jueves, 1 de mayo de 2014

“Uskyld”, Sara Johnsen rastrea a la inocencia y a la culpa a partir de un doble asesinato.































































































Sara Johnsen es una cineasta noruega cuya obstinación es hacer cosas diferentes en un contexto donde debe de descollar y permanecer la intriga, el drama y el thriller. Lo que ha intentado modificar a comparación de su ópera prima, es la exigencia de la trama y su expresividad visual. En su anterior propuesta llamada Vinterkyss, la Johnsen escudriña en la psiquis y la existencia de una doctora que trata de encontrar -aunque sabemos lo complicado que es- ecuanimidad y armonía después de perder a su hijo. No soporta el lugar donde vive y se muda a un poblado para ejercer su profesión en un pequeño hospital, tratando de olvidar lo sucedido. Su temperamento no la ayuda demasiado, y le cuesta mucho sacarse de la mente la tragedia. La Johnsen siempre enfrenta a sus personajes con la muerte sea esta accidental u ocasionada. En el caso del personaje vuelve a colisionar con un óbito cuando un muchacho es encontrado sin vida en la localidad. La policía interviene, pero no logran avanzar con el caso, siendo la doctora quien descubrirá quién asesinó a la víctima. La película es entretenida porque los elementos que utiliza la cineasta son bastante imaginativos, normalmente no tomados en cuenta por los géneros involucrados. La de este personaje al evolucionar de ser una mujer tan golpeada a una que logra el equilibrio impresiona. Ella logra despojarse de alguna manera de su tristeza siendo el caso del chico muerto un aliciente que la ayuda a comprender lo que es el destino. Es ella quien tiene que comunicar la noticia a los padres del occiso, y vence sus temores para llevar adelante todo ese sufrimiento de la perdida, pero en la piel de otras personas. En Uskyld, la Johnsen vuelve sobre los mismos géneros, pero le suma el romance, que es en definitiva el que define la premisa del film. Un detalle insinuante es la sobriedad en la dirección de actores que logra la cineasta, ya que al no ser muchos los diálogos, el problema va sobre las interpretaciones, gestos somáticos y expresivos de los artistas  que no son sólo los tres protagonistas adultos, sino que se extienden a seis actores que encarnan de niños y jóvenes a los mismos personajes, y que lo hacen con apreciable criterio, a pesar de la dureza de ciertas escenas donde intervienen. El manejo narrativo de las tres historias en simultáneo mediante flashbacks es aleccionador y resultan logrados. El montaje no tiene corte alguno, y la puesta en escena es notable porque la noruega construye casi la totalidad del film con la escenografía en una selva frondosa con un río enorme en el medio. Hay cabañas escondidas cada tanto, animales para cazar, y una arboleda que consolida la ambientación como la más sugestiva. La ciudad es solo para hacer trámites y alguna filmación de la protagonista que trabajaba como profesora, y oficinas o casas de los encargados policiales. Hay una voluntad intrínseca de la Johnsen en potenciar la inocencia de la protagonista femenina, que parecería una seria contradicción, pero que la directora la maneja con audacia al dotar a los tres personajes ya mayores con sentimientos que son afectuosos de unos hacia otros, sin odios ni venganzas, solo la incomprensión de dos hermanos que se enamoran de la misma mujer. Es por eso que la Johnsen se ve obligada a poner las historias que pasaron juntos los tres, tanto de niños como de jóvenes adolescentes. Uskyld empieza bien, la presentación de la película es impecable, el verde aparece desde el arranque. Luego, la escena cambia no de forma irracional sino con suficiente tino. Nos tenemos que ir preparando para lo que suponemos un asesinato. William -muy correcta actuación de Kristoffer Joner- luce trepado en un árbol bastante alto con una gran piedra en las manos. Janne -sin duda la bella María Bonnevie es lo mejor del film- es cómplice del sujeto del árbol, para acometer contra una tercera persona. Ruud -correcta interpretación de David Dencik- es el hombre que va a reunirse con Janne para llevarle alguna mercadería de consumo que ella le pidió. Hasta ese momento no sabemos quién es quién. Es sólo la imagen la que nos permite pensar en lo peor.  Cuando llega Ruud, toquetea a Janne mientras William deja caer la piedra en la cabeza de Ruud, quien sobrevive al golpe. William baja rápidamente del árbol, y Ruud le encaja un puñal en la vena femoral desangrándose. Ambos se desmayan. Janne corre a auxiliar a William y no a Ruud. Janne no logra salvar a William, y se acuesta junto a él tapándole la cara con una hoja grande. Otro detalle revelador es que la Johnsen no es una cineasta que le tenga asco a hechos demasiados fuertes, pero rodados con pericia. Filma los dos cuerpos de los muertos con insectos y diferentes heridas hechas por aves depredadoras. El retrato es bastante llamativo aunque soportable. El realismo se impone sin medias tintas. A través de flashbacks, la Johnsen nos va contando las vidas de los tres cuando eran niños. Ahí nos enteramos que Ruud y William son hermanos. William fue el primero en acercarse a Janne siendo niños y jugaban con las cosas que había en la frondosidad del boscaje. Aprendieron a sacarle fuego a las ramas gruesas frotándolas, sabían el tema de la madera, reían persiguiéndose el uno al otro, e incluso se desvestían sin ninguna malicia para aprender a nadar juntos en el río. Todo era inocencia, no existían acercamientos íntimos. Ruud solamente se dedicaba a cargar la madera y a trabajar para su padre. Miraba la relación de su hermano, pero sin malicia. Había cierta atracción hacia Janne, pero no definida del todo. Pasa un tiempo y la miraba de otra manera, se le adelantaba a William, y la invitaba a pasear, ella aceptaba pasar algunas horas con Ruud. Ambos hermanos sienten algo por la misma chica, no lo mismo. Ella elige a William. Pasa el tiempo, viene la adolescencia, y a los 14 o 15 años ya los términos no son los mismos. William la amaba con ese afecto medio torpe de esas edades, pero no existía un exceso ni por casualidad, cosa que sí sucedía con Ruud. William no había crecido ni era tan fuerte como su hermano lo que lo colocaba en cierta desventaja. Ruud se aprovecha un día que no está William y la lleva a pasear en su coche. Una vez adentro, la comienza a cortejar. Janne no decía nada, estaba confundida. Ruud aprovecha la situación, la toca, ella cede, luego se entrega, y la viola. La Johnsen muy inteligente provoca la culpa de Ruud, y no la inocencia de Janne. William llega a la casa, Janne se le acerca y le dice : sácate la ropa, y ella le enseña exactamente lo mismo que Ruud le hizo, es decir, llevó la relación a lo puramente sexual. Desde ese momento el trato entre hermanos no era el mismo, y tampoco entre ellos con Janne. Crecen, Janne trabaja en un colegio como maestra. Ni William ni Ruud estaban en su mente. Ella tenía una familia, era madrastra de dos niños. De pronto, pasados 25 años, William la va a buscar a la escuela, le habla de lo que habían pasado juntos, ella se niega a las súplicas de volver a empezar. Sin embargo, piensa lo dicho por William cuando llega a casa, y termina recordando y decidiendo por fugarse con él al mismo lugar, a esa selva encantadora donde todo es verde y desestresante. Janne estaba medio feliz, pero iba reciclando su pasado para poder acomodarse a lo que había determinado. William estaba convencido de su amor y estaba dispuesto a todo por ella. Con sus gestos, se va volviendo a ganar el amor y la confianza de Janne. No vivían en una cabaña sino en el muelle del río. Sacaron un colchón y frazadas, y más allá de hacer el amor, era el lugar donde dormían. Una noche en que no tenían que comer, William va de caza con una escopeta. Se mete en propiedad privada –la casa de su hermano Ruud- y se lleva una cabra. Regresa donde Janne, asan el animal, y ella lo obliga que deben acercarse a pedir disculpas y devolverle en dinero lo que valía la cabra. Lo hacen y Ruud acepta de buenas maneras, pero de su rostro emana un aire de resentimiento. Aquí es cuando la cineasta comienza a hacer crecer el film sin apurarse, pero sacándole el máximo de provecho al ingenio para contarnos una historia llena de circunstancias inexplicables. Hay escenas de muy fuerte contenido. Cuando Janne va a tener el hijo de la violación de Ruud, ambos estaban juntos paseando. La mujer rompe bolsa, Ruud se aleja, y Janne tiene al niño en cámara, una toma fortísima. Finalmente pierde a su hijo. Ya había una atmósfera de rivalidad entre los hermanos y la misma Janne. Interviene una policía -que casualmente también estaba embarazada- y la Johnsen va vinculando la vida privada de cada quien con soltura y atrevimiento. Se hace la investigación policial, y la única conclusión que se llega es que Ruud era un año mayor que William, 41 y 40, que son hermanos y que habían muerto de la forma en que confesó Janne. Obviamente las pesquisas de la policía determinan con rapidez los elementos de los crímenes. Janne está internada en un hospital hasta que se cure, y pueda ir a declarar ante el juez. Ruud no era un mal tipo, William menos. Lo que sucedía era que ambos deseaban poseer a Janne de la forma que ellos pensaban era la correcta. William enamorándola y Ruud tratándola mal. Era una postura que venía desde que eran niños. Ruud ayudaba a unos asiáticos dándoles comida y casa en su cabaña. Entre toda esta gente había una china con un bebé realmente hermoso. Ruud al enterarse que su hijo no había sobrevivido, le envió en una cesta por el río al bebito chino. Janne llora, pero acepta al nene por unos días hasta que William le pide que lo regrese. Ahí surge un desacuerdo, pero prima la razón. El bebé es devuelto y Ruud se ofende volviendo a la carga. Todas estas tropelías se van a suceder una tras otras en esta etapa final del film, donde ancla el desenlace del comienzo de la película. Un tema que me queda claro y creo que la cineasta noruega expone con sabiduría es que el amor de hermanos es distinto a un amor con determinada mujer. De adolescentes o de adultos casi siempre amamos o nos enamoramos de las mujeres porque las vemos consistentemente más débiles, como si necesitaran protección. Otro factor que deja clara la Johnsen es que existe en estos casos una ambigüedad temática para determinar la inocencia o la culpabilidad. Era Janne realmente cómplice de William para matar a su hermano de una manera tan torpe. Desconozco el manejo de los asuntos legales en Noruega, pero pareciera como si Janne hubiera sido la víctima de los hermanos, cuando claramente era el objeto del deseo, y que por ella es que suceden todas estas cosas. El reencuentro de estos adolescentes se llevó a cabo luego de casi 25 años. Cada quien tenía su vida, pero las malas decisiones terminaron con la vida de dos seres inocentes. Las contradicciones de la candidez nos hacen inseguros de lo que sentimos, de cómo interpretamos lo que debemos hacer o no hacer, seamos niños, adolescentes o adultos. La cineasta noruega Sara Johnsen logra seducirnos con un tipo de cine que si bien no se guarda nada, implica una buena lección de cómo crecemos y en qué circunstancias podemos definir nuestros destinos. Una directora que seduce e induce por todos los frentes. Muy buen thriller dramático.