sábado, 29 de noviembre de 2008

“Juno, embarazada por accidente”, una pequeña joya del cine independiente.





































"Juno" - Jason Reitman 2007

Cuando las expectativas suelen ser alimentadas por recomendaciones de amigos o conocidos de confianza que se pasan la voz unos a otros y que no comprometen un comentario formal porque no tienen como prioridad el análisis de lo que observan sino más bien el poder pasar un rato divertido opinando con sorpresa pero sobretodo con una sinceridad provocativa lo que observaron y a la vez utilizan frases tan contundentes como “No te pierdas Juno, es buenísima y se me pasó volando”, “No te olvides de ir a ver la historia de la quinceañera embarazada pero que parece una vieja solterona de 35”, “Me gustó porque es muy fresca, para nada complicada de entender y te explica que nadie está libre de una situación parecida, es una temática diferente de los embarazos no deseados” o “Juno me hizo acordar a esa familia disfuncional pero con códigos distintos de la Pequeña Miss Sunshine”; es porque hay alguna tendencia de suma originalidad en el contenido y la crudeza en la forma de expresarlo, hecho que suele diferenciarse abismalmente de aquellas producciones promocionadas con exageración y casi con un discurso de visión obligada. Ninguna de estas cuatro personas que me dieron su opinión sabían que ésta película estuvo nominada entre las cinco mejores escogidas por la Academia para disputar el mejor largometraje del año 2007 y que contaba con tres nominaciones adicionales. Pues bien, con ansiedad y tratando de poner paño frío a las emociones amicales , me introduje completamente en la historia de Juno MacGuff, un fascinante personaje lleno de ternura, sinceridad y suficiencia, magistralmente caracterizada por la juvenil, encantadora y talentosa Ellen Page, a quien ya habíamos tenido la oportunidad de observarla hace poco más de dos años en la cinta “Hard Candy”, sorprendiéndonos en la misma con una actuación bastante polémica e impactante, interpretando a una adolescente que aparenta la más pura de las inocencias pero que finalmente resulta aterradoramente malvada. También tengo en cartera el film “Mouth to Mouth” que no lo he podido ver pero del cual tengo buenas referencias de su actuación.

En esta oportunidad, “Juno” y su joven director Jason Reitman -conocido por su aceptable ópera prima “Thank you for smoking”- nos sorprende regalándonos una propuesta que se entromete en un ritmo infernal, la misma que está planteada en términos muy convincentes y exquisitamente relatada tanto en lo visual como en lo narrativo, esto último sustentado en la coherencia de diálogos apropiados, puntuales y sarcásticos, siendo el mensaje de la trama en lo conceptual nítidamente expuesto, verdaderamente innovador y cálidamente responsable. No hay desperdicio alguno para pasar un momento no solamente placentero sino lleno de situaciones de mucha intensidad y lucidez, pasajes en donde el drama envuelve sutilmente a la comedia y ésta a la vez se burla con desparpajo y atrevimiento de ese mismo drama que conmueve, convence y divierte. Reitman logra que su film sea bastante atractivo desde que empieza a ser exhibido, mezclando realidad y animación, austero pero eficaz –Juno y su galonera de jugo de naranja- hasta que finaliza en forma conciliadora, personalísima y sobretodo aleccionadora y prudente. El film se ha ganado la fama y el respeto que tiene a punta de simplicidad siendo muy merecido el premio que significó su nominación a los Oscares aunque en definitiva no llega a la calidad de realización de los otros cuatro directores que fueron nominados. Por otro lado, Ellen Page, también nominada, está estupenda, segurísima de lo que hace, pomposamente atrevida en el papel que se le encarga, pero sin llegar a esa intensidad interpretativa de Marion Cotillard –finalmente ganadora del Óscar- que está técnicamente por encima de esta joven actriz, que más que una promesa nos demuestra que es una gratísima realidad y que su futuro no tiene límites, si la saben llevar con prudencia y tacto como lo ha hecho su director en ésta oportunidad. Precisamente acerca de la realización de Jason Reitman, esta es muy buena, sorpresiva, contundente y sin mayores sobresaltos, manejando con inteligencia el recorrido parejo de sus eficaces planos, soltando las riendas por momentos para que su actriz principal pueda llevar al límite lo que le pide y cuidando mucho que la Page no deba extralimitarse. Muy arriesgado pero seguro en la vorágine del ritmo que le imprime al film, va al fondo del problema con una sutileza y agudeza apreciable, no escatima esfuerzo en compartir la historia con el espectador y lo hace partícipe de las partes dramáticas con el tino adecuado. Propone un tema polémico de una manera entendible, para nada enredado ni laberíntico. Ahí es donde tiene su mérito mayor en la simpleza de su puesta en escena, De alguna manera me recuerda a lo hecho por Joe Wright cuando dirigió la excepcional “Atonement”.

Donde si me atreví a jugarle todas las fichas en la entrega del Óscar fue en la categoría a mejor guión original y logré cobrar algunas apuestas suculentas. Los miembros de la academia valoraron con objetividad a la mediática Brook Hunt-Busey, su creadora, una auspiciosa debutante en este embrolloso camino de la escritura de guiones simples y la vez espectaculares. Su seudónimo es Cody Diablo y es una de las nuevas esperanzas del Hollywood de estos últimos meses. Ha hecho un guión perfectamente elaborado, ordenado y consecuente, nítidamente diseccionado a lo simple y divertido, utilizando diálogos deliciosos como pertinentes y delicadamente envueltos en una inteligencia emotiva particular y quizás lo más importante, la percepción que nos lo va transmitiendo con una naturalidad que asombra porque parece haber sido concebido por una mente que se ha nutrido profusamente del tema del embarazo no deseado y sus consecuencias más cercanas. También asoma un tufillo de recrear parte de sus excentricidades relacionadas con su pasado inmediato.

En cuanto a la brillante Ellen Page le impone a su actuación una velocidad no apta para cardiacos, neuróticas e histéricos, que sumado a una fuerza interpretativa arrolladora envuelve y blinda a su personaje de un vigor difícilmente observado en una adolescente de 16 años –ella tiene 22-. Pero justamente de este grado de dificultad se trata esta emotiva historia, Juno debe obligadamente cargar no solo peso en su diminuta barriga sino en sus espaldas la inmensa responsabilidad de la complejidad humana con una valentía y atrevimiento que nos sorprende, nos cautiva y hasta nos involucra. Desde la desdichada noticia del embarazo -tres intentos y tres positivos- pasando por una serie de decisiones complicadísimas de tomar y de sinsabores constantes como su relación con un buen padre pero abiertamente disfuncional y poco comprometido para ese tipo de vivencia, con una madrastra que en vez de empujar para adelante sin preguntar lo hace para los costados preguntando, con una supuesta mejor amiga o compinche que suele apoyar cuando no es necesario, a quien todo le parece una broma y que siempre aconseja sin inmiscuirse del todo, con un enamorado que se nota que intenta, con suma pasividad, pero que no puede imponer su frágil personalidad ni sus buenos sentimientos porque el ímpetu de Juno lo desarma, con unos compañeros de colegio que hacen del rumor un desprecio y de su situación social un demérito, e incluso con una pareja de esposos infértiles y futuros padres adoptivos del bebe, que en vez de ayudarla a llevar un lento pero aceptado bache mental, la sobrecargan de problemas propios de un matrimonio en declive, de una soledad que la martillea y golpea en donde se encuentre y por donde vaya, es decir, tener que llevar una equivocación muy común a cuestas sin encontrar un respaldo tangible pero aguantando de una forma muy propia y casi inhumana. Todos estos obstáculos amarrados emocionalmente al proceso de maduración del embarazo prematuro la MacGuff los resuelve con una naturalidad, habilidad e indiferencia que nos abruma y alecciona sin que su misión haya sido completada y su visión de la vida en esos largos meses de gestación sea una sinfonía inconclusa. Aquí quisiera completar un concepto con algo sumamente importante ha tomar en cuenta. Juno MacGuff hace gala de un arma o fortaleza recurrente que es la sinceridad para consigo misma y que la ha obtenido y perfeccionado cuando pierde a su madre biológica. No se autodestruye pese a su edad. A Juno parece no importarle nada de lo que sucede a su alrededor y muchas veces responde haciendo desplantes muy directos y ofensivos porque parece que lo tuviera todo controlado. Ella está convencida que le alcanza y sobra con su increíble ingenio para resolver los momentos conflictivos, por lo tanto su positivismo ante la vida lo puede todo. Pero siempre existe un límite y Juno no es precisamente una máquina de absorber dificultades. Es una adolescente más dotada, pero adolescente al fin. Ese segundo golpe la conmueve pero pese a que arrastra su propio conflicto con su injusto destino, ella logra salir a flote. Qué duro debe ser no tener una madre justamente en esos momentos. Creo que por eso el personaje de Ellen Page es realmente fantástico y ahí creo que está el principal mensaje de Jason Reitman y principalmente de Diablo Cody; no hay edad para tener un carácter a prueba de golpes demoledores, no existen imposibles para poder sacar adelante un proyecto por más difícil que éste sea y finalmente, siempre que se hace lo correcto, con imperfecciones o aciertos, con amenazas o sin ellas, el camino de la felicidad o la tranquilidad del espíritu es perfectamente posible.

El reparto es lo suficientemente equilibrado y acompaña con propiedad. Todos son personajes importantes pese a que el eje de la película sea el de Juno MacGuff. Si hay algo que me hubiera gustado apreciar es poner actores con algo más de recorrido para poder observar a la Page sometida a un rigor actoral más competitivo. Algún reconocimiento merecido tendría que concederle a la actuación del “Superbad” Michael Cera que hace de pareja de Ellen Page. Su carácter y su personalidad son sinceramente admirables. Es un aparentemente desinteresado, un personaje enamorado que demuestra un increíble interés en amar pero a su estilo, medio lento y desesperadamente pausado. Nunca pierde la fe y tiene un autocontrol propio de un ser místico a pesar de las diferencias de personalidades con su pareja. Finalmente, Juno se logra dar cuenta que es su inmejorable contraparte porque lo que necesita ella es justamente lo contrario a lo que ella es. Cera es un perfecto cable a tierra. Mérito también de la guionista. En el resto de actores todos cumplen aunque esperaba algo más de Jennifer Gardner. Jason Bateman si parece cumplir un papel rescatable porque logra cambiar de rumbo a tiempo. En relación a los demás apartados creo que el diseño de producción es muy correcto, el vestuario y el maquillaje están justos, el montaje esta bien hecho, la banda sonora acompaña con muy buenos temas –la canción que interpretan Page con Cera, ambos con guitarra en mano “Anyone else but you” es imperdible- tanto al igual que la edición de sonido y la mezcla del mismo. La fotografía es la adecuada y juega con muchos escenarios y colores muy sugestivos. Por lo tanto, es una puesta en escena completa, destacan con nitidez Ellen Page, Diablo Cody y Jason Reitman. Es un film recomendable de observar por su frescura, su inconfundible enfoque revelador para enfrentar un tema controversial como un embarazo no deseado y una posibilidad cierta de aborto, su trama nos captura inevitablemente y les da una verdadera lección de madurez y responsabilidad a los adolescentes de hoy en día. Seguro que Juno MacGuff está entre mis 10 mejores films del 2008. Hasta la próxima.

PEPE DERTEANO MUENTE