Siempre es bueno ir al cine, y
encontrarse con una película escogida al azar. Nadie la recomienda, no hay más información
que la del poster a las afueras del cinema más cerca de casa, el nombre del
director, los actores y listo, pagar el ticket e intentar disfrutar o si no
resulta, desertar retirándose. Esta vez me tocó tropezar con Loopers o Asesinos del futuro, un exquisito pastiche que vuela alto, que
abarca todos los sub-géneros de la ciencia ficción, sumados al fantástico, además
de estar bien combinados con otros géneros quizás antagónicos, pero que hilados
con suma destreza e inteligencia destapan novedades, ya que su director Rian
Johnson, de quien recuerdo un buen film titulado Brick, donde realiza concienzudamente una revisión de las varias componendas
del género negro, no pretende otra cosa que mantenernos atentos a su inquietante
y curiosa narrativa, nada fácil en estos tiempos de cinematografía. Aquí, Johnson
cambia de caballo aunque no de objetivos, para ambientar su propuesta en un
futuro próximo, rotando alrededor de un variopinto grupo de asesinos entrenados
para matar a quienes los llama Loopers,
quienes trabajan solo por acumular riqueza, para corporaciones del crimen que
se encuentran situadas en tiempo y espacio dentro de un futuro aún más distante.
Nos coloca –a través de una muy pulcra voz en off- en el año 2072, donde una consolidada mafia
de Kansas City emplea el viaje en el tiempo para enviar al pasado –no se
muestra dispositivo ni equipo- año 2042, a aquellos sujetos de los que quiere
deshacerse, ya que en ese momento del futuro el asesinato está prohibido y
penado en dicha ciudad. Una vez transvasados los 30 años, son esperados por los
Loopers, quienes a campo abierto -es notable el hecho que el asesinato pueda
parecernos un hecho simple ligado a la naturaleza- hacen con eficiencia su
trabajo disparándoles en un tiempo justo, y en el silencio más amable. Luego
incineran los cuerpos, cogen su dinero en barras de plata, las guardan, y
asunto acabado. El objetivo desaparece del futuro, y el Looper se deshace del cadáver
que, en teoría, ya no existe, y que ya no va a tener un futuro por delante. Es
un sistema libre de molestias, a menos que el asesino del presente deje escapar
a su objetivo del futuro, cosa que sucede en el film a través de una actitud
cobarde del personaje que representa Paul Dano. En ese caso tanto el Looper
como el objetivo son buscados minuciosamente por varios asesinos del presente,
y a través de mensajes y triquiñuelas son eliminados. El sistema parece
invulnerable. No hay melodramas, ni perdones que valgan. La estrategia es una,
y su cumplimiento también. La controversia se instala en la trama de Johnson, cuando
la mafia necesite implementar el “Close the Loop”, a uno de los más
contundentes Loopers, un tal Joe -la interpretación de Joseph
Gordon-Levitt incluyendo su excesivo maquillaje, y su drogadicción por medio de
gotas para los ojos es formidable- enviando al pasado al Joe del futuro para
que sea aniquilado por él mismo. Desde ya el planteamiento laberíntico se
presta a muchas confusiones, y la supervivencia parece ser el mal a desterrar. Johnson
sabe a la perfección que éste es el núcleo de donde se sostiene su film, y no
lo desaprovecha. Llegado el momento en que el Joe del futuro -Bruce Willis está
como en sus mejores tiempos- es enviado por la mafia, el Joe presente lo recibe,
tiene que matarlo, pero duda y se arrepiente. Dos hombres, una misma persona,
en tiempos diferentes, tratando de salvar sus vidas. Hay dos diferencias bien
marcadas, la primera, que Willis ha encontrado el amor en el futuro, y necesita
que su pasado pueda realizarse a través de Gordon-Levitt. Éste no tiene
sentimentalismo alguno, y lo que le interesa es cumplir con su trabajo, juntar
lo necesario, estudiar francés, y luego retirarse de la corporación. La
situación se torna compleja cuando Willis huye de Gordon-Levitt. Éste ya había
traicionado a su Looper amigo –representado por Dano- en una escena posterior realmente
memorable donde el jefe de los Loopers presentes –Jeff Daniels es un zorro como
actor- ejecuta un diálogo afable, sarcástico y luego violento en contenido y expresiones
tanto faciales como corporales con un desdichado Gordon-Levitt. La mano
virtuosa de Johnson vuelve a aparecer porque necesita manipular al espectador presentándonos
a un Gordon-Levitt como el héroe que destila simpatía, y lo logra. Ambos Joe,
saben que en algún momento se encontrarán -a sabiendas que los Loopers han
salido en su búsqueda- y empiezan a pensar como escaparse de sus perseguidores.
En un momento determinado, tanto Bruce Willis y Gordon-Levitt se encuentran casualmente
en la cafetería habitual de ambos. La conversación es explicativa en cuanto a
Willis, pero rechazada por Gordon-Levitt. Al final discuten, pelean y ambos
vuelven a huir. La trama se intensifica, la acción aumenta y disminuye para
encontrarle sentido a los nudos de acción u obstáculos que coloca Johnson, pero
en general el film no pierde su esencia vital, su estupendo relato. Ambas
versiones de Joe se perciben como encerradas en la balanza exterminadora de la
mafia pasada y presente. Los flashbacks, las sinestesias y las elipsis empiezan a brotar en los
momentos justos y sin excederse ni reprimirse. Acá es donde se confirma que a
pesar que Asesinos del futuro es un pastiche reciclado, la valentía y el
conocimiento de Johnson de cineastas que van desde Marmoulian hasta Nolan,
pasando por Fleming, Cameron, Marker, Katsuhiro Ôtomo, Ridley Scott, Steven
Spielberg, Mann, Blomkamp, Terry Gilliam, Ford, Cuarón etc., logra construir
una película digna -pése a parecer una película de serie B, y algunos errores
puntuales- de gran factura y consolidar un estilo. Pero luego de tanta persecución,
disparos y muerte -Willis se limpia por lo menos 22 tipos- Johnson va pisando
suavemente el freno para introducirnos en la humanidad de los personajes. Se
corre el rumor que un nuevo líder todopoderoso del futuro está gobernando el
urbe y es necesario buscar pruebas para eliminarlo en el año 2042 para que no
llegue al futuro como un líder destructor. Una vez que tanto Willis como
Gordon-Levitt logran escapar de los Loopers matándolos, la película da un
cambio de rumbo atinado y se posa en una humilde granja donde vive un niño telequinético
con su supuesta madre. Johnson vuelve al campo abierto de los comienzos, y deja
atrás la oscuridad de la mayoría de imágenes del film. Willis persigue al niño
que tiene que liquidar, pero parece equivocarse con dos de ellos. Queda una
sola posibilidad, y se dirige hacia esta, ahí donde interactúan con precisión,
y algunas gotas de romance, tanto Gordon-Levitt como la guapísima Emily Blunt -más
que correcta su interpretación- que representa a la madre del niño aparente
villano del futuro. Todo luce estructurado en este thriller de ciencia ficción -de
aparente bajo presupuesto, hecho que traigo a colación por los pobres efectos y
la desaborida mezcla de sonidos-. El guión, la realización, la puesta en escena
y los actores cumplen su trabajo con brillo. Me quedo con el montaje o la
edición de la película, que me resulta simplemente perfecta. El desenlace es
imprevisible, espectacular y magníficamente resuelto. Existe una única contingencia
para que el presente salve al futuro…. La recomiendo, vayan a verla que se
sorprenderán con esta película sin grandes pretensiones, pero que sin duda se
convierte en uno de los mejores estrenos en Lima del año que termina. Johnson,
también nos invita a reflexionar acerca de la moraleja que el plantea: la
importancia de la infancia y el futuro, la contención y el sacrificio.































































