domingo, 13 de junio de 2010

“Crazy Heart”, un pequeño regalo para la melancolía.










































Antes de hacer un breve comentario del film Crazy Heart quería comunicarles lo siguiente: A partir de esta entrada  voy a colocar puntajes que sean más equitativos. Al considerar solamente los 30 primeros comments, los que ocupen estos lugares tendrán 50 puntos. Aquellos que no logren ingresar dentro de los 30 accederán a una bonificación de 25 puntos. Como todos conocen, solo quedan 55 bloggistas en competencia. La semana entrante se publicará el tercer objetivo cambiante, siendo los puntajes diferentes y las condiciones variables. 

Especulando cuidadosamente con los limitados elementos a favor que esboza el pequeño aunque correcto film del debutante Scott Cooper, surge como indiscutible el resarcimiento de ese concepto inclusivo de poder realizar un cine provisto de simpleza y prolijidad pero basado exclusivamente en el formidable desempeño de un personaje que se transforma en un ente tan medular como seductor, dentro de una historia tantas veces plasmada en pantalla. Cooper se encarga de una adaptación literaria trastocando temáticas generales para centrarse más en las individuales y aunque suene contradictorio, acierta. Su narrativa es ligera, no sorprende del todo, no dramatiza en exceso, pero tiene esa calma que convence. El ritmo lo maneja con cuidado y sin sobrepasar la línea trazada en el inconciente del sub-género. Somete al protagonista a un tour de force o vuelta de tuerca donde excava en los límites de la desgracia amalgamados a los de la superación personal. El perdedor nato dotado de una nueva oportunidad. Instala un romance tan necesario como vacío. Edulcora la propuesta con la añejísima receta de las atmósferas usuales en las road movies, y logra complementarlas con algunos planos secuencia coherentes predispuestos como un factor de temporalidad. Representan finos cambios de secuencias sostenidos sobre paisajes retratados con prudencia, sin sobrecargarlos, buscando cumplir con una puesta en escena intimista y hasta melancólica que por momentos sensibiliza aunque se esfuma con el transcurrir del film. En realidad, esta Crazy Heart, no es más que una miscelánea bien dosificada de una vasta tradición de historias de cantantes del folk estadounidense que se sumergen en lo trágico de sus enmarañadas vidas. Podemos nombrar a notables artistas como Robert Duvall en TENDER MERCIES -ganó un Oscar por su actuación- Keith Carradine en NASHVILLE –también se llevó una estatuilla- Clint Eastwood en HONKYTONK MAN o David Carradine en BOUND FOR GLORY. Otros buenos arquetipos son: SWEET DREAMS con Jessica Lange y Ed Harris, COAL MINER'S DAUGHTER con Sissy Spacek –ganadora de la academia- o WALK THE LINE con Reese Witherspoon –también ganadora de otro Oscar- por nombrar solamente algunas de clara referencia autobiográfica. Historias clásicas de redención, música y heridas del pasado, Crazy Heart no quiere ni necesita innovar y compone un drama que, por conocido, acaba involucrándonos a todos. 

Pero centrémonos en lo valeroso de la propuesta: Jeff Bridges, un actor desprendido a perpetuidad en favor de la trama -a la que esta vez supera notoriamente- nos transmite su gestualidad, sus inseguridades, sus neuras, sus arrebatos, sus heridas y su fenomenal naturalidad –casi al nivel del mismísimo Marlon Brando- revestida de una fantochería irreverente. Bridges es de esos tipos que lleva la actuación en la sangre, de esos actores camaleónicos que jamás sobreactúan, que no parece distinguir entre su vida y el personaje, aquel que le exprime juiciosamente hasta la última gota de fortaleza, debilidad y matices a sus papeles. Un profesional riguroso y con extrema lucidez que no suele llamar la atención sobre sí mismo, y cuya presencia en pantalla está siempre al servicio no solo de la premisa sino del espectador, al que manipula con su energía angelical. Un intérprete con autoestima, originalidad, elegancia, carente de divismo y que jamás ha hecho un papel indecoroso. Ejemplos sobran con su sola presencia y con diversidad de registros: The Last Picture Show, Fat City, Tron, Starman, Jagged Edge, The Morning After, Tucker: The Man And His Dream, The Fabulous Baker Boys, The Fisher King, Fearless, White Squall, The Mirror Has Two Faces, The Big Lebowski, Arlington Road, The Contender, K-Pax y Seabiscuit. La composición que logra acerca de un cantautor de música country en Crazy Heart, de carácter enjuto, consumido por el alcohol, los cigarrillos y la soledad, golpeado por todos los flancos, virtualmente acabado, es de proporciones antológicas. Bridges está formidable en el papel de Bad Blake. Imposible hacerlo mejor, más impactante. La cámara de Cooper lo sigue y lo persigue con una insistencia que además de invasiva es terriblemente descriptiva, plagada de detalles, defectos e impúdicamente manifiesta. Y eso es lo que lo hace tan espontáneo, como si estuviera en el dormitorio de su casa ensayando el guión y tomándose un café... Bad canta en un momento determinado: ' I used to be somebody-Now I'm somebody else '; palabras que incumben en primera instancia a las derivas del personaje, pero que también reflejan con nostalgia lo que músicos de su impronta han dejado de simbolizar, un arte que sublima la propia circunstancia de la fatalidad. El resto del film lo propone una Maggie Gyllenhaal emocionada y emocionante, la cara joven pero curtida de una periodista musical que teme caer en los mismos errores de antaño. La peculiar pareja, con la ayuda de secundarios bien cimentados como Colin Farrell o Robert Duvall, construye una tradicional historia de amor agridulce... Luego, un desenlace no tan acostumbrado pero enteramente previsible. El trabajo de Bridges y Gyllenhaal nos recuerda que, aun con una historia manida, observar cine implica disfrutar de buenas interpretaciones, que menos es más y que la fórmula de siempre no necesita demasiados cambios, debe renunciar al tono trascendental y crepuscular, tan habitual en estas historias: el anhelo de una vida más simple, de enmendar en la medida de lo posible los errores de los viejos tiempos y asumir sus limitaciones. No resulta conmovedor, pero sí sincero y verosímil. El otro acierto del film es la notable BSO -otro gran trabajo de T Bone Burnett- la misma que está magistralmente puesta al servicio del argumento, sin diferenciar entre números musicales y escenas habladas, con una muy buena selección de temas, el uso de los mismos como contrapunto dramático, el minucioso descuido al rodar las actuaciones en vivo y en directo. Letras y melodías como: Hold On You, Somebody Else, Fallin’ & Flyin, I Don’t Know y Brand New Angel, todas interpretadas notablemente por Jeff Bridges y la canción The Weary Kind –ganadora del Oscar- no pueden dejar de ser mencionadas.

Resumiendo: Crazy Heart = Jeff Bridges. El actor consigue muchos momentos de auténtico realismo y los espectadores disimulan su sufrimiento con aquellas escenas que este impone sin complejos ni desperdicios. Algo se desgarra dentro y fuera de la pantalla cuando Bad pierde al pequeño de su amada o cuando decide llamar por teléfono a su hijo tras veinte años de silencio y olvido. Repito, es una película especial por Bridges, pequeña pero a su manera redonda, tan así que podría considerarse moderna, arriesgada y cautivante. Ni rastro de los trillados trazos estilísticos de los biopics. Aquí hay cerebro y corazón, el entusiasmo del novato director, y el oficio de un actor-cantante, y que seguramente muchos no distinguirán entre persona y personaje. Una impresión: el parecido de Bridges con Kris Kristofferson es asombrosa. Película correcta con una interpretación descomunal: un regalo para la melancolía. Les adjunto la letra de THE WEARY KIND. Hasta la próxima.



http://www.youtube.com/watch?v=z8monRJzzvU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=K7Jf2mcSplw&feature=related


THE WEARY KIND

Your heart's on the loose
You rolled them sevens with nothing lose
And this ain't no place for The Weary Kind

You called all your shots
Shooting 8 ball at the corner truck stop
Somehow this don't feel like home anymore

And this ain't no place for the weary kind
And this ain't no place to lose your mind
And this ain't no place to fall behind
Pick up your crazy heart and give it one more try

Your body aches'
Playing your guitar and sweating out the hate
The days and the nights all feel the same

Whiskey has been a thorn in your side
And it doesn't forget
The highway that calls for your heart inside

And this ain't no place for the weary kind
And this ain't no place to lose your mind
And this ain't no place to fall behind
Pick up your crazy heart and give it one more try

Your lovers won't kiss
It's too damn far from your fingertips
You are the man that ruined her world

Your heart's on the loose
You rolled them sevens with nothing lose
And this ain't no place for the weary kind

TRADUCCIÓN

Tu corazón está ahora en libertad
los atropellaste a los siete sin perder nada
este ya no es lugar para ese encanto extenuado

Recurriste a tus mejores disparos
lanzando la bola ocho a la estación de la esquina
y de alguna manera este sitio ya no se siente como tu hogar

Este ya no es un lugar para ese encanto extenuado
no lo es para perder la cabeza
no lo es para quedarse atrás
recoge tu loco corazón y regálale otra oportunidad

Te duele demasiado el cuerpo
tocando la guitarra y sudando odio
los días y las noches no tienen diferencia

El whisky ha sido una espina en tus costillas
no olvides ese largo camino que te llama dentro de tu corazón

Este ya no es un lugar para tu encanto extenuado
no lo es para perder la cabeza
no lo es para quedarse atrás
recoge tu loco corazón y regálale otra oportunidad

Los que te idolatraron ya no te adularan
porque estás demasiado lejos de sus deseos
tú eres el hombre que destruiste sus mundos

Tu corazón está en libertad
los atropellaste a los siete sin perder nada
y este ya no es lugar para tu encanto extenuado