sábado, 31 de octubre de 2009

“Arrástrame al Infierno”, retorno al pasado y fuera de toda norma.









































Esta vez nos toca comentar sucintamente una película que tiene algunos atributos bastante rescatables y que es dirigida por un versátil e ingenioso cineasta. SAM RAIMI es el guionista y director de este sorpresivo film. RAIMI es un antiguo amigo de los hermanos COEN y ha colaborado con ellos en algunas de sus películas, incluso como actor secundario –donde lo cocieron a balazo limpio- o extra. Sin embargo, a principios de los 80, sus méritos lo llevarían a debutar en la realización con una propuesta combinada de terror, fantástico, gore y humor negro, escrita por él, titulada THE EVIL DEAD o MUERTE DIABÓLICA, cinta con la que tuvo éxito y de alguna manera mitificó a un antihéroe llamado ASH WILLIAMS, encarnado por el buen actor BRUCE CAMPBELL. Era una época en donde no había mucha producción de cine de terror como género, y la propuesta de RAIMI era definida como película serie B de bajo presupuesto. La consigna era más inspiración y menos recursos materiales. Ya en esos momentos RAIMI le había sumado a su ópera prima elementos que estaban presentes en grandes películas pero no en aquellas que pretendían usar al terror como carnada. RAIMI lo hizo a través de una valiente forma de filmar con planos sugestivamente expresionistas, creando atmósferas no convencionales, diálogos simples pero bien estructurados, la introducción de la música como una posibilidad de inducción certera del miedo y su ingrediente más irrebatible, la mezcla entre lo terrorífico y lo humorístico: el gancho perfecto para sumarlo a la consabida receta de los talentos genuinos de los ROMERD, CRONENBERG, CARPENTER, DE PALMA o CRAVEN, es decir, el latigazo inesperado del sobresalto así como el estremecimiento casi automático del espectador. Obviamente que la mayoría que acudió a ver la película lucía desconcertada pero algunos ya vislumbraban un notable director de culto. Muchos afirman que THE EVIL DEAD es hoy todo un clásico del cine gore y una de las mejores cintas de terror, frase perfectamente discutible. En 1987, vuelve a la pantalla grande con THE EVIL DEAD II: DEAD BY DAWN. En esa ocasión, SAM RAIMI parece realizar más una parodia que una continuación de su primer film, debido a su desopilante humor y a que traía al único sobreviviente de la primera entrega, ASH WILLIAMS, nuevamente en piel de BRUCE CAMPBELL. El director mantuvo la línea de combinar terror, fantástico, gore y humor negro con lo que marcó indeleblemente un estilo que el público logra identificar y aclamarlo. Cinco años después regresa con la tercera película de la saga; EVIL DEAD: ARMY OF DARKNESS, donde mantiene su ya inconfundible estilo de filmar haciendo una más intensa mezcla de terror, humor, epopeya y romance. Una película donde la atmósfera del medioevo onírico y tenebroso está recreada con maestría y singularidad. El antihéroe sigue encarnado por BRUCE CAMPBELL y es el protagonista fetiche del director. En este film RAIMI consolida en su cine lo que muy pocos cineastas logran imponer con claridad: sus inesperados finales. Luego compone algunos buenos films para más adelante dedicarse a la dirección de la triple saga de SPIDERMAN, cuyo rodaje de la cuarta película ya ha sido confirmado. Estamos entonces ante un director de mano maestra, de ideas bastante eficaces y de un hacedor de un cine basado en el entretenimiento. Para mí, su mejor película es A SIMPLE PLAN o EL PLAN, donde a través de una excelente interpretación de BILLY BOB THORNTON, SAM RAIMI logra una notable tomografía de la estupidez humana.

Pero yendo al meollo del post y luego de observar ARRÁSTRAME AL INFIERNO, pienso en lo emotivo que debe de haber sido para SAM RAIMI el de reencontrarse con sus raíces, volver a recuperar el desenfado y humor de un género de terror de aquellos años ochenta, y del cual el mismo cineasta fue artífice. RAIMI nos demuestra palmariamente que esa avalancha actual de remakes norteamericanos de terror esparcidos por todos lados no eran ni el camino ni la consolidación de un estilo viable de hacer las cosas. Eran efectismos que proliferaban por una necesidad básicamente de mercadeo. Acá le voy a robar una frase que se la escuché a EL VECO –el mejor comentarista deportivo del Perú, siendo uruguayo y habiendo pasado los setenta- en alguna ocasión: En el mundo lo que menos abunda son la DEMOCRACIA y los GOLEADORES. Notable expresión plagada de verdad. Yo le aumentaría necesariamente: INTELIGENCIA CINEMATOGRÁFICA. Seguramente RAIMI conocerá algo de democracia y nada de tipos que se embolsan millones de euros por meter una pelota dentro de un arco de fútbol, pero si algo indiscutible guarda en sus funciones cognitivas este digno cineasta norteamericano, es un tipo de ingenio abrumador para ponernos un poco neurasténicos y movernos el piso recreándose a la vez que haciéndonos sus cómplices, y así podernos reír del terror. Hoy por hoy eso es impagable. Son oportunidades magníficas de disfrutar de la verdadera razón del cine: diversión y entretenimiento. La bandera de RAIMI es su simpleza argumental y ésta, el talante de ARRÁSTRAME AL INFIERNO. En este film no hay secretos codificados, ni siquiera misterios complicados. Lo que hay son una notable continuidad de golpes de efecto, es decir, lo que siempre propuso RAIMI en sus supuestos films de terror que terminan siendo esa combinación de géneros y sub-géneros que buscan el efecto del miedo con dosis de humor negro, retratos nauseabundos pero esenciales y lo absurdo de algunas escenas surrealistas. RAIMI pone a prueba nuestro sentido de la persistencia imaginativa y nos invita a entrar en su macabro y animado juego de contrastes, haciéndolo a través de tres elementos muy escuetos para que podamos empaparnos de sus sagaces intenciones de ahondar en el conflicto; un pañuelo, un botón y una mosca. Con esos tres componentes tan insignificantes, usados con una envidiable sutileza, RAIMI nos arma un rompecabezas fílmico tan convincente como aquella ópera prima de hace 27 años en donde hizo casi lo mismo que nos propone ahora pero controlando algunos aspectos –ligados con lo salvaje- que le restarían puntos. El objetivo, agobiar de la manera que sea a la joven protagonista ALISON LOHMAN hasta destruirla recurriendo a cualquier entresijo. Los personajes se enfocan como una cuestión relativa en determinados momentos y fundamentales en otros. Esta vez, RAIMI pone énfasis en objetos con intrínsecos significados y portadores de las momentos más escalofriantes y divertidos del film. También usa de una manera adecuada los sonidos en aumento mezclados con primeros planos para poder causar conmoción y luego dispar la molestia con silencios precisos. RAIMI, le agrega a su propuesta lucidez narrativa al plasmar con fina irreverencia ese miedo adolescente, brutalmente norteamericano, donde los conjuros y maldiciones vienen de otras culturas e idiomas: una anciana gitana de la antigua Europa del Este, una médium Mejicana, un gurú de rasgos árabes dedicado a los rituales de la liturgia demoníaca y un empleado bancario de rasgos orientales. Con respecto a los actores, RAIMI acierta al depender del trabajo del conjunto y no de una o dos figuras que destaquen. Cada quien hace lo suyo y con buena predisposición para lo que quiere RAIMI. Los actores ALISON LOHMAN, JUSTIN LONG, LORNA RAVER, DAVID PAYMER, DILEEP RAO, REGGIE LEE y la mejicana ADRIANA BARRAZA hacen una correcta labor. Quizás la LOHMAN representando a una víctima de la LAMIA y LORNA RAVER como la gitana portadora de la maldición, sean las que aparezcan con mayor continuidad por el guión, pero su contribución es tan buena como cualquiera de los demás. Si existe un escarceo o pugna interpretativa me quedo con LORNA RAVER por sobre los gestos atinados y la carita tímida de la LOHMAN. LORNA RAVER le insufla vida –y también muerte a su personaje- y es merecedora de un halago aparte. Por méritos propios, se ha convertido en una de las grandes villanas del terror: su inquietante aspecto, ya desde su inicial papel de anciana desvalida, la confiere un magnetismo peculiar. Puede que éste se deba a lo bien caracterizado que está el personaje, tanto por ella como por RAIMI, pero lo cierto es que sus minutos, aunque escasos, son estupendos. En cuanto a los apartados técnicos, me pareció muy interesante la banda sonora, tiene alguna falla instrumental menor pero siempre luce coordinada con respecto a la intensidad de las escenas más fuertes. El manejo de cámaras, es muy bueno y variado, muchos tipos de plano, pero justos y ninguno innecesario. Las angulaciones están bien manejadas y todo se registra con la estética debida. Creo que el director de fotografía metió prolijamente su cámara e hizo una pequeña obra de enfoques luminosos oportunos. La dirección artística cumple con su cometido, las locaciones, el macro y micro clima están correctamente diseñados y todo está en perfecto orden. Me gustó la ambientación del cementerio, sus variantes progresivas y no estáticas. El maquillaje de LORNA RAVER es muy bueno. Me pareció correcto el aspecto sonoro, muy interesante la mezcla y la penetración del sonido justo en los momentos más inesperados de cada escena. Los efectos especiales son muy simples pero de una eficiencia envidiable. Lo demás me parece muy normal pero correctamente estructurado. Ojo no estamos hablando de una obra maestra sino de una película de no con abundantes recursos económicos pero muy bien concebida y filmada.
Finalmente, ARRÁSTRAME AL INFIERNO, cumple su labor de entretener al público con una feroz combinación de suspenso, terror sobrenatural y negrísimo humor. Raimi orquesta escena tras escena con la precisión de un cirujano (o la de un carnicero), jugando con las expectativas de la audiencia y sin temor a caer en el absurdo siempre y cuando consiga una reacción del espectador, ya sea un sobresalto, una risa nerviosa o una carcajada incrédula.También es, ante todo, una película que se beneficia de la dilatada carrera profesional de SAM RAIMI y su innata capacidad que corrobora su ingeniosa creatividad, pues, aunque ciertamente típica en su puesta en escena, sorprende tanto en su planteamiento, desarrollo y mucho más aún en su inesperado final. Una propuesta meditada, entera, muy madura y cuya simpleza atraerá no solo a los seguidores de RAIMI sino a todos aquellos que quieren pasar una buena jornada cinematográfica. Recomendable para un entretenimiento entre lo humorístico y lo terrorífico, los dos mandamientos de RAIMI, y decididamente un juego que tienen más que ver con la imaginación o los sueños de la gente. También me atrevería a señalar que con ese artilugio es que RAIMI empieza donde termina la rutina conocida y, como en un nuevo paisaje de sombras, se comienza a avanzar en lo desconocido, lo disimulado, lo que atemoriza o directamente horroriza, y que el cineasta quiere hacerlo vinculante con el público y lo logra con mano firme. A mí me gusta el SAM RAIMI de A SIMPLE PLAN pero éste me causa más intriga por lo que tiene en la cabeza y su forma de expresarlo con tanta desinhibición. Hasta la próxima y cuidado con las brujas o maldiciones demoníacas hoy 31 de octubre.  

domingo, 25 de octubre de 2009

“Julie & Julia”, una deliciosa receta culinaria cinematográfica.











































































Esta vez abordaremos con un delantal, la excepcional entrega de la guionista y directora NORA EPHRON, su film JULIE & JULIA. Como ya es costumbre en el blog, intentaremos esbozar una breve reseña histórica para aquellos que no tengan referencia de quien fue la gran JULIA CHILD. La gastronomía francesa está reconocida en el mundo como la mejor y la más innovadora. A los chefs franceses se les considera verdaderos transformadores del arte culinario. La mayoría de los chefs más famosos de la historia han nacido en la ciudad del amor. Desde GUILLAUME TIREL, en el siglo XIV, apodado “el padre de la cocina medieval”, pasando por FRANÇOIS PIERRE DE LA VARENNE, en el siglo XVII, creador de la famosa SALSA BECHAMEL, y autor del libro LE CUISINIER FRANÇOIS, obra de importancia capital que señala el transvase de la cocina medieval a la alta cocina. Luego ANTOINE CAREME apodado “el padre de la alta cocina francesa” en el siglo IXX, escribió L'ART DE LA CUISINE FRANCAISE. Esta obra maestra de la literatura gastronómica contiene cinco volúmenes de conocimientos sobre la historia de la cocina francesa, la planificación de los menús, cientos de recetas e informaciones relacionadas. Con posterioridad, GEORGE AUGUSTE ESCOFFIER, a principios del siglo XX, simplifica y moderniza la elaboración de platos de ANTOINE CAREME. Creador del famoso postre PEACH MELBA, la contribución de ESCOFFIER no solamente se refiere a la elaboración de platos y recetas. Su mayor visión está referida a su desempeño como el impulsor en la mejora de las condiciones de trabajo en los restaurantes. Fue un obsesivo del orden y la limpieza, y aplacó el ánimo violentista de los aprendices de cocina, hecho muy común en aquellos tiempos. Ellos conformaron –haciendo una analogía con el cine- la exquisita NOUVELLE CUISINE. Ya en años más recientes hay dos chefs que renovaron el arte culinario francés. Uno de ellos PAUL BOCUSE a mediados del siglo pasado y ALAIN DUCASSE entrado el presente siglo. También hay que mencionar a los hermanos JEAN y PIERRE TROISGROS, ROGER VERGÉ, MICHEL GERARD, RAYMOND OLIVER como los más representativos hoy en día. Pero, quizás la figura más vinculante con la temática del film JULIE & JULIA, sea la de CHARLES RANHOFER quien no debería ser olvidado tan fácilmente. El autor del la famosa enciclopedia THE EPICUREN en 1894, pasó a la historia no solo como uno de los grandes cocineros galos, sino como el primero en llevar el estilo de la gastronomía francesa a la cocina de Norteamérica. CHARLES RANHOFER fue Chef en el famoso restaurante DELMONICO de Nueva York desde 1862 hasta 1896. Obviamente su proyección mediática fue limitada al lado de la obtenida por JULIA CHILD. La norteamericana, al empezar la segunda guerra mundial se incorporó a la Oficina de Servicios Estratégicos de los EEUU y fue asignada a Ceilán, donde conoció a su marido PAUL CHILD, que también trabajaba para la misma oficina. Después de la guerra, PAUL fue asignado a la embajada norteamericana en París. FRANCIA y la cocina francesa fueron “el amor a primera vista” para JULIA. Estudió el idioma nativo, se inscribió en el CORDON BLEU, estuvo allí por seis meses, continuando después con lecciones particulares. Cuando conoció a SIMONE BECK y a LOUISETTE BERTHOLLE, JULIA CHILD se incorporó a la asociación gastronómica de señoras francesas, LE CERCLE DES GOURMETTES, y en 1951 las tres amigas abrieron en París una escuela de cocina L’ECOLE DES TROIS GOURMANDES. De allí surgió la idea de escribir MASTERING THE ART OF FRENCH COOKING, que se publicó en 1961, y que fue el primer libro que explicaba las técnicas secretas de la cocina francesa al público norteamericano, dándoles instrucciones precisas de cómo preparar un plato paso por paso. En esa época PAUL CHILD se jubiló y regresaron a vivir a los EEUU, en Boston. Fue allí que le propusieron hacer una clase de cocina por televisión, algo sin precedentes en esa época. El primer programa de la serie THE FRENCH CHEF se presentó en febrero de 1963. Cada programa duraba media hora y la serie resultó un éxito rotundo. El reinado de JULIA en la TV duró 10 años ininterrumpidos de 1963 a 1973. Luego tuvo algunos años más pero intercalados. JULIA ha comentado muchas veces que gran parte del éxito de su libro y de su programa de televisión fue que aparecieron en el momento adecuado. Los norteamericanos habían empezado a interesarse por el glamour francés que aportó a la Casa Blanca JACQUELINE KENNEDY, quien era una verdadera francófila y contrató a un chef francés para el servicio de la mansión presidencial. Además, debido al advenimiento de los jets, los viajes a Francia se hicieron accesibles para un mayor público que decidió viajar a probar una cocina totalmente distinta. El año 2000 publicó JULIA’S KITCHEN WISDOM, un recuento de su extensa experiencia culinaria. Sin embargo, uno de los libros más importantes y vendidos fue MY LIFE IN PARIS, que escribieran tanto JULIA como ALEX PRUD'HOMMEEN, su sobrino. JULIA cuenta desde su llegada a París y sus vivencias para lograr formarse como persona, aprender el idioma e interesarse en la cocina francesa. Se puede decir que JULIA CHILD creó una verdadera revolución cultural al convertir su pasión por la buena cocina en una obsesión de las amas de casa norteamericanas. En los EEUU existían canales de TV que transmitían todo el día clases de cocina con una gran sintonía; se publicaron y vendieron más libros sobre gastronomía que en cualquier otro lugar del mundo. Su vida tuvo un único ideal, crear una mayor conciencia de la importancia en la buena cocina y la buena mesa en los hogares de clase media. Su sencillez, su simpatía y su sentido del humor la hicieron famosa y querida por todos. Era tan natural en sus programas de televisión que parecia que le estaba dando clases personales a cada una de las televidentes. Si algo no salía perfecto decía sin inmutarse "NO DEBÍA DE HABER QUEDADO ASÍ". Simplemente era una de tantas amas de casa. Fue una mujer extraordinaria para su tiempo. Recibió condecoraciones, la Legión de Honor de Francia en el año 2000 y la Medalla Presidencial de la Libertad de los EEUU en 2003. También recibió un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Harvard, otro de su alma mater Smith College, y de varias otras universidades. JULIA CHILD, aunque ya no esté con nosotros, dejó un legado inigualable en lo que ella señaló como la oportunidad de dedicarse al arte de la cocina como una manera de no sentirse sola. El museo Smithsonian de Washington realizó en Agosto de 2000 una exhibición especial de la cocina original de Julia, ese pedazo de lugar desde donde se transmitían sus programas de TV, y que donó cuando decidió irse a vivir a California. JULIA CHILD, fue sin duda, la mujer más influyente en el mundo de la gastronomía de los Estados Unidos de Norteamérica.

Hay numerosas películas en el cine ligadas con la gastronomía y de un nivel artístico considerable. Citaremos las que he podido observar y me causaron una grata impresión: YIN SHI NAN NU del taiwanes Ang Lee, BABETTES GÆSTEBUD de Gabriel Axel -película danesa ganadora del Oscar de la academia- COMO AGUA PARA CHOCOLATE del mexicano Alfonso Arau, LA CENA del italiano Ettore Scola, LA GRANDE BOUFFE del francés Marco Ferreri, DELICATESSEN de otro francés Jean-Pierre Jeunet, POLITIKI KOUZINA del griego Tassos Boulmetis, TAMPOPO del japonés Juzo Itami, THE COOK, THE THIEF, HIS WIFE AND HER LOVER del norteamericano Peter Greenaway, AMERICAN CUISINE del francés Jean-Yves Pitoun etc. Lo que sucede es que todas estas grandes propuestas fílmicas no son autobiográficas y asumen la cocina como una excusa para poder situar sus tramas en contextos diferenciados. En JULIE & JULIA, la ingeniosa NORA EPHRON, se sale de todo molde estereotipado, renuncia a su habilidad para el romanticismo extremo y nos entrega una película que rompe algunos moldes de películas convencionales en su formato y planteamiento. El guión que elabora la EPHRON es para mí extraordinario, porque logra luego de tanto batallar su propuesta más completa y femenina. En el corazón de NORA y su guión no existe sólo una historia de amor, sino dos,  inmensas, hermosas, emotivas, con buenos y malos humores; una de amor maduro y la otra de un amor joven, sin experiencia, que tiene mucho por delante. La sucesión de vivencias de dos amantes de la cocina es simplemente magnífica. No olvidemos que NORA fue una de las guionistas más interesantes de los 80 y 90. Ella escribió el guión de la notable SILKWOOD, trabajando al lado de MERYL STREEP y de CHER. También escribió la inolvidable WHEN HARRY MET SALLY, una película inteligente y muy simpática que superó las expectativas del público en el mundo y que logró congelarle los guiones nada menos que al mismísimo WOODY ALLEN. La EPHRON logra un encantador film junto a MEG RYAN y BILLY CRISTAL sobre cuan posible puede ser la amistad entre una mujer y un hombre, el inicio de la guerra de sexos y la vida misma con sus defectos y fortalezas. La química entre los dos protagonistas no creo que haya sido superada por alguna comedia romántica hasta la fecha, y el famoso gag del orgasmo ni siquiera es lo mejor de un renovador guión que configura una propuesta imprescindible. Luego construye el guión de una taquillera película romántica, SLEEPLESS IN SEATTLE, juntando a MEG RYAN con TOM HANKS, a quienes ya había tenido juntos en otro de sus grandes éxitos, YOU'VE GOT MAIL, cuando por estos lares no sabíamos aún sobre la importancia de la transmisión de mensajes a través del Internet. Esto podría llamar la atención si se compara con JULIE & JULIA en donde también la imaginativa EPHRON apuesta por otro avance tecnológico de las comunicaciones como los blogs. Estas tres películas fueron nominadas a los premios de la academia para mejor guión. Aunque no ganó, la nominación fue un reconocimiento a su gran sensibilidad para afrontar temas básicamente románticos pero con una gran dosis de intuición sobre lo duro que significa el equivocarse en conseguir a la persona correcta. Finalmente, NORA asume el reto de la dirección cinematográfica con una excepcional película titulada THIS IS MY LIFE de 1993. La ópera prima de NORA logra conmover de una forma inusual ya que utiliza la relación de una madre soltera, que se dedica a la venta de cosméticos, con sus dos pequeñas hijas aunque su sueño es el de lograr ser una gran humorista. Un día, hereda algún dinero y aprovecha la oportunidad para mudarse a Nueva York con sus hijas para intentar actuar en algunos bares. Logra encandilar al público y su agente -nada menos que Dan Aykroyd, otro actor vinculado a JULIE & JULIA- la convierte en una comediante famosa pero, mientras ella cumple su sueño a través de la mayoría de los estados, sus hijas permanecen abandonadas en casa. No habría que olvidarse de conseguir y visionar esta película –a los interesados- ya que es un drama muy profundo y que logra consolidar una serie de conocimientos básicos de la EPHRON para dedicarse a la realización y al guión de sus films junto a su hermana DELIA EPHRON. Los EPHRON constituyen una numerosa familia en donde casi todos resultaron con afición a la escritura.

JULIE & JULIA resulta no solamente una gran película sino un cambio de 360 grados en la concepción de una narrativa particular de NORA EPHRON al enfocar sus esfuerzos en un film autobiográfico de una leyenda gastronómica como JULIA CHILD y de una combativa mujer como JULIE POWELL; sin olvidarse de sus raíces fílmicas. Dos personas auténticas, que solo son separadas por el tiempo, pero que poseen algo en común que pocos pueden lograr sentir y llevar adelante; LA PASIÓN POR EL ÉXITO partiendo de cero. Ni JULIA ni JULIE sabían de cocina. No podían cocinar un sencillo OMELETTE porque eran incapaces de intentar hacerlo. Tuvo que sucederles algo trascendente en sus vidas para poder enfrentarse al reto que les significó la batalla contra el éxito. Son dos historias totalmente distintas pero que la EPHRON tiene gran habilidad para plantearla como un relato paralelo acerca de una misma temática: la cocina francesa trasladada al pueblo norteamericano. Para adaptar y realizar esta hermosa película la EPHRON se basó en tres libros: MASTERING THE ART OF FRENCH COOKING y MY LIFE IN PARIS, ambos de JULIA CHILD, y JULIE & JULIA de JULIE POWELL. NORA bien pudo hacer únicamente el biopic de JULIA CHILD pero prefirió usar la estrategia de la POWELL para poder hacer comprender al público que las grandes lecciones no tienen porqué caer en saco roto y pueden ser aprovechadas perfectamente por gente que tenga el coraje y la paciencia suficiente para sacar un proyecto de vida adelante. Y eso es lo que precisamente engrandece la propuesta, la hace diferente, atractiva y sumamente entretenida. No se olviden de la frase que le dice a JULIE su marido: "la Julia de la realidad no es como la que está en tu mente". NORA no se aleja de sus comienzos. Al contrario, con el correr de los años los entiende y logra plasmarlos sin el común error del exceso. Construye con sumo cuidado los personajes y logra un crecimiento vital de estos en el desarrollo de la trama. JULIE & JULIA no es la historia de una vida sino la de dos caminos que se atraviesan a partir del momento que descubren la cocina francesa y la posibilidad de hacer algo que estaba allí pero que nadie se daba cuenta lo que significaba llevarlo acabo. Ayudada por su sobrino, el periodista ALEX PRUD'HOMME, a los 91 años, JULIA CHILD evoca su primera comida en suelo francés: un SOLE MEUNIÈRE, era el año 1948, recién desembarcada en la costa normanda, camino a establecerse en París con el adorable burócrata de su marido, se detienen a almorzar en ROUEN, y gracias a la GUÍA MICHELIN, lo hacen en el restaurante LA COROUNNE, en medio de un barrio medieval de una antigüedad que venía del año 1345. Como entrada, media docena de OSTRAS PORTUGUESAS servidas con PAIN DE SEIGLE Y BEURRE. A pesar de que ROUEN es famoso por su especialidad en CANARD o PATO, JULIA escoge el SOLE MEUNIÈRE como plato principal, acompañado por una botella de POULLY-FUMÉ; y después de los deseos de un Bon Appétit por parte del garçon; con el primer bocado se le abre mentalmente un universo de sabores. Le dice a su marido; HONEY, WE ARE NOT IN PASADENA ANYMORE. Había nacido el mito. Otra temática que NORA sabe explotar en la película es el hecho que JULIA CHILD era una liberal empedernida. Se casó a los 34 años con PAUL y pronto se dio cuenta que con el modesto sueldo de su marido, mejor aprendía a hacer algo o se morían de hambre. Cabe resaltar que si algo tenía JULIA CHILD era un respeto descomunal por su marido. En las buenas o en las malas, JULIA hacía gala de un comportamiento ejemplar y comprometido con su condición matrimonial. El amor era el verdadero sostén que envolvía con dulzura esta pareja norteamericana. Quizás no hubiera sido igual si no era el respeto y el amor el contenido. Un ejemplo es cuando JULIA cumple años y PAUL le dice una frase inolvidable. Es uno de esos momentos impagable de la cinematografía. Su primer plato como esposa fue SESOS AL VINO, pero también su primer fracaso. Cuando la pareja se estableció en el barrio latino en París, ya JULIA tenía nociones muy básicas de cocina, eso sí, muy a la norteamericana a punta de PAPAS y GRAVY. Su verdadera pasión por la cocina nace al descubrir las posibilidades de los ingredientes que ofrecían los mercados franceses, en especial la MANTEQUILLA. En París, a pesar de la escasez de la posguerra, se conseguían decenas de diferentes tipos de mantequilla con los que se podía trabajar como un alquimista. JULIA canalizó su pasión por la cocina francesa cuando peor le iba. Fue en el instituto CORDON BLEU, donde debido a la antipatía que sentía por ella su directora y sus compañeros de aprendizaje -todos sujetos machistas- no le fue nada fácil pasar los grados y conseguir el diploma que tanto anhelaba. La encargada de tomarle los exámenes le reiteraba: NUNCA SERÁS UNA GRAN COCINERA, PERO NO TE PREOCUPES PORQUE LOS NORTEAMERICANOS NO SE DARÁN CUENTA. Otro detalle importante que muestra NORA radica en que JULIA CHILD nunca podría haber sido lo que llegó a ser de no ser por su amistad con SIMONE BECK y LOUISETTE BERTHOLLE, quienes tenían años elaborando un libro de cocina francesa para el público norteamericano, proyecto que no terminaba nunca de completarse. JULIA, con su meticulosidad para lo que se proponía, probó una y mil veces las recetas hasta conseguir que los resultados fueran equivalentes a lo leído, transformando la imprecisión de las medidas de sus co-autoras por una exactitud digna de un matemático desbordado, buscando semejanzas en los ingredientes que se consiguen en los EEUU para dar con el legítimo sabor francés. Logró tras muchos años de intentos fallidos, que el libro MASTERING THE ART OF FRENCH COOKING fuera una realidad. Este estupendo libro de cocina que supera las 700 páginas e incontables reediciones -además de un segundo volumen de recetas de cocina francesa publicado en 1970, ya sin la colaboración de BERTHOLLE- sin olvidar su popular programa de televisión: THE FRENCH CHEF, que señalé en la reseña histórica; constituyeron la educación gastronómica de millones de norteamericanas. Una acotación breve, en la película, la mayoría de quienes no crecimos en los EEUU, conocimos la existencia de JULIA CHILD gracias a la magistral parodia que hizo DAN AYKROYD en el programa SATURDAY NIGHT LIVE en 1975 y que NORA EPHRON rescata para colocar las imágenes en el film con suma inteligencia. Pues bien, una de las beneficiadas por la cocina de CHILD fue JULIE POWELL, otra recién casada pero de la primera década del siglo XXI, quien para abatir la monótona vida de oficinista, decide embarcarse en una arriesgada aventura: preparar a como de lugar en 365 días, 524 recetas publicadas en el libro de JULIA CHILD, dándose como plazo un año, y escribir en un blog sobre su experiencia. Lo logra con creces, aunque nunca tuvo el reconocimiento en vida de JULIA CHILD, incluso en el film hay una escena en la que a través de un periodista le comunica a la POWELL, vía telefónica, que sentía mucho la desfachatez de haber hecho público su trabajo sin su consentimiento. Entendamos que JULIA ya era una mujer anciana y quizás no comprendía las verdaderas intenciones de JULIE y menos que lo hacía porque la adoraba. Pues bien, uniendo la vida y el amor por la buena comida de ambas mujeres, NORAH EPHRON escribe con una afinada pluma está excepcional historia gastronómica entre la genial maestra, MERYL STREEP y su alumna no reconocida, protagonizada por AMY ADAMS en el papel de la oficinista del gobierno residente en la planta alta de una pizzería en QUEENS.

En relación a los actores y la película, MERYL STREEP logra hacer un papel excepcional estirando su vena dramática a un registro cómico que es apabullante por donde se le quiera juzgar. Su capacidad para poder sacar el personaje tan similar en gestos, voz chillona, movimientos corporales, poses culinarias y un dominio del escenario tan o mejor que el de la verdadera CHILD, no es una sorpresa de modo alguno pero nos dice a las claras que estamos ante la mejor actriz del mundo ya hace muchos años. Hace demasiado fácil lo complejo y transmite su personaje de manera contundente. No estamos sentados ante la personalidad de MERYL STREEP sino ante la de JULIA CHILD y eso es justamente lo que una artista tiene que lograr irradiar con su interpretación: LA CREDIBILIDAD DEL PERSONAJE. En cuanto a AMY ADAMS, es de aquellas actrices que madura a pasos agigantados y que esta vez vuelve a estar a la altura de las circunstancias -lo estuvo junto a MERYL en DOUBT-. Su interpretación de JULIE POWELL si bien no llega a la perfección de MERYL STREEP, logra cautivar por su dulzura y sus atributos artísticos. Si bien es cierto que no hay forma de compararla con la verdadera POWELL, ésta tampoco era una mujer tan impetuosa como la CHILD. De los maridos, una actuación muy correcta de STANLEY TUCCI como el soporte de MERYL STREEP. Lo hace con convicción y tiene un registro muy adecuado, y una serie de matices que combinan milimétricamente con la personalidad de JULIA. Su amor por ella es extraordinario y su paciencia no tiene límites. CHRIS MESSINA –el mismo de VICKY CRISTINA BARCELONA- hace una actuación correcta pero no destaca en la medida que lo hace TUCCI. Sin embargo, el papel que desempeña está perfectamente diseñado, es decir, no es invasivo y la deja actuar a AMY ADAMS salvo dos o tres peleas propias de un matrimonio joven y algo histérico. Tanto TUCCI como MESSINA están bien concebidos por NORA ya que no les puede dar un protagonismo que pueda cargar las interpretaciones principales y poner en riesgo los roles. La que tiene un papel corto pero destacado es la simpatiquísima JANE LYNCH como la hermana de JULIA. Ambas medían más de 1,86 mts de estatura, por eso TUCCI aparece muy bajo con respecto a la STREEP y NORA se toma la licencia que JANE se case con un hombre de pequeña estatura. En cuanto a los apartados técnicos, creo que NORA hace una dirección excelente y logra aunarla a  una magistral dirección artística. Fíjense en las locaciones, las ambientaciones de interiores y una cosa importante, no se ampara ni en el ARCO DEL TRIUNFO ni en la TORRE EIFFEL para darle esa atmósfera parisina que las reemplaza con una banda sonora al compás de temas instrumentales maravillosos como JULIAS’ THEME y JULIES’ THEME. Luego escuchar nada menos que THE NEW YORK TIMES, THE ORIGINAL FRENCH CHEF, LEAVING PARIS, STRING OF PEARLS, POUDRE D’OR de SATIE –en ritmo de vals- MINOR SWING de REINHARDT. Y como si esto fuera poco, se colocan con una precisión única canciones memorables; STOP THE TRAIN cantada por la inconfundible voz de HENRY WOLFE, A BUSHEL AN A PECK interpretada por la incomparable DORIS GRAY o TIME AFTER TIME de MARGARET WHITING, finalizando con la voz del inigualable cantante francés CHARLES AZNAVOUR y su MES EMMERDES. El vestuario me pareció magnífico. Los vestidos de JULIA, sobre todo sus zapatos resultan impresionantes. Todo lo demás muy prolijo y bien definido.  La fotografía impecable, al igual que el sonido -cuando cocinan- y una edición muy expresiva. Hay algunas pequeñas fallas pero esta vez me las guardo porque la película se merece solo halagos. MERYL STREEP debe ser una de las nominadas para varios premios importantes y esperamos que esta vez –incluida su convincente vena cómica- pueda llevarse una estatuilla que la academia le viene debiendo desde hace algún tiempo. A continuación les coloco algunos ítems interesantes y de referencia. BON APPÉTIT y hasta la próxima. 

JULIA CHILD
http://www.youtube.com/watch?v=LWmvfUKwBrg
JULIE POWELL
http://www.youtube.com/watch?v=LzliAG7MGHk&feature=related
BLOG DE JULIE POWELL
http://blogs.salon.com/0001399/