































Observar en pantalla un film que adentrado en una hechura simple y un tono minimalista, hasta modesta en la aspiración desbordada del éxito económico, pero reafirma sobriamente aquellos conceptos del equilibrio y la honestidad en su narrativa; debería de hacernos brotar una placentera mueca de conformidad para todos aquellos que nos distanciados de esa resonante altanería de la mayoría de los productores norteamericanos del nuevo siglo que nos acorralan publicitariamente para luego golpearnos a través de la pomposidad de sus desaforados blockbusters o relatos llenos de hendiduras, que nos conducen a la levedad de la nada, de lo ausente, y que se apropian indebidamente de una de la mayores virtudes que define al cine como atributo artístico: su subjetivismo -bien explicado y comprendido- llevándolo a un extremo indecoroso e imposible de capturarlo en su esencia. Anoche cuando observaba la película Luna nueva, me preguntaba si lo mezquino, si esa desorbitada moda de propagar sagas de films para segmentos de gente poca ligada al auge de su intelecto, con el marco perfecto de una sala llena, tenía justificación. Pienso que no, que hay distintas maneras de conocer otras posturas. Hoy en Lima, hay hasta dos motivos para sentirnos atraídos: el festival de películas europeas del este y el cine proveniente de Israel. Hay que ir a observar. Esta vez mi grano de arena consiste en recomendarles una pequeña aunque bella película –que no está en el circuito comercial pero sí en el centro cultural del la PUCP- titulada ELLA SE FUE o GRACE IS GONE. Una historia trágica a la vez que poética, una bien estructurada ROAD MOVIE, indispensable para comprender sobrellevando lo que significa la ausencia del ser querido más importante de todos, ese que nos da la vida –obviamente no una pamplina como la película peruana CU4TRO- a través de objetivos pragmáticos, sin trampas en su elaboración guionística, con algunas pícaras manipulaciones en su estructura narrativa, y quizá tanto convencional como previsible, pero que guarda en sus entrañas un tesoro de originalidad que lo muestra sin pantomimas, sin buscar conmover por el simple hecho de hacerlo sino que lo intenta por intermedio de un relato inundado de realismo y una naturalidad sin atenuantes. Para mí, es un formidable retablo de la descomposición temporal de la familia en el cual caben varias de las brutales heridas de lo que significa la pérdida pero que están expuestas con inteligencia, afecto y sensibilidad. Su guionista y realizador, JAMES C. STROUSE, lanza una ópera prima que luce contundente. Ya había dado muestras de un comedido psico-drama con el guión de LONESOME JIM, film que escribió para STEVE BUSCEMI no hace muchos años. Hoy, junto a CLINT EASTWOOD -quien le compuso la BSO y una bella canción llamada igual que el film- STROUSE nos invita –fíjense en los movimientos de cámara y la dirección de actores- a la reflexión y pone a prueba nuestra capacidad de resistencia a sentirnos tocados o marginados emocionalmente. No vayan a creer en aquellos que la denominan una película de lágrima fácil, esas son verduras, acá uno se mide su propia capacidad de soportar una desgracia ajena. STROUSE me hizo recordar –por algunos instantes- dos films a quienes no se le dio importancia en su debido momento: GARDENS OF STONE de FRANCIS FORD COPPOLA, a fines de los ochenta, e IN THE VALLEY OF ELAH de PAUL HAGGIS hace menos de tres años. La primera relacionada a VIETNAM, la segunda a IRAK. El joven director norteamericano plasma su premisa en una temática parecida pero tiene la prudencia de no desarrollarla, solo insinuarla y creo que es uno de los motivos por lo que esta pequeña propuesta nos transmite impieza argumental que también resulta sólida y convincente.
Desde que se inicia el film, STROUSE nos induce con habilidad y proporción visual a que articulemos tres elementos audiovisuales en simultáneo, los mismos que nos retratan de por sí una historia especial. Primero, una voz en off que proviene de una llamada telefónica tomada por el contestador automático. Es GRACE, la madre ausente, quien llama con voz enérgica pero nerviosa de un lugar lejano y caluroso, preguntando por sus hijas y esposo. Les dice que piensa en ellos, que los extraña, le pregunta a STANLEY si se ha juntado con el grupo, que es una buena idea el hacerlo, que los quiere mucho pero que es poco probable que los vuelva a llamar, y prefiere que le escriban. En paralelo se monta una melodía triste que entona un cadencioso piano que nos envuelve con una moderada atmósfera de melancolía. También aparece en escena –caminando por el corredor de un almacén- STANLEY PHILLIPS quien muestra un andar defectuoso, lentes gruesos y una mirada algo maquinal. STROUSE hace aquí un juego magistral. Junta a STANLEY con los empleados del almacén y entre todos empiezan sus labores haciendo hurras para la compañía que trabajan. De manera inmediata se forma un contexto fuerte, expresivo de lo que es la motivación, la autoestima y el liderazgo. A esa proclama, STANLEY le agrega otra fundamental a la secuencia: ¿¿Quién es el número uno en este lugar??... EL CLIENTE. Al cambiar la escena aparece STANLEY en medio del “grupo” –todas mujeres con maridos en la guerra- en donde su incomodidad resulta temeraria y frustrante. Inmediatamente, los dos militares le comunican el fallecimiento de GRACE en las operaciones militares de IRAK, y es ahí donde realmente la película va tomando una fuerza descriptiva visual muy lograda. En esta escena CUSACK hace una interpretación muy meritoria.
STANLEY PHILLIPS es un tipo evidentemente común, un sujeto con un trabajo tan rutinario como él, y que vive una realidad ordinaria. Apoya al desastroso gobierno del poco inteligente BUSH. Es un esposo entregado y un padre que –como todo cabeza de familia- tiene dudas de cómo comunicarse con sus dos pequeñas hijas. STANLEY quería ser soldado como GRACE, pero un defecto en la vista y otro en las piernas, le hizo abandonar el ejército, lugar en el que conoció a GRACE, su eterno amor junto al de sus hijas. STANLEY tiene guardado en el fondo de su alma un sentimiento de culpa, pues siente que es él quien debería haber estado en el lugar de GRACE. El día que recibe la noticia, STANLEY se desmorona en silencio, como cuando todo parece una broma pesada. La milicia le ofrece un servicio de consejería religiosa -muy común en estos casos- pero su PATERNIDAD ABIERTA Y RESPONSABLE le hace imaginar alternativas inconsistentes. Nuestro personaje no está preparado aún para enfrentar una situación límite, mucho menos para ser el soporte de sus dos hijas, DAWN de ocho y HEIDI de trece. Lo único que le queda a este padre dolido es decidirse a cambiar su propia rutina, y emprender un escape a su terrible tormento que sin embargo contiene con una fuerza envidiable. Sorprende a sus hijas, les propone un viaje y deja atrás todo recuerdo material de GRACE. Toma su casaca azul, su camioneta, e inicia una aventura donde las dudas, preguntas y contradicciones van a convertirse en el camino por donde tendrán obligadamente que empezar a transitar padre e hijas. Las circunstancias y el sitio de destino lo deciden entre incertidumbres y emociones: JARDINES ENCANTADOS, un lugar donde DAWN y HEIDI siempre anhelaban conocer, un paraje aparentemente perfecto para que STANLEY pueda darse el valor de contarles lo sucedido. Es un hermoso pero agotador viaje donde se mezclan alegrías, lugares, tristezas, detalles, peleas y hasta mentiras, pero al mismo tiempo es sumamente especial para encontrar que cada pérdida puede significar un encuentro. STANLEY no se siente capaz de poder encontrar las formas. Su lucha interior es encontrar el momento preciso y de una vez por todas compartir el miedo y la tristeza con las niñas. Es interesante la intervención del hermano -Alessandro Nivela- en el trato con sus hijas, y muy creíble el momento en que ambos enfrentan posiciones eminentemente políticas, y terminan en un fuerte abrazo. Quizás el contexto innovador de la película recae en que se plasma la perspectiva del hombre que pierde a su mujer en la guerra, lo que genera un enfoque diferente e interesante, pues explora a la pérdida desde el prisma masculino haciendo énfasis en las debilidades emocionales, ante las cuales un tipo común como STANLEY deberá lidiar contra todo con tal de reconstruir una situación desgarradora. Además, STROUSE tiene en sus manos una herramienta letal: el intentar liberar los vínculos de una sociedad cada vez más incoherente y destructiva. Y lo logra. Acá hay un tema importante que envuelve al trasfondo y no tanto la narrativa del film. El personaje del STANLEY padre, realiza en simultáneo a través del viaje con las niñas otro itinerario interior bastante más intenso, la recuperación de la figura paterna como eje de la familia destruída, conociendo mejor a sus dos hijas y a sí mismo, además de recordar con más claridad las virtudes de GRACE, que luego confirma en el velatorio cuando HEIDI lee una síntesis de su madre. Con una armoniosa fotografía de JEAN-LOUIS BOMPOINT –sobre todo en la metáfora del viaje como elemento de transición- una bellísima música de CLINT EASTWOOD –la canción principal es para comprar el soundtrack- un guión bien escrito, el film gira alrededor de una interpretación magistral de un vital y contenido JOHN CUSACK, quien no solo hace gala de un registro notable, una imponente capacidad para expresarse a través del uso de sus expresiones corporales, sino que estamos ante su más lograda actuación cinematográfica. Representa un hombre que poco a poco va descubriendo que a pesar del enorme dolor que lo va venciendo -el cual es incapaz de expresar- debe batallar y sobreponerse para convertirse en el sostén de dos niñas que no solamente quedarán devastadas por la pérdida de su madre, sino que buscarán refugio en un padre que tendrá que aprender a identificarse con sus pensamientos en plena etapa de crecimiento. Las dos chicas, tanto SHÉLAN O'KEEFE, la mayor de las hermanas como GRACIE BDENARCZYK, la más chiquita, son increíbles. Luce más HEIDI por la etapa pre-adolescente, una sonrisa maravillosa y una relación más afín con STANLEY. DAWN complementa bien los espacios que tiene y su relación es más con GRACE –el detalle del reloj sincronizado es genial-. Esto se nota cuando en el momento que STANLEY se decide por comunicarles lo acontecido, el llanto más expresivo es el de DAWN. La realización es muy buena –hay mucho de EASTWOOD- y la dirección de actores un testimonio para recordar. La escena de la película, podría ser cuando entran al almacén y terminan los tres abrazados dentro de una casa de juguete, o aquella donde se sueltan las emociones y uno traga saliva en el momento en que STANLEY les confiesa la verdad a sus hijas. ELLA SE FUE es una de esas tantas películas acerca de perder y encontrar, morir y permanecer vivo, amar y dejar partir, y sobre todo permanecer para vivir con intensidad con aquellos con los que se tiene que estar por causa del afecto verdadero. Lo que desborda la película es humanidad, y dentro de esta, coraje y lealtad a una causa perdida. El eje narrativo de la misma es la peregrinación, en la cual los personajes intentaran y lograran descubrirse a si mismos, a sus destinos, y tendrán la posibilidad de luchar por reencontrarse con la estabilidad emocional. Finalmente, las líneas de perspectiva que el director propone son ejemplares. No estamos ante cualquier estructura de road movie trágica o quizás melodramática, sino ante un viaje impregnado de pequeñas circunstancias que poco a poco van construyendo un complejo pero gratificante mosaico de emociones plenas. Buena película. Hasta la próxima.a.ttp://www.youtube.com/watch?v=g97ye8G7Woo
Desde que se inicia el film, STROUSE nos induce con habilidad y proporción visual a que articulemos tres elementos audiovisuales en simultáneo, los mismos que nos retratan de por sí una historia especial. Primero, una voz en off que proviene de una llamada telefónica tomada por el contestador automático. Es GRACE, la madre ausente, quien llama con voz enérgica pero nerviosa de un lugar lejano y caluroso, preguntando por sus hijas y esposo. Les dice que piensa en ellos, que los extraña, le pregunta a STANLEY si se ha juntado con el grupo, que es una buena idea el hacerlo, que los quiere mucho pero que es poco probable que los vuelva a llamar, y prefiere que le escriban. En paralelo se monta una melodía triste que entona un cadencioso piano que nos envuelve con una moderada atmósfera de melancolía. También aparece en escena –caminando por el corredor de un almacén- STANLEY PHILLIPS quien muestra un andar defectuoso, lentes gruesos y una mirada algo maquinal. STROUSE hace aquí un juego magistral. Junta a STANLEY con los empleados del almacén y entre todos empiezan sus labores haciendo hurras para la compañía que trabajan. De manera inmediata se forma un contexto fuerte, expresivo de lo que es la motivación, la autoestima y el liderazgo. A esa proclama, STANLEY le agrega otra fundamental a la secuencia: ¿¿Quién es el número uno en este lugar??... EL CLIENTE. Al cambiar la escena aparece STANLEY en medio del “grupo” –todas mujeres con maridos en la guerra- en donde su incomodidad resulta temeraria y frustrante. Inmediatamente, los dos militares le comunican el fallecimiento de GRACE en las operaciones militares de IRAK, y es ahí donde realmente la película va tomando una fuerza descriptiva visual muy lograda. En esta escena CUSACK hace una interpretación muy meritoria.
STANLEY PHILLIPS es un tipo evidentemente común, un sujeto con un trabajo tan rutinario como él, y que vive una realidad ordinaria. Apoya al desastroso gobierno del poco inteligente BUSH. Es un esposo entregado y un padre que –como todo cabeza de familia- tiene dudas de cómo comunicarse con sus dos pequeñas hijas. STANLEY quería ser soldado como GRACE, pero un defecto en la vista y otro en las piernas, le hizo abandonar el ejército, lugar en el que conoció a GRACE, su eterno amor junto al de sus hijas. STANLEY tiene guardado en el fondo de su alma un sentimiento de culpa, pues siente que es él quien debería haber estado en el lugar de GRACE. El día que recibe la noticia, STANLEY se desmorona en silencio, como cuando todo parece una broma pesada. La milicia le ofrece un servicio de consejería religiosa -muy común en estos casos- pero su PATERNIDAD ABIERTA Y RESPONSABLE le hace imaginar alternativas inconsistentes. Nuestro personaje no está preparado aún para enfrentar una situación límite, mucho menos para ser el soporte de sus dos hijas, DAWN de ocho y HEIDI de trece. Lo único que le queda a este padre dolido es decidirse a cambiar su propia rutina, y emprender un escape a su terrible tormento que sin embargo contiene con una fuerza envidiable. Sorprende a sus hijas, les propone un viaje y deja atrás todo recuerdo material de GRACE. Toma su casaca azul, su camioneta, e inicia una aventura donde las dudas, preguntas y contradicciones van a convertirse en el camino por donde tendrán obligadamente que empezar a transitar padre e hijas. Las circunstancias y el sitio de destino lo deciden entre incertidumbres y emociones: JARDINES ENCANTADOS, un lugar donde DAWN y HEIDI siempre anhelaban conocer, un paraje aparentemente perfecto para que STANLEY pueda darse el valor de contarles lo sucedido. Es un hermoso pero agotador viaje donde se mezclan alegrías, lugares, tristezas, detalles, peleas y hasta mentiras, pero al mismo tiempo es sumamente especial para encontrar que cada pérdida puede significar un encuentro. STANLEY no se siente capaz de poder encontrar las formas. Su lucha interior es encontrar el momento preciso y de una vez por todas compartir el miedo y la tristeza con las niñas. Es interesante la intervención del hermano -Alessandro Nivela- en el trato con sus hijas, y muy creíble el momento en que ambos enfrentan posiciones eminentemente políticas, y terminan en un fuerte abrazo. Quizás el contexto innovador de la película recae en que se plasma la perspectiva del hombre que pierde a su mujer en la guerra, lo que genera un enfoque diferente e interesante, pues explora a la pérdida desde el prisma masculino haciendo énfasis en las debilidades emocionales, ante las cuales un tipo común como STANLEY deberá lidiar contra todo con tal de reconstruir una situación desgarradora. Además, STROUSE tiene en sus manos una herramienta letal: el intentar liberar los vínculos de una sociedad cada vez más incoherente y destructiva. Y lo logra. Acá hay un tema importante que envuelve al trasfondo y no tanto la narrativa del film. El personaje del STANLEY padre, realiza en simultáneo a través del viaje con las niñas otro itinerario interior bastante más intenso, la recuperación de la figura paterna como eje de la familia destruída, conociendo mejor a sus dos hijas y a sí mismo, además de recordar con más claridad las virtudes de GRACE, que luego confirma en el velatorio cuando HEIDI lee una síntesis de su madre. Con una armoniosa fotografía de JEAN-LOUIS BOMPOINT –sobre todo en la metáfora del viaje como elemento de transición- una bellísima música de CLINT EASTWOOD –la canción principal es para comprar el soundtrack- un guión bien escrito, el film gira alrededor de una interpretación magistral de un vital y contenido JOHN CUSACK, quien no solo hace gala de un registro notable, una imponente capacidad para expresarse a través del uso de sus expresiones corporales, sino que estamos ante su más lograda actuación cinematográfica. Representa un hombre que poco a poco va descubriendo que a pesar del enorme dolor que lo va venciendo -el cual es incapaz de expresar- debe batallar y sobreponerse para convertirse en el sostén de dos niñas que no solamente quedarán devastadas por la pérdida de su madre, sino que buscarán refugio en un padre que tendrá que aprender a identificarse con sus pensamientos en plena etapa de crecimiento. Las dos chicas, tanto SHÉLAN O'KEEFE, la mayor de las hermanas como GRACIE BDENARCZYK, la más chiquita, son increíbles. Luce más HEIDI por la etapa pre-adolescente, una sonrisa maravillosa y una relación más afín con STANLEY. DAWN complementa bien los espacios que tiene y su relación es más con GRACE –el detalle del reloj sincronizado es genial-. Esto se nota cuando en el momento que STANLEY se decide por comunicarles lo acontecido, el llanto más expresivo es el de DAWN. La realización es muy buena –hay mucho de EASTWOOD- y la dirección de actores un testimonio para recordar. La escena de la película, podría ser cuando entran al almacén y terminan los tres abrazados dentro de una casa de juguete, o aquella donde se sueltan las emociones y uno traga saliva en el momento en que STANLEY les confiesa la verdad a sus hijas. ELLA SE FUE es una de esas tantas películas acerca de perder y encontrar, morir y permanecer vivo, amar y dejar partir, y sobre todo permanecer para vivir con intensidad con aquellos con los que se tiene que estar por causa del afecto verdadero. Lo que desborda la película es humanidad, y dentro de esta, coraje y lealtad a una causa perdida. El eje narrativo de la misma es la peregrinación, en la cual los personajes intentaran y lograran descubrirse a si mismos, a sus destinos, y tendrán la posibilidad de luchar por reencontrarse con la estabilidad emocional. Finalmente, las líneas de perspectiva que el director propone son ejemplares. No estamos ante cualquier estructura de road movie trágica o quizás melodramática, sino ante un viaje impregnado de pequeñas circunstancias que poco a poco van construyendo un complejo pero gratificante mosaico de emociones plenas. Buena película. Hasta la próxima.a.ttp://www.youtube.com/watch?v=g97ye8G7Woo































