viernes, 21 de mayo de 2010

Estreno cartelera jueves 20 de mayo 2010



























Luego de la entrada del film Robin Hood, paso a comentarles los estrenos de la cartelera limeña. Me demoré algunas horas en la publicación por que fui a observar la película de Olatunde Osunsanmi y la encontré interesante. Paso a los comentarios. 

LOS AMANTES o TWO LOVERS (2008)  
Intenso melodrama romántico y autodestructivo del director norteamericano James Gray -Little Odessa, The Yards y la magnífica We Own The Night-. Gray hace un encomiable retrato acerca de un mundo sin esperanzas, descorazonado, recurriendo a seres abrumados por sus disímiles dilemas existenciales, de profundas necesidades de amor y de identidad. Logra un engranaje argumentativo muy cercano al mejor estilo  Hitchconiano, principalmente con los films VERTIGO y REAR WINDOW. El enfoque es acertado desde el momento que la combinación entre lo sentimental choca frontalmente con el contexto familiar, un distintivo propio de lo disfuncional que resultan las relaciones entre padres e hijos únicos, y de estos, cuando emprenden conquistar el amor de su vida o quizás el de sus sueños. Una lectura de doble arista engorrosa de penetrarla en toda su dimensionalidad. Sin embargo, James Gray realiza con escrupulosidad una puesta en escena esencialmente de personajes, donde las interpretaciones se superponen a la misma historia y/o premisa. Joaquin Phoenix –el hijo único- sufre de inestabilidad emocional, representa la bipolaridad, un ser maniaco-depresivo que ha intentado el suicidio como solución fallida en varias ocasiones. Phoenix llega a comprender que dentro de su conducta laberíntica, una perspectiva de sosiego consiste en regresar a vivir con sus padres -Gray se cuelga de este pretexto para tejer su teoría del engaño-. Estos, tienen en mente constituir un negocio con una familia amiga, la misma que está liderada por un hombre de convicciones morales sólidas. La bellísima Vinessa Shaw -Eyes Wide Shut, Melinda and Melinda y 3:10 to Yuma- es hija de este hombre de códigos estrictos, y se convierte en una posibilidad sentimental real y asequible para Phoenix. Ambos parecen estar de acuerdo en verse y tratarse aunque la relación es tibia. Las familias entran a jugar un papel intermedio de complicidad en el potencial vínculo. La historia es interesante porque Phoenix despliega atributos interpretativos muy bien sostenidos -supera ampliamente actuaciones anteriores- dando la impresión de buscar parecer un muchacho inmaduro, indeciso con lo que pretende así como renuente con el engranaje familiar del cual es parte nuevamente. Vinessa, menos vacilante, contiene sus deseos -que son reales- y esto no parece convencer las aspiraciones de Phoenix, quien huele un acuerdo entre familias. Mientras tanto, surge la figura de Gwyneth Paltrow, una desenvuelta vecina del edificio donde viven los padres de Phoenix. Gwyneth tropieza con Phoenix, intercambian credenciales, y él queda hechizado por la seductora aunque desequilibrada rubicunda. Esta, tiene un romance complejo -enigmática interpretación de Elías Koteas- adherido a la duda del amor alquilado, de ser siempre la segundona. Gray logra una magistral descriptiva, viste con destreza su parsimoniosa narrativa, confunde los roles, manipula sentimientos, entremezcla posturas familiares, rompe algunos códigos, le agrega lógica romántica, decisiones quiméricas y potencia el daño colateral. El universo romántico de los tres está sutilmente conectado y sus intereses son interdependientes. Presenta a Vinessa como la pareja ideal pero la cubre con el manto sombrío de lo irreal, de lo imposible, es decir, la enfrenta ciegamente a la presencia dubitativa de Gwyneth Paltrow. Los escenarios juegan contundentes, las ambientaciones también, se mastica frío y niebla, la lluvia congela los exteriores, se respira hogar vacío, infértil en sus encuadres interiores. La simpleza asoma como un arma que vale para defenderse del deseo, no para embestirlo, o quizás conquistarlo. La iluminación es tristona, como asfixiada, languideciendo los diálogos. La crudeza empieza a destruir todo amago de definir rumbos correctos. Joaquin Phoenix parece terminar envuelto en un breve luto, pero el desenlace le brinda consuelo. Notable película. Imperdible. 100% RECOMENDABLE.
 

EL CUARTO CONTACTO o THE FOURTH KIND (2009)
Interesante
falso documental combinado entre el terror, lo sobrenatural y un esforzado efecto de suspenso. Realizado por el norteamericano de origen nigeriano, Olatunde Osunsanmiien, quien roba algunas tomas como entrevistador. Les he mencionado en diferentes oportunidades que no comulgo con este género, salvo cuando las propuestas muestran fórmulas atrevidas que logren inquietar mis deseos siempre reprimidos por los manidos tópicos que desde mucho han manejado este tipo de sugerencias. El cine que enarbola la “cámara en mano”, allá por los años ochenta con Cannibal Holocaust, luego en los noventa con The Blair Witch Project y últimamente con Rec y Paranormal Activity, rompen esquemas habituales, y ofrecen una simbiosis entre ficción y realidad, a través de grabaciones supuestamente reales que sirven como vehículo narrativo. Estas temáticas resultan inquietantes, porque se presentan como un reto que buscan coludirse con lo fantasioso para explicar -con mayor o menor eficacia- tanto el artificio como la falsedad, oportunamente disfrazadas. EL CUARTO CONTACTO es un nuevo experimento, que si bien no revoluciona absolutamente nada, logra en buena medida, que le pongamos atención al desarrollo de su contenido: el escondido fenómeno ovni. La película comienza al estilo de los cortos de terror del film “I Tre Volti Della Paura” de la banda Black Sabbath, con presencia de Boris Karloff, donde el actor se mostraba antes de dar comienzo a la película. Osunsanmi arranca con un preámbulo donde la bella ex-modelo serbio-ucraniana de 34 años, MiIla Jovovich nos advierte de lo angustiosas que son las imágenes que vamos a observar, y que no sólo están basadas en hechos reales sino que incorporan grabaciones que demuestran la verosimilitud de lo expuesto. Tras la insinuación, nos encontramos a la misma Jovovich -a cara lavada- interpretando a una psicóloga, cuyo marido muere misteriosamente mientras retozaban juntos. Ella queda a cargo de sus dos hijos con el problema que, tras el incidente, la hija ha perdido la vista y vive traumatizada. El sujeto -también psicólogo- se encontraba investigando, bajo la técnica de la hipnosis, infrecuentes fenómenos que afectaban a varios pacientes de un pequeño poblado situado en Alaska. Mientras estos dormían, sufrían extrañas alteraciones en sus sueños, todos coincidentes, ya que se despertaban a una misma hora, siendo lo más extravagante que creían estar viendo una especie de búho medio blanco. Luego vienen una serie de imágenes y cruces argumentales que irán destapando los nudos que Osunsanmiien exhibe... Lo que realmente parece buscar el director es mostrarnos una constante alternancia entre escenas supuestamente reales y grabadas con una cámara, agregándole un recurso novedoso –aunque usado excesivamente- como el de la pantalla partida. Se percibe una contradicción en la narrativa con respecto a los nombres de los mismos personajes a los que se muestra en las grabaciones que se nos dice ser reales. Si bien existe el error, este no le quita méritos a las intenciones del planteamiento. Cada escena de hipnosis a cargo de la protagonista, y en las que se manifiestan efectos abductivos, resulta llamativa y bastante creíble, a pesar que deduzcamos que las dos escenas que se muestran simultáneamente en la pantalla dividida parecieran ser similares... Las ambientaciones ayudan a la trama ya que sus parajes como sus factores climáticos contribuyen a esa sensación de desasosiego y terror psicológico que en algunas ocasiones logran funcionar. Supongo que el objetivo del film sólo trata de contar una historia poco común, con mínimos personajes, sumando alguna que otra escena impactante y con limitados recursos. No me pareció sentir miedo, más bien sensaciones inesperadas causantes de intriga y posterior reflexión. Me gustó la fotografía -aunque no es un elemento trascendental en este tipo de films- los escasos planos paisajísticos son prácticamente perfectos, muy cuidados y dignos de resaltar. La manera de enfocar la temática, mezclando los planos, dividiendo la pantalla en dos e incluso en cuatro -como forma de comparación mediante imágenes reales y las de la película- el añadido de las grabaciones sonoras -también reales- con la recreación hecha por el director, le suman cuotas de interés a lo pretendido. Quizás lo llamativo de este film sea la mezcla del documental con el miedo y el suspenso, todo en una premisa impar, sin la necesidad de efectos especiales desbordantes ni de cotas amplificadas que no sean fieles a las que supuestamente ocurrieron. Atentos a la escena final de Milla Jovovich. Obviamente lo que se instala en el espectador es un silencioso dilema: ¿¿Verdad?? ¿¿Mentira?? ¿¿Ficción?? ¿¿Realidad??... Observemos y saquemos nuestras propias conclusiones. 75% RECOMENDABLE.

Para los bloggistas que están concursando, a principios de la semana entrante tenemos nuestro segundo OBETIVO CAMBIANTE. Estar muy atentos. 

Saludos y vayan al cine a distraerse.

miércoles, 19 de mayo de 2010

“Robin Hood”, lejos de las mallas verdes, la manzana y el latrocinio.




















































































A pesar de la indiferencia que mostró la crítica en la 63º edición de CANNES al film de Ridley Scott -quien petrificó a todos los asistentes- este largometraje rimbombante de aventuras y de acción, es de aquellos que escudriña y consigue con holgura, suscitar sensaciones medio discordantes a la vez que exquisitas, pero que sustenta una realidad irrebatible: rescata y reinventa uno de los personajes más queridos de nuestra niñez –hace 35 o 40 años-. Atrás ha quedado el recuerdo de la abuela cuando nos leía un sosegado relato donde lo más intrigante se centraba en aquella parte donde nuestro héroe –una figura inminentemente familiar- estaba obligado a salvar la vida de su hijo –atado a un árbol- partiendo por la mitad con una flecha justiciera de su infalible arco, una manzana colocada sobre la cabeza del pequeño___ Hoy, en estos tiempos de extrema celeridad productiva, donde no se crea, no se piensa y se copia de manera escandalosa, Ridley Scott, Brian Grazer y el nuevo Robin Crowe del siglo XXI -como productores del film- asumen sin complejos un guión que pulveriza la leyenda, concibe un remozado personaje retratando sus orígenes, y lo introduce en un contexto histórico pintoresco donde predomina el conflicto territorial y las ambiciones desmedidas de los reyes FELIPE II de Francia y RICARDO I de Inglaterra, dos sujetos sin escrúpulos que al principio comulgaban en ideas e invasiones pero luego se enfrascaron en una lucha homicida. Como anécdota, sería bueno recordar que Ricardo I –a quien lo llamaban Corazón de León, por su bravura- fue el arquetipo del antisemitismo más recalcitrante, aquel de las lecturas obsesivas del mismísimo Adolf Hitler, ya que en el año 1188 -cuando hereda la corona de su padre- mandó a sus cortesanos a desvalijar sin piedad, moler a golpes y quemar vivos a centenares de judíos___ El lance cinematográfico de los guionistas Helgeland, Reiff y Voris tiene un corolario fascinante para algunos y decepcionante para otros. La frase reza: “Así empezó la leyenda”, observándose a un autoexiliado Robin Hood, junto a la entereza de lady Marion, y su ejército de diminutos bandoleros -los niños del Nunca Jamás- en el bosque de Sherwood. Finalmente, el prolijo Sir Ridley Scott despide su película con unos sangrientos créditos finales, absolutamente devoto tanto a los principios juveniles como reggaetoneros de esta modernidad que fatiga y acogota. Este detalle, no menor en un veterano combatiente de excepcionales batallas en incontables géneros cinematográficos, es loable y cosecha respeto ajeno.

Más alla de esta novedosa versión del personaje de RH, los guionistas Helgeland, Reiff y Voris afilan sus lápices hacia las coyunturas políticas del medioevo inglés en contraste con sus entonces vecinos franceses -ver mapas-. Lo que se subraya en la premisa argumental es una Inglaterra sumergida en una contrita quiebra financiera, y un pueblo desbordado por la indigencia, causada por el conflicto entre Ricardo I Corazón de León, rey de Inglaterra y Felipe Augusto II, rey de Francia. Los demás personajes de la trama son hábilmente organizados dentro de este fragmento donairoso de la vieja historia universal, que si queremos sitiarlo con más exactitud, supone el intervalo entre la muerte de Ricardo I y la elaboración de la Carta Magna que el rey Juan sin Tierra -sucesor de Ricardo I- otorgó a los nobles ingleses en el año 1215, manifiesto donde se comprometía a respetar los fueros e inmunidad de la nobleza, y a no disponer la muerte ni la prisión de los nobles ni la confiscación de sus bienes. Queda claro que a pesar de la palabra empeñada a su receloso pueblo –antes de la batalla final- Juan traicionó su promesa, lo que obligó a RH al destierro en Sherwood___ Robin Longstride aparece en el primer tramo de la película como uno de los arqueros del ejército de Ricardo I cuando este intentaba tomar el castillo de Châlus, y es atravesado por una flecha enemiga causándole la muerte en el acto. De ahí en adelante, RH –respetando una petición del moribundo hijo de Sir Walter Locksley enfila una decidida correría, primero para entregar la corona a la madre de Ricardo I -Leonor de Aquitania- haciéndose pasar por el noble caballero Locksley -asesinado por Sir Godfrey, un traidor inglés coludido con Felipe II para matar a Ricardo I- para finalmente trasladarse a Nottingham donde conocerá a Lady Marion. Hasta aquí se ventilan los hilos narrativos de una historia que con posterioridad se convertirá en una argamasa de conspiraciones, vendettas, traiciones, humoradas, romances, ironías y canciones.

El film de Scott –en definitiva un peplum- tiene elementos rescatables además de aquellos que son propios de las circunstancias del género. Primero y básico, la congruente combinación de la aventura, la acción –me pareció notable que los combates más pujantes se luzcan al comienzo y al final- el romance, la comedia y los diálogos. En estos últimos, los guionistas vuelven a demostrar que saben por donde llevar los automatismos de los personajes. Cada quien tiene un propósito y lo implementa bien. Se usa la picardía –los Merry Men y el fraile Tuck- el ridículo, la elocuencia y la estupidez con agilidad y tempo. El ritmo narrativo es riguroso, llevado con eficiencia, sin desbordarse ni extenderse, sin darle tiempo a la molestia o el aburrimiento del espectador. Las secuencias lucen hilvanadas y sólidas. Normalmente Scott –por su conocida vehemencia perfeccionista- propicia casi siempre algún desliz en el relato –le pasó en American Gángster y le costó el Oscar en Gladiator-. Esta vez, visualmente se muestra perentorio, sin grietas. Tanto el desarrollo como el perfil de los personajes están cuidados con pulcritud, dándoles cabida a todos en forma equitativa a la historia. La interacción y compenetración de los actores protagonistas con los secundarios es completa y continua, desprendiéndose de esto una relación lineal, sin jerarquías -así existan tácitamente-. Un ejemplo: el personaje de Juan sin tierra. No parece transmitir poder y sí maldad, así como inexperiencia. Otro punto importante es la calidad de los intérpretes. En el caso de Juan o Ricardo I no se necesitan actores de magnitud. Sería mejor si los hubiera, pero al ser papeles secundarios y con pocas apariciones, recurrir a actores de menor alcance no es un descuido. La narrativa de Scott hace que la evolución de los mismos se observen con naturalidad, tanto en los que ejercen el lado bueno como en aquellos que intervienen como villanos. Otro ejemplo: la relación amorosa que vincula a RH y lady Marion es jovial y apacible. Empieza como una alianza de conveniencia, y va poco a poco convirtiéndose en una reciprocidad donde prima el respeto y luego el afecto. Ni que hablar del dominio que demuestra Scott tras las cámaras, sobre todo en aquellas escenas de enfrentamientos –superando incluso su tarea de Gladiator y Kingdom of Heaven- donde la dinámica y la espectacularidad de las atmósferas que le imprime las sella con una prestancia admirable. Obviamente que sabe cuantas cámaras utilizar y como combinarlas –fíjense en las angulaciones de las escenas de las batallas- tanto en los planos largos como en los cortos. Manipula varias cámaras a la vez -entre siete y doce- lo que le permite una amplia variedad de tomas, mayor campo visual para enfocar acciones individuales y de conjunto –estas son notables- y posteriormente montar escenas dotadas de mucha energía sin recurrir a la violencia descomunal y no siendo explícitas. En cuanto al trabajo actoral, contar con Russell Crowe, Cate Blanchett, William Hurt, Max Von Sydow, Eileen Atkins y Mark Strong es todo un lujo para una super-producción de aventuras. A mí me hubiera gustado ver junto a Crowe en el papel de lady Marion a la británica Kate Winslet. Simple sentido del deseo. Blanchett es una actriz notable pero de diferente registro que la Winslet. Russell Crowe hace una actuación redonda, similar en matices al Máximo de Gladiator. Es la estrella del film y se desenvuelve con pegajosa espontaneidad. A Crowe le cae de perillas representar diferentes tipos de líderes o héroes. Su rostro impávido, su voz gruesa y su mirada amenazante, unifican la personalidad de un Robin Hood reservado y severo. Dentro de ese registro, su naturalidad se percibe correcta y su versatilidad también. Sin embargo, lo mejor del film está en Cate Blanchett, y luego en Max Von Sydow. La Blanchett está perfecta. Su franqueza para un papel que exige un carácter especialmente enérgico, provisto de dignidad, orgullo y tenacidad, combinado luego con el de mujer enamorada, es asombrosa. En el film El curioso caso de Benjamín Button hizo una interpretación magistral y no fue respaldada por la academia. Esperemos que esta vez se le pueda saldar la deuda. Max Von Sydow –traten de conseguir los films En passion, Skammen, Vargtimmen y Hamsun- es un actor magistral a pesar de su edad. Cuando lo sienta a comer a Crowe, le da una lección de histrionismo magnífica al actor australiano. Sus diferentes matices tienen un peso trascendental en los despegues de muchas escenas vitales del film, incluso luce imponente cuando ya asesinado, es cremado a la usanza del medioevo. William Hurt hace una interpretación sobria, serena, sin caer en lo displicente. Su sola presencia ya es un aviso de relevante sosiego. La veterana Eileen Atkins está magnífica como Leonor de Aquitania. Tiene dominio de escena, el género le calza perfecto y su experiencia le aporta mucho al personaje. Quien sigue creciendo como villano es Mark Strong. Ya en la película de Guy Ritchie junto a Downey Jr. –Sherlock Holmes- había realizado una magnífica labor. Es un actor que parece tener formación teatral. Sir Godfrey –antagónico de Hood- configura un tipo realmente miserable e indecoroso. Un despreciable vende patria sumamente prolijo. De los demás, reconocer los trabajos complementarios de Kevin Durand como Little John, Mark Addy como el fraile Tuck, Matthew MacFadyen como el Sheriff de Nottingham, Danny Huston como Ricardo I, Oscar Isaac como Juan sin tierra, el cantante Alan Doyle etc. En el rubro técnico el film no tiene desperdicio. Me gustó mucho la BSO de Marc Streitenfeld, potente, por momentos suave, cadenciosa y con ribetes poéticos bien definidos, e incrustados oportunamente en las diferentes escenas claves. La dirección artística de Arthur Max luce meticulosa, los decorados de la época se exhiben cabales –fijense en los muebles de los interiores- aunque se notan algunos acabados y ambientaciones digitalizadas. Max es amigo personal de Scott. Te mete de lleno en el medioevo inglés. La fotografía de John Mathieson -el mismo de Gladiator- es realmente deliciosa. El diseño de la iluminación es espectacular sobre todo cuando redobla el uso de las luces tanto en los ambientes oscuros, lúgubres como en los atardeceres de las batallas. Predominan los colores foscos, casi apagados, con una gama de marrones y verdes acentuados. Es colaborador del realizador Joel Schumacher –con eso lo digo todo-. El vestuario recae en la misma Janty Jates -ganó el Oscar por Gladiador- y mantiene ese glamour de los personajes de la nobleza, así como esa rusticidad de los trajes de los pobres. Fijense en el uso del cuero y en los colores verdes azulados, marrones filtrados a un tono intermedio. Un placer para la vista lo detallista de la propuesta de la Jates. El montaje de Pietro Scala es casi perfecto, creo que entre él y Scott definen el ritmo y los alcances del la puesta en escena. Los ralentizados, efectos especiales magistrales y algunos flashbacks oportunos los manejan ambos. Scala, de origen italiano, es ganador dos veces del Oscar, colaborando con Oliver Stone en JFK y el mismo Ridley Scott en Black Hawk Down. Todos los demás apartados -sonido: mezcla y edición etc.- están bien trabajados y articulados.

Siempre existirán algunos errores que se podrían calificar como imprescindibles en películas de corte épico, entre ellos el maniqueísmo. El objetivo es tratar de no exagerarlo porque entonces sería poco probable sostener lo que requieren los productores y el realizador para que la narrativa no se desvíe y quede impregnada en todo el metraje. Un ejemplo es la relación entre los buenos y los malos. Cuando en las batallas los malos asesinan a los buenos, el público percibirá injusticia y repudio, y viceversa, cuando los buenos liquiden a los malos, el público avizorará el otro lado de la justicia, sintiéndose reconfortado. Otro hecho discutible en estos casos es lo parecido que puedan parecer diversas escenas con otras películas del mismo género o de otro. En el caso del desembarco en la playa, rápidamente la asociamos con algunos films bélicos. Esto es subjetivo, pero si el tratamiento de las imágenes no logra distanciarse con algunas maniobras estilizadas, el espectador suele asociarlas como repetitivas –y hasta copiadas-. En conclusión, una exquisitez para observar, escuchar y sentir. Tiene todo aquello que necesita una buena película de época incluyendo una alta dosis de entretenimiento. El guión bastante bueno. Nada de un lenguaje excesivo, enrevesado o teatral, como sucede con otros films del género. Un lenguaje sencillo, directo y efectivo. Esta vez Sir Ridley Scott hace una trabajo reconfortante, vuelve a ser el orfebre cinematográfico que extrañábamos y ha demostrado que como el buen vino, mientras más añejo, más placentero. A continuación un resumen del contexto legendario.


ALGUNOS CONTEXTOS DE LA LEYENDA

¿Quién fue realmente Robin Hood? La leyenda nos afirma que ningún bandido del medioevo obtuvo una reputación comparable, la misma que fue incrementándose con el transcurrir de magnos eventos hasta convertirse en un verdadero paradigma de la justicia. Podría pensarse en RH como una identidad imaginativa que recibió un nombre y una historia sugerente para hacerlo creíble o quizás en un hombre real al que se atribuyeron múltiples hazañas de comprobada intrepidez para así transformarlo en una expresión viva de la esperanza popular. La primera referencia que se tiene del personaje proviene de la literatura inglesa a cargo del inglés William Langland en 1377. En su manuscrito “The Vision of Piers Plowman” o “La visión de Pedro el Labrador”, un clérigo ebrio señalaba: “No puedo acordarme tan claramente del padrenuestro tal como lo pronuncia el supremo sacerdote, pero sí puedo recitar los versos de Robin Hood y de Randolph Conde de Chester”. Menuda presunción. No se sabe con exactitud a qué poema se refería el citado eclesiástico, ya que la frase no ha sobrevivido a los avatares del paso de los años. Sin embargo, pareciera ser que el susodicho da cuenta de tres visiones que tienen lugar cuando se duerme y cae presa de un profundo sueño cerca de las colinas de Malvern. En la primera visión, la Iglesia católica trata de seducir al soñador con riquezas y toda suerte de bienes materiales. En la segunda, el clérigo contempla a Pedro el Labrador, un humilde campesino que guía a una multitud de penitentes en busca de la santa verdad. En la tercera de sus visiones, el soñador intenta buscar lo mejor y lo más grande pero fracasa en su tanteo al morir antes de lograrlo, como consecuencia del hambre y una complicada terciana. Parece ser que la fuente de inspiración principal de Langland se halla en “Song of the husbandman”, unas rimas en donde se denuncia claramente la situación del campesinado y el clima de explotación en el que subsistía. A diferencia de otros poemas satíricos y morales de la época, este texto está escrito en primera persona con el fin de hacer más vivos los hechos que denuncia a favor de los agrestes oprimidos y en contra de los explotadores retratados en la figura de los oficiales del rey. La evocación musical más antigua conocida es ulterior a la obra de Langland y se trata de “Lytell Geste of Robin Hood and his Meiny”, una cuartilla impresa por Wynkyn de Worde - el primero en popularizar la imprenta- a finales del siglo XV. Está compuesta por cuatro baladas que circulaban desde mucho antes en la tradición oral para darle carácter de historia sempiterna. Lo que sí es seguro es que a finales del siglo XIV, la notoriedad de RH estaba copiosamente difundida y en los años posteriores se extendió muchísimo más por todo el Reino Unido. En su lugar de origen no hay ningún otro ídolo popular más querido -excepto acaso el rey Arturo-. Pero, ¿Este misterioso personaje fue vasallo o Conde de Huntingdon? En realidad se sabe poco o nada acerca de esta afirmación. Ni siquiera se tiene la convicción de que sea exacta. No se han logrado averiguar datos esenciales como dónde nació o en qué periodo concreto floreció. Algunos informes antiguos lo sitúan en los reinados de Ricardo I y Juan Sin Tierra –se retrata asiduamente en la película de Scott- y otros en tiempo de Eduardo II. El primer académico en confirmar que la tradición baladista hacía referencia al dato histórico del viaje del rey Eduardo II y que, por tanto, situaba a RH en su reinado, fue el académico Joseph Hunter en su obra “The Great Hero of the Ancient English Minstrelsy of England: Robin Hood” en 1852. Efectivamente, es un hecho histórico que este rey visitó Yorkshire en 1323 y pasó a través de Nottinghamshire; y también que desde marzo a noviembre del año siguiente un tal Robert o RH fue paje en las cámaras reales de Londres. Esto encajaría con la historia de que RH encontró al rey, que lo perdonó por sus fechorías y lo llevó a Londres como cortesano. Desde noviembre de 1323, RH el paje ya no vuelve a ser mencionado; y esto de nuevo se ensambla con la historia de que pasado un tiempo se cansó de la vida en la corte y, tras pedir permiso al rey, regresó a los bosques para no volver a exhibirse. En cualquier caso, la citada referencia histórica no permite resolver otros enigmas sobre su figura, ya que la balada donde aparece es muy posterior a este periodo histórico. Durante los siglos que siguieron, su leyenda se asentó firmemente a pesar de la falta de datos fidedignos. En otras historias se cuenta, por ejemplo, que sirvió en las Cruzadas con Ricardo Corazón de León y que al regresar a Inglaterra encontró sus tierras devastadas por el representante de la Corona. No obstante, debe aclararse que la creencia común de que RH vivió durante el reinado de Ricardo I surgió de la historia engañosa escrita por Richard Stukey en el siglo XVIII, pero se le concedió crédito por la adopción que hizo de ella el escritor Walter Scott en su libro “Ivanhoe” en 1818. Para otros expertos, parece ser más seguro que el histórico RH fuera un seguidor desposeído de Simon de Montfort, conde de Leicester. Según Hole y otros expertos, el auténtico Hood fue un héroe popular, descrito como un pequeño propietario rural, que luchó contra los oficiales del gobierno local de Nottingham y South Yorkshire. Sin embargo, a partir del siglo XVI la tradición ha tendido a ennoblecerlo, convirtiéndolo en un posible pretendiente del condado de Huntingdon. Así y todo, el historiador DeLloyd J. Guth insiste en que la frase “Conde de Huntingdon” era un título irónico otorgado a cualquier cazador hábil. En fin, existen tantas hipótesis que sería imposible lograr creer firmemente en una de ellas.

Fuentes:
http://nobleyreal.blogspot.com/2010/03/principe-de-gales.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Robin_Hood
www.todocoleccion.net

Muchos saludos y hasta la próxima.