Yellow Ribbon” de John Ford, con John Wayne, “Dallas, Ciudad Fronteriza” (1950), Título original:” Dallas”, de Stuart Heisler, con Gary Cooper, “Winchester 73” (1950), Título original: “Winchester 73”, de Anthony Mann, con James Stewart, Shelley Winters, “Camino de la Horca” (1951), Título original: “Along the Great Divide” de Raoul Walsh, con Kirk Douglas, Walter Brennan, “Tambores Lejanos” (1951), Título original: “Distant Drums”, de Raoul Walsh, con Gary Cooper, “Horizontes Lejanos” (1952), Título original: “Bend of the River”, de Anthony Mann, con James Stewart, Rock Hudson, “Colorado Jim” (1953), Título original: “The Naked Spur”, de Anthony Mann, con James Stewart, “Vera Cruz” (1954), Título original: “Veracruz”, de Robert Aldrich, con Gary Cooper, Burt Lancaster, “El Hombre de Laramie”, El (1955), Título original: “The Man from Laramie”, de Anthony Mann, con James Stewart, “La Ley de la Horca” (1956), Título original: “Tribute to a Bad Man”, de Robert Wise, con James Cagney, “Duelo de Titanes” (1957), Título original: “Gunfight at the OK Corral”, de John Sturges, con Burt Lancaster, Kirk Douglas, “Desafío en la Ciudad Muerta” (1958), Título original: “The Law and Jake Wade”, de John Sturges, con Robert Taylor, Richard Widmark, “Misión de Audaces” (1959), “The Horse Soldiers”, de John Ford, con John Wayne, William Holden, “El Árbol del Ahorcado” (1959), Título original: “The Hanging Tree”, de Delmer Daves, con Gary Cooper, Karl Malden, “El Hombre de las Pistolas de Oro” (1959), Título original: “Warlock”, de Edward Dmytryk, con Richard Widmark, Henry Fonda , “El Ultimo Tren de Gun Hill” (1959), Título original: “The Last Train from Gun Hill”, de John Sturges, con Kirk Douglas, Anthony Quinn, “El Alamo” (1960), Título original: The Alamo, de John Wayne, con John Wayne, Richard Widmark, “Los Comanches” (1961), Título original: “The Comancheros”, de Michael Curtiz, con John Wayne, Lee Marvin, “Dos Cabalgan Juntos” (1961), Título original: “Two Rode Together”, de John Ford, con James Stewart, Richard Widmark, “La Conquista del Oeste” (1962), Título original: “How the West Was Won”, de John Ford, con John Wayne, Henry Fonda, Gregory Peck, “Mayor Dundee” (1964), Título original: Major Dundee, de Sam Peckinpah, con Charlton Heston, Richard Harris, James Coburn, “Por un Puñado de Dólares” (1964), Título original: “Per un Pugno di Dollari”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, “La Muerte tenía un Precio” (1965), Título original: “Per Qualche Dollaro in Più”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, Lee Van Cleef, “Los Profesionales” (1966), Título original: “The Professionals”, de Richard Brooks, con Burt Lancaster, Lee Marvin, “Nevada Smith” (1966), Título original: “Nevada Smith”, de Henry Hathaway, con Steve McQueen, Karl Malden, “El Dorado” (1967), Título original: El Dorado, de Howard Hawks, con John Wayne, Robert Mitchum, “Lo Bueno, el Feo y el Malo” (1966), Título original: “Il Buono, il Brutto, il Cattivo”, de Sergio Leone, con Clint Eastwood, Lee Van Cleef, “Hasta que Llegó su Hora” (1968), Título original: “C'era una Volta il West”, de Sergio Leone, con Henry Fonda, Charles Bronson, El Oro de Mackenna” (1969), Título original: “MacKenna’s Gold”, de J. Lee Thompson, con Gregory Peck, Omar Shariff, “El Juez de la Horca” (1972), Título original: “The Life and Times of Judge Roy Bean”, de John Huston, con Paul Newman, “Pat Garrett y Billy The Kid” (1973), Título original:” Pat Garrett and Billy the Kid”, de Sam Peckinpah, con James Coburn, “El Fuera de la Ley” (1976), Título original: “Outlaw Josey Wales”, de Clint Eastwood, con Clint Eastwood, “Geronimo” (1993), Título original: “Geronimo, an American Legend”, de Walter Hill, con Gene Hackman, Robert Duvall, “Maverick” (1994), Título original: “Maverick”, de Richard Donner, con Mel Gibson, Jodie Foster, “Dead Man” (1995), Título original: “Dead Man”, de Jim Jarmusch, con Johnny Depp. ”Cabalga con el Diablo” (1999), Título original: “Ride with the Devil”, de Ang Lee, con Tobey Maguire, Skeet Ulrich, “Open Range” (2003), Título original: “Open Range”, de Kevin Costner, con Kevin Costner, Robert Duvall, “Enfrentados” (2007), Título original: “Seraphim Falls”, de David Von Ancken, con Pierce Brosnan, Liam Neeson. Coloco los títulos en inglés y en español.































