Film "Dolomite"
La década de los setenta fue la
época cumbre y prolífica en la producción de películas donde destacaban
artistas afroamericanos. A muchas de estas se les calificó como films
Blaxploitation, definición que se origina en la combinación de las palabras
“negro” y “explotación”, y su emblema constitutivo era la descripción de
aquellos afroamericanos que estaban inmersos en ritmos musicales de moda como
el funky, el soul etc., así como su mezcla indiscriminada con la aparición de
la bribonada o la truhanería, que le imponían una atmósfera opresiva, sean
traficantes de drogas, proxenetas o sicarios. La explotación o el abuso de
seres por el simple hecho de ser negros era una excusa sugestiva para que la
comunidad afroamericana buscara su propio posicionamiento en el arte. Cine de
negros hecho para los negros debiera ser un fraseo exacto. También se podría
considerar como una especie de cine experimental porque en su elaboración no
admitía primordialmente el factor comercial sino como la investigación y
desarrollo de un tipo de lenguaje audiovisual. Los presupuestos bajos y de
vanguardia tanto como la errada utilización de la narrativa, son factores que
afirman esta hipótesis.... Quizás la película más relacionada con el inicio de
la tendencia o el movimiento fue Sweet Sweetback's Baadasssss Song que produjo,
guionó, musicalizó, dirigió, editó e interpretó Melvin Van Peebles. La cinta de
culto cuenta la miserable historia de un joven de color que se gana la vida
llevando toallas, y que es desvirgado en un burdel administrada por mujeres de
color. Por su enorme miembro viril, y lo dulce que les resulta a las
prostitutas del lugar, lo apodan Sweet Sweetback. El muchacho crece, y por su
capacidad de fornicación se especializa ofreciendo espectáculos sexuales en el
prostíbulo. Una de tantas noches de farra, tras observar como dos policías
blancos golpean a un parroquiano del lugar, decide intervenir a rajatabla, y
les propina tremenda paliza a los agentes. Huye con astucia, y la policía
empieza una accidentada búsqueda. El negro Sweetback se va tropezando por el
camino con toda una galería de personajes que intentan ser un reflejo de la
sociedad de la época, mientras su objetivo está en llegar a México. La fuga
corre de boca en boca mitificándolo entre su gente. El tipo se convierte en una
leyenda. El film mantiene cierto encanto por la ingenuidad con que es relatada
visualmente, diálogos nimios, y por por su carencia de medios, que se notan en
las escenas básicas de acción. La calidad fílmica es deplorable, el montaje, el
sonido, la fotografía etc., resultan patéticas. El film se rodó en 20 días, y
los problemas para filmarla fueron interminables. Quien financió la misma fue
nada menos que Bill Cosby…. Otras películas que representan este sub-género
son: Black mama, White mama de Eddie Romero, Cleopatra Jones, de Jack Startett,
la emblemática Shaft de Gordon Parks., Cotton comes to Harlem de Ossie Davis,
Across 110th Street, de Barry Shear, Black Cobra, de Stelvio Massi, Foxy Brown
y Coffy, de Jack Hill, Super Fly, de Gordon Parks Jr., y muchas más cuyo
paisaje militante y de reclamo resultan vitales para conocedores y fans.
Gabardinas de cuero y piel de cocodrilo, su estética kitsh, y de fondo, la
afinada música de William Hutch o Isaac Hayes, simbolizan al genuino Blaxploitation....
En los últimos años podemos fijar a tres películas que recuerdan la época de
los setenta: Jackie Brown de Tarantino -excepcional film- Black Dynamite de
Sanders y la cómica I am Gonna Git You Sucka de
polifacético Keenen Ivory Wayans. Este escalofriante como entretenido
sub-género del Blaxploitation dejó un cine indeleble para todos aquellos que
lucharon a través de su despreciada arte por los derechos civiles de los
afroamericanos. En cuanto a Dolemite es una cult-movie repleta de toda
extravagancia a la que su aspecto amateur ha potenciado su consideración
actual. Muchos la consideran una de las peores Blaxploitation de la época, pero
justamente por ello es una de las más seductoras y buscadas. El film es un mero
pretexto para el lucimiento del humorista, cantante y actor Rudy Ray Moore.
Dolemite es un delincuente liberado de prisión a condición de atrapar a un
peligroso traficante llamado Willie Green, un hampón que intenta controlar el
crimen en la ciudad de Los Angeles con ayuda del alcalde. Dolemite vuelve a su
negocio -es un Pimp que controlaba un prostíbulo- y ayudado por Queen Bee y sus
luchadoras de Kung fu hace frente a Green a base de golpes, chistes y gags de
todo tipo. Fue la mejor película de Moore o al menos la que tuvo más repercusión,
siendo su banda sonora publicada en un larga duración, logrando un éxito
moderado. El disco contenía ocho pistas, entre los que se ofrecían versiones
alternativas de temas ya conocidos además de un monólogo de Moore desplegando
un aluvión de chistes acerca de Dolemite. La película fue distribuida por
Dimension Pictures -al igual que las siguientes propuestas de Moore- y su
tráiler se ha convertido en una pieza codiciada de los amantes del cine trash.
También titulada como película de serie B, con estética de “caspa cinema”,
recogía las desventuras de este verdadero anti-héroe, en una historia que si
bien no le aportó calidad artística al sub-género, sí se pudo comprobar la
agudeza irónica de su fondo así como su exultante perspicacia, dejando para la
galería a uno de los afroamericanos más poderosos, lenguaraces, groseros y
carnalmente enérgicos de cuantos se recuerden. Se adjunta el film para que lo
puedan observar.
Pero también, y llevado por ese
sobresalto nostálgico, rescatamos del olvido a Dolemite como el gran golpe
negro del Blaxploitation. Rudy Ray Moore se dio a conocer con el álbum Eat Out
More Often, oferta musical que supuso una tragedia para los censores de los
años setenta, ya que se trataba de un vinilo insultante, lleno de
instigaciones, barrabasadas verbales, descarríos sexuales, y un poco de
violencia contra los blancos, o lo que es lo mismo: un grito de rabia del Black
Power. A Rudy Ray le entregaron 250 dólares por este trabajo, y lo cierto es
que hasta hoy en día se siguen vendiendo como pan caliente los raps del icono
del Blaxploitation. En aquel disco incluyó el tema titulado Dolemite, que
versaba -tal como lo hemos ya descrito-
sobre un impresionante afroamericano salido del ghetto, que, además de
impartir justicia a base de patadas de Kung Fu, y golpe a puño cerrado, se
autodefinía como una máquina de hacer el amor sin causar estragos. Rudy Ray
obsequiaría a sus más leales seguidores con títulos protagonizados por
Dolemite: The Disco Godfather, The Human Tornado y Petey Wheatstraw: the
Devil’s Son-in-law, son ejemplos de su particular mitología. En los 90, el
mundo del Hip-Hop recuperó su figura homenajeando en forma de odas de rap este
personaje. Dr. Dre, Eazy-E, Ice-T, Big Daddy Kane y sobre todo Snoop Doggy Dogg
han sido los paladines de la figura de este Big Nigga de la historia. Relegado
por muchos estudiosos del sub-género que lo discriminan y vapulean en cuanto
tienen ocasión -en especial Fred Williamson, uno de los escritores de
Blaxploitation más leído- la efigie de Dolemite perdura en aquellos que
escuchan sus rabiosos y díscolos discos, y crecieron viendo sus impertinentes
películas. Y de ningún modo podremos postergar la gloriosa frase -a lo James
Bond- que nos dejó como epítome de su personalidad: My name is Dolemite,
motherfucker. Lo último de Rudy Ray Moore ha sido dar vida a Mr. Slippers, uno
de los personajes de la controvertida película de animación -políticamente
incorrecta- Li'l Pimp, junto a Bernie Mac, Li'l Kim y William Shatner o su
cameo precisamente como Dolemite en el clip de los Cobra Verde del tema Riot
Industry. Desde este pequeño blog hemos querido desenterrar la fisonomía de
Rudy “Dolemite” Ray evocando tan denostado rol, y postulando a favor del mito,
glorificando la gesta de un negro inolvidable y apoteósico. Pequeños dioses que
son desconocidos hasta por los más entendidos en el tema, y que ocupan sin
embargo, un lugar preferente en algunos de los pocos freakies que lo recuerdan y veneran. Dolemite marcó con
sello negro y furibundo una época de intento por dar batalla en el cine y la
música, pero que nunca pudo destacarse por los intereses que en vez de promover
algo auténtico, se dedicaron a erradicar
un tipo de cultura, que no murió, pero no llegó a colocarse en la cumbre de la expectativa afro.

















