jueves, 31 de marzo de 2016

“Beauty and the Beast”, Wise y Trousdale hacen una obra de arte del cine de animación antes de la llegada de Pixar.
















































































































Finalizando los años ochenta, en 1989, la factoría Walt Disney Pictures tuvo una segunda etapa dorada, un esperado renacer principalmente a través de sus canciones y su música. Se inició con The Little Mermaid o La Sirenita, de Musker y Clements, cinta animada que ganó dos Oscars, uno a Mejor BSO, y otro a Mejor canción. Por lo tanto, volvieron los grandes éxitos como en los años treinta con la iniciática Snow White and the Seven Dwarfs o Blancanieves y los siete enanitos, de David Hand, en 1937 -recibió un Oscar honorífico- Disney's Pinocchio, de Sharpsteen y Luske, en 1940, logrando dos Oscars, los mismos de 49 años después. Fantasía, de 1940, con la colaboración de once realizadores: Algar, Armstrong, Beebe Jr., Ferguson, Handley, Hee, Jackson, Luske, Roberts, Satterfield y Sharpsteen, una formidable película ganadora de un Oscar honorífico. Luego, vendrían un conjunto de cintas emblemáticas como Dumbo, Bambi, La cenicienta o Cinderella, Peter Pan, Alice in Wonderland o Alicia en el país de las maravillas, Disney's Sleeping Beauty o La bella durmiente, 101 Dalmatians o 101 dálmatas, Lady and the Tramp o La dama y el vagabundo, The Jungle Book o El libro de la selva, The Aristocats o Los aristogatos, Robin Hood etc. En la cartelera limeña se encuentra desde hace unos días Zootopia, la última película de la factoría, una recomendable propuesta de los cuentos clásicos para toda la familia, como siempre rezó la propaganda de Disney. Pues bien, una de esas fábulas fue y seguirá siendo Beauty and the Beast o La bella y la bestia, de Wise y Trousdale, en 1991, una de las más bellas obras de animación que ha dado el cine por su historia, personajes, narrativa y capacidad técnica. Fue la primera cinta de animación en competir en The Oscars a Mejor película, perdiendo ante El silencio de los inocentes de Demme. Sin embargo, repitiendo lo que lograron Pinocho y La sirenita, ganó dos Oscars a Mejor BSO y Mejor canción. Es interesante recordar que en 2001 la Academia creó la categoría Mejor película animada, ganada por Shrek de DreamWorks. De ahí para adelante Pixar se adjudicó la gran mayoría de films salvo Sen to Chihiro no kamikakushi de Studio Ghibli en 2002, Wallace & Gromit: The Curse of the Were-Rabbit de DreamWorks en 2005, Happy Feet de Warner Bros. Pictures en 2006, y Rango de Paramount en 2011. Pues bien, érase una vez en un lejano poblado un gran castillo donde vivía un joven Príncipe, quien era un ser déspota y consentido. Un día tocó a sus puertas una anciana pidiendo refugio ya que era una noche fría. A cambio de quedarse le ofreció una rosa. El príncipe, asqueado por el semblante de la mujer, le negó albergue, y ésta, que en realidad era una bella hechicera, lo convirtió en una horripilante bestia, hechizando también a quienes vivían, y servían en el castillo. El Príncipe intentó disculparse, pero ya era tarde, la joven nigromante había notado que en su corazón no cabía el amor. Solo si el Príncipe aprendía a amar a alguien, y aquella se enamorase de él, todo volvería a la normalidad antes que la rosa  mágica perdiera su último pétalo. Si no lo conseguía, sería una bestia para siempre. El Príncipe convertido se pregunta desolado ¿¿Quién podría llegar a amar a una bestia?? Lo que destaca en estos primeros minutos son los vitrales que se usan donde se representa toda la historia. Los efectos son magníficos, detallistas, por ejemplo, cuando el Príncipe es transformado, y la imagen que logra el dibujante es espantoso: la melena de un león, la cabeza y la barba de un búfalo, la frente de un gorila, los ojos de una persona, los colmillos de un jabalí, el cuerpo de un oso y las piernas y la cola de un lobo.  Luego se nos presenta a Bella, una joven, que vive en un poblado cercano, la cual se pasa todo su tiempo soñando con los fantásticos lugares que ve en los libros de aventuras que lee ávidamente intentando escapar de la monotonía de una aldea en la que los demás la consideran una mujer extraña por su dedicación a la lectura. Así se lo hace ver Gastón, un corpulento y bellaco cazador, el cual a pesar de conseguir todo lo que se propone, hay algo que quiere y no tiene: el amor de Bella, quien lo evita por artificial y presumido. Todo cambiará cuando Maurice, padre de Bella, un viejo inventor a quien en la aldea lo consideran loco, se dirige con su caballo hacía una feria de inventores, tras crear una máquina automática para cortar troncos de madera. La escena entre padre e hija es notable por su comicidad, y porque los directores acuden a lo funcional de la comedia. En medio del camino, Maurice se pierde, y va por una ruta donde hay media docena de lobos hambrientos. El vetusto inventor pierde el equilibrio, y se cae del caballo, que huye presuroso mientras que los animales salvajes van tras Maurice. Lo único que encuentra en su desesperación, es un tétrico castillo donde buscará esconderse de sus persecutores, y de la tormenta que en ese momento se había  desatado. Tras ingresar, Maurice se sorprende al ver que los sirvientes son objetos animados en los que destaca el candelabro Lumiere, la señora Potts y el reloj Din Don, los cuales lo atienden de la mejor manera, hasta que llega la bestia, el cual no lo considera bienvenido a su hogar, tratándolo de malas formas y haciéndolo su prisionero. Mientras tanto, en el poblado, Gastón acude a casa de Bella para pedir su mano, siendo rechazado por ésta. El cazador asegura ante su fiel compinche Lefou, que se casará con ella a como diera lugar. Es claro que  Gastón es un personaje ancla que va evolucionando como villano, y que es muy útil para varias partes del relato. No es un personaje querido, aunque sus sentimientos son nobles, pero su estilo de conquista es autoritario y torpe, hecho que Bella se da cuenta de inmediato. Preocupada al ver regresar al caballo de su padre sin él, Bella sale a buscarlo pensando lo peor, llegando al castillo donde encuentra a su padre encarcelado. Acaba conociendo horrorizada a la bestia que lo tiene retenido. Para liberar a Maurice, le ofrece al monstruo un trueque, es decir, que suelte al padre, y que Bella quede en su lugar, lo que es aceptado por la bestia, pero en contra de la opinión del padre. La bestia, en un acto autoritario, expulsa a Maurice del castillo, sin que su propia hija pueda despedirse. Por otra parte, vemos a Gastón, humillado por el rechazo de Bella. Es en ese momento, cuando observamos a Maurice pedir ayuda en un bar, ya que una horrible bestia tiene recluida a su hija. Los aldeanos se burlan del viejo, echándolo de la cantina. Entonces, el alevoso Gastón concibe un plan para casarse con Bella, y es que le va a decir a la joven que encerraran a su padre en el manicomio a no ser que se case con él. Mientras, en el castillo la señora Potts y Lumiere intentan aleccionar a la bestia, ya que ven a la joven como una posibilidad real de acabar con el hechizo. Para ello le dicen cómo ha de comportarse, sobre todo en base a su mal genio. Pero la bestia se descontrola cuando Bella rechaza su invitación a cenar. La joven observa en él -así lo descubre la bestia mediante un espejo mágico- solamente a una bestia, que tiene un comportamiento desatinado. Sin embargo, Bella es recibida con gran cariño por los sirvientes, los cuales le preparan un gran festín, tras el que pasea por el castillo, dirigiéndose al ala oeste, lugar que se le había prohibido visitar, en donde descubre la rosa, recibiendo una dura reprimenda por parte de la bestia, por lo que decide romper el acuerdo y escapar. En su huida es atacada por los lobos, pero es salvada por la bestia, que acabará con ellos, aunque cae malherido. La joven se plantea huir, pero aun sabiendo lo duro  que había sido con ella, decide regresar al castillo, en el cual le cura las heridas, y donde él tras reprocharse cómo habían llegado a esta situación, acaban perdonándose, y Bella le agradece que protegiera su vida. Desde este momento va a existir un cambio en la actitud entre ambos. Él se muestra más amable, y ella acepta la nueva invitación a cenar. La bestia pone a disposición de la joven su gran biblioteca. La bestia comienza a sentir amor por ella, aunque en ese momento la joven le tiene agradecimiento por todo lo que ha hecho por ella, parece no sentir todavía el amor necesario para romper el hechizo. Tras la cena, Bella le dice a la bestia que desearía poder ver otra vez a su padre. Para que su deseo se cumpla, la bestia le entregará su espejo mágico. Bella observará en él, que su padre, el cual ha salido a buscarla en medio de la tormenta, se encuentra enfermo y tirado en la nieve. La bestia libera a Bella ya que no sólo no la considera su prisionera, sino que se ha enamorado de ella. Agradecida por el generoso gesto, Bella sale a buscarlo, encontrándolo y llevándolo a casa, donde lo cuida. Pero no están solos. El hijo de la señora Potts, Chip, el cual es una tacita, se coló entre las cosas de Bella ya que no entendía el por qué la joven se había ido, ya que la habían tratado con respeto y cariño en el castillo. A Bella no le dará el tiempo para responder ya que en se mismo instante llega el encargado del manicomio dispuesto a llevarse a su padre, debido a que Maurice ha estado quejándose sobre la existencia de una bestia, en la que nadie cree. Para evitar que lo encierren, Bella les muestra, a través del espejo que la bestia existe, aunque lo defiende afirmando que es un buen amigo. Esto provoca los celos de Gastón, que moviliza a gran parte de la población para ir a darle caza a la bestia y acabar con la misma. Pero, para evitar que le avisen a la bestia, padre e hija son encerrados. Gracias a Chip, que consigue usar el invento de Maurice, ambos consiguen salir, yendo hacia el castillo, donde los sirvientes se enfrentan a los invasores a los que consiguen vencer ante la pasividad de su amo. Todos huyen excepto Gastón, que hiere a la bestia con un arma blanca, quien no quiere defenderse ya que su vida sin Bella no tiene sentido. Eso ocurre hasta que escucha las palabras de la joven, lo que hace que renazca su ilusión y decida luchar, deshaciéndose fácilmente de Gastón, al que, sin embargo, valiéndose de su enorme corazón, le perdona la vida. Gastón lo ataca cuando va en búsqueda de Bella hiriéndolo de muerte, pero cae al vacío. En el momento en que la bestia está muriendo, la toma nos muestra cómo se desploma el último pétalo de la rosa mágica ante el llanto de todos los presentes, y en especial de Bella, quien lo acaricia y le dice que lo ama. Es en este momento cuando se rompe el hechizo transformándose la bestia en el joven Príncipe de antes, volviendo los sirvientes a ser humanos, y el castillo a su aspecto de antaño. La antigua bestia logró adueñarse de un corazón puro, afirmando su bondad. Desde la fealdad provocada por su aspecto terrorífico supo ganarse a Bella, la cual se casará con él, viviendo felices para siempre, resonando aquella memorable frase que justifica las entrañas de la obra: “La belleza está en el corazón”. La bella y la bestia, obviando las lógicas modificaciones del cuento clásico, se convirtió en una de las mejores obras de animación. Tanto por su mensaje positivo, como por la animación y sus personajes carismáticos, la película se ha ganado el corazón de millones de niños y adultos. Al ser la primera cinta de animación nominada a Mejor película en los Oscar, no hay dudas que es  uno de los clásicos mejor dotados en todos sus elementos cinematográficos que produjo Disney sin Walt Disney, y que nos hizo disfrutar de jóvenes, y ahora de adultos, de lo maravilloso del cine: entretenernos y convocar al nene que siempre llevaremos en nuestro interior.