sábado, 14 de julio de 2012

“Dolemite”, desenterrando al mito del Blaxploitation.





















Film "Dolomite"



La década de los setenta fue la época cumbre y prolífica en la producción de películas donde destacaban artistas afroamericanos. A muchas de estas se les calificó como films Blaxploitation, definición que se origina en la combinación de las palabras “negro” y “explotación”, y su emblema constitutivo era la descripción de aquellos afroamericanos que estaban inmersos en ritmos musicales de moda como el funky, el soul etc., así como su mezcla indiscriminada con la aparición de la bribonada o la truhanería, que le imponían una atmósfera opresiva, sean traficantes de drogas, proxenetas o sicarios. La explotación o el abuso de seres por el simple hecho de ser negros era una excusa sugestiva para que la comunidad afroamericana buscara su propio posicionamiento en el arte. Cine de negros hecho para los negros debiera ser un fraseo exacto. También se podría considerar como una especie de cine experimental porque en su elaboración no admitía primordialmente el factor comercial sino como la investigación y desarrollo de un tipo de lenguaje audiovisual. Los presupuestos bajos y de vanguardia tanto como la errada utilización de la narrativa, son factores que afirman esta hipótesis.... Quizás la película más relacionada con el inicio de la tendencia o el movimiento fue Sweet Sweetback's Baadasssss Song que produjo, guionó, musicalizó, dirigió, editó e interpretó Melvin Van Peebles. La cinta de culto cuenta la miserable historia de un joven de color que se gana la vida llevando toallas, y que es desvirgado en un burdel administrada por mujeres de color. Por su enorme miembro viril, y lo dulce que les resulta a las prostitutas del lugar, lo apodan Sweet Sweetback. El muchacho crece, y por su capacidad de fornicación se especializa ofreciendo espectáculos sexuales en el prostíbulo. Una de tantas noches de farra, tras observar como dos policías blancos golpean a un parroquiano del lugar, decide intervenir a rajatabla, y les propina tremenda paliza a los agentes. Huye con astucia, y la policía empieza una accidentada búsqueda. El negro Sweetback se va tropezando por el camino con toda una galería de personajes que intentan ser un reflejo de la sociedad de la época, mientras su objetivo está en llegar a México. La fuga corre de boca en boca mitificándolo entre su gente. El tipo se convierte en una leyenda. El film mantiene cierto encanto por la ingenuidad con que es relatada visualmente, diálogos nimios, y por por su carencia de medios, que se notan en las escenas básicas de acción. La calidad fílmica es deplorable, el montaje, el sonido, la fotografía etc., resultan patéticas. El film se rodó en 20 días, y los problemas para filmarla fueron interminables. Quien financió la misma fue nada menos que Bill Cosby…. Otras películas que representan este sub-género son: Black mama, White mama de Eddie Romero, Cleopatra Jones, de Jack Startett, la emblemática Shaft de Gordon Parks., Cotton comes to Harlem de Ossie Davis, Across 110th Street, de Barry Shear, Black Cobra, de Stelvio Massi, Foxy Brown y Coffy, de Jack Hill, Super Fly, de Gordon Parks Jr., y muchas más cuyo paisaje militante y de reclamo resultan vitales para conocedores y fans. Gabardinas de cuero y piel de cocodrilo, su estética kitsh, y de fondo, la afinada música de William Hutch o Isaac Hayes, simbolizan al genuino Blaxploitation.... En los últimos años podemos fijar a tres películas que recuerdan la época de los setenta: Jackie Brown de Tarantino -excepcional film- Black Dynamite de Sanders y la cómica I am Gonna Git You Sucka de  polifacético Keenen Ivory Wayans. Este escalofriante como entretenido sub-género del Blaxploitation dejó un cine indeleble para todos aquellos que lucharon a través de su despreciada arte por los derechos civiles de los afroamericanos. En cuanto a Dolemite es una cult-movie repleta de toda extravagancia a la que su aspecto amateur ha potenciado su consideración actual. Muchos la consideran una de las peores Blaxploitation de la época, pero justamente por ello es una de las más seductoras y buscadas. El film es un mero pretexto para el lucimiento del humorista, cantante y actor Rudy Ray Moore. Dolemite es un delincuente liberado de prisión a condición de atrapar a un peligroso traficante llamado Willie Green, un hampón que intenta controlar el crimen en la ciudad de Los Angeles con ayuda del alcalde. Dolemite vuelve a su negocio -es un Pimp que controlaba un prostíbulo- y ayudado por Queen Bee y sus luchadoras de Kung fu hace frente a Green a base de golpes, chistes y gags de todo tipo. Fue la mejor película de Moore o al menos la que tuvo más repercusión, siendo su banda sonora publicada en un larga duración, logrando un éxito moderado. El disco contenía ocho pistas, entre los que se ofrecían versiones alternativas de temas ya conocidos además de un monólogo de Moore desplegando un aluvión de chistes acerca de Dolemite. La película fue distribuida por Dimension Pictures -al igual que las siguientes propuestas de Moore- y su tráiler se ha convertido en una pieza codiciada de los amantes del cine trash. También titulada como película de serie B, con estética de “caspa cinema”, recogía las desventuras de este verdadero anti-héroe, en una historia que si bien no le aportó calidad artística al sub-género, sí se pudo comprobar la agudeza irónica de su fondo así como su exultante perspicacia, dejando para la galería a uno de los afroamericanos más poderosos, lenguaraces, groseros y carnalmente enérgicos de cuantos se recuerden. Se adjunta el film para que lo puedan observar.

Pero también, y llevado por ese sobresalto nostálgico, rescatamos del olvido a Dolemite como el gran golpe negro del Blaxploitation. Rudy Ray Moore se dio a conocer con el álbum Eat Out More Often, oferta musical que supuso una tragedia para los censores de los años setenta, ya que se trataba de un vinilo insultante, lleno de instigaciones, barrabasadas verbales, descarríos sexuales, y un poco de violencia contra los blancos, o lo que es lo mismo: un grito de rabia del Black Power. A Rudy Ray le entregaron 250 dólares por este trabajo, y lo cierto es que hasta hoy en día se siguen vendiendo como pan caliente los raps del icono del Blaxploitation. En aquel disco incluyó el tema titulado Dolemite, que versaba -tal como lo hemos ya descrito-  sobre un impresionante afroamericano salido del ghetto, que, además de impartir justicia a base de patadas de Kung Fu, y golpe a puño cerrado, se autodefinía como una máquina de hacer el amor sin causar estragos. Rudy Ray obsequiaría a sus más leales seguidores con títulos protagonizados por Dolemite: The Disco Godfather, The Human Tornado y Petey Wheatstraw: the Devil’s Son-in-law, son ejemplos de su particular mitología. En los 90, el mundo del Hip-Hop recuperó su figura homenajeando en forma de odas de rap este personaje. Dr. Dre, Eazy-E, Ice-T, Big Daddy Kane y sobre todo Snoop Doggy Dogg han sido los paladines de la figura de este Big Nigga de la historia. Relegado por muchos estudiosos del sub-género que lo discriminan y vapulean en cuanto tienen ocasión -en especial Fred Williamson, uno de los escritores de Blaxploitation más leído- la efigie de Dolemite perdura en aquellos que escuchan sus rabiosos y díscolos discos, y crecieron viendo sus impertinentes películas. Y de ningún modo podremos postergar la gloriosa frase -a lo James Bond- que nos dejó como epítome de su personalidad: My name is Dolemite, motherfucker. Lo último de Rudy Ray Moore ha sido dar vida a Mr. Slippers, uno de los personajes de la controvertida película de animación -políticamente incorrecta- Li'l Pimp, junto a Bernie Mac, Li'l Kim y William Shatner o su cameo precisamente como Dolemite en el clip de los Cobra Verde del tema Riot Industry. Desde este pequeño blog hemos querido desenterrar la fisonomía de Rudy “Dolemite” Ray evocando tan denostado rol, y postulando a favor del mito, glorificando la gesta de un negro inolvidable y apoteósico. Pequeños dioses que son desconocidos hasta por los más entendidos en el tema, y que ocupan sin embargo, un lugar preferente en algunos de los pocos freakies que  lo recuerdan y veneran. Dolemite marcó con sello negro y furibundo una época de intento por dar batalla en el cine y la música, pero que nunca pudo destacarse por los intereses que en vez de promover algo auténtico, se  dedicaron a erradicar un tipo de cultura, que no murió, pero no llegó a colocarse en la cumbre de la  expectativa afro.