viernes, 8 de noviembre de 2013

“Marcado por la muerte”, Niels Arden Oplev vuelve a acertar con un thriller.












































Ayer jueves 07 de noviembre se estrenó en la cartelera limeña un thriller sugestivo, efervescente y que brota a partir de un estilacho propio. Tras la destacada película sueca-danesa  Millennium: The Girl with the Dragon Tattoo, el cineasta danés Niels Arden Oplev regresa a los fatigosos recorridos del thriller, esta vez para sumarle una absorbente historia de amor, la cual resulta eficaz, interesante y de trato comedido. Esta vez el danés se traslada a los bajos fondos de Nueva York, se sale con compostura del formato yankee del thriller de acción, para agregarle una extraña bondad de templanza sobre dos personajes cuyo objetivo es el desquite, una doble venganza, en realidad. Los intervalos de temporalidad en la acción son apreciables, según el sensato y potente guión del buen actor, director y escritor canadiense J.H. Wyman. El guionista llega incluso a ponerle alguna que otra escena que resulta humorística sin llegar a mezclarse con los objetivos de violencia y tensión que son los perseguidos por la realización. La producción norteamericana tiene en el buen actor británico Colin Farrell y la formidable sueca Noomi Rapace, a sus intérpretes protagonistas, quienes hacen un buen dueto, tanto juntos como por separado. Apoyan con aplomo actores de la talla de Armand Assante, F. Murray Abraham, la bella francesa Isabelle Huppert –siempre estupenda- Terrence Howard –muy afinado en el personaje de mafioso- y Dominic Hooper, quien lo hace con convicción en su papel de amigo de Farrell y su posterior investigador. Quizás sean la dirección de actores, el no abuso de las escenas de disparos cruzados, y la cuota de tonalidad intimista lo que destaque más en el film, ya que la prioridad es la narrativa que nos es expuesta con juicioso ritmo en la mayoría de las secuencias. La trama se construye con seguridad y sin vacíos. Alphonse –Howard- es uno de los más importantes abastecedores de cocaína de una de las zonas de Nueva York, que pareciera estar acosado por alguno de esos enemigos gratuitos que existen por su misma condición. Parte de los custodios y secuaces de su organización  son asesinados. Víctor -Farrell hace un estupendo esfuerzo- es su hombre de confianza, un tipo de bajo perfil, de hablar restringido que le salvó la vida en una balacera infernal entre carteles. Niels Arden Oplev le aplica un tufillo inicial de romance al film que da resultado por el coqueteo inusual entre sus protagonistas principales, cuando Víctor recibe una llamada de alguien desconocido, pero que resulta ser una muchacha joven de nombre Beatrice –estupenda la Rapace-  que vive justo en el mismo piso del edificio de enfrente con su madre sorda –bellísima la Huppert- donde ambos parecen estar interesados en contactarse. Da la impresión que la misteriosa Beatrice conociera alguna debilidad del taciturno Victor, y que aprovechará posteriormente para pedirle un favor a cambio, algo que él no se imagina. Todo este comienzo de Marcado por la muerte o Dead Man Down, resulta ser un thriller atípico que por los componentes que le agrega el danés y Wyman, enriqueciendo la visión sin restricciones. La cosa es directa y hasta previsible, pero están tan bien filmadas e incrustadas en las distintas escenas que para nuestro beneficio se sale por varios momentos del molde del thriller yankee, aunque no del todo –sería imposible- proponiendo un “mix” seductor de géneros. A veces lo híbrido resulta ser una posibilidad en el cine. La relación entre Víctor y Beatrice no es fortuita si no buscada por una de las partes, pero en forma apacible, sosegada, dándole a ambos un trato especial que tiene como finalidad que la venganza de cada quien sean vividas en paralelo y dependiente una de la otra. El cineasta danés maneja el pasado de ambos personajes con detalle y certeza, no se excede ni se espesa, fluye en ese tono de realismo que tanto Beatrice como Victor le dan como esos animales con interminable sed de vengarse. Las imágenes de una cinta de video que tiene de fondo un símil visual con la mujer e hija de Victor, además del sonido de ambas mujeres están impregnadas en su mente y es la única razón de su venganza hacia Alphonse. En uno de sus aciertos, Niels Oplev es la revelación del mismo Victor que mediante un rompecabezas de fotos -es algo que se utiliza durante todo el proceso- va ir desmenuzando poco a poco la trama.  El desquite de Victor es doble también, por un lado necesita ajusticiar a quien hizo el encargo que trunco su vida -los albanos- y de quien lo ejecutó, ya que su nombre verdadero está en una tumba del cementerio de la ciudad. Victor logrará que esas dos partes piensen que están enfrentadas, surja la desconfianza, y se maten entre ellos. Para eso tiene secuestrado a uno de los albanos en uno de los almacenes de Alphonse. El danés va contando su historia sin descubrir las armas de Victor desde un principio, hecho que aporta dramatismo y suspenso al relato. Paso a paso, Victor va a seguir adelante con su plan, se va sabiendo el porqué de sus actos, de su seriedad y de su meta inmediata. Es Beatrice, quien le hace bajar la guardia, y dudar de lo que está haciendo en un momento dado, pero nadie lo va a convencer de no vengarse. Lo mismo sucede con Beatrice. Por culpa de un sujeto ebrio y desprolijo, tuvo un accidente automovilístico que le marcó la totalidad del lado izquierdo de su cara. Los chiquillos del barrio la llaman “monstruo”  pero ella lo tiene superado, aunque la procesión es interna. Necesita a Victor para vengarse del tipo que la marcó para siempre. Dentro de la frialdad de ambos personajes, diferentes acciones les va dando motivos para sentirse uno más cerca del otro. La revancha de Victor y de Beatrice están en juego buscando una justicia que la sociedad no les puede entregar. La personalidad de Victor es frágil, encerrado en sí mismo. Quizás la venganza personal sea lo único que le importe, ni siquiera su vida tiene algún tipo de valor. Si le interesa la vida de los demás, pero de diferentes maneras. Un ejemplo es Darcy, su solitario amigo en la banda de Alphonse, quien empezará el film con un recién nacido entre brazos. Un tipo inseguro y sin responsabilidades que está retomando un perfil de vida porque Victor se lo pide. Quien sí tiene un fuerte temperamento es Beatrice. Ella no duda de lo que quiere lograr aunque habrá sorpresas por su propio apresuramiento. Dead Man Down o Marcado por la muerte es un buen producto, bien pensado e interesante por las claves que maneja, y porque se distancia lo suficiente del clasicismo del thriller yankee, e intenta imponer sus propias maneras. Vale la pena ir a verla.