domingo, 28 de abril de 2013

“Toro salvaje”, la pesadilla más violenta de la derrota.



































































Una de las grandes frustraciones de un todavía joven Martin Scorsese fue perder los Oscars a mejor director y mejor película cuando su film Toro salvaje o Raging Bull  fue tomado en cuenta para los premios de la Academia de Hollywood de 1980 cayendo finalmente ante Ordinary People y Robert Redford. Pero el film, obtuvo más nominaciones: mejor actor de reparto con Joe Pesci, mejor actriz de reparto con Cathy Moriarty, mejor fotografía, mejor sonido, mejor montaje y mejor actor para Robert de Niro, ganando estas dos últimas categorías. Su amistad lo llevó a confiarle el papel principal a De Niro, con quien ya había trabajado antes en New York, New York, Taxi Driver y Mean Streets. El actor debió engordar unos 30 kilos para el papel de Jake La Motta, inclusive, tuvo que colocarse una prótesis nasal para caracterizarse como el personaje real. La película comienza en los años cuarenta en los barrios bajos de Nueva York. Jake La Motta es un joven boxeador que tiene una autoestima impresionante, pero su violenta personalidad no hace más que cerrarle puertas. Ayudado por su hermano Joey -Joe Pesci- que intentará aprovecharse de él sin que Jake lo note, el boxeador irá acercándose poco a poco al ansiado título mundial de los pesos medios. La cámara lenta que hace Scorsese para que observemos a De Niro entrenando es una de las mejores imágenes de todos los tiempos. Años después, Jake conseguirá su ansiado triunfo profesional, pero ello no estará acompañado de una victoria personal, ya que todo lo que tenía se irá al traste por su conducta paranoica, que lo hará separarse de su mujer, de su hermano, y de la vida de éxito que lo rodeaba. Todo ello estará adornado con una preciosa fotografía de la mano de Michael Chapman, que utilizará muchas veces chocolate para que en la fotografía en blanco y negro destacase más la sangre en el ring. Raging Bull es sin dudar una de las mejores películas del género del boxeo, junto a Somebody Up There Likes Me o Rocky, cada una en su propio estilo, aunque el film de Martin Scorsese está claramente más vinculado  a la película protagonizada por Paul Newman que a la de Sylvester Stallone, ya que la primera se centra más en el interior del personaje principal y la segunda en los éxitos personales de un Rocky Balboa cuyo personaje nace de la ficción. En el caso de las películas de Scorsese y de Wise, lo más importante no son los combates ni los éxitos, sino la evolución de dos boxeadores que comienzan siendo dos pobresdiablos y paso a paso se van dando cuenta que son dos sujetos perdedores. Además, las dos películas están basadas en dos autobiografías: una la de Jake La Motta, y la otra de Rocky Graziano. Dos films que tienen muchos elementos en común. Quizás en Toro Salvaje podemos observar la mejor interpretación de Robert de Niro en toda su carrera, no sucediendo esto con Paul Newman. Raging Bull es la historia del auge y la caída de un hombre más que la de un boxeador, de un personaje de la vida real, dos veces campeón del mundo de peso medio. Su itinerario es la de un joven modesto, de familia italiana, y salido del Bronx, que lo consigue todo, y lo pierde también todo. Camino a la cárcel por culpa de un oscuro tema de corrupción de menores, termina gordísimo y un poco tonto, viejo y solitario, actuando en una boîte de mala muerte. Personaje autodestructivo, reprimido y machista, no exactamente somático, es tocado sin embargo, en sus peores momentos, por la gracia divina. Aún monstruoso, el La Motta del final es más persona, tiene mayor conciencia de sí que el del comienzo. Algo ocurre. El film no explica del todo bien qué, y por eso deja el sabor ingrato de aquellas historias donde sus engranajes no se ajustan a la perfección, pero así y todo es una obra maestra, quizás la que más le guste al Scorsese cinéfilo y no director. Algo de luz nos proporciona el desenlace pues invoca una cita del evangelio de San Juan, tomada del pasaje donde los fariseos interrogan al ciego de nacimiento a quien Jesús le ha abierto los ojos Desde la semana pasada la están reestrenando en la sala de Cine Arte de Larcomar. Imposible perdérsela.