lunes, 21 de marzo de 2016

“It's a Wonderful Life”, Frank Capra, su amor por el cine y por el género humano, elabora un clásico inmortal y un mágico cuento navideño.

































































































El gran cineasta italoamericano Frank Capra decía que It’s a Wonderful Life o Qué bello es vivir era su mejor película. La misma está basada en el cuento titulado The Greatest Gift que escribió el autor norteamericano Philip Van Doren Stern, en 1939. Como Van Doren no encontraba editor, lo publicó él mismo, y les envió su fábula de 21 páginas a 250 amigos como un obsequio navideño. Capra estaba convencido que su film iba a convertirse en el mejor de la historia, estaba seguro de su éxito, y que le había sacado el máximo provecho a la historia para convertirla en una obra de arte que sería siempre atemporal. Se equivocó a medias, porque no es considerada la mejor película de todos los tiempos, pero sí está dentro de las 10 primeras, y sin duda  alguna la más querida de la cinefilia navideña. En los años 30 y 40, Capra era uno de los directores reconocidos de la industria, pero tras la Segunda Guerra Mundial, su habitual optimismo ante la adversidad no convencía a un público que buscaba otro tipo de propuestas tras la guerra. Su estreno oficial fue el 07 de enero de 1947, público y crítica no reaccionaron bien, y aquellos que antes de la guerra adoraban “el toque sentimental inigualable de Capra”, se inclinaron por films más condescendientes con el realismo como el film  The Best Years of Our Lives, en el que William Wyler mostraba las dificultades de los veteranos de guerra para reincorporarse a la vida civil. Capra y Wyler habían combatido en la guerra, y eran socios en la productora Liberty Films. La película se había preestrenado en el mes de diciembre para poder optar a los Oscar, pero si bien logró cinco nominaciones: Mejor película, Mejor director por Capra, Mejor actor principal por James Stewart, Mejor montaje y Mejor sonido, no logró ganar ninguna estatuilla. El film de William Wyler, arrasó con 07 estatuillas de 08 nominaciones, entre ellas Mejor película y Mejor director. Liberty Films tuvo pérdidas superiores al medio millón de dólares de aquella época. El estudio RKO había adquirido los derechos para que la protagonizara Cary Grant, pero acabó vendiéndoselos a Liberty Films,  la cual quebró con el tiempo, y Capra consiguió que fuera absorbida por la Paramount que olvidó renovar los derechos de autor de la película, pasando al dominio público en 1974. Es decir, no había que pagar por emitirla. Las televisoras la programaban cada Navidad hasta que la Paramount consiguió sus derechos de distribución en 1993, y en los EEUU solo la emite la NBC-TV. It's a Wonderful Life se filmó en los estudios de RKO Encino Ranch, en Los Ángeles, donde se construyó la ciudad de Bedford Falls. Entre los meses de abril y julio de 1946 se alcanzaron temperaturas altísimas, y para el invierno de Bedford Falls, los habituales cornflakes pintados de blanco que se usaban para las escenas con nieve, se sustituyeron por un novedoso producto: agua, jabón y un químico que se utilizaba para la extinción de incendios, el foamite. En su film, Frank Capra reunió a algunos de sus artistas habituales como James Stewart, que se alistó como piloto al estallar la guerra y llevaba casi cuatro años sin trabajar. Esta experiencia influyó tanto en él, que al licenciarse no tenía ánimos para regresar a Hollywood, y pensó en retirarse para trabajar en la ferretería de su padre. “Frank Capra salvó mi vida y mi carrera”, reconoció Stewart. Curiosamente también fue esencial el apoyo que tuvo del veterano Lionel Barrymore, que encarna en el film al malvado Mr. Potter. El papel que más le costó cubrir a Capra fue el de la esposa de Stewart, que tras rechazarlo Jean Arthur, Ginger Rogers y Olivia de Havilland, recayó en la bella y maravillosa Donna Reed. Pues bien, que podríamos agregar a este grandísimo clásico de la cinematografía. Qué bello es vivir es por derecho propio una de esas películas, que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue presente en nuestras vidas, y que simboliza una época del mejor cine yankee. Contemplar las vivencias de un hombre, sus frustraciones y sus renuncias para que otros sean felices, hace de esta cinta todo un canto no sólo a la vida en sí, sino que esa vida, la de cualquiera de nosotros influye en aquellos que nos rodean, y por lo tanto, nos da un mensaje sencillo: deberíamos hacer siempre el intento de disfrutar de servir a los demás. Capra era un cineasta profundamente cristiano, y desde el inicio podemos darnos cuenta del recado positivo que nos presenta. La obra comienza en la Nochebuena, pero las alegrías son pocas. Y es que la gente de Bedford Falls ruega a Dios por un hombre bueno, que se encuentra perdido en un mar de confusión: George Baley. Es entonces cuando desde el cielo vemos como Dios, escuchando la voz implorante de los hombres, le pregunta a San José qué hacer ante la desesperación de Bailey -un extraordinario Stewart-. Para solucionar la situación de este hombre desmoralizado, y evitar que se pueda suicidar, le encargan el trabajo a Clarence, un ángel de segunda clase, que es el que más tiempo lleva intentado ganarse unas alas. Si Clarence cumple su misión se le concederán las mismas. Pero, antes de enviarla hacia la tierra, le muestran lo que ha sido la vida de Bailey, a partir de los 12 años. En esa primera escena observamos cómo rescató a su hermano Harry que había caído mientras patinaba, en un agujero del hielo, lo que propició que Bailey perdiera la audición en uno de sus oídos. También vemos como unos años después evitó que Mr. Gower, el boticario para quien trabajaba, le diera veneno a un niño por accidente. Años más tarde, Bailey se prepara para ir a la Universidad. Su sueño es dejar su pueblo, viajar y construir edificios. Antes de su partida, acude a la fiesta de fin de curso de Harry donde baila con Mary Hatch -una buena actuación de soporte de Donna Reed- quien desde niña estuvo enamorada de él. Harry la acompaña a su casa, pero todo termina cuando le avisan de la muerte de su padre. Éste poseía una compañía de préstamos para que aquellas personas de bajos recursos pudieran construir casas de módico costo. La muerte de este hombre lleva a Mr. Potter -un gran actor fue Lionel Barrymore- el hombre más rico de la ciudad a pedir la disolución, ya que en cierta medida, desprecia que los pobres pueda adquirir viviendas a bajo precio. En una votación para saber si sigue la compañía de préstamos, todos los socios apuestan por la continuidad con la condición de que sea Bailey quien la presida, lo que le obligará a abandonar su deseo de estudiar, renunciando a sus sueños, pero destinando el dinero a pagar la carrera de su hermano. Es por lo tanto Harry, al que él quiere, y al que salvó de morir congelado, el que, está señalado a cumplir el anhelo de Bailey de vivir fuera de Bedford Falls. Harry, ya profesional y casado, dice que el padre de su esposa le ha ofrecido un importante cargo en su empresa, donde tendrá un futuro brillante. Bailey contrae matrimonio con Mary, aunque cuando se disponen a partir para su luna de miel, ve, al pasar junto a la compañía, las puertas cerradas y la gente amontonada exigiendo la devolución de su dinero. Bailey consigue convencer a los inversores que no exijan todo su dinero ni vendan sus acciones a Potter, quien se había apropiado del pequeño banco local, aprovechándose de la crisis y dispuesto a adquirir todas las acciones de la compañía por la mitad de su valor. Para acabar con la situación, Mary, con el consentimiento de Bailey, deciden darles un adelanto, utilizando el dinero de su propia luna de miel. Durante esta travesía, la lucha entre Bailey y Potter se recrudece aún más. Potter le teme a Bailey porque ve en él, un hombre con principios. Al percibir que no puede vencerlo, lo que intentará es ofrecerle un buen empleo, y explicarle lo fácil que le sería cumplir con sus aspiraciones frustradas. Pero, justo en ese momento, y cuando estrechan las manos, Bailey comprende que lo están sobornando, y rectifica, rechazando la oferta. El odio de Potter a Bailey es infinito, y el rechazo a su oferta será algo que no le perdonara. Mary decide acondicionar la casa que tanto les había gustado a ella y a Bailey en su juventud, y formar ahí su hogar. Con el tiempo tienen hijos, los cuales adoran a sus padres, por el principio de humildad que les han inculcado con el ejemplo. Una de sus nenas le cuenta a Bailey que su maestra le ha dicho que cada vez que suena una campana, un ángel ha ganado unas alas. Durante la guerra, George presta sus servicios en la retaguardia, debido a su problema auditivo, mientras sus conciudadanos pelean en el frente, siendo su hermano Harry, unos de los más destacados, habiéndose convertido en un gran piloto. El que su hermano se lleve méritos de guerra no hace que Bailey lo envidie, sino que se muestre orgulloso de sus logros. Y es precisamente por estos que lo va a recibir el día de su llegada y hacerle un homenaje. En Nochebuena Bailey y el tío Billy -un formidable Thomas Mitchel- preparan felices el regreso de Harry. Billy acude al banco a ingresar ocho mil dólares, ya que tenían una inspección de hacienda ese día. En el banco, se encuentra con Potter, a quien le comenta las hazañas de  Harry, mostrándole el diario y dándole, dentro de éste, un sobre con el dinero. Potter hace un movimiento, y el sobre desaparece. Billy busca el dinero por todas partes sin encontrarlo. Por lo tanto, Bailey se encuentra desesperado ya que, si no tiene el dinero supondrá la quiebra y la cárcel, por lo que acude donde Potter, el cual le niega el crédito haciéndole ver que vale más muerto -por su póliza de vida de 15.000 dólares- que vivo. George se encuentra alterado, acaba de gritarles a su mujer e hijos, y la visita a Potter ha empeorado la situación. El mismo Potter, llama a la policía para que detengan a Bailey. Por eso éste, en medio de su enojo y pesimismo, cree que le ha fallado a mucha gente, y decide suicidarse. Cuando está junto al puente, un anciano cae al agua y pide auxilio. Bailey se lanza para rescatarlo. El anciano es Clarence –un notable Henry Travers- cuya misión es hacer ver a George lo importante que ha sido para muchos. El viejo le dice, mientras se secan, que es su Ángel de la Guarda. Bailey lo toma por loco, y se queja afirmando que desearía no haber nacido. Clarence decide hacerle ver qué habría sucedido si él no hubiera nacido. Es aquí donde Capra hace un flashback excepcional. Bailey queda asombrado al ver que su pueblo ahora se llama Pottersville -en clara alusión al  pérfido Mr. Potter- y ninguno de sus allegados lo reconoce. El bar de su amigo Martini es ahora de un tal Nick. En el podemos ver como echan de mala manera a un anciano, el cual resulta ser Mr. Gower -su ex-jefe, el boticario- recién salido de la cárcel tras haber envenenado a un nene. Por defenderlo, acabaran echando a Bailey como a Clarence del lugar. Capra nos sitúa en el centro de la ciudad, antes apacible, ahora lleno de casinos, bares, clubs de striptease, y de meretrices, una de las cuales es su amiga Violet. El barrio que se construyó gracias a su compañía no existe, y en su lugar hay un cementerio donde está la tumba de su hermano Harry, el cual murió siendo un niño, ya que Bailey al no existir, no pudo haberlo salvado. Por otro lado, la compañía que fundó su padre quebró, y el tío Billy fue ingresado en un manicomio, mientras su madre, viuda y sin hijos vive del alquiler de habitaciones. También se encuentra con Mary, la cual al no conocer el amor, es soltera, y trabaja en la biblioteca. Ante la visión apocalíptica de lo que habría sido la vida de muchos sin él, Bailey brama exasperado, pidiéndole a Dios que desea volver a vivir. Es entonces, cuando todo se retrotrae a lo que era antes, y es por ello que grita y corre de felicidad. Puede ir a la cárcel, pero no le importa, su vida no sólo ha tenido sentido para él, sino para los quienes lo conocen y lo quieren. Lo único que desea es volver a su casa y encontrarse con su mujer e hijos. Pero Bailey no ira a la cárcel. Al llegar a casa, se entera que Mary, al enterarse de los apuros económicos de su marido, pidió ayuda, y todos los vecinos se apresuraron a dar dinero para evitar la quiebra, y encantados de ayudar al hombre que había  hecho tanto por ellos. Bailey y su mujer se emocionan ante tanta generosidad. Es en ese momento cuando llega también Harry, quien demuestra en todo momento lo orgulloso que esta de tener un hermano altruista. Le dedica un brindis a su hermano “por el hombre más rico de la ciudad”. Para finalizar, observaremos a Bailey abrir un regalo de Clarence, recordándole que un hombre nunca fracasará cuando tiene amigos, dándole, además, las gracias por sus alas, sonando al poco tiempo las campanitas del árbol de Navidad. Clarence se había ganado las alas, ayudando a un buen hombre. Capra logra de esta manera una película emotiva e inmortal. Para él toda vida tiene un sentido, y es el de ayudar a los demás, siendo adinerado o no. Es por eso que encontramos la contraposición entre Bailey y Potter. El tipo acaudalado tiene demasiadas cosas, llegando a ser el ejemplo ideal de un cacique, el cual quiere dirigir todo el pueblo, y que nada se haga sin su consentimiento. Sin embargo, Bailey es el fiel ejemplo del hombre incorruptible, una persona que ha renunciado a mucho: la audición de un oído, poder salir de su tierra natal, su luna de miel, combatir en el frente, sus sueños etc. Es por eso que resulta tierno que Clarence le haga ver a Bailey cuán importante es su vida, y que un ser tan bueno como él, no ha hecho fortunas como Potter, pero si una obra más trascendente que la terrenal. Capra fue uno de los grandes cineastas que parió este mundo. Prácticamente inactivo de los años cincuenta, cuando la joven crítica europea redescubría el cine norteamericano, Capra fue durante un tiempo despreciado, es decir, su fe en el hombre, su afición por lo mágico, por la generosidad de sus sentimientos, le han hecho merecedor hoy en día un realizador que fue también un notable artista plástico y un técnico virtuoso. Frank Capra, su amor por el cine y por el género humano, elabora un clásico inmortal y un mágico cuento navideño.