domingo, 11 de abril de 2010

“El libro de los secretos”, el apocalipsis: ¿¿Hecatombe, prosperidad, fe ciega o reflexión??



































































Ciertamente que lo más difícil para alguien es complacer a todos por igual, en la materia que sea. Es imposible satisfacer a aquellos que mantienen posiciones contrarias, a ese fanatismo tan peligroso como la ponderación. Había un famoso dicho –que muchos pronunciaban pero pocos practicaban- a finales de los setenta: Nunca converses en una reunión social de fútbol, política y menos de religión porque es seguro que provocarás una gran discusión. La verdad es dolorosa pero absolutamente necesaria como lo es la pasión. Hoy recurriré a alguna de mis convicciones más adelante... ¿¿Sería entonces oportuno hablar de la deshumanización de las artes o de las ciencias, y la humanización de lo que significa la religión, o viceversa?? Mucho tino con la idolatría religiosa o con los apasionamientos antirreligiosos. De cierta manera, EL LIBRO DE LOS SECRETOS no nos habla de religiones sino de Dios. Eli no carga en su mochila un compendio de posturas dualistas, politeístas o no teístas que pululan por un mundo de incertidumbre, sino la palabra de Dios o el nuevo testamento. Pareciera no existir otra explicación razonable si partimos del concepto que el mismo Eli –personaje de Denzel Washington- nos endilga en el desenlace del film, una frase que resulta contundente: he estado más ofuscado en defender el libro que en seguir sus enseñanzas. Eli no predicaba la palabra de Dios, solo la llevaba a mejor puerto porque finalmente esa era su misión. Es importante empezar así este comentario ya que la película tiene varias aristas por donde se pueden tejer diversidad de opiniones y es peligroso -sobre todo para los adolescentes- que el concepto de la deshumanización sea el que más se pueda justificar, y otros más importantes puedan quedar flotando en la indiferencia. No olvidemos que el mensaje inicial del film certifica que la guerra del apocalipsis es producida por cuestiones exclusivamente religiosas... Pues bien, para una copiosa mayoría de personas, la palabra apocalipsis –las revelaciones de Juan- equivale a destrucción, fatalidad, a un amenazante periodo de quebranto. Por ello, muchos quieren encontrar en el libro de la revelación –que no es el último del nuevo testamento, es decir, el evangelio de Juan- una reseña de eventos devastadores que pondrá término a nuestra existencia. Muchos libres pensadores y teólogos consideran como falso este pensamiento, fundamentado en la ignorancia bíblica, y apoyada por las producciones cinematográficas de los últimos años, además de las interpretaciones tendenciosas que sobre el libro hacen diversas hermandades, cuyas doctrinas provocan en la gente no solo confusión, sino pánico y angustia. Ciertamente que el apocalipsis presenta un relato trágico, en cuanto a que hace referencia concreta a la persecución de la naciente iglesia por el imperio romano aunque el objetivo fundamental supone más bien catequizar -pese a esa asechanza- cómo el mandato de Dios prevalecerá ante todos y frente a todo. Por estos motivos, muchos tienen la esperanza que el libro del apocalipsis es en realidad un compendio de maravillosas declaraciones, un conjunto de revelaciones que se caracteriza por una plétora de simbologías que se deberán de desentrañar con finura para que exista un desenlace próspero. Para algunos investigadores de este libro, no resulta complejo el conjeturar maridajes entre los emblemas utilizados en las revelaciones de Juan. La literatura apocalíptica siempre se refiere a un momento histórico específico, siendo un mensaje de inspiración divina aunque restaurador en el transcurso de los tiempos. En el caso concreto del apocalipsis de Juan, el texto se ocupa de la cacería de la iglesia por los romanos, representados por babilonia, la célebre ramera del apocalipsis -la madre de las fornicaciones- o creyentes apostatas y anatemas. La iglesia no es la gran prostituta o ciudad vestida de púrpura y de escarlata, dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas que pregonan los supuestos indignos. La gran ramera esta conformada por todas y cada una de las falsas iglesias, -incluida la católica- religiones y creencias alrededor del mundo, que mantienen a la humanidad enajenada, drogada y esclavizada. De la misma forma que durante los inicios de la iglesia; imperios y poderes van siendo desbaratados por Cristo y sus seguidores, y las grandes babilonias de todos los tiempos, seguirán esfumándose –aunque pareciera un hecho improbable- pues su inimaginable forma de maldad, su deseo de lujo y desmedido monopolio de la riqueza, las llevarán al barquinazo. A pesar de todo, se supone que el reino de Dios y las bodas del cordero han sido también una legitimidad palmaria a lo largo de la historia de la humanidad, motivos suficientes que continúan haciendo retumbar al pueblo en exclamaciones de consuelo y regocijo. La iglesia, que se autocalifica como la esposa -pueblo de Dios- está lista para la boda definitiva, gracias al mismo cordero que los une en matrimonio. Sea como fuere, todo parece apuntar a que el que se atreva a rechazar el culto a cualquier imperio terrenal por preferir al reino de Cristo, será bienaventurado, habrá de resucitar y permanecer con Cristo para siempre... ¿¿Será esa la verdad completa o un bosquejo poco serio prediseñado a medias acerca del aprovechamiento de las revelaciones de Juan?? Teorías hay muchas, tantas, que el apocalipsis seguirá enfrentándose a las convicciones o escepticismos de la fe del ser humano por los siglos de los siglos. ¿¿Hecatombe, prosperidad, fe ciega o reflexión??... Cada quien buscando la redención a su manera... ¿¿Será EL LIBRO DE LOS SECRETOS un panegírico del apocalipsis reconciliador plagado de misticismo?? La respuesta parece ser una interpretación muy personal luego de que Eli llega a cumplir con lo que su voz interior le demanda.

Los films apocalípticos o post-apocalípticos son ya un género en sí mismos. A no pocos productores y cineastas les resulta delicioso imaginar cada cierto tiempo cómo sería la vida en la tierra después de una hecatombe nuclear, donde la premisa casi siempre suele ser la misma: la supervivencia de unos pocos buenos en contraste con la de abundantes malhechores plagados de codicia. Los buenos pasarán a mejor vida y los malandrines seguirán sacándose los ojos entre ellos, hasta la llegada de una especie de líder alfaqueque, que fijará las nuevas normas y hará las conversiones pertinentes, más no las definitivas. Este nuevo mundo seguirá caracterizándose por la violencia, y por -de una forma u otra- una vuelta al pasado. La vida y los sucesos de la misma son completamente cíclicos y sus repeticiones parecen ser matemáticamente infalibles. El gran reto de los cineastas es entonces, no caer en los maniqueísmos de géneros como el drama o la comedia, sino lograr crear nuevas expectativas de ficción que se parezcan algo en la formulación de la estética -la destrucción del mundo es una convencionalidad- pero que difieran en el contenido. Creo que EL LIBRO DE LOS SECRETOS es un opulento esfuerzo por desviar el rumbo de tramas gemelas y combinar una serie de cuestiones que puedan seducir el interior de los espectadores, a través de manipular los sentimientos que puedan ser vinculantes en mayor o menor medida con su FE y sus CONVICCIONES MORALES. En este film hay lo suficiente de todo eso. Algo que nunca tendremos bien en claro, porque nosotros mismos no hemos logrado delimitar para posteriormente consolidar, son los valores que están ligados a lo moral, lo amoral y hasta lo inmoral. Creo que el mensaje de los Hughes tiene una intención genuina en la tentativa de generar argumentos mágicos, pero no logran imbuirlos de esa fuerza mística necesaria como para que nos puedan sorprender en las creencias y prácticas sobre lo que consideramos como divino o sagrado... Si hacemos un esfuerzo para leer entre fotogramas, se nos plantean muchas cuestiones que debe ser menester situar en contexto. Un ejemplo sencillo es el siguiente: la ceguera de Eli ¿¿Es pura casualidad?? ¿¿Tiene dentro del contexto apocalíptico una explicación lógica, alguna relación con la premisa argumental?? Obviamente que sí. Hay un perfil sutilmente instalado que pretende demostrar que el hombre –dentro de circunstancias negativas extremas- puede desarrollar otras facultades para reemplazarlas sin que puedan afectarle considerablemente. Entonces, lo interesante del film –mucho más allá de las aventuras del caminante y su inquebrantable voluntad de acero- son la cantidad de mensajes que el guionista enhebra criteriosamente para que podamos descubrirlos y reflexionemos acerca de los mismos. El aceptarlos o rechazarlos es una cuestión meramente secundaria. Claro, decir que la película es mala, lenta, aburrida, una copia de Mad Max o cualquier verdura, no es observar los objetivos de los realizadores, sino quedarse en el cómodo intento de la diversión y la insensatez...

¿¿Qué fue?? ¿¿Qué pasó hace treinta años?? ¿¿Un flash cegador y el mundo se encuentra devastado??. Los pocos seres humanos que sobrevivieron se comportan como animales en medio de una escasez generalizada de recursos, entre ellos el agua, un bien casi sagrado que cuida un señor feudal. Hay un sujeto afroamericano –tipo Obama redentor- que, más allá de utilizar la economía de trueque, de observar la más absoluta falta de caridad en las gentes, y a pesar de los conflictos propios de la chatarra, la cloaca, el megáfono Motorola, los lentes Ray Ban o el ipod Apple -ojo que es un experto en lucha cuerpo a cuerpo, lleva en su mochila unas toallitas higiénicas del Kentucky Fried Chicken y la única edición de un libro que es el arma que salvará a la humanidad- tiene una misión y piensa cumplirla pase lo que pase, caminando miles de kilómetros por ciudades vacías, autovías destrozadas, olores profanos y alimentándose de lo incomible, calzando las botas de un tipo que prefirió colgarse antes que sobrevivir y que ingresa por la puerta grande de Alcatraz a un desenlace tan cursi como sorpresivo etc. ... ¿¿Este podría ser un comentario razonable, cierto y casi sinóptico?? Quizás sí o de repente no. Pero, mi duda se impone, ¿¿Es verdaderamente lo más substancial que nos dice este film?? ¿¿Es más trascendental que Eli mate un gato pelado con una flecha lanzada con los pies y acelerando la respiración, que la deshumanización de la tierra, hoy en plena vigencia?? ¿¿ Es más impactante la escena en que a una pareja de viejitos caníbales que les tiemblan las manos, le destrocen su rancho de madera al mejor tono rimbombante de los westerns de Leone e Eastwood, que la posibilidad de que se escriban unas nuevas escrituras para los tiempos que corren?? Quizás para muchos o la mayoría sí. No para mí. ¿¿Saben por qué?? Porque ayer sábado en la noche volví a repetir butaca, pero esta vez con la intención de leer entre líneas al guionista y no duden que me llevé más de una sorpresa. Y no les estoy recitando moralina barata, cartas de amor o argumentos subliminales, sino de la lucha abismalmente desproporcionada entre aquello que personifica el bien y el mal, hoy perfectamente dibujado en el día a día de nuestro país; entre ese voluntarioso maestro que enseña por vocación o el que lo hace por necesidad, entre el hijo o nieto de mil putas del policía, juez y político corrupto o aquel que arriesga su vida y brinda su honestidad al servicio de la gente, entre el miserable empresario que inventa una nauseabunda excusa para sacar de la empresa a un tipo que está cumpliendo con su trabajo decente y eficientemente o uno visionario, sin complejos ni miedos que lo hace crecer junto a todo su personal para el beneficio mutuo, entre el obsceno vendedor que cobra comisiones legales, más las ilegítimas que les saca al comprador en detrimento de la empresa para la cual trabaja o el que se mata recorriendo clientes 12 o 14 horas por día etc. Los malos hace tiempo que van ganando la pelea y no hay reacción por parte de los buenos, vale decir, de aquellos que sí tienen un concepto claro de la moralidad, o lo que es lo mismo, la diferencia entre lo bueno y lo que no lo es.

Como leerán, tengo dos posturas axiomáticas de una misma propuesta cinematográfica. La que me produce el entretenimiento de un cine futurista, limpieza visual al apreciar esa fotografía tirada al sepia y al contrastante juego de grises, al plano secuencia genial aunque incompleto de la balacera en el rancho caníbal, de lo impactante de las ambientaciones como también la vergonzosa utilización del croma en el montaje virtual de los fondos de los cielos y demás, la inconexa relación entre diálogos que nacen muertos, la insistencia por la violencia a rajatabla utilizando diferentes armas que amputan, destripan y envilecen la estética del duelo escenográfico, de la innecesaria presencia de una actriz muy bella –un impactante rostro que evoca el encanto de la Jolie y la Cotillard- o quizás el increíble duelo ya no actoral sino de mimetismo dramático o contagio pasional con el personaje, entre Denzel Washington -a veces flemático, otras formidable- y un excelso Gary Oldman, quien controla su maldad con un estoicismo mayúsculo a pesar de sus métodos de liderazgo basados en una manoseada biografía de Benito Mussolini. Una BSO que acierta con PANORAMIC, a la vez que desentona con THE JOURNEY, recuerdos imborrables de canciones que calaron hondo en su momento como HOW CAN YOU MEND A BROKEN HEART de los Bee Gees o RING MY BELL de la morena Anita Ward... La otra, la segunda, aquella que se sustenta en la insoportable actitud de la observación y las ganas de meterme en las entrañas de una trama, por algunos momentos despanzurrada, para buscar destapar unos estimables conceptos metafóricos prudentemente ocultos. No hay nada de protociencia ni de memética, teorías de cuerdas o astrobiología. Solo curiosidad y tolerancia. Hagan el intento y me darán la razón. Hasta la próxima.