domingo, 29 de noviembre de 2009

"Grace is gone", paternidad abierta y comprometida.



































Observar en pantalla un film que adentrado en una hechura simple y un tono minimalista, hasta modesta en la aspiración desbordada del éxito económico, pero reafirma sobriamente aquellos conceptos del equilibrio y la honestidad en su narrativa; debería de hacernos brotar una placentera mueca de conformidad para todos aquellos que nos distanciados de esa resonante altanería de la mayoría de los productores norteamericanos del nuevo siglo que nos acorralan publicitariamente para luego golpearnos a través de la pomposidad de sus desaforados blockbusters o relatos llenos de hendiduras, que nos conducen a la levedad de la nada, de lo ausente, y que se apropian indebidamente de una de la mayores virtudes que define al cine como atributo artístico: su subjetivismo -bien explicado y comprendido- llevándolo a un extremo indecoroso e imposible de capturarlo en su esencia. Anoche cuando observaba la película Luna nueva, me preguntaba si lo mezquino, si esa desorbitada moda de propagar sagas de films para segmentos de gente poca ligada al auge de su intelecto, con el marco perfecto de una sala llena, tenía justificación. Pienso que no, que hay distintas maneras de conocer otras posturas. Hoy en Lima, hay hasta dos motivos para sentirnos atraídos: el festival de películas europeas del este y el cine proveniente de Israel. Hay que ir a observar. Esta vez mi grano de arena consiste en recomendarles una pequeña aunque bella película –que no está en el circuito comercial pero sí en el centro cultural del la PUCP- titulada ELLA SE FUE o GRACE IS GONE. Una historia trágica a la vez que poética, una bien estructurada ROAD MOVIE, indispensable para comprender sobrellevando lo que significa la ausencia del ser querido más importante de todos, ese que nos da la vida –obviamente no una pamplina como la película peruana CU4TRO- a través de objetivos pragmáticos, sin trampas en su elaboración guionística, con algunas pícaras manipulaciones en su estructura narrativa, y quizá tanto convencional como previsible, pero que guarda en sus entrañas un tesoro de originalidad que lo muestra sin pantomimas, sin buscar conmover por el simple hecho de hacerlo sino que lo intenta por intermedio de un relato inundado de realismo y una naturalidad sin atenuantes. Para mí, es un formidable retablo de la descomposición temporal de la familia en el cual caben varias de las brutales heridas de lo que significa la pérdida pero que están expuestas con inteligencia, afecto y sensibilidad. Su guionista y realizador, JAMES C. STROUSE, lanza una ópera prima que luce contundente. Ya había dado muestras de un comedido psico-drama con el guión de LONESOME JIM, film que escribió para STEVE BUSCEMI no hace muchos años. Hoy, junto a CLINT EASTWOOD -quien le compuso la BSO y una bella canción llamada igual que el film- STROUSE nos invita –fíjense en los movimientos de cámara y la dirección de actores- a la reflexión y pone a prueba nuestra capacidad de resistencia a sentirnos tocados o marginados emocionalmente. No vayan a creer en aquellos que la denominan una película de lágrima fácil, esas son verduras, acá uno se mide su propia capacidad de soportar una desgracia ajena. STROUSE me hizo recordar –por algunos instantes- dos films a quienes no se le dio importancia en su debido momento: GARDENS OF STONE de FRANCIS FORD COPPOLA, a fines de los ochenta, e IN THE VALLEY OF ELAH de PAUL HAGGIS hace menos de tres años. La primera relacionada a VIETNAM, la segunda a IRAK. El joven director norteamericano plasma su premisa en una temática parecida pero tiene la prudencia de no desarrollarla, solo insinuarla y creo que es uno de los motivos por lo que esta pequeña propuesta nos transmite impieza argumental que también resulta sólida y convincente.

Desde que se inicia el film, STROUSE nos induce con habilidad y proporción visual a que articulemos tres elementos audiovisuales en simultáneo, los mismos que nos retratan de por sí una historia especial. Primero, una voz en off que proviene de una llamada telefónica tomada por el contestador automático. Es GRACE, la madre ausente, quien llama con voz enérgica pero nerviosa de un lugar lejano y caluroso, preguntando por sus hijas y esposo. Les dice que piensa en ellos, que los extraña, le pregunta a STANLEY si se ha juntado con el grupo, que es una buena idea el hacerlo, que los quiere mucho pero que es poco probable que los vuelva a llamar, y prefiere que le escriban. En paralelo se monta una melodía triste que entona un cadencioso piano que nos envuelve con una moderada atmósfera de melancolía. También aparece en escena –caminando por el corredor de un almacén- STANLEY PHILLIPS quien muestra un andar defectuoso, lentes gruesos y una mirada algo maquinal. STROUSE hace aquí un juego magistral. Junta a STANLEY con los empleados del almacén y entre todos empiezan sus labores haciendo hurras para la compañía que trabajan. De manera inmediata se forma un contexto fuerte, expresivo de lo que es la motivación, la autoestima y el liderazgo. A esa proclama, STANLEY le agrega otra fundamental a la secuencia: ¿¿Quién es el número uno en este lugar??... EL CLIENTE. Al cambiar la escena aparece STANLEY en medio del “grupo” –todas mujeres con maridos en la guerra- en donde su incomodidad resulta temeraria y frustrante. Inmediatamente, los dos militares le comunican el fallecimiento de GRACE en las operaciones militares de IRAK, y es ahí donde realmente la película va tomando una fuerza descriptiva visual muy lograda. En esta escena CUSACK hace una interpretación muy meritoria.

STANLEY PHILLIPS es un tipo evidentemente común, un sujeto con un trabajo tan rutinario como él, y que vive una realidad ordinaria. Apoya al desastroso gobierno del poco inteligente BUSH. Es un esposo entregado y un padre que –como todo cabeza de familia- tiene dudas de cómo comunicarse con sus dos pequeñas hijas. STANLEY quería ser soldado como GRACE, pero un defecto en la vista y otro en las piernas, le hizo abandonar el ejército, lugar en el que conoció a GRACE, su eterno amor junto al de sus hijas. STANLEY tiene guardado en el fondo de su alma un sentimiento de culpa, pues siente que es él quien debería haber estado en el lugar de GRACE. El día que recibe la noticia, STANLEY se desmorona en silencio, como cuando todo parece una broma pesada. La milicia le ofrece un servicio de consejería religiosa -muy común en estos casos- pero su PATERNIDAD ABIERTA Y RESPONSABLE le hace imaginar alternativas inconsistentes. Nuestro personaje no está preparado aún para enfrentar una situación límite, mucho menos para ser el soporte de sus dos hijas, DAWN de ocho y HEIDI de trece. Lo único que le queda a este padre dolido es decidirse a cambiar su propia rutina, y emprender un escape a su terrible tormento que sin embargo contiene con una fuerza envidiable. Sorprende a sus hijas, les propone un viaje y deja atrás todo recuerdo material de GRACE. Toma su casaca azul, su camioneta, e inicia una aventura donde las dudas, preguntas y contradicciones van a convertirse en el camino por donde tendrán obligadamente que empezar a transitar padre e hijas. Las circunstancias y el sitio de destino lo deciden entre incertidumbres y emociones: JARDINES ENCANTADOS, un lugar donde DAWN y HEIDI siempre anhelaban conocer, un paraje aparentemente perfecto para que STANLEY pueda darse el valor de contarles lo sucedido. Es un hermoso pero agotador viaje donde se mezclan alegrías, lugares, tristezas, detalles, peleas y hasta mentiras, pero al mismo tiempo es sumamente especial para encontrar que cada pérdida puede significar un encuentro. STANLEY no se siente capaz de poder encontrar las formas. Su lucha interior es encontrar el momento preciso y de una vez por todas compartir el miedo y la tristeza con las niñas. Es interesante la intervención del hermano -Alessandro Nivela- en el trato con sus hijas, y muy creíble el momento en que ambos enfrentan posiciones eminentemente políticas, y terminan en un fuerte abrazo. Quizás el contexto innovador de la película recae en que se plasma la perspectiva del hombre que pierde a su mujer en la guerra, lo que genera un enfoque diferente e interesante, pues explora a la pérdida desde el prisma masculino haciendo énfasis en las debilidades emocionales, ante las cuales un tipo común como STANLEY deberá lidiar contra todo con tal de reconstruir una situación desgarradora. Además, STROUSE tiene en sus manos una herramienta letal: el intentar liberar los vínculos de una sociedad cada vez más incoherente y destructiva. Y lo logra. Acá hay un tema importante que envuelve al trasfondo y no tanto la narrativa del film. El personaje del STANLEY padre, realiza en simultáneo a través del viaje con las niñas otro itinerario interior bastante más intenso, la recuperación de la figura paterna como eje de la familia destruída, conociendo mejor a sus dos hijas y a sí mismo, además de recordar con más claridad las virtudes de GRACE, que luego confirma en el velatorio cuando HEIDI lee una síntesis de su madre. Con una armoniosa fotografía de JEAN-LOUIS BOMPOINT –sobre todo en la metáfora del viaje como elemento de transición- una bellísima música de CLINT EASTWOOD –la canción principal es para comprar el soundtrack- un guión bien escrito, el film gira alrededor de una interpretación magistral de un vital y contenido JOHN CUSACK, quien no solo hace gala de un registro notable, una imponente capacidad para expresarse a través del uso de sus expresiones corporales, sino que estamos ante su más lograda actuación cinematográfica. Representa un hombre que poco a poco va descubriendo que a pesar del enorme dolor que lo va venciendo -el cual es incapaz de expresar- debe batallar y sobreponerse para convertirse en el sostén de dos niñas que no solamente quedarán devastadas por la pérdida de su madre, sino que buscarán refugio en un padre que tendrá que aprender a identificarse con sus pensamientos en plena etapa de crecimiento. Las dos chicas, tanto SHÉLAN O'KEEFE, la mayor de las hermanas como GRACIE BDENARCZYK, la más chiquita, son increíbles. Luce más HEIDI por la etapa pre-adolescente, una sonrisa maravillosa y una relación más afín con STANLEY. DAWN complementa bien los espacios que tiene y su relación es más con GRACE –el detalle del reloj sincronizado es genial-. Esto se nota cuando en el momento que STANLEY se decide por comunicarles lo acontecido, el llanto más expresivo es el de DAWN. La realización es muy buena –hay mucho de EASTWOOD- y la dirección de actores un testimonio para recordar. La escena de la película, podría ser cuando entran al almacén y terminan los tres abrazados dentro de una casa de juguete, o aquella donde se sueltan las emociones y uno traga saliva en el momento en que STANLEY les confiesa la verdad a sus hijas. ELLA SE FUE es una de esas tantas películas acerca de perder y encontrar, morir y permanecer vivo, amar y dejar partir, y sobre todo permanecer para vivir con intensidad con aquellos con los que se tiene que estar por causa del afecto verdadero. Lo que desborda la película es humanidad, y dentro de esta, coraje y lealtad a una causa perdida. El eje narrativo de la misma es la peregrinación, en la cual los personajes intentaran y lograran descubrirse a si mismos, a sus destinos, y tendrán la posibilidad de luchar por reencontrarse con la estabilidad emocional. Finalmente, las líneas de perspectiva que el director propone son ejemplares. No estamos ante cualquier estructura de road movie trágica o quizás melodramática, sino ante un viaje impregnado de pequeñas circunstancias que poco a poco van construyendo un complejo pero gratificante mosaico de emociones plenas. Buena película. Hasta la próxima.a.ttp://www.youtube.com/watch?v=g97ye8G7Woo

viernes, 13 de noviembre de 2009

“Le Silence de Lorna”, desafiantes dilemas morales.

































Antes de entrar en materia, quisiera hacer una introducción biográfica acerca de los directores del film que nos convoca. Como a SERGUEI y GEORGUI VASILIEV, VITTORIO y PAOLO TAVIANI, o JOEL y ETHAN COEN; a los HERMANOS LUC y JEAN-PIERRE DARDENNE, se les reconoce en la cinematografía con el mote de EL CREADOR DE DOS CABEZAS. Su cine humanista, afligido de dramatismo social, de un realismo apabullante, constituye una de las trayectorias más interesantes del alicaído cine europeo de estos tiempos. Hoy me dicen que en LIMA –yo estoy escribiendo este post desde MAR DEL PLATA- hay un festival sobre cine europeo. Es una labor elogiable el dar a conocer a las nuevas generaciones, el buen cine europeo de antaño, ese que anteponía la cultura como concepto permanente. Volviendo a los hermanos DARDENNE y su cine, la mayoría de sus films se van construyendo a base de una cámara obsesiva que llevada a pulso define planos bastante cerrados que determinan rostros, medios cuerpos y objetos, por una expedita suspicacia en la edición como instancia mentora del sentido de su magistral narrativa y por la inutilización de toda musicalización incidental, además de una inclinación matemáticamente consagrada a la continuidad del espacio en la puesta en escena. Las temáticas que impulsan no son todas similares aunque parecieran serlo. Son distintas historias dentro de un contexto donde las privaciones, la miseria, las enfermedades sociales y todo amago de supervivencia fluyen con rigurosidad, pegadas al destino de seres humanos que luchan contra estas circunstancias con todas sus fuerzas. Acá hay un detalle importante que lo desarrollaré más delante de la mano del notable cineasta francés ROBERT BRESSON y sus similitudes con el cine de los hermanos belgas. LUC DARDENNE nació en 1948 y su hermano JEAN-PIERRE, tres años más tarde. Ambos crecieron en LIÈGE y SERAING, dos pueblos industriales de VALONIA en la parte franco parlante de BÉLGICA. De origen modestísimo, fueron criados junto a la clase trabajadora del pueblo, lo que les proporcionaría más adelante el telón de fondo de toda su futura estructura cinematográfica. Ese es el mundo en el cual se sienten cómodos los DARDENNE, en casa y con su gente. Mientras que LUC opta por filosofía, JEAN-PIERRE estudia arte dramático en el INSTITUT DES ARTS DE DIFFUSION y conoce a ARMAND GATTI, una personalidad multifacética, poeta, dramaturgo, cineasta, humanista y político. Esta especie de guía artístico de los hermanos DARDENNE, los involucra en dos de sus espectáculos: LA COLONNE DURUTTI y L’ARCHE D’ADELIN. En 1981, trabajarán de nuevo con GATTI en NOUS ÉTIONS TOUS DES NOMS D’ARBRES, JEAN-PIERRE como asistente de cámara, y LUC como asistente de dirección. La única forma de aprender y saber de cine es haciéndolo. Al mismo tiempo, regresan a su pueblo para realizar grabaciones de video en los lugares planificados para la residencia de la clase obrera, filmar informes de testigos oculares y hacer retratos de personajes destacados. Cuando terminan, realizan una serie de documentales poco prolijos pero siempre vinculantes. Sin embargo, fundan su propia productora, a la que llaman DÉRIVES, la cual terminará produciendo más de 50 documentales. A partir de 1994 será la productora LES FILMS DU FLEUVE, el vehículo de producción para sus películas, así como las de otros inquietos cineastas, la islandesa SOLVEIG ANSPACH, los franceses EUGÈNE GREEN, BRUNO PODALYDÈS etc. En 1987, con su ópera prima FALSCH, adaptada de una obra de RENÉ KALISKY y co-escrita por JEAN GRUAULT -el guionista habitual de FRANCOIS TRUFFAUT- ingresan al mundillo de la ficción sin mayor repercusión aunque se mantenía esa inclinación testimonial. Pero JE PENSE À VOUS, en 1992, su segundo film, pone en jaque a los DARDENNE, que por problemas de contratos, no logran tener el control ni del rodaje ni de la película misma. Las cosas serán diferentes con su tercer film, LA PROMESSE -una notable propuesta- que compitiendo en Cannes durante la QUINZAINE DES RÉALISATEURS en 1996, presenta en sociedad dos actores desconocidos, JÉRÉMIE RENIER y OLIVIER GOURMET. Nunca antes, ninguna de sus películas había sido tan popular con el gran público, así como con los críticos. Fue como que CANNES descubriría a sus directores fetiches. Luego, el turno le toca a ROSETTA, grandioso film que se queda con la PALMA DE ORO en 1999, mientras su joven actriz debutante EMILIE DEQUENNE, logra el premio a la mejor interpretación femenina. Una hazaña sin precedentes. Tres años más tarde, el magnífico film LE FILS, permite que OLIVIER GOURMET, fiel actor de los DARDENNE desde LA PROMESSE, gane con justicia el premio a mejor interpretación masculina en CANNES. En el año 2005, L’ENFANT les asegura a los hermanos su segunda PALMA DE ORO. Si alguien es querido en CANNES, el apellido DARDENNE parece retumbar en el festival más prestigioso del mundo. Su más reciente film, LE SILENCE DE LORNA, reitera la inquietud y vocación de los DARDENNE por su incomparable estilo, ganando CANNES en el rubro mejor guión.

Quizás la mayor contribución que le hayan hecho LUC DARDENNE y JEAN-PIERRE DARDENNE a sus incondicionales -en realidad a todos aquellos que amamos el buen cine europeo- es no producir films para que se hable en demasía de ellos sino para sentirlos y observarlos con un detenimiento hipnótico y convivir en su expresividad más dramática, de acuerdo a una inclemente demostración de propuestas poco gratificantes, y estrechamente vinculantes con la tortuosas vidas de sus personajes principales. Los DARDENNE, luego de la experiencia con filmar documentales, capturan con escrupuloso realismo la interioridad humana dentro de su mismísima exterioridad. Es por eso que no queda la menor duda que el talante jactancioso de la cinematografía que anteponen los hermanos no se sitúe en las libertades que se toman para filmar, sino en las restricciones que se imponen para hacerlo. Proponiéndose dilemas morales coetáneos, estos ilustrados belgas retoman quizás sin saberlo aquel extraordinario desafío que planteara algunas décadas atrás el gran solitario del cine francés, el Jansenista de la puesta en escena, ROBERT BRESSON. El Jansenismo se refiere a una teoría religiosa de la gracia y la redención. Tanto los DARDENNE como BRESSON tienen demasiados aspectos en común como para no abordarlos. BRESSON fue un cineasta austero, exigente, perfeccionista, desprendido y de una sobriedad alucinante. Hizo 13 largometrajes en 40 años, partiendo en 1943 con LES ANGES DU PECHE y terminando con L’ARGENT en 1983. BRESSON se concentró en la elaboración de un cine neutro que rechaza la estética, los diálogos explicativos, superpone asombrosamente texto e imagen. Decide excluir de su estilo visual el brillo, la intriga, lo pintoresco, el paisaje etc. Todo ello mediante la aplicación de una técnica autodidácta, confiando en actores no profesionales, vale decir, una recusación del actor a través de una forma de impasibilidad psicológica, lo que le permite transmitir una fuerza dramática intimista. Sin embargo, tiene la suficiente entereza humanista de no descartar ni menospreciar su propia comunicación con la protuberante sensibilidad del espectador como lo demuestra en esa maravillosa película UN CONDAMNÉ À MORT S'EST ÉCHAPPÉ, una descripción minuciosa y particular de acontecimientos sencillos en un contexto sumamente complejo. BRESSON expone con sabiduría esa vehemente forma de filmar en otra bella joya cinematográfica, un imperdible film titulado PICKPOCKET, en donde BRESSON le da un valor humano y sentimental sin igual a un simple ladrón carterista, escudriñando los rostros y expresiones con sorprendente maestría, y en donde demuestra sin atenuantes, que delante de la cámara, el cuerpo es más trascendente que las palabras o de los juegos de diálogos. Si ustedes tienen padres, tíos o abuelos cinéfilos, pregúntenles por este par de films. No me cabe duda que estarán de acuerdo con lo explicado. Para ir acabando, dos cosas sobre BRESSON, siempre privilegió el comportamiento de sus personajes y no el análisis de los mismos. Esto supone un gran compromiso mental con el espectador -lo mismo que hacen los DARDENNE-. Finalmente, sumarle a UN CONDAMNÉ À MORT S'EST ÉCHAPPÉ y PICKPOCKET la película MOCHETTE, fuente inspiradora de ROSETTA. Estos tres DVD tienen que estar en casa sin pensarlo dos veces. En los films de BRESSON se puede apreciar mucho de lo que han propuesto los DARDENNE, obviamente pasados casi 40 años aunque también se pueda establecer influencia en el cine de su padre espiritual ARMAND GATTI, y de los cineastas JEAN-LUC GODARD, FRANCOIS TRUFFAUT, R.W. FASSBINDER, ABBAS KIAROSTAMI, o WISEMAN. A la filmografía de los DARDENNE habría que agregar obligadamente un excelente corto titulado DANS L'OBSCURITÉ, dentro de la convocatoria a 34 reconocidos cineasta por el 60 aniversario del festival de CANNES en 2007, llamado CHACUN SON CINÉMA. Para mí, el mejor corto de aquella celebración.

Yendo a LE SILENCE DE LORNA -titularla El Matrimonio de Lorna es torpe y le cambia el desenlace a la propuesta- el film es muy bueno, técnicamente irreprochable, correctamente fotografiado, coherente, bien direccionado, con objetivos muy claros, barajando esa misma tonalidad grisácea de las vidas de los personajes de siempre; bondadosos, malandrines, corruptos, perdedores, envueltos en la marginalidad con el deseo de sobrevivir a sus circunstancias siempre enredadas bajo su propia irresponsabilidad. Quizás sea algo paradójico, pero la sordidez y el aburrimiento que tienen las historias de los hermanos DARDENNE son especialmente atractivas, nos llevan a convivir con ese morbo adictivo de la realidad en la que aparentemente no estamos inmersos. Esta película tiene alguna similitud argumental con LA PROMESSE, principalmente por la incursión de la mafia en la inmigración clandestina. Cambian las formas, los nudos de acción, la filmación y la intensidad. Acá, los DARDENNE bajan ese ritmo infernal persecutor de su invasiva cámara puesta al hombro, y van combinando con inteligencia y eficazmente diferentes variedades de planos, sean cerrados, abiertos o secuencia, bien trabajados y previamente planeados. No sucede lo mismo que con ROSETTA, por ejemplo, donde si van improvisando en alguna medida y corriéndola por medio barrio. Como siempre, se hace presente esa violenta ráfaga de mística y verdad que impregnan las imágenes de sus protagonistas y retratan lo profundo del cine documental reivindicando la vocación existente, casi filosófica de su excelsa narrativa visual. La historia es sencilla y no creo que tengan dificultad en darse cuenta del juego que nos proponen. Lo bueno es que si te logran meter en la trama difícilmente puedas salir. Es una especie de "trampa caza ratones argumental" que los hermanos saben como endulzarla. Bueno, LORNA, una joven adulta proveniente de ALBANIA -no es una heroína tradicional ni tampoco una víctima expiatoria- ha logrado la residencia belga a través de un matrimonio legal pero digamos que de conveniencia mutua con un adicto a la heroína llamado CLAUDY, quien depende totalmente –aunque parezca broma- de LORNA. Mafia de por medio, ellos tienen un contrato de palabra en que transcurrido algún tiempo de vivir juntos, el intermediario del fraude, un taxista llamado FABIO, conseguirá un cliente que requiera la nacionalidad belga y se le entregará a
CLAUDY otra cantidad de dinero pero esta vez para el divorcio. De esta manera, LORNA podrá quedar libre para poder seguir dándole la vuelta al carrousell de la inmigración. LORNA tiene un novio, SOKOL, un ruso mafioso que piensa establecerse con LORNA estrenando un bar restaurante. Hay varios nudos que no considero oportuno desatarlos para que ustedes mismos puedan disfrutar del film. El desenlace es genial y nos involucra a todos en una decisión difícil de llevar a cabo y de darle una explicación coherente. Una vez que ya estás adentro de las garras de los DARDENNE tienes que arreglártelas como puedas, como todos los films de los hermanos. De nueva cuenta, están presentes los temas que interesan a los hermanos DARDENNE que descifremos: el negocio sucio, la traición, el desencanto, la inclemencia, el largo trayecto de una redención y el retrato de una sociedad moralmente corrompida. Hay escenas muy buenas, bien desarrolladas y muy profundas. Yo me quedo con otras películas de los DARDENNE, preferentemente con LA PROMESSE y ROSETTA. Gustos son gustos, nada más que eso. Todos los films de los belgas son excepcionales. Hasta la próxima.