jueves, 17 de octubre de 2013

“Operación Dragón”, Bruce Lee, el icono revolucionario de las Artes Marciales.





































































Aquellos fanáticos y amantes del cine de acción sin límites están de plácemes porque la sala de cine-arte del complejo UVK Larcomar, estrena desde hoy en Lima, Operación Dragón, el film que mostro al más grande luchador de Artes Marciales que nació y murió en el planeta. Un género que sigue vivito y coleando por el inacabable éxito entre los cinéfilos y/o consumidores de su arte, una mezcla de maniobras desbordadas complementadas con movimientos coreografiadas donde predomina la lucha corporal, está distanciada de la cinematografía que incluye al género boxístico, pero que bien se pueden complementarse en determinados hechos estilísticos.  El cine de Artes Marciales representan un sub-género espectacular, con precisas y llamativas confrontaciones y que ofrecen los más variopintos e inusuales elementos del cuerpo humano utilizados para intentar vencer a los elásticos adversarios. Este cine repasa las más vetustas Artes Marciales venidas de oriente donde exponen su cultura milenaria, y su esencial forma de defenderse -jamás de atacar- como el Kung-fu, el Kárate, el Taekwondo o las más exóticas mezclas como el Kick-boxing, el Muay thai o la Capoeira brasilera, encumbrando a un ramillete de actores más técnicos que dramáticos, tanto orientales como europeos y yankees, con una fundada reputación de aquel hombre pétreo y perseverante -como el bueno o el villano del Western- y que saben utilizar su cuerpo como una sostenida maquinaria de combate. Nombres como los de Chuck Norris –muchas veces ridiculizado, peleó con Bruce Lee- Steven Seagal, Jackie Chan -un hombre que ha sabido migrar de género- Jean-Claude Van Damme, Jet Li, Dolph Lundgren y el tailandés Tony Jaa. Antes de resumir Operación Dragón del discreto director yankee Robert Clouse, muchos nos preguntamos como un nene que tenía dos centímetros más larga una pierna que la otra, que usaba lentes de contacto por su miopía, podía ser el único hombre invencible en las artes marciales. Una explicación del hombre que vivió sólo 33 años, podría ser la siguiente. Bruce fue un filósofo y pensador muy aplicado a su arte; estudió el pensamiento filosófico de los sabios taoístas como Lao-Tsé y Chuang-Tsé, se graduó en filosofía en la Universidad de Washington, donde se especializó por los pensamientos de Hegel, Marx, Krishnamurti y Spinoza, entre otros. Los analizó, para luego aplicarlos a su forma de encarar la vida. Comenzó a practicar formalmente el Wing Chun Kung Fu siendo un adolescente. Creó su propio estilo de arte marcial, lo llamó el Jeet Kune Do "el camino del puño interceptor" del cual afirmaba que no se lo debía tomar como método de defensa y ataque más entre los tantos existentes. Bruce había descubierto su notable percepción de la velocidad de sus brazos y piernas, y con mayor certeza de aquellos que lo intentaban golpear. Sus películas, entrevistas y principalmente su carisma e influencia, contagiaron y extendieron el auge de la pasión por las artes marciales por todo Occidente, generando una ola de seguidores imparable a través de todo el mundo. Su imagen, aún perdura en el tiempo, y ha quedado en la historia como el gran testimonio acerca de la grandeza de las artes marciales. Bruce nació en el año del Dragón, a la hora del Dragón, entre las 6 y 8 AM, en el Hospital Jackson Street de San Francisco, el 27 de noviembre de 1940. Su padre, Li Hoi Chuen, estaba de gira con una obra de la Ópera China Cantonesa en el continente norteamericano; de ahí que su madre Grace Lee diera a luz en San Francisco. La madre de Bruce, era de ascendencia chino-alemana, y le puso a su hijo el nombre Li Jun Fan, que significa “Protector de San Francisco”, pero, durante los primeros meses lo llamaban el “Pequeño Fénix”, que en chino es un nombre femenino. Pretendían con ello confundir a los espíritus malignos que se roban el primer varón cuando se presenta la oscuridad. Fue la enfermera María Glover quien le puso su nombre en inglés, cuya existencia, Bruce no supo hasta que cumplió los 12 años cuando fue inscrito en una escuela católica, “La Salle de Hong Kong”. Su madre fue católica. Según ella cuenta, Bruce fue un niño ejemplar, y su respeto a los ejemplos de mamá y papá fundamentó en su vida. Su muerte, tiene varias aristas, pero lo cierto es que fue debido a un edema cerebral, por la mal aplicación de un medicamento. Fue el mejor, el más grande, el más querido y admirado, nunca perdió un combate, su estilo fue copiado por todo aquel que practicó su formidable arte. Bruce Lee, se casó, y tuvo a Brandon, quien muriera en la filmación de la cinta El cuervo de Alex Proyas, en el año 1994. Lee actuó en varias películas: Game of Death del mismo Clouse, The Green Hornet -film y serie de TV-  Return of the Dragon y Tang han da xiong -donde probó suerte como actor y realizador- algunos notables documentales y participaciones en series yankees. Fue Operación Dragón o Enter the Dragon, la cinta que lo catapultó a niveles increíbles de popularidad en 1973. Eran él y todo lo que representaba su original e impresionante forma de lucha. Pues bien, en cuanto al rodaje del film, la última película que filmó y que terminó sólo semanas antes de su muerte, tanto el productor Fred Weintraub como sus co-protagonista Bob Wall y Bolo Yeung comentaron los constantes desafíos en contra de  Bruce Lee detrás de cámaras, por parte de los extras, quienes eran artemarcialistas miembros de las tríadas chinas. Bruce trataba de ignorarlos, pero en algunas ocasiones le resultaba complicado. Wall, cuenta un reto que presenció en el cual Lee a pesar de la pérdida de tiempo de trabajo que implicaba, aceptó el reto de un sujeto para pelear. El hombre se presentó, era mucho más grande y alto que Bruce, y definitivamente su intención era lastimarlo. Cuando el enfrentamiento comenzó, Bruce tomó la iniciativa y lo golpeaba constantemente con puños y piernas, además de hacerle llaves en los pies y manos. Prácticamente jugueteaba con él. Su velocidad lo dejaba sin posibilidades. Bruce no era un tipo malo, pero le demostró quién mandaba, lo hizo puré de carne, y luego le señaló con mirada penetrante, “se acabó el juego, vamos a trabajar". Este hecho supuso un mito sobre el fallecimiento de Lee a manos de las temibles triadas que nunca se comprobó. Algunas frases de Bruce Lee: "La clave para la inmortalidad es principalmente vivir una vida que valga la pena recordar. "Lucirse es una forma estúpida de obtener la gloria." "En el caos busca la simplicidad y en la discordia la armonía." "Si crees que algo es imposible, tú lo harás imposible." "Yo no temo al hombre que ha lanzado 10,000 patadas diferentes, yo temo al hombre que ha lanzado una patada 10,000 veces." "Yo no estoy enseñando nada, solo ayudo a que uno se pueda conocer a sí mismo.” "Al infierno con las circunstancias. Creo oportunidades." "El hombre, la criatura viva, el individuo que crea, es siempre más importante que cualquier estilo o sistema establecido." "Un hombre sabio puede aprender más de una pregunta absurda que un tonto de una respuesta sabia." "Cuando hay libertad del condicionamiento mecánico, hay simplicidad. El hombre clásico es justo un paquete de rutina, de ideas y de tradición. Si sigues el patrón clásico, estás entendiendo la rutina, la tradición, la sombra, pero no te estás entendiendo." "Cuando el oponente se expande, yo me contraigo. Cuando él se contrae, yo me sigo expandiendo. Y cuando hay una oportunidad, yo no golpeo; el golpe se da por sí mismo." "Si digo que soy bueno, alardeo. Y si digo que no soy bueno, entonces miento." "Si amas la vida, no pierdas el tiempo, de tiempo está hecha la vida."

Operación Dragón fue la primera película china de artes marciales que produjo un gran estudio de Hollywood, en asociación con Golden Harvest y Concord Compañía, Productora de Lee. La película se desarrolla en gran parte en la ciudad de Hong Kong. Entre los dobles había miembros de los llamados “Siete pequeñas fortunas”, como Jackie Chan y Sammo Hung. Este hecho fue decisivo en la carrera de Jackie Chan y su posterior asociación con los estudios Golden Harvest, que más tarde puso en marcha su incursión en los EEUU. La versión final de la cinta fue distinta al guión aprobado, ya que Lee revisó y cambió parte de la secuencia de las comunidades de aprendizaje. Lee quería usar al cine como vehículo para expresar lo que él observó lo bello y tradicional que fue la cultura china, en lugar de ser sólo otra película de acción. Lee es un artista marcial Shaolin de Hong Kong que posee una gran comprensión filosófica en las artes marciales, así como una destreza física impecable. Él recibe una invitación a una competencia de artes marciales en una isla, organizado por el misterioso Han. Un sujeto de nombre Braithwaite, perteneciente a una organización internacional de inteligencia se acerca a Lee, y le pide ayuda en una misión secreta. Del tal Han se sospechaba el estar involucrado en las drogas ilegales y trata de mujeres, pero como su isla está fuera de la jurisdicción internacional, los detectives no son capaces de llevar a cabo las investigaciones formales. Han dirige una escuela de artes marciales para reclutar talentos, explotar sus talentos, formar un grupo poderoso, y entre otras cosas prueba una fórmula secreta de drogas en sus sirvientas. Celebra un torneo de lucha cada tres años. Lee es el candidato ideal para la misión, por sus habilidades de combate, ya que Han había desestimado el uso de armas de fuego. Antes de partir, Lee es advertido por su padre que Han era un viejo forajido que estaba relacionado con la muerte de su hijo mayor. Lee emprende viaje, llega a la isla de Han, y recibe una cálida recepción. Junto a él hay otros competidores fortísimos. Roper, un caucásico yankee de tendencia playboy que huye de la mafia; Williams, activista negro en la lucha contra el funcionamiento de la ley después de pelear contra dos policías blancos en Los Angeles. Roper y Williams, derrotan con facilidad a sus rivales en las competencias realizadas en la primera jornada. Lee es un infiltrado para desenmascarar a Han y lo que sucede en la isla puntualmente en el tráfico de drogas. Esa noche, Lee comienza a realizar su trabajo, busca indicios, y logra encontrar una entrada a una base secreta subterránea. Elimina varios guardias de Han, antes que lo pudieran identificar. Sin embargo, Bruce es visto por Williams, éste por uno de los guardias, quien informa a Han. Al día siguiente, Han advierte a los competidores acerca de vagar fuera de sus habitaciones por la noche. Castiga a sus guardias para el fracaso en las  funciones ordenadas. Momentos más tarde, Lee debuta en el torneo, y su oponente resulta ser un tal O'Hara. Lee lo derrota con facilidad, pero se ve obligado a matarlo, ya que O’Hara lo intenta atacar con una  botella de vidrio partida. Las cosas se le van de las manos a Han, y cae en desgracia por las acciones deshonrosas de O'Hara. Lo llama a Williams y lo acusa de atacar a los guardias la noche anterior. Williams niega y Han lo mata después de una breve lucha. Han deposita su confianza en Roper, lo lleva a su base secreta, y lo invita a ser su representante para sus operaciones en los EEUU. Cuando se le solicita su participación, Han le muestra A Roper el cadáver mutilado de Williams, dándole a entender que la misión o se cumple, o acaba como Williams. Esa misma noche, Lee logra acumular pruebas suficientes para justificar las acciones punibles de Han, y su detención inmediata. Comete el error de activar la alarma de la base secreta sin darse cuenta, al utilizar el transmisor de radio para contactar a Braithwaite. Lee se enfrenta con varios de los guardias de Han cuando intenta fugar, pero cae finalmente en una trampa y es capturado. A la mañana siguiente, Han le pide a Roper luchar contra Lee como una prueba de su lealtad. Roper se niega, y Han lo envía a luchar contra uno de los más feroces participantes o alumnos. Roper sale victorioso, y un enfurecido Han le ordena a sus a sus esbirros matar a Lee y también a Roper. A pesar de ser superados en número, Lee y Roper se las arreglan para mantener a raya a los hombres de Han, hasta que logran zafar del caos, Han intenta escapar, pero Lee lo ve y lo sigue. Han muere a manos de Lee después de una pelea espectacular, por medio de su propia lanza. Cuando Lee vuelve donde Roper, ve que éste ha acabado con la mayoría de los hombres de Han. Han logrado lo que se pretendió, y son rescatados por helicópteros militares yankees. Entrando al tema específicamente cinematográfico y técnico es obvio que la historia es previsible y discretamente narrada. Lo descollante es la presencia de Lee, sus gestos, sus luchas, y su sentido de humanidad. Quizás si el film lo hubiera dirigido otro director de más experiencia en filmar y dirigir actores el resultado estaría de acuerdo a las condiciones de la época. No fue así. Hay errores muy puntuales, pero que preferimos emitir, porque de lo que se trata el post es el homenajear a Bruce Lee. Hay buenas escenas, sin embargo los saltos del relato son evidentes, así como el montaje y la ligazón de los sonidos más elementales. Lo que resulta delicioso es ver actuar a Lee, que dejó de ser un actor secundario conocido para convertirse en una verdadera leyenda para el mundo de las artes marciales. Si ustedes ven este film y lo comparan, por ejemplo, con las dos versiones de Tarantino, Kill Bill, se van a dar cuenta que el argumento o la pretensión del guión es el mismo, pero que la narrativa que impone el yankee es inmensamente superior. Es obvio que ni Tarantino ni Uma Thurman tienen la popularidad de Bruce Lee, pero como he intentado dar a entender, las épocas tienen sus pros y sus contras. Lo que resultaría imposible, es hacer un remake del film de Bruce Lee, simplemente porque nadie podría ni siquiera tratar de imitar al protagonista. Buen film, película de culto y una gran oportunidad para que los limeños podamos apreciar en pantalla grande al formidable Bruce Lee. Yo llego a Lima dentro de seis días así que intentaré ir a Larcomar.