sábado, 22 de marzo de 2014

“El sobreviviente”, Peter Berg resalta el altísimo costo de las decisiones fallidas.

































































































Realmente sorprendido el día de ayer que concurrí al estreno del film El sobreviviente o Lone Survivor del conocido cineasta Peter Berg, de quien conozco sus ganas de extender su propio patriotismo a veces de forma desmesurada, pero que sabe mucho de este negocio de la manipulación de los sentimientos a través de la imagen. No quiero exagerar al escribir que no esperaba tanto de este film, pero, por ejemplo, lo que hace Berg con la codicia de robar pantalla  que posee el actor Mark Wahlberg, y ponerlo en donde debe estar y hacerlo conducirse como corresponde, ya es un indicio que estamos bajo el control total de un muy buen realizador, que por otra parte es un tipo muy conversador y perfeccionista. Rescatar las actuaciones de los cuatro que conforman el grupo de élite Spartan, pero creo que si bien el conjunto funciona, por un poquito tanto Ben Foster como Emile Hirsch, en papeles activos y pasivos respectivamente, están una décima de milímetro por encima del resto, con un Wahlberg que se sabe lo que puede rendir cuando está inspirado, y un Taylor Kitsch que ha evolucionado notoriamente. Al principio, me llamó la atención como Berg arranca con una escena donde los talibanes arrastran a un presunto traidor a la plaza del pueblo y con saña lo decapitan, fuera de cuadro, supuestamente para que el resto de los pobladores puedan suponer, cual es el castigo por encubrir. Esto es inquietante y hasta espeluznante, pero es tan sólo una pizca de lo que se viene. No es ninguna exageración apuntar que una vez que las fuerzas talibanas atacan en masa a los cuatro héroes de la trama, la película se convierte en un flujo vertiginoso en tiempo real sin parar, muy realista, y de una carnicería humana verdaderamente bien producida. Pues bien, en la madrugada del 28 de junio de 2005, un avión de Operaciones Especiales MH-47 sobrevuela las cúspides afganas, en la montañosa provincia de Kunar, descendiendo cuatro hombres del team de reconocimiento y vigilancia de la Marina SEAL. Es territorio enemigo, y la misión fue llamada Operación Ala Roja, teniendo como principal objetivo dar muerte al líder terrorista Ahmed Shahd. El equipo llamado Spartan, con su líder el teniente Michael Murphy -notable evolución actora de Taylor Kitsch- su compañero de segunda clase el artillero Danny Dietz -estupendo Emile Hirsch- el técnico de segunda clase Matthew Axelson -formidable Ben Foster- y el primera clase Marcus Luttrellto -muy compenetrado en su personaje Mark Wahlberg- tomaron posiciones cumpliendo con el protocolo establecido. Se instalaron en puestos estratégicos y rápidamente pudieron visualizar al objetivo caminando por las tierras del pueblo, pero decidieron no atacar. Sólo existía un inconveniente. Después de repetidos intentos no pudieron disponer de una buena comunicación por radio con la base debido a algunas averías, y a las montañas. Así que decidieron esperar y volver a intentar la conexión después de unas cuantas horas. No lo lograron, y perdieron un arma valiosísima. Mientras tanto se dedicaron a analizar el terreno para que cuando llegara el momento de actuar pudieran hacerlo con mayor seguridad. De forma inesperada, los Spartan fueron descubiertos por tres pastores campesinos que tropezaron con ellos en la maleza de la montaña cuando arreaban ganado menor. Después de detenerlos, llegan a la conclusión que eran muchachos no combatientes, es este el momento crucial donde Berg acierta con inteligencia, los cuatro comandos se enfrentan al gran dilema. ¿¿Qué decisión tomar con respecto a los elementos capturados??  De alguna manera la operación había sido descubierta. La disyuntiva era clave, o los dejaban ir o los mataban. Ellos sabían que si permitían que los hombres se fueran, no había duda que correrían a buscar a las fuerzas talibanes. Además, si el objetivo estaba en el pueblo era lógico pensar que el ejército lo estaría cuidando. Los cuatro se dan cuenta que lucen demasiado expuestos si sueltan a los rehenes, pero se decide que se vayan por una cuestión humanitaria aunque también cabe la posibilidad de los juzgamientos por crímenes de guerra. Vuelven a planear nuevas posiciones con respecto al objetivo, e insistiendo en el tema de buscar la conexión perdida. Tres horas después, los combatientes talibanes inusitadamente atacan desde tres frentes. No queda más que repeler la embestida y buscar de alguna manera emparejar el enfrentamiento. Era poco probable y tienen que replegarse. Quedan atrás en las mentes de los Spartan aquellos  bosquejos en miniatura de las prácticas muy exigentes a los que eran sometidos, empujando sus mentes y sus cuerpos hasta un punto de ruptura inevitable. Ya en el campo de batalla, Berg acierta en la dirección de actores porque coloca técnicamente -para jugar con los cambios de cámara, angulaciones y posterior montaje- en posturas distintas con funciones también disímiles, a cuatro personajes que se van vinculando a través de la solidaridad y la dependencia, siendo seres opuestos en la concepción del conflicto. Estos dos valores están totalmente en juego un tanto más tarde cuando los cuatro miembros del equipo Spartan luchan a través de heridas de bala y fracturas de huesos para protegerse unos a otros, arrastrando a los heridos a un lugar algo más seguro, y que los lleva mucho más allá de lo normal en la resistencia física de un sujeto preparado. El esfuerzo que hacen los yankees es extraordinario. Ya no era el objetivo lo importante sino poder salvarse unos a otros. Esa parte que filma Berg está muy lograda, el manejo de las cámaras y el montaje casi perfectos, y una edición de sonidos espectacular. Cuando la batalla llega a su punto más caliente, un SEAL malherido se dirige a su compañero combatiente y solo atina a decirle: “Si muero, Cindy tiene que saber cuánto le amaba y que muero junto a mis hermanos de corazón". Vuelve a acertar Berg al darle esa vocación de denuedo y gallardía al conjunto. El ataque era imposible de contener, estaban cercados y aun así se dan maña para poder ocasionarle bajas a los talibanes. En un heroico esfuerzo de último momento para pedir ayuda para sus camaradas, un SEAL trepa a un pico en la montaña donde su teléfono SAT intentará tener la conexión deseada. Al hacer esto, por supuesto, se expone deliberadamente al mortal ataque talibán. No lo piensa ni un segundo y lo hace, logrando comunicación con la base. Sólo un Luttrell horriblemente ensangrentado queda con vida, pero despiadadamente vulnerado. Berg busca dotar el film y principalmente a sus actores de valores que se enfunden dentro de la misericordia y el coraje. Lo logra porque le impone una persecución y unas defensas implacables, no era fácil terminar con los Spartan. Eran verdaderos comandos de guerra a quien Berg los convierte en héroes por la dificultad de la misión y por la entereza mostrada. Luttrell es encontrado y rescatado por los aldeanos locales. Estos pobladores afganos poseen un código de honor de casi 2,000 años de antigüedad, que los obliga a proteger a cualquier hombre herido sin importar las circunstancias. Los talibanes se enteran que uno de los Spartan está refugiado en casa de un poblador, y manda a decapitar a un aldeano para atemorizarlos, pero no lo logra hacer. El fundamentalismo en estos tipos es una fortaleza invalorable. A pesar de la amenaza de los talibanes que sacrificarían a todo el poblado, un niño y un viejo asisten a Luttrell durante unas horas, y toman las armas en su nombre hasta que las fuerzas yankees llegan y limpian el lugar. El sobreviviente es un relato cinematográfico de una fallida operación militar llevada a cabo por los EEUU en la vida real. Tuvo lugar en junio del 2005, y desde entonces se le considera como la peor tragedia en la historia de la Marina SEAL, ya que cobró la vida de 19 yankees. Peter Berg logra ese escenario trágico, y lo levanta a partir de los elementos esenciales de las memorias de Luttrell. El cineasta crea una representación tanto visceral como realista del conflicto. Es así que la película es por instantes casi insoportable. Sin embargo, esto no es simplemente una crítica al averno que significa una guerra. Tampoco es estrictamente una protesta de los esfuerzos militares de los yankees en Afganistán. Esta es una cinta que nos desafía a pensar en las virtudes de la hermandad y el autosacrificio, el servicio esencial hacia un país, el honor y la valentía. Se revela la capacidad de algunos para llegar a niveles casi imposibles de resistencia física y mental. Berg se sacude la cabeza con asombro sobre cómo los hombres buenos y malos no le temen al peligro para luchar por la libertad y la justicia, a veces incluso cuando la libertad y la justicia se extiende para los oponentes con los que no se tiene conexión personal. Berg también deja en claro que los actos de humanidad y la decencia están vivos incluso en el mismo campo de batalla. Y que esos no son únicamente atributos de la bandera yankee. Son rasgos que se tejen en el corazón de las comunidades que se encuentran en cualquier parte del mundo. Basada en hechos reales convertidos en un bestseller de heroísmo, valor y resistencia del New York Times, Berg nos narra la historia de cuatro Navy Seals a quienes se les encomienda una misión encubierta para neutralizar a un peligroso líder de Al-Qaeda, pero que caen accidentalmente en una emboscada enemiga. Tras tener que hacer frente a una decisión moral inconcebible, el pequeño grupo se ve aislado, sin acceso a ayuda alguna y rodeado de una fuerza mucho más numerosa de elementos antagónicos dispuestos a luchar hasta dejar la vida. Mientras se ven obligados a superar juntos lo imposible, los cuatro hombres tendrán que hacer acopio de todas sus reservas de fuerza y valor para poder seguir luchando hasta el fin. Podemos concluir sin ánimo de ofender y sin miedo a sorprender a nadie que El superviviente o Lone Survivor es una cinta al servicio de la propaganda militar yankee cuyo objetivo es el de ensalzar a los héroes anónimos que son los soldados norteamericanos que luchan por su país, pero no permitamos que eso nos impida disfrutar de una excepcional película,  con momentos francamente crudos e inolvidables. Si bien conseguirá seguramente ayudar a engrosar las listas de voluntarios a las filas del país norteamericano, es por otro lado uno de esos films donde la acción escala a gran altura basada en la intrepidez y las ganas de vivir. Uno de los más atractivos films de éste 2014.