domingo, 28 de febrero de 2010

“Precious”, el grito silencioso de la exclusión.


















































Si este fuera un blog formado por gentes perniciosas, resistentes a la observación poco sensata, sería asequible hacer un comentario mezquino acerca de PRECIOUS. Les diría sin mayor esfuerzo que estamos ante una proposición de la miseria humana que se iguala a un prolongado inventario de temáticas melodramáticas apiñadas una encima de la otra, sin ningún orden e hilvanadas de forma poco conveniente. Una copia descarada de la película LA CIOCIARA de Vittorio de Sica. Un film negado donde una gorda gordísima, negra negrísima, triste tristísima, bruta brutísima, pobre pobrísima y fea feísima, va siempre pululando por la vida, cabeza gacha, introvertida, sin acusar sentimientos, en permanente retroceso y sin interesarse minúsculamente en superar complejos, ni siquiera buscando rodearse -dentro de su mundo de sueños ilusos- con seres que en su patetismo existencial puedan ser solidarios. Hay personas que deben haber pensado lo peor luego de haber observado el film. Tienen todo el derecho de exhibir sus opiniones en contra porque de eso se trata la lógica de cualquier espectador de cine. Cuando terminé de ver la película me topé no de casualidad -soy sincero- con tres chicas guapas guapísimas, blancas blanquísimas y avispadas avispadísimas. Las seguí unos pocos metros a un conocido café, me senté bien pegado al lado y escuché meditabundo, improperios de todo nivel ¿Cómo así esta película de mierda, de unos negros marginales puede estar nominada a los Oscar? Ese fue el detonante principal para empezar a escribir como lo hice líneas arriba. También le regalaron adjetivos cargados de delirio a LA TETA ASUSTADA, pero ese discurso no es materia de la entrada. Sin embargo, la indignación seguía malográndome un delicioso café con su respectivo tostado aunque poseo un autocontrol que muchos –algunos de ustedes me lo han dicho- lo comparan equívocamente con mansedumbre. Mi pensamiento es contrario a los que bracean cómodos del otro lado de la cuestión social. Tanto para la comprensión como para la acción del fenómeno. Hay películas que exploran en los límites promiscuos de la marginalidad de barrios desamparados y que resultan excepcionales testimonios de cultura cinematográfica como ENTRE LES MURS. Hay otras que son planteadas con menor compostura, inyectadas de sutileza, arrinconadas en el subterfugio de lo tolerante, quizás de la compasión de seres vulnerables. PRECIOUS -ganadora de Sundance- destaca no solo por su expresividad y desfachatez, sino porque da necesaria cuenta de madurez artística en sus diversos bosquejos interiores a través de un guión excepcional. LEE DANIELS, su combativo director, logra alcanzar en ellos un dominio del oficio que sorprende gratamente porque reaparece elocuente, reconciliado con el drama expresivo que lo logra proyectar con prolijidad. La habilidad artesanal que demuestra es una simple anécdota si la comparamos con el despliegue moral que ilumina su película. Para sobreponer argumentos tan manoseados como los involucrados en PRECIOUS, se necesita algo más que un cineasta alumbrado, un guionista inspirado y actores predispuestos. A estos niveles de cine tenemos que pensar en auténticos artistas que puedan conjugar escrupulosamente algunos cánones de sabiduría. Me refiero a esa sapiencia con la que se puede sortear no solo la disyuntiva elemental de la técnica sino la representación objetiva de una trama dolorida que corresponde a la paradoja de una vida brutalmente desamparada. No olvidemos que LEE DANIELS fue productor ejecutivo de películas como MONSTER'S BALL –dos estatuillas de la academia- THE WOODSMAN y TENNESSEE, la menos afortunada de las tres. Quizás PRECIOUS no sea una película asombrosa dado que sus recursos son a veces un tanto abultados, excesivos pero sus imágenes describen emociones de extrema agudeza que no se pueden explicar tan solo con los fundamentos de la puesta en escena. Cuando la inopia se imanta con la carencia, y no se siente la impotencia de la adversidad en pellejo propio, es imposible comprender la presencia de esa sociedad desatinada y oscura que abofetea con una fuerza bruta a la necesidad humana, que encumbra esa palabra repugnante llamada exclusión y que acrecienta las inmensas brechas educativas, sociales y económicas. Quizás LEE DANIELS regrese con las mismas dudas con las que partió cuando la pifió con su ópera prima SHADOWBOXER –de donde hoy rescata a MO’NIQUE y la hace formidable- aunque su carga tensional es cualitativamente distinta. La espera le permitió asimilar su verdadero oficio, asumir el mal rato y cultivar la complacencia que significa filmar la novela de su amiga SAPPHIRE. Leí hace unos siete años un librito de poemas maravillosos llamado NEGRO WINGS & BLIND ANGELS. SAPPHIRE oriunda de California, afro-americana, se llama RAMONA LOFTON y tiene una sensibilidad social excepcional. Su experiencia literaria no es prolífica pero muy apreciada. Fue asistenta cultural y trabajadora social en el Harlem en Nueva York. A raíz de sus vivencias como educadora en la estrechez de este distrito escribió PUSH, su única novela, un inclemente retrato de las clases marginadas por la sociedad norteamericana en su mayoría afro-americanos e inmigrantes. Así es entonces como nace PRECIOUS como película y personaje. La adaptación del guión la realizó de forma magnífica el escritor y catedrático afro-americano GEOFFREY FLETCHER -sin duda le espera el Óscar- siendo la cereza de la torta la presencia de la diosa negra OPRAH WINFREY, como productora del proyecto.

PRECIOUS es una película durísima pero necesaria, que ejemplifica con certeza la supervivencia de los excluidos que sufren la necesidad de encontrar un escape natural a sus contrariedades, pero que por diversos contextos primordialmente socio-culturales no les resulta sencillo de alcanzar. También es una buena excusa para escudriñar acerca de la superación personal dotada con una gran carga de humanidad y de denuncia. PRECIOUS, es una adolescente afro-americana, obesa y casi analfabeta –aunque le atraen las matemáticas- cero positivo, que cohabita con su madre en un pequeño departamento del Harlem. No parece ser su hija sino una sirvienta, le compra o que necesita, le limpia, le cocina, le paga un sueldo social etc. A los doce años tuvo su primera hija -a quien PRECIOUS llama Mongo, pues padece el síndrome de Down- fruto de las violaciones incestuosas a que la sometió su padre, a vista y paciencia de la mamá, quien aduce el no haber contraído matrimonio con su pareja por culpa de su hija. Embarazada por segunda vez de su progenitor, a los 16 años, logra mantener a regañadientes una disfuncional convivencia con su madre, una mujer vencida por la inacción, adicta al cigarrillo, a la televisión y maltratando a su hija física y psicológicamente. PRECIOUS es expulsada de la escuela por su segunda gestación. Al borde del abismo, logra encontrar una brisa de esperanza al ingresar en una escuela alternativa, donde compartirá pupitre con jóvenes de caminos paralelos al suyo, donde la maestra residente, la señorita RAIN, una bella lesbiana, con especial vocación hacia las personas más desfavorecidas, les inculcará la importancia de la lectura y la escritura como vehículos para mejorar su pobre educación. Entre las asistentes a sus clases encontramos un crisol de marginalidad en toda su amplitud: chicas violadas, cero positivas, drogadictas, analfabetas, madres solteras etc. pero en todas ellas una comunión de ilusiones y ganas de salir de la ciénaga. Entre tan penosos incidentes, LEE DANIELS nos pone en alerta con atinada narrativa la historia desde sus propias entrañas. El relato está bien resuelto en primera persona. La historia de PRECIOUS se nos hace plausible gracias a la espontaneidad de su protagonista, al uso de un vocabulario agreste y al constante caos expositivo con el que vamos conociendo sus idas y vueltas. Todos ellos son recursos con los que DANIELS pretende producir la sensación de estar leyendo una novela escrita por su propia protagonista optando por dotar a sus personajes de ese pundonor que las hace capaz de soportar todo un cúmulo de adversidades propias y ajenas. Aboga por el optimismo y la educación como herramientas para avivar la tumultuosa supervivencia de PRECIOUS. Tal oasis en medio de un gueto que se plasma en pantalla como un cúmulo de miseria resulta, cuando menos, algo idealista y romántico, sobre todo por ese sentimiento de valor, de afán de subsistencia y de cierto aire de heroicidad en el que da la impresión que el desfallecimiento queda apartado. En este caso, todo resulta demasiado perfecto si se compara con la vida inicial de PRECIOUS. Incluso cuando ella sabe la enfermedad que padece, logra sobreponerse rápidamente con la ayuda de su maestra y del diario en el que escribe. Todo esto hace que la película se traslade de una parte inicial extremadamente realista en el que se intercalan las fantasías de su protagonista hacia una segunda parte que resulta esperanzadora y que a causa de ello desperdicia en alguna medida cotas de verosimilitud. Sin embargo, DANIELS consigue imprimirle a su relato un estilo ágil y directo, eludiendo las metáforas que le habrían restado efectividad a la historia. De este modo, consigue mantener el pulso narrativo a todo lo largo de lo que resta del film, en la que también encontramos como vitales, las inserciones de los diarios personales en los que escriben PRECIOUS y sus compañeras, manteniendo las faltas de ortografía y el desorden gramático propios de alguien que aprende a escribir. Si se dan cuenta estos y otros clishés son tan importantes como impactantes en la evolución de los personajes. La innovación con que se tratan temas tan delicados e incómodos han logrado calar en las conciencias de los votantes de la academia como un reconocimiento al sufrimiento de los marginados y una crítica demoledora de los males generados por la moderna sociedad estadounidense: la pobreza, el racismo, la desatención, la violencia, el sexismo, la homofobia etc.

Este largometraje es EL GRITO SILENCIOSO DE LA EXCLUSIÓN, en el que el humor y la frescura lejos de atenuar la dureza del mensaje lo hacen más conmovedor. El despertar a la vida de PRECIOUS, su aprendizaje, sus reflexiones más íntimas, su progresiva toma de conciencia, están dados con una espontaneidad expresiva que retumba nuestras retinas. LEE DANIELS a pesar de su forma de sucesión repleta de reflexiones cotidianas, de la naturalidad con la que se apropia del lenguaje descarnado de la adolescente, plantea sutilmente una serie de problemas sociales de primer orden. La violencia familiar muestra dos vertientes: la crueldad y el abandono. La crueldad de expresar las humillaciones frecuentes a las que se ve sometida PRECIOUS por parte de un padre que abusa de ella sexualmente y de una madre que la desprecia, utiliza, cela y maltrata. El abandono como consecuencia de un núcleo familiar alienante y desintegrador de la individualidad, mutilando todas las capacidades de la protagonista. La vida de PRECIOUS pasa de la confusión, el desconcierto, el temor y una mezcla de humor cáustico con rabia indefinida a una toma de conciencia a la vez sincera y dolorida de su situación en la sociedad en la que le ha tocado vivir. El gran mérito de DANIELS es como logra apropiarse, sin concesiones fáciles o moralinas, del desconcierto y las presiones a la que es sometida PRECIOUS, incorporando su principalmente su lenguaje, sus emociones contradictorias, su amor, su odio y su esperanza final. Una voz que se abre a un mundo que a pesar de la brutalidad, el racismo y el sexismo no han conseguido arrebatarle la inocencia ni la capacidad de asombro. La voz contrapuesta, y a la vez complementaria, a la de PRECIOUS es la de la señorita RAIN, la profesora comprometida, que enseña a la protagonista a creer en si misma y en sus capacidades. Sin duda hay en el personaje de la señorita RAIN muchas cosas de la propia SAPPHIRE, ya que se dedica a la alfabetización de adolescentes y adultos en varias escuelas alternativas y que demuestra conocer a la perfección el lenguaje juvenil y las voces de la calle. El lenguaje audiovisual de LEE DANIELS tiene una indiscutible calidad poética, una mezcla de desesperación, ironía y sensibilidad que la hacen difícil de catalogar. Si PRECIOUS hace una actuación gratificante en lo gestual y corpóreo, lo que realiza su despiadada madre, la actriz MO’NIQUE es de un registro magistral. Su odio hacia PRECIOUS pega duro en nosotros por lo que también quedamos expuestos a sus insultos y agresiones. Esa escena en donde le avienta un TV desde un tercer piso cuando PRECIOUS regresa a casa después de dar a luz -con su hijo entre brazos- es de una malevolencia imponente. Que bien filmada que está la escena donde ambas entrelazan sus quebrados sentimientos. Esa interpretación de la madre celosa, brutalmente encolerizada y posteriormente arrepentida ante la socióloga -correctamente interpretada por la cantante MARIAH CAREY- es de lo mejor de los últimos años en Hollywood en cuestiones de matices actorales dramáticos. Imposible que no le entreguen el Oscar. Se merece el honor y la posteridad a pesar de lo innoble del papel. Hace unas cuantas entradas me atreví a ningunear a LEE DANIELS. Creo que me equivoqué y tiene bien ganada su nominación. Es bueno rectificarse. De los apartados técnicos todos están bien trabajados pero destaca el fabuloso guión adaptado de
GEOFFREY FLETCHER, el montaje de JOE KLOTZ y la fotografía de ANDREW DUNN y DARREN LEW, esta última se aprecia sobretodo en la iluminación del departamento donde conviven madre e hija. Una película bien hecha, con actuaciones reveladoras, y que aunque no vaya a ganar el Oscar a mejor película tiene bien merecida su nominación. Hay una frase en el film que me pareció genial. PRECIOUS dice: “Me echo hacia atrás en la cama, pero se me cae encima. Entonces me voy, cambio de sitio, cambio de cuerpo”. Para gente como PRECIOUS siempre existirá una pequeña luz de esperanza en las penumbras del camino. Este post se lo dedico a esas tres hermosas chicas. No las conozco ni me atreví a abordarlas. Solo sé que una de ellas se llama Raquel. Hasta la próxima.

martes, 23 de febrero de 2010

"The Hurt Locker", la dama de hierro de la cinematografía norteamericana.



































































Contrariamente a lo que se cumplía a rajatabla en las necesidades beligerantes Hollywoodenses, el semblante más persuasivo de THE HURT LOCKER radica en que la experiencia cinematográfica de KATHRYN BIGELOW, haya sido expuesta en términos tan contundentes como seductores, y que a partir de su personalísima puesta en escena, plagada de un suspense y tensión continuadas, se permuten las grafías de la impronta costumbrista del género. De ahora en más -casi coincidiendo con el tan promocionado estilo revolucionario de CAMERON- los films que se realicen adentrados en cuestiones de belicismo, se pueden perfectamente contagiar de la tonicidad pragmática de una narrativa eficazmente desglosada, que juega sostenidamente con la cámara al hombro y en mano, que jamás nos da explicaciones y retumba en la anagnórisis de los personajes centrales del nada común guión de MARK BOAL, un periodista independiente, experto en contiendas militares, que se unió a los escuadrones de desactivación de explosivos durante el conflicto con los iraquíes. Durante su estadía en una de las auténticas zonas de miedo de Bagdad, acudió en estricta tarea de emergencia entre 10 a 15 veces al día con el escuadrón, lo que le permitió ser testigo in situ de todo detalle donde los soldados se jugaban el pellejo día tras día, y sin final aparente. Un privilegio arriesgado donde indagó los límites de la tenacidad humana y que finalmente configuró en un argumento estimable. Una historia que bien pudo instalarse en el silencio encopetado del documental, pero que gracias al tesón de la BIGELOW, ambos coincidieron en la ejecución de un proyecto que rompiera moldes, se distanciara de ese argumento patriotero, y que hoy, a pocos días de la gala en el Kodak Theater, su diminuta quimera, se encuentra a punto de llevarse el máximo premio de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences -sin ningún tipo de discusión de por medio- y algunos otros que considero merecidos: mejor director, mejor guión original, mejor edición, mejor sonido y mejor mezcla de sonidos. Toda una confirmación de sus anteriores intenciones fílmicas desafiando los extremos de la masculinidad creativa. Desde la violencia pandillera en THE LOVELESS, pasando por el thriller de intriga BLUE STEEL, una recordada POINT BREAK con PATRICK SWAYZE y KEANU REEVES, una entretenido STRANGE DAYS y posteriormente K-19: THE WIDOWMAKER, un film cáustico acerca de las disputas de los altos mandos navales dentro de un submarino en peligro. En este film trabajo con dos actores muy importantes, HARRISON FORD Y LIAM NEESON, quienes coincidieron en las bondades de la BIGELOW como una realizadora a prueba de retos, carácter dominante y objetivos claros.

KATHRYN BIGELOW conduce con prolijidad el primer envión de su propuesta bélica. Necesitamos pocos minutos de observación para comprender que estamos frente a una película que hace mucho más profundo aún el abismo que la aleja del registro dominante de la producción hollywoodense actual. Cuesta imaginar como un buen argumento, que va explorando etapa por etapa una temática tan poco habitual, no haya sido detectada en anteriores films del género. Parecería ser toda una contradicción frente a la cual la contingencia puede decir mucho más que la sensatez del fundamento. Cuando se acredita que la impronta de BIGELOW va hacia adelante sin detenerse en nimiedades, para edificar una película indomable, impregnada de una historia vigorosa en cada arremetida de un escuadrón que domina el control del espacio y los cuerpos, el film impone con absoluta precisión una estructura narrativa ajena a la idea de la progresión dramática. Se escapa con astucia de la idea de la continuidad en el relato y le impone su propio planteamiento, desarrollo y desenlace a cada secuencia. La BIGELOW nos estremece con cada operación de sus protagonistas, nos llena la cartilla de una tensión que se acomoda con justeza a las vicisitudes de un grupo minúsculo de sargentos en Irak, esos conejillos de indias durante la invasión de Bush, pero sin coludirse con la historia de una batalla, de un combate estratégico, ni tampoco de un cuento virtuoso dotado de pacifismo y humanidad. Donde la BIGELOW intuye que la narrativa su torna efectiva en términos de intensidad de género es a través de articular un personaje incuestionable, alienado, capaz del gesto más audaz, despreciativo, desarraigado y melancólico con el cual el espectador no logra identificarse a plenitud, a pesar de sus fobias, manías y sarcásticas formas de enfrentarse al peligro. La BIGELOW fija sus ojos sobre JEREMY RENNER (el sargento WILLIAM JAMES), el mismo de NORTH COUNTRY, THE ASSASSINATION OF JESSE JAMES BY THE COWARD ROBERT FORD y 28 WEEKS LATER. Les suma dos secundarios de mucha empatía para con el espectador, por un lado el aparente equilibrio emocional del sargento SANBORN (un notable ANTHONY MACKIE que actuara en MILLION DOLLAR BABY) y la fragilidad sostenida de ELDRIGE (una actuación convincente de BRIAN GERAGHTY). Una vez más el trío acomete, muestran sus fortalezas tanto como sus miserias, y estas se perpetúan en cada misión que llevan a cabo. Es importante detenernos en los tres personajes porque la BIGELOW los retrata con un gran dominio de sus respectivos registros expresivos logrando provocar diálogos de todo alcance que los enfrenta o los acerca nerviosos en medio de sus incursiones en la desactivación de explosivos. JAMES juega al líder, 874 explosivos desactivados, él decide y es el experto en cercar bombas. Es de esos hombres claves que arriesga sin pensar, que se tutea con la muerte como un verdadero profesional, que le ha encontrado el gusto a la rutina. SANBORN protege y ordena los tiempos, mientras ELDRIGE es el especialista que apoya y provee. Los tres son un grupo, no un equipo. Con el transcurrir de los días logran mejorar su relación y complementarse más eficientemente. Los tres ofrecen sus mejores esfuerzos aunque desnudan sus dramas existenciales. JAMES, logra dominar el miedo, y consigue serenidad espiritual a pesar que está en los límites de la supervivencia. Su mayor problema parece ser la duda que siente por el futuro de su familia. Es el más sentimental de los tres. Su relación con el niño iraquí Beckham lo delata así como también su diálogo inútil con el hombre bomba del final. SANBORN destila autoridad, cumple con su trabajo pero le cuesta mucha aceptar sus temores. Odia las formas que utiliza JAMES –no utiliza el robot explorador y es desobediente ante la inminencia del peligro- pero, al igual que ELDRIDGE, se dan cuenta que el jefe es el que los puede sacar con vida al irse consumiendo los días de permanencia. ELDRIDGE denota mucha inseguridad y busca ayuda en un coronel psicólogo para poder ir acostumbrándose a los vaivenes de ese tipo de vida. No tiene la valentía de JAMES ni el cálculo de SANBORN, pero es el que más experiencia asimila. Necesita apoyarse en los demás y por momentos su inocencia le aporta seguridad a sus compañeros. Los tres tienen que lidiar contra ellos mismos, contra la arbitrariedad de la guerra, contra las sorpresas enterradas bajo la arena, contra la mirada desconfiada de los pobladores, contra el temor indefinido y colectivo que se respira en un aire casi amarillo. En la secuencia del desierto -donde aparece un RALPH FIENNES copioso- los soldados lucen atrincherados en una grieta del infierno, se desata un duelo apoteósico de francotiradores, la consonancia de los tres implicados es lograda por una esforzada BIGELOW, sin miramientos, ni romanticismos. El tiempo apremia. La necesidad de supervivencia es brutal. El instinto no tiene mejor ocasión que apoderarse de sus angustias. Los soldados son cuerpos que valen de acuerdo con su velocidad de reacción, están preparados para actuar ante cualquier amenaza que se detecta. La reverberación del sol es tal que no les deja ver a qué le están disparando, apenas aparecen unos bultos oscuros en la mira. Pero disparan. Una, dos, tres veces, a tientas, hasta que el objetivo cae y queda colgando de una ventana, como una mancha inmóvil. Los roles se han intercambiado vertiginosamente. JAMES se sale por un momento de la obsesión y de la locura para acompañar a SANBORN. Este, asume el liderazgo al contrarrestar al enemigo fantasma, mientras JAMES es un cabal apoyo. Lo protege al otro más que a sí mismo. ELDRIDGE se hace cargo de la retaguardia y su cooperación es vital en el desenlace de quizás la mejor secuencia del film. La BIGELOW causa tensión con detalles precisos. La sangre que atasca el cargador, la mosca como un elemento tan indispensable como la concentración de SANBORN. Las bocas llenas de tierra, donde un jugo con pajita funge de calmante. JAMES le regala su porción a SANBORN. La BIGELOW también tiene sentimientos. ¿Hay algún lugar para el heroísmo? Dicen que el héroe es aquel que se sacrifica por una causa o por los otros. La BIGELOW se encarga de que no nos detengamos en petulancias. Las causas no sirven, tampoco los héroes. La épica se desvanece como arena por las manos. Debemos seguir acechados por la inercia. La resistencia iraquí siempre estará presente en el rincón menos esperado. Solo algunos minutos para celebrar el seguir con vida y recién conocer algo de la intimidad de los implicados vía el alcohol, la riña y la amistad cubierta de zozobra. Unas pocas horas después el sol avisa, la rutina empieza a dar órdenes.

Al margen de estas opiniones y de las singularidades del cine de la BIGELOW, lo realmente importante es que THE HURT LOCKER es una película titánica, de excepción, como lo fueron en su momento APOCALYPSE NOW, THE DEPP HUNTER, PATTON, THE GREAT ESCAPE, o la alemana DAS BOOT, no solo por la vehemencia de sus transgresiones sino por los entresijos que inventa la humanidad. Salvo la crítica más tullida, ya pasó la época en que la pura experimentación concedía méritos ilustres. Lejos del patriotismo sensiblero de SPIELBERG y su RESCATANDO AL SOLDADO RYAN, del antimilitarismo tozudo de KUBRICK y su NACIDO PARA MATAR o del pacifismo de OLIVER STONE y su NACIDO EL CUATRO DE JULIO, THE HURT LOCKER triunfa en la contradicción de sus emociones, en la ambigüedad de sus interrogantes, en la dimensión cósmica de sus conjeturas. ¿Cómo negar que sea una película de guerra? ¿Cómo no reconocer también que estas imágenes ponen en juego muchísimas cuestiones que jamás fueron tocadas? THE HURT LOCKER tiene en su dimensionalidad, el resquemor de la alucinación y la embriaguez de la violencia excitada. BIGELOW no hace arengas morales, derrama veracidad, un crudo realismo, suspense y tensión de primerísima clase. Una notable película por donde se le ausculte. Es un film que da por hecho que en el cine de acción bélica es la acción la que precisamente se impone. La BIGELOW no encuentra mejor excusa que no permitirse digresiones poéticas que bien podrían estar amparadas no por lo que sus audaces personajes logran realizar, sino palmariamente por lo que están sintiendo al hacerlo. ¿De cuando a esta parte es ilícito abandonar la objetividad de las crónicas de guerra y entrar a la subjetividad de la lírica? ¿Qué logramos con todo esto? Ustedes tienen la palabra. Majestuosa como un ademán ceremonial, mucho más racional de lo que aparenta, sin un atisbo de megalomanía en su inspiración y dividida entre las nociones acalladas de las tinieblas que se transforman en guerra y viceversa, THE HURT LOCKER, no obstante ser una película inmensa, no llega a ser una obra maestra sino una tendencia a seguir. Deberíamos intentar de no confundirnos pensando que esta no es la obra de una cineasta exclusivamente talentosa, sino un formidable ejercicio de un cerebro privilegiado, sublime, lúcido y de una sensibilidad incomparable. Si algo me da que pensar es que el mérito de KATHRYN BIGELOW –más allá de su magnífica forma de filmar- está en su inteligencia para ordenar su acostumbrada capacidad de enfrentarse a un trabajo impropio de una dama, con una energía despejada, y a lograr en cada minuto de metraje una expresión verdadera de lo que ella está segura que es lo más apropiado que encierra su propuesta y sobretodo para los espectadores ávidos de encontrarse con sensaciones nuevas. Esta vez su adicción bélica femenina descompone cualquier intento de tacha masculina. Les da una soberana lección de género. Estoy seguro que la BIGELOW no solo filma su obra magna con los ojos de una cineasta, sino con la fe de un panteísta. La pregunta que debe uno hacerse no es si vale la pena ver la película, sino si estamos preparados para hacerlo. Me juego el pellejo a que gana el Oscar. Hasta la próxima.