lunes, 28 de diciembre de 2009

“Hace mucho que te quiero”, los gritos del silencio.






























A ese realizador contemplativo, quimérico como lo fue el italiano ROSSELLINI le hubiera encantado apreciar una película tan eficientemente construida sobre la base del ascetismo cinematográfico. HACE MUCHO QUE TE QUIERO, es impresionista, cuidadosa en su pudor narrativo y su registro de cotidianeidad, en el manejo imaginativo de los tiempos muertos, en su extremada certeza del enorme poder expresivo de esos silencios que gritan exclamando lo más mínimo, quizá el paradigma del progreso de la cinematografía que ilusionaba a un sujeto como ROSSELLINI, que hablaba poco pero escondía mucho, ese genio que husmeaba entra la evidencia y la pedagogía, cuando decidió volverse un cineasta de verdad fundando lo que se conoce como el neorrealismo italiano, alejándose de traiciones, y de derroteros fílmicos manchados de sangre. Lamentablemente el devenir de la historia del cine terminó por no darle la razón aunque su obra es estupenda y ha quedado intacta en las memorias de los verdaderos cinéfilos. El cine progresó precisamente en la dirección contraria a lo que pensaba el italiano, es decir, abundancia de efectos especiales, vulgar manipulación de las emociones, iniquidad en los montajes, excesiva exterioridad y poquísimas verdades esenciales asociadas a lo profundo de la imagen... Pues es ese el camino que toma el debutante PHILIPPE CLAUDEL, es decir, una compulsiva dependencia del cadencioso saber hacer que ha caracterizado a los mejores cineastas franceses. El control minucioso, casi metodista, intelectualmente fuerte, de absolutamente todos los elementos que conforman su película, la envuelven de virtudes que no abundan en el cine de hoy. CLAUDEL le imprime esa tonalidad caprichosa, versátil, distinta, de una exquisita sensibilidad artística, ese estilo narrativo que se ensombrece a la vez que se aclara entre matices grisáceos del dolor sin pausa, que denota una lógica coherente, casi aristotélica, que sorprende por su crudeza que se va haciendo adictiva, y que es todo un acontecimiento de la exigencia, del riesgo. Quizá la posibilidad que se vaya a perder entre una caprichosa cartelera que promociona solo AVATAR y ACTIVIDAD PARANORMAL sea lo más probable. Pero en estricto rigor de la verdad, como un cinéfilo porfiado, este es un film que hay que ir a verlo si se quiere apreciar un compacto melodrama en su carrocería narrativa y un fascinante viaje homérico a partir de dos conciencias que fueron heridas. Bajo sus imágenes fluye prolija una corriente de emociones estremecedoras, de verdades esquivas y de sentimientos no pronunciados, que va generando esa chispa que se enciende no para la exclamación exterior sino diseccionada hacia el placer de nuestra interioridad. En esta notable película del francés no abunda la erudición sino las verdades que invaden al sufrimiento humano -ese que nos carcome el interior- como su premisa argumental.

KRISTIN SCOTT THOMAS Y ELSA ZYLBERSTEIN son dos buenas actrices -sobretodo la inglesa- algunas veces desaprovechadas, pero que CLAUDEL les construye personajes formidables. También tiene el mismo rigor con actores secundarios poco conocidos pero que parecen de un nivel artístico competente, sea el marido de ELSA y las dos especies de cortejantes de KRISTIN. La primera toma de la SCOTT THOMAS es de una naturalidad que enmudece. Está excepcional, imparable. Se supone –en la toma- que está esperando en el comedor de un aeropuerto a alguien. Su rostro luce seco, impenetrable, de gesto melancólico, totalmente desprovisto de maquillaje, tiene el pigmento de una piel consumida por el abandono y el acostumbramiento, por el secreto y el distanciamiento. Su delgadez demostrada a través de un abrigo no entallado refuerza el concepto visual: no estamos ante una persona común sino ante un ser distinto. Detrás de esa figura misógina se esconde la soledad por un lado y la oscuridad por el otro. Esa “personalidad” tan plagada de bemoles la mantiene intacta durante todo el desarrollo del film, salvo dos o tres escenas donde la trama la obliga a estallar debido a lo ingobernable de las circunstancias. Me pareció excesiva cuando la gritó a la hija de la hermana que le quiso leer un poema. La gestualidad que luce KRISTIN recuerda lo que hacían con sus rostros actrices de la talla de BETTE DAVIS, MERYL STREEP o KATHERINE HEPBURN en sus personajes más recordados, quizá no por su espectacularidad sino por la contención, o la manera de internalizarlos. Esta escena la remarco porque me parece perfecta, de una identificación brutal con el personaje, y de una espontaneidad que asombra. KRISTIN SCOTT THOMAS es una mujer bella, pero sin maquillaje es bellísima... Luego, llega su hermana menor ELSA -bañada en ternura- la recoge del lugar y la historia empieza a develarse con cautelosa precisión. Preguntas y respuestas que vienen y van pero que no terminan de aterrizar en ese largo tiempo de ausencia en que cayeron ambas. KRISTIN ha estado en prisión cerca de 15 años por decidir la muerte de su hijo enfermo de seis años. Acá se enfoca superficialmente un concepto tan profundo como la eutanasia. KRISTIN es médico y optó por realizar lo impropio. Las hermanas parecen distantes, alejadas de una realidad que las encima dubitativas, abstraídas quizá, aunque ELSA se esfuerza en hacer que la relación vaya reconstruyéndose de a poco. La aloja en su casa y procura que su estancia sea placentera. ELSA tiene dos hijas pequeñas adoptadas, son vietnamitas -otro bombazo argumental- su marido luce nervioso con la presencia de KRISTIN. En ese momento aparece la mano de CLAUDEL para darle una atmósfera intimista al cómodo hogar con la presencia de un anciano que ha perdido el habla pero que representa la buena vibra, y lo articulada que está la familia. Es el padre del marido de ELSA y un personaje de descarga ideal para este tipo de tramas. Ya instalada, KRISTIN y ELSA tienen que luchar juntas por dos cosas que le son prioritarias. Primero, que ELSA tenga una oportunidad de reconciliación consigo misma a través de KRISTIN. Ha pasado demasiado tiempo y esa pareja indivisible que eran cuando niñas ya se ha perdido en el recuerdo lejano. La segunda, lo que podría suceder con la nueva vida de KRISTIN de ahora en más. Cómo evolucionará psicológica y socialmente tanto en el grupo de amigos de ELSA, quizás a través de su guardia de libertad condicional, o en su trabajo. Hay que observar con detenimiento la involución de este personaje policial porque su historia está definida acertadamente. Es en esta búsqueda donde la película se hace fuerte y se mimetiza con el espectador. La historia está contada con soltura narrativa, nunca cae en el desbalance visual ni en la sobre-posición de los diálogos. De fondo se escucha una melodiosa combinación entre dos guitarras, una acústica y la otra eléctrica. Ambas suenan acompasadas sobre el vía crucis interno de KRISTIN. Se van produciendo escenas en donde los personajes se conectan con propiedad y sin excederse. Esto supone un meritorio trabajo de dirección de actores ya que nadie está por sobre nadie y todos aportan con meridiana intensidad al objetivo que propone CLAUDEL, vale decir, contar una historia fuerte y sensible, basada en una puesta en escena meditada, controlada, rigurosa y sobria, que no aburra y nos haga reflexionar de forma consecuente. Una de esas tramas maduras y respetuosas de la vida cotidiana, optimista a pesar de un punto de partida trágico; una historia sincera, de la relación entre seres humanos, que guía a sus personajes principales hacia la luz, el renacimiento del amor y la comprensión.

Finalmente, las intenciones de CLAUDEL se podrían prestar a una extrapolación de la trama a todos los niveles de la vida en que se atenta contra la misma. Por ello estamos ante un guión inteligente que pretende huir de un receptor superficial que busca la típica orquestación trágica, sexista y reivindicativa. Por encima de la defensa del papel de la madre se exhorta el derecho a la vida. Posiblemente ambos derechos se encuentren ligados desde las entrañas de la mujer, que es donde se gesta la vida. Por ello la defensa del derecho de la mujer nunca podrá ser incompatible con la defensa del derecho a la vida, sino que ambos se refuerzan y alcanzan un único significado. KRISTIN pagó con 15 años de su vida física, pero mentalmente estamos ante una evidente cadena perpetua. Es difícil que una madre pueda descansar en paz con ese tipo de carga emotiva. La película, sin embargo, hace un gran esfuerzo por empezar a comunicar el sentido de la libertad y el de la nueva vida, nos dice que todos somos humanos, y como tales, tenemos derecho a las segundas oportunidades. KRISTIN y ELSA están encerradas en un laberinto del que logran salir como hermanas pero redimiéndose una ante la otra. Lo mejor de la película, la interpretación de KRISTIN. Es capaz de expresar mucho sin pronunciar una palabra, sin perder ese aire misterioso. Lo de ELSA es magnífico. Su torpeza, su falsa alegría, su sonrisa siempre está a punto de asfixiarse bajo un torrente de lágrimas, pero no llega a ese dominio expresivo de KRISTIN. Estamos ante una gran historia. El film derrama autenticidad y fidelidad por donde se le quiera analizar, lo cual constituye el armazón que le da equilibrio y estabilidad a la narrativa. Por otro lado, el realizador francés usa la cámara de manera novedosa. Juega permanentemente con los encuadres. Por ejemplo, al principio utiliza muchos primeros planos del rostro de KRISTIN, encerrándola, encarcelándola pero sacándole expresiones magistrales. Luego, los planos son cada vez más abiertos a medida que se reintegra en la sociedad. La cámara apenas tiene movilidad, mientras que filma a los otros personajes con más rapidez. Aunque de fondo hay un planteamiento antropológico cercano al nihilismo y a la desesperanza, CLAUDEL consigue no recargar las tintas en el dramatismo exagerado y molesto, dando a los personajes una humanidad minimalista que salva en cierta medida la película de ese pesimismo que asfixia y aburre. De esta manera, el francés acaba permitiendo brillantez argumental aportando detalles de ternura, deseos de ayudar que hacen que la película haga pensar al espectador sin cerrarle todas las puertas. El drama psicológico es fuerte, pero las hermanas descubren en los valores familiares la válvula de escape a ese dolor que las ahoga. A veces uno se pregunta ¿¿Es importante la familia?? CLAUDEL lo responde de la mejor manera. Secretos que convierten a los conocidos en desconocidos o viceversa. No hay duda, el francés sabe construir personajes y describir emociones sin caer en defectos tan habituales como la cursilería, la pedantería o el hermetismo. Queda la pregunta flotando: ¿¿Se puede ser feliz mirando hacia el otro lado?? Hasta la próxima.

domingo, 20 de diciembre de 2009

“Avatar”, una aventura inolvidable impregnada de potencia y sensualidad narrativa.
















































Una querida amiga me decía, aún sorprendida, luego de la función de AVATAR, que había podido apreciar la película soñada, aquella que se imaginó no verla jamás en una pantalla de cine, que por fin encontró un pequeño tesoro que hace mucho esperaba, acorde con su época, una bendición de las que no muchos podrán disfrutar como se debe de hacer: entregándose a ella... No quisiera que se mueva de contexto lo que voy a escribir, no es una burla ni nada que se le aproxime, pero luego de observar la película, y de guardarme los prejuicios en los bolsillos, JAMES CAMERON, un realizador de quien emana una agudeza narrativa asombrosa, un sentimentalismo envuelto en pureza, además de una inteligencia cinematográfica privilegiada, no me queda duda que se ha dado el gusto de sacarle la lengua a la influyente clase alta del mundo cinematográfico –a esa que se autocalifica como tal, que desconfía de lo que ve y de lo que siente- y a todos los que de alguna manera estamos inmersos en esta vorágine de pasión irreversible que significa en nuestras vidas el pasado, el presente y el devenir del séptimo arte. A partir de AVATAR, deberíamos de reconocer que se vislumbran nuevas perspectivas fílmicas, y hasta eventos que ojala, puedan remover las estructuras seudo-burocráticas privadas de todo aquello que mal rodea a la producción de largometrajes, a los niveles que haya que acomodar y sincerarlos. Como lo dictan los códigos de los buenos modales, JAMES CAMERON ha tenido la apostura de invitarnos a compartir la inolvidable experiencia de un viaje deslumbrante hacia el futuro inmediato -ese recóndita luna maravillosamente diseñada al que llama irónicamente PANDORA- que se sostiene diamantino en las infinitas posibilidades de la tecnología visual de la tercera dimensión -cuarta en realidad, largo/ancho/profundidad/tiempo- en aras del anhelado entretenimiento saludable del mañana, aunque esta vez prolijamente elaborado, normado y encapsulado en el género mixto de la ciencia ficción, la aventura, la animación y la acción. No es, por cierto, la primera vez que un director subleva algún elemento trascendente en la historia del cine. Si no fuera por la integridad, sapiencia y perseverancia de celebérrimos maestros de la creatividad que dibujaron los sentimientos más sublimes del género -cada quien en su momento- CAMERON quizás no existiría, como tampoco nos hubiéramos sorprendido con su mítico TERMINATOR. Es más, si HARRY HOYT, FRITZ LANG, GORDON DOUGLAS, MERIAN COOPER, ERNEST SCHOEDSACK, JACOB PROTAZANOV, WILLIAM CAMERON MENCIES o STANLEY KUBRICK estuviesen vivos serían hombres reconfortados por el acontecimiento AVATAR, cosa que no dudo siente hoy CHRIS MARKER, postrado en la triste soledad de su departamento en París. A este ilustre francés habría que endosarle el mérito de "autor intelectual" de la nueva pandilla de la narrativa cimentada en experimentos científicos sobre viajes en el tiempo dentro de un universo post-apocalíptico. Su cortometraje LA JETÉE, de 1962, es la evidencia fidedigna de esta afirmación, sino contrastemos su imaginativa con lo hecho por el mismo CAMERON o SPIELBERG, ZEMECKIS, TERRY GILLIAN, LUCAS, RIDLEY SCOTT, JEAN PIERRE JEUNET, MARC CARO o VINCENZO NATALI, entre los más renombrados. Desde estos disímiles estilos de realización pero trabajando con un solo objetivo narrativo, es decir, las posibilidades de la imaginación del ser humano como único límite, la ciencia ficción se consolida como un METAGENERO que se abre en un sugerente abanico de sub-géneros que van desde la comedia satírica hasta la más profunda pesadilla existencial. CAMERON confirma con su película todo lo dicho y hecho pero con alguna consistente ventaja por sobre todas las propuestas anteriores, incluso por encima de las propias, sean iconos como TERMINATOR II, ALIENS o la notable THE ABYSS. Además, edifica un genuino monumento no solo a la evolución de la técnica cinematográfica como herramienta definitica de cara al futuro, sino a aquellos autores mencionados -más los que no lo han sido- que empezaron a labrar el derrotero, y eso hay que reconocérselo... Por otro lado, me imagino desencanto en la crítica supuestamente más cultivada y en los intelectuales que fuman gratuitamente del mejor tabaco anti-norteamericano. Este campanazo mediático que significa AVATAR con su desalmada y atractiva condicionante ultra-comercial, donde predomina ese palpitante e incesante martilleo de la acción amalgamada con la aventura, se produce justamente cuando la mayoría tosen y expectoran de paporreta el sermón que induce a los llamados BLOCKBUSTERS como el mal de todas las desavenencias del cine de este siglo. Estos críticos de raigambre plana, desalineada y poco imaginativa, hoy se tienen que morder la lengua y rendirse ante lo inevitable: AVATAR es el acontecimiento tecnológico más valioso de las últimas décadas donde la palabra PERFECCIÓN se puede empezar a pronunciar como un concepto integral del nuevo desafío de una cinematografía que aplasta cualesquier intento de contra-argumentación irrelevante, y que acelera a partir de su estreno mundial las pulsaciones de los espectadores de todos los rincones del mundo. AVATAR es 100% capaz de ser oscarizada pero imposible de llevarse el galardón mayor. En efectos especiales, mejor dirección y otras categorías técnicas no debería tener mayores dificultades.  

Abordando sucintamente la película, la premisa argumental de AVATAR es simple y CAMERON la define con suma nitidez en la trama -hubiera sido absurdo complicarse la existencia con una historia compleja o laberíntica-. Consiste en la estrategia invasiva de una corporación bélica norteamericana que está en la amoral obligación de apropiarse de un mineral energético escaso en la tierra pero abundante en el hábitat de una especie humanoide llamada NA'VI que sobrevive en la luna PANDORA. Para poder acceder a esta exquisita selva y que tiene un medio ambiente infecto a la raza humana, han alistado a un ex-marine con parálisis inferior pero con una inteligencia superdotada y provista de férreos valores morales. Este representante de la ambición terráquea –CAMERON hace una diáfana alusión a la ex-administración de BUSH- es sometido a un programa de transmisión genética al que denominan AVATAR. El objetivo de la misión es el infiltrar al invasor con la fisonomía de los NA’VI, es decir, seres de piel azul luminosa, provistos con movimientos, colas, ojos y nariz de felinos, porte atlético, una estatura desproporcionada a la humana y un idioma inexpresivo. El AVATAR –un cuerpo artificial de un NA’VI- tiene en sus células motrices el ADN de los nativos NA’VI, por lo que establecerá parámetros con el fin de sociabilizar cortésmente con los extraterrestres. CAMERON se las agencia para que el invasor tenga un desempeño sui generis del aprendizaje de costumbres y comportamientos de los NA’VI, y los vaya asimilando de tal manera que a través de rituales nativos, el amor por su naturaleza ecológica, el descubrimiento de sus sistemas de comunicación e inteligencia mediante redes instaladas en las raíces de sus árboles -el Internet nuestro de todos los días- el advenimiento del dolor como símbolo de la fiereza y los sentimientos románticos expresos de un bellísimo ejemplar feminoide llamada NEYTIRI, se vaya curiosamente transformando en un nativo más. Lo que llama la atención de AVATAR no son sus protagonistas correctos y simplones ni su guión elemental pensado al mejor estilo del género western de serie B, donde se advierte la sempiterna lucha del vaquero plagado de heroicidad contra lo desconocido y su posterior mutación, ni la excelencia de las diferentes partituras musicales, tampoco de una melodiosa canción, ni la magnificencia de la mezcla de sonidos ambientales etc., sino la capacidad de JAMES CAMERON para priorizar una estética visual inobjetable, sorprendente y de una calidad de exhibición nunca antes vista, a través de los efectos especiales que se observan en toda la universalidad de PANDORA, sean sus habitantes nativos, su fauna, su flora, su excepcional atmósfera luminiscente que logra con la última tecnología de punta del MOTION CAPTURE, que como sabemos, consiste en una técnica de fotogrametría que mediante cámaras digitales muy específicas va almacenando información para luego utilizarla a través de la creación animada y buscar la perfección de personajes u objetos. PANDORA, como símil de la belleza terrenal es alucinante, infernalmente seductora. Las imágenes son imponentes, excepcionales y es imposible detectarle algún tipo de falla. Los gestos de los NA’VI tienen una plasticidad humana notable, son realmente beldades alienígenas de última generación. CAMERON bien pudo haber hecho aparecer a RICHARD HARRIS, JOHN WAYNE o SCOTT RANDOLPH, convertidos en NA'VIS sin siquiera desprenderse de sus magnas gestualidades interpretativas. Los bosques lucen colores perfectamente de vanguardia y los elementos que la conforman, territorios, plantas, árboles, insectos, pájaros y bestias salvajes son de una genialidad inventiva poco acostumbrada en el cine norteamericano. Luego, y quizás sea este un mérito también importante, CAMERON se da maña para incrustar con una justeza insuperable las altísimas dosis de aventura y acción, para imponer un ritmo narrativo trepidante y de una contundencia visual sin atenuantes. La guerra visceral entre el mundo primitivo de los NA’VIS y la artillería terrestre que se origina en los últimos 25 o 30 minutos, es un espectáculo visual de autentica y brutal expresividad fílmica,  de emociones contrastadas, está ligada a aquella VIETNAM que COPPOLA acaparó en su recordada APOCALYPSE NOW, pero esta vez dotadas del virtuosismo de lo estrictamente técnico y animado. Incluso hay un parecido magnético entre MARTIN SHEEN con SAM WORTHINGTON, los dos protagonistas de ambas tramas. Quizás allí, cuando los terrícolas son destruidos se produzca una de las escenas más impactantes del film. El casual encuentro entre NEYTIRI con el humano avatar. La nativa lo acaricia con una mirada de amor y soltándo unas cuantas lágrimas recordándonos ese romance prohibido entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en el final de CASABLANCA. También luce magistral la escena en donde el AVATAR escapa del laboratorio y se interna raudo en el desconocido bosque de PANDORA donde será perseguido y atacado por todo tipo de bestias depredadoras del lugar, hasta aprender a comportarse mediante las pruebas a que lo somete NEYTIRI.  

Finalmente, el mensaje que nos deja AVATAR es que hay un nuevo espacio a desarrollar o explorar en el género de la ciencia ficción. CAMERON golpeó primero y golpeó tres veces. Veremos quien se atreve a poner en pantalla una película de iguales o mejores condicionantes aunque lo percibo como un factor complicado y riesgoso en el corto plazo. Por otro lado, resaltar el último plano de la película, aquel en el que nuestro nuevo héroe OMATICAYA abre los ojos ante la cámara. Es quizás la metáfora de lo que se nos avecina, y por cierto descubrirá la decadencia de la raza humana, llena de ambiciones injustificadas y un egoísmo sin límite. JAMES CAMERON ha vuelto con una nueva demostración de auto-confianza y vigor narrativo. Ha regresado para demostrarle a sus pares y a todos los amantes de la cinematografía, que no sólo es un buen director, sino también un narrador de temple, un escritor precavido y un pensador que muchas veces fue criticado torpemente por su simpleza argumental. Pero como lo dije al principio, hay muchos que hoy inclinan la cabeza y otros que ya están por hacerlo. Leí por ahí que ya se habla de una obra maestra. Cuidado. No desperdiciemos una cautivadora propuesta para poner calificativos que no corresponden. AVATAR, es un punto de quiebre, una notable demostración del poder de las imágenes y de los sentimientos, ambos fusionados con inteligencia y naturalidad. Pero por encima de esto, es una hermosa película, un grandioso espectáculo de acción y aventura, una experiencia irrepetible, un avance imparable en la nueva concepción de un cine de entretenimiento pleno y solubre. Hasta la próxima.