













































No tendría porqué ser simple casualidad que el film UP IN THE AIR pueda tomar prestado por algunas decenas de minutos esa trágica ambientación de la crisis norteamericana originada a mediados de 2007 -que detonó a finales de 2008- motivada por millonarias pérdidas que ascendieron casi a 85 mil millones de dólares, por créditos impagos de hipotecas de riesgo, anunciada por la mayor compañía del sector, COUNTRYWIDE. A esta hecatombe financiera se sumó el pánico desbordante en la Comunidad Europea, donde el banco británico NORTHERN ROCK, sufrió un abrumador retiro masivo de ahorros como señal de esta crisis, además de las pérdidas experimentadas en WALL STREET o la desesperación que era percibida por el pueblo norteamericano a través de las ventas al consumidor que registraron su mayor caída desde hacía mucho, lo que potenció los temores de una recesión generalizada y que obligó al apoyo del congreso para el paquete de estímulo fiscal que impulsó el inepto de BUSH y que continuó con mayor énfasis el presidente OBAMA. La coclusión es una sola, la crisis monetaria de los EEUU trastocó las economías del resto del mundo, y mostró la fragilidad del sistema del neoliberalismo como una especie de fórmula mágica para el desarrollo económico de los pueblos, pero por sobre todas las cosas, de la dignidad de los seres humanos dispersos por el planeta. Pues bien, dadas las circunstancias, el terreno estaba permisible para cultivar la semilla de un film -sin caer en el meollo convencional del asunto- que intentó posicionarse dentro de uno de los desenlaces cuyo déficit social y económico era de una atiborrada viabilidad cinematográfica: BAJAR COSTOS A TRAVÉS DE DESPIDOS INTEMPESTIVOS. La imagen de esa norteamérica golpeada y nerviosa, era la que el mundo cinéfilo quería observar y entender. Hoy, al margen de las inhumanas consecuencias ocurridas, y con el agregado que Hollywood no sufrió como otros negocios con la crisis, la industria del entretenimiento se propuso realizar películas de todo tipo, siempre buceando en las ansias del auge, la competencia imperfecta, el imperio de la taquilla, el adormecimiento de la lucidez mental, la poda de la inspiración, la perversión de los argumentos y la represión de la sensibilidad. Pero, a pesar de todos estos síndromes, surge una estimulante propuesta como UP IN THE AIR, que tiene el mérito de exponer en sus heterogéneos, irónicos y deshumanizados entornos, el consumado hecho que al final de un análisis no tan riguroso, lo que diferencia a una buena de una mala película es la cuota de ingenio, intuición y verdad que logran transmitir sus productores, director, guionistas, personajes etc. En esta eventualidad, no cabe duda que UP IN THE AIR es una realización que roza lo notable, porque está hecha con precisión y hasta diría que con alguna dosis de simpatía y adhesión, aunque por momentos su atmósfera sea individualista, cruda y reflexivamente desoladora. El mayor inconveniente que percibí de los esfuerzos de REITMAN es que su tan amena, apocalíptica como humanista narrativa, explica el trasfondo de la historia de forma insuficiente aunque con un trazo lo suficientemente transparente. La envuelve dentro de una comedia dramática que no tiene tanto despliegue humorístico aunque sí de una mordacidad trágica, siempre y cuando se le despida al trabajador con ciertos modales plácidos, sin argumentaciones lógicas y rostros especializados en miradas penetrantes que frenan el reclamo. El hecho de no ir más allá de simplonas entrevistas y centrarse solo en aquellas dos en las que se cuelga un mensaje esperanzador –el de los actores J.K. SIMMONS y el barbado ZACH GALIFIANAKIS, que se sienten demasiado cómodos con el acontecimiento- nos recuerda a aquellos personajes desenfadados y sin escrúpulos, pero entrañablemente encantadores que plasmaron en pantalla directores como PRESTON, STURGES, BILLY WILDER, HAL ASHBY, MARY HARROW, JAMES FOLEY, ALEXANDER PAYNE o más recientemente TONY GILROY. De otro lado, pareciera existir una ruptura amical o negociada entre los guionistas a la hora de la construcción del guión –así hayan ganado el GOLDEN GLOBE y puedan repetir en el ÓSCAR- cuando se trata de poner en juego el valor de los personajes en detrimento del desarrollo de la trama. Me parece que hay un choque de intereses entre el REITMAN guionista con el TURNER co-guionista, o viceversa. REITMAN va más a la dirección de actores, a sus evoluciones, a sus relaciones conflictivas, aún sin tener esa libertad que hizo de su primer desafío -THANK YOU FOR SMOKING- una película entretenida, bien sostenida , y en donde su virtuosismo era no suministrarnos las respuestas a los planteamientos que inspiraba el promotor del tabaquismo NICK NAYLOR, hasta que llega al límite de poner en riesgo la formación de su pequeño hijo. En JUNO, la forma como enfoca el desarrollo trasgresor pero auténtico de la vida de la adolescente embarazada es excepcional y logra captar que el guión de la blogger DIABLO CODY, le proporcionaría los elementos correctos para realizar un film de sana reprobación social pero sin trampas, sin golpes bajos cuando se sugiere a la adopción como premisa. Por otro lado, TURNER, parece asentarse más en las situaciones que rodean a las fluctuaciones de la inestabilidad social y psicológica de las mismas. UP IN THE AIR funciona justamente por ese contraste entre ficción y realidad, y es decididamente, un buen termómetro que sabe situarnos dentro de esas claves en que triangulan tres personajes que interactúan sus decrépitas historias con solvencia y que de manera convincente e impúdica, nos desplieguan algunas formas de lavar conciencias en tiempos de vacas flacas. UP IN THE AIR no es más que una sugerente fábula social agridulce que empalma con justeza sobre las secuelas de una crisis real inesperada que retumba en el inquieto drama moral de lo que significa la soledad y sus implicancias temporales, sean románticas, sinvergüenzas, divertidas y hasta satíricas; un melodrama que se mueve entre la ponderación de lo tradicional y lo moderno, un acrisolado y puntilloso círculo de engaños. Reconocidos sus innegables méritos artísticos y de dirección, el film de REITMAN es pertinente con el desplazamiento de los poderes establecidos y dominantes, desde la custodia del descaro, desde la mistificación de la subversión, desde la broma negra azabache, desde la inocencia de la procacidad y desde las certidumbres absolutas del relativismo y la hipocresía. Claro, visto como lo plantea REITMAN, es un entretenimiento que se tendría que observar como una propuesta cándida y que sirva solo para pasar un buen rato viendo cómo se desangran alegremente esos repugnantes yankees, para luego olvidarnos de una crisis que nos golpeó quizás tanto a nosotros como a ellos. Ahí se podrían distorsionar los objetivos porque cabe la sospecha que el talentoso REITMAN se resbala en la pretensión de hacer un cine corrosivo, crítico y valiente, cuando en realidad es todo lo contrario. En estricto rigor de la verdad, UP IN THE AIR, no es ni más inteligente, inerme o emotiva -sí más cáustica y quizás traviesa- que cualquiera de aquellas películas que competirán con ella por el Óscar dentro de algunas semanas. Que nadie se sorprenda ni se engañe ante una propuesta proclive a la habilidad y a la seducción. Además, hoy por hoy, el sarcasmo también se viste como un altanero factor industrial, y que parece potenciar resultados exitosos en cualquier proyecto cinematográfico. Lejos está de ganar la estatuilla norteamericana. La academia tiene errores pero todavía no los aborda la bestialidad ni el "sin sentido".
En relación a la temática del film creo que no habría mucho que explicar. Darle alguna que otra opinión pero traten ustedes de diseccionar las escenas. CLOONEY -en una de sus mejores actuaciones- se dedica a trabajar en una empresa de subcontratación o OUTSOURCING. Como existen esos jefes sumidos en la cobardía que no quieren comunicar a sus empleados que serán despedidos, contratan los servicios de terceros que dominan temáticas conflictivas. CLOONEY, al margen de ser un resolutor contencioso, es un tipo simpático, hedonista, eficiente, con una familia descuidada, solitario por decreto, con un sentido de la lealtad algo confuso pero que se siente un privilegiado por el trato que recibe, y ha conseguido que sus problemas de empleo no lo afecten en su ambígua y extraña vida personal. Como su trabajo consiste en movilizarse por todo el territorio norteamericano para joderles personalmente la vida a gentes que tienen una responsabilidad laboral como él, ha descubierto un sabroso plato de fondo: la acumulación de horas en los aviones que le permitirá acceder a un club privado plagado de facilidades e incentivos solo para unos cuantos, siempre y cuando pueda sobrepasar una determinada cantidad de horas de vuelo, nada menos que fidelizando con AMERICAN AIRLINES. Tiene entonces, cinco prioridades. Su trabajo como agente de destituciones, su hobby residencial en aeropuertos y aviones puntuando sin parar buscando una tarjeta de grafito, algunas charlas donde expone a sujetos de similar ocupación los placeres de compactar su equipaje en el menor espacio posible convenciéndolos que deben viajar con lo justo para evitar problemas de aglomeración y bajar costos de sobrefacturación. También tiene una familia a la que nunca ve porque pasa 325 de los 365 días en aviones, aeropuertos y hoteles aunque su fama de buen hermano está intacta, y finalmente, no busca relacionarse socialmente con nadie que ponga en riesgo sus principales motivaciones. Sin embargo, quien a yerro mata a yerro muere. Su karma resulta ser una hermosa mujer que tiene las mismas aficiones perversas que él, pero que desde un principio aclara quien es y hacia donde se mueve, dejando las cosas claramente estipuladas. VERA FARMIGA hace una labor magnífica como soporte aunque luce por momentos muy estática en el papel asignado. Todo lo contrario sucede con ANNA KENDRICK, una especie de ratón de biblioteca, que se contorsiona aunque esté dormida, y que pone en más de un aprieto la consabida tranquilidad de CLOONEY, al proponerle a la compañía OUTSOURCING un método de cesantía que le ahorraría mucho dinero: DESPEDIRLOS POR UN VIDEO-CONFERENCIA y no FACE TO FACE. La actuación de la pequeña KENDRICK es formidable. Representa la antítesis de CLOONEY, es decir, una ambiciosa joven de valores tradicionales, pero que se vuelve un camaleón debido a las circunstancias. No solo soporta al personaje principal sino que forma parte de sus experiencias personales ya sean estas amenazas u oportunidades. A CLOONEY lo vuelve loco, surge un entrenamiento compartido, pero quizás lo más interesante es que logra meterse de lleno en la vida personal de la KENDRICK, y es allí donde nos brinda sus mejores momentos actorales porque REITMAN se encarga de sacarle el mote de inútil para cargarlo de matices más humanos y mejor aprovechados. Pasa de tipo serio a un sujeto divertido y concupiscente, nos sorprende aunque siga con su traje azul oscuro. Parte de este cambio que maneja el director es la secuencia familiar donde el moralismo de REITMAN da resultados. CLOONEY es otro, está enamorado y poco a poco va replanteando su soledad hasta que cuando más dispuesto y frágil está, recibe un certero machetazo sentimental imposible de soportar... En cuanto a los apartados técnicos, bien implementadosn todos, no se encuentran mayores trabas y la labor de conjunto destaca. REITMAN cumple, es un director aún joven y tiene algunos deslices de concepto que tendrá que seguir mejorando. Para mí es mejor director que guionista. El guión de la película es sustancioso, salvo por el acápite que hice líneas arriba.
Resumiendo, una muy buena y recomendable película de corte cómico-dramático -si se sabe comprender sus propósitos- quizás algo disímil a lo que ofrece el cine norteamericano en las actuales circunstancias, influenciado por esa comedia clásica de tiempos lejanos, pero que con la habilidad y la afinada manipulación de ciertos tópicos por parte de REITMAN -quien hace lo correcto en no subrayar ni lo evidente ni lo axiomático- que logra crear una historia fluida donde el ritmo no decae y la identificación con las vivencias entrelazadas de los personajes surte efecto en los espectadores. No hay muchos films que nos enfrenten tan directamente con nuestra identidad de modo sutil y eficaz. Es mérito rotundo del joven director que un asunto de alcance personal no resulte ni arrogante ni enteramente aburrido. Su dominio de la caracterización de personajes, hasta el extremo de trazar sugestivos retratos de la psicología y los sentimientos humanos, sea posiblemente el gran secreto que esconde el éxito de la propuesta. Destaca un CLOONEY sofisticado, más suelto y sin poses acartonadas, aunque moviendo el esqueleto sea un tronco prensado con hierro. Daría la ligera impresión que no le va a alcanzar para los premios de la academia. JEFF BRIDGES está muy por encima del hoy activista filantrópico pro-fondos de nuestros hermanos haitianos, hecho excepcional y loable. Lo mismo sucede con ANNA KENDRICK y VERA FARMIGA. Sus actuaciones son impecables, pero tienen no solo a MERYL STREEP como posible rival en las mejores secundarias, sino a la actriz MO’NIQUE que hace un papel extraordinario y como pocas en la película PRECIOUS. Ojala que la academia encuentre el justo premio a una película que intenta refrescar algunos juicios de valor de un pasado cinematográfico que hoy lamentablemente no aparece salvo muy raras excepciones. Quizás el desenlace no sea el más apropiado. Luce algo blandengue y hasta un poco apacible. Finalmente, a aquellos que despiden a sus trabajadores sin motivo aparente y le crean un daño irreparable a la FAMILIA de estos, denerían tener cuidado con lo que hacen, porque la vida es un círculo temporal de movimientos cíclicos perfectos y que indefectiblemente tarde o temprano les llegará el momento de pagar en vida el daño ocasionado. Sé de varios casos y no estoy hablando verdura china ni respirando por la herida. Es simple inteligencia deductiva. Hoy me toca a mí, mañana a ti y así sucesivamente. Hasta la próxima.
En relación a la temática del film creo que no habría mucho que explicar. Darle alguna que otra opinión pero traten ustedes de diseccionar las escenas. CLOONEY -en una de sus mejores actuaciones- se dedica a trabajar en una empresa de subcontratación o OUTSOURCING. Como existen esos jefes sumidos en la cobardía que no quieren comunicar a sus empleados que serán despedidos, contratan los servicios de terceros que dominan temáticas conflictivas. CLOONEY, al margen de ser un resolutor contencioso, es un tipo simpático, hedonista, eficiente, con una familia descuidada, solitario por decreto, con un sentido de la lealtad algo confuso pero que se siente un privilegiado por el trato que recibe, y ha conseguido que sus problemas de empleo no lo afecten en su ambígua y extraña vida personal. Como su trabajo consiste en movilizarse por todo el territorio norteamericano para joderles personalmente la vida a gentes que tienen una responsabilidad laboral como él, ha descubierto un sabroso plato de fondo: la acumulación de horas en los aviones que le permitirá acceder a un club privado plagado de facilidades e incentivos solo para unos cuantos, siempre y cuando pueda sobrepasar una determinada cantidad de horas de vuelo, nada menos que fidelizando con AMERICAN AIRLINES. Tiene entonces, cinco prioridades. Su trabajo como agente de destituciones, su hobby residencial en aeropuertos y aviones puntuando sin parar buscando una tarjeta de grafito, algunas charlas donde expone a sujetos de similar ocupación los placeres de compactar su equipaje en el menor espacio posible convenciéndolos que deben viajar con lo justo para evitar problemas de aglomeración y bajar costos de sobrefacturación. También tiene una familia a la que nunca ve porque pasa 325 de los 365 días en aviones, aeropuertos y hoteles aunque su fama de buen hermano está intacta, y finalmente, no busca relacionarse socialmente con nadie que ponga en riesgo sus principales motivaciones. Sin embargo, quien a yerro mata a yerro muere. Su karma resulta ser una hermosa mujer que tiene las mismas aficiones perversas que él, pero que desde un principio aclara quien es y hacia donde se mueve, dejando las cosas claramente estipuladas. VERA FARMIGA hace una labor magnífica como soporte aunque luce por momentos muy estática en el papel asignado. Todo lo contrario sucede con ANNA KENDRICK, una especie de ratón de biblioteca, que se contorsiona aunque esté dormida, y que pone en más de un aprieto la consabida tranquilidad de CLOONEY, al proponerle a la compañía OUTSOURCING un método de cesantía que le ahorraría mucho dinero: DESPEDIRLOS POR UN VIDEO-CONFERENCIA y no FACE TO FACE. La actuación de la pequeña KENDRICK es formidable. Representa la antítesis de CLOONEY, es decir, una ambiciosa joven de valores tradicionales, pero que se vuelve un camaleón debido a las circunstancias. No solo soporta al personaje principal sino que forma parte de sus experiencias personales ya sean estas amenazas u oportunidades. A CLOONEY lo vuelve loco, surge un entrenamiento compartido, pero quizás lo más interesante es que logra meterse de lleno en la vida personal de la KENDRICK, y es allí donde nos brinda sus mejores momentos actorales porque REITMAN se encarga de sacarle el mote de inútil para cargarlo de matices más humanos y mejor aprovechados. Pasa de tipo serio a un sujeto divertido y concupiscente, nos sorprende aunque siga con su traje azul oscuro. Parte de este cambio que maneja el director es la secuencia familiar donde el moralismo de REITMAN da resultados. CLOONEY es otro, está enamorado y poco a poco va replanteando su soledad hasta que cuando más dispuesto y frágil está, recibe un certero machetazo sentimental imposible de soportar... En cuanto a los apartados técnicos, bien implementadosn todos, no se encuentran mayores trabas y la labor de conjunto destaca. REITMAN cumple, es un director aún joven y tiene algunos deslices de concepto que tendrá que seguir mejorando. Para mí es mejor director que guionista. El guión de la película es sustancioso, salvo por el acápite que hice líneas arriba.
Resumiendo, una muy buena y recomendable película de corte cómico-dramático -si se sabe comprender sus propósitos- quizás algo disímil a lo que ofrece el cine norteamericano en las actuales circunstancias, influenciado por esa comedia clásica de tiempos lejanos, pero que con la habilidad y la afinada manipulación de ciertos tópicos por parte de REITMAN -quien hace lo correcto en no subrayar ni lo evidente ni lo axiomático- que logra crear una historia fluida donde el ritmo no decae y la identificación con las vivencias entrelazadas de los personajes surte efecto en los espectadores. No hay muchos films que nos enfrenten tan directamente con nuestra identidad de modo sutil y eficaz. Es mérito rotundo del joven director que un asunto de alcance personal no resulte ni arrogante ni enteramente aburrido. Su dominio de la caracterización de personajes, hasta el extremo de trazar sugestivos retratos de la psicología y los sentimientos humanos, sea posiblemente el gran secreto que esconde el éxito de la propuesta. Destaca un CLOONEY sofisticado, más suelto y sin poses acartonadas, aunque moviendo el esqueleto sea un tronco prensado con hierro. Daría la ligera impresión que no le va a alcanzar para los premios de la academia. JEFF BRIDGES está muy por encima del hoy activista filantrópico pro-fondos de nuestros hermanos haitianos, hecho excepcional y loable. Lo mismo sucede con ANNA KENDRICK y VERA FARMIGA. Sus actuaciones son impecables, pero tienen no solo a MERYL STREEP como posible rival en las mejores secundarias, sino a la actriz MO’NIQUE que hace un papel extraordinario y como pocas en la película PRECIOUS. Ojala que la academia encuentre el justo premio a una película que intenta refrescar algunos juicios de valor de un pasado cinematográfico que hoy lamentablemente no aparece salvo muy raras excepciones. Quizás el desenlace no sea el más apropiado. Luce algo blandengue y hasta un poco apacible. Finalmente, a aquellos que despiden a sus trabajadores sin motivo aparente y le crean un daño irreparable a la FAMILIA de estos, denerían tener cuidado con lo que hacen, porque la vida es un círculo temporal de movimientos cíclicos perfectos y que indefectiblemente tarde o temprano les llegará el momento de pagar en vida el daño ocasionado. Sé de varios casos y no estoy hablando verdura china ni respirando por la herida. Es simple inteligencia deductiva. Hoy me toca a mí, mañana a ti y así sucesivamente. Hasta la próxima.

























































