domingo, 25 de septiembre de 2016

“The Killers”, Siegel hace uno de los mejores remakes de la historia del cine.






















































































Habíamos señalado en la entrada del film Invasion of the Body Snatchers, que el norteamericano Don Siegel había realizado una lección magistral de cinematografía en épocas de tensión social. Además, afirmábamos acerca de Siegel que fue uno de los grandes exponentes del cine yankee del siglo XX, aunque no se le valoró como tal. Siegel producía y realizaba éxitos dentro de una filmografía algo dispar y de temáticas variadas, a pesar que su estilo era inconfundible, “aprovechado” por su amigo, el actor y también realizador Clint Eastwood, a quien se le considera hasta hoy el último director clásico de Hollywood, dada la influencia de Siegel en su estilo de rodar y manejar el lenguaje audiovisual sin mucho aspaviento. Siegel había estudiado en la Royal Academy of Dramatic Arts de Londres, The Cambridge University, y tres años más tarde, en el Contemporary Theatre Group de Los Angeles. Empezó a trabajar en la productora de los hermanos Warner, donde logró  desarrollar una eficiente misión como editor, llegando a ser director de dicha área, y participando en películas como Casablanca, Mission to Moscow y This is the Army, de Michael Curtiz, They Died with their Boots On y Gentleman Jim, de Raoul Walsh, entre muchas otras. A partir del dominio del montaje  pudo encontrar una estrecha vinculación con el cine, hasta que se decidió a dirigir. Primero, lo abordó con dos cortos: Hitler Lives, y Star in the Night, 1944, ambos ganadores de los Oscars en la edición de ese año. Comenzaría así una carrera de éxitos que incluye casi 50 títulos como: The Verdict, 1946, The Big Steal, 1949, con Robert Mitchum, Count the Hours, 1953, con Teresa Wright, Riot in Cell Block 11 y Private Hell 36, 1954, Crime in the Streets e Invasion of the Body Snatchers, 1956, The Lineup, 1958, con Eli Wallach, The Killers, de 1964, con Lee Marvin, John Cassavetes y Ronald Reagan -film que comentaremos- Madigan, 1968, con Richard Widmark y Henry Fonda, Two Mules for Sister Sara, 1970, con Clint Eastwood y Shirley MacLaine, The Beguiled, 1971, con Eastwood y Geraldine Page, Dirty Harry, 1972, con Eastwood, Charley Varrick, 1973, con Walter Matthau, The Shootist, 1976, con John Wayne, Lauren Bacall, James Stewart, Richard Boone y John Carradine, Escape from Alcatraz, 1979, con Eastwood. Su último largometraje fue la comedia Jinxed!, en 1983, con Bette Midler, un film sin mayor repercusión. Casado dos veces y padre de cinco hijos, Siegel murió de cáncer en Los Angeles a los 77 años. Su amplia producción cinematográfica, sin embargo, no ha estado exenta de críticas referidas torpemente al mercantilismo, quizás por su acercamiento con Eastwood. Al respecto, él mismo Siegel comentó que los productores le dejaban poca libertad a la hora de crear: “Una vez le dije al francés Jean-Luc Godard que él tenía algo que yo quería, libertad. Godard respondió: “tú tienes algo que yo necesito: dinero”. Dan Siegel siempre utilizó un estilo directo, centrado en la esencia del relato, y una narrativa dotada de un ritmo enérgico, el mismo que aprendió a modelar en la sala de edición. Fue un muy buen director y una gran persona, que supo abordar diversos géneros con una lealtad característica que se aprecia en todos sus films. Pues bien, The Killers, es un remake del film del mismo título, el genial thriller negro de Robert Siodmak, en 1946, adaptación de una historia corta del escritor Ernest Hemingway. Siegel nos cuenta la historia de dos asesinos quienes reciben el encargo de acabar con la vida de un antiguo piloto de carreras llamado Johnny North -John Cassavetes-. Tras terminar el trabajo, a uno de los asesinos, Charlie Strom -Lee Marvin- le llama la atención que su víctima no intentó defenderse ni huir, cuando normalmente todos lo hacen. Por esta razón, los criminales investigarán el pasado de su víctima, para averiguar el porqué de la indiferencia de éste ante la muerte, hecho que los llevará hasta un colega homicida. “Los Asesinos” es un cuento corto de apenas 12 páginas, el cual fue publicado en 1927, dentro del libro de relatos “Hombres sin mujeres”, años antes que Hemingway fuera considerado como uno de los escritores más importantes del mundo. El texto contenía una serie de diálogos y connotaciones implícitas, donde el lector debía imaginar el pasado de los protagonistas, sean víctimas o verdugos, lo que lo hacía ideal para ser adaptado al cine. Años más tarde, la Universal Pictures compró los derechos, hasta que en 1946, el escritor Anthony Veiller consiguió que su guión adaptado fuese llevado a la pantalla grande de la mano de Siodmak. Esta The Killers, es considerada por muchos críticos y cinéfilos como una de las piezas fundamentales del cine negro. Cabe mencionar que el guión escrito por Veiller antes de ser rodado por Siodmak fue revisado y reescrito en algunos puntos tanto por el novelista y cineasta Richard Brooks, como por John Huston. Lo cierto es que Veiller apenas firmó el guión, llevándose las aves marías ajenas. Dieciocho años más tarde, la Universal decidió recuperar los derechos de la cinta para volver a filmarla, esta vez producida y dirigida por Don Siegel. El guión estaría a cargo de Gene L. Coon, quien fusionaría elementos tanto del relato de Hemingway como del largometraje de Siodmak. El resultado sería una cinta de tan alta calidad, que sería estrenada en las salas de cine como una película más de los grandes estudios, lo que no deja de ser curioso. El éxito del remake fue posible gracias al talento narrativo de Don Siegel, un director de estilo y culto. Sin duda, el género que el realizador siempre dominó fue el thriller, y eso se aprecia nítidamente en el film. Siegel era poseedor de una habilidad especial que consistía en describir actos individuales con mecánica precisión. En este caso, los actos individuales son por lo general agresivos: existe una violencia explícita en el caso de los criminales, e implícita en la relación entre Johnny North y Sheila Farr -Angie Dickinson- más aún cuando Johnny se entera del vínculo sentimental que la Farr mantiene con el mafioso Jack Browning -Ronald Reagan-. Gran parte de la tensión de las escenas viene dado por el brusco contenida de las mismas. La bofetada que Jack Browning le propina a Sheila, ya forma parte de las escenas inolvidables del cine post-noir. La precisión descriptiva de Don Siegel está dada por la facilidad para formar el carácter de sus personajes con apenas un detalle, un movimiento, o un gesto, agregada la reseña física de sus acciones. Sin conocer el pasado de los asesinos, no nos resultará complicado formarse una idea de la personalidad de los mismos, y lo que es más, de las motivaciones que los han llevado a escoger la profesión. Son hombres que disfrutan de su trabajo, y eso se hace sentir en cada una de sus expresiones y acciones. La investigación que ellos dirigen no da tiempo para sutilezas, por lo que apenas atrapan a sus “fuentes”, exigen información de la forma más brutal, ya sea colgando a una mujer de una ventana de un edificio, o amenazando con asesinar a una no vidente, si es que no les señala el paradero de una de sus víctimas. Siegel mantiene un ritmo apoteósico durante todo el transcurso de la cinta, donde las acciones se suceden con rapidez, recurriendo a los saltos temporales sin usar elementos de transición entre escenas. Este ritmo es atribuible al hecho que los tiempos del formato de TV utilizado, no son aquellos usados en películas, los cuales son solo realizados para la pantalla grande, y aunque es en parte la razón del esquema de relato seleccionado, también cabe señalar que su narrativa le permitía a Siegel jugar con los tiempos de la acción, cosa común en las producciones de los años sesenta. Esto se complementa con la excitada música de John Williams, y con la canción principal del film, compuesta por Henry Mancini y Don Raye. La suma de estos ingredientes nos engancha con la historia desde el primer minuto hasta el inesperado final. La cinta cuenta con un elenco de moda de esos tiempos, lo que garantizó actuaciones de un buen nivel. La pareja de asesinos conformada por Lee Marvin y Clu Gulager, sirvieron de modelo para Quentin Tarantino cuando creó la pareja de asesinos a sueldo de Pulp Fiction, de 1994. Ambos realizan un estupendo trabajo personificando a estos criminales nada amistosos y excesivamente violentos. La sensual Angie Dickinson también realiza un estupendo trabajo interpretando a Sheila Farr, la mujer fatal de la cinta, personaje trascendente de la historia. Completando el elenco está el actor y director John Cassavetes -que pese a que aceptó el papel solo para juntar algo de dinero para invertirlo en sus notables películas independientes- quien contribuye con una interpretación plagada de intensidad. Finalmente, Ronald Reagan -en su último papel cinematográfico antes de dedicarse a la política- como el inescrupuloso Jack Browning, compone un personaje algo unidimensional que no presenta ningún dejo de arrepentimiento por sus actos. Obviamente que resulta curioso ver al futuro presidente yankee en un personaje mafioso que no tiene reparos en matar a alguien, o en golpear a su pareja. Con esta cinta, Don Siegel reafirma con creces su habilidad para imponer thrillers, con una historia donde la víctima es Johnny North; un personaje corrompido por una pasión irrefrenable que terminará por completo con su espíritu, y su vida. Siegel no tiene problemas para explorar los temperamentos de una serie de personajes motivados por sus obsesiones, las cuales tienen relación con el dinero, con una mujer, o con las razones por las cuales un hombre desea su muerte. The Killers es un excelente remake, que si bien no supera a la obra original, forma parte del selecto grupo de cintas que ha envejecido en gran forma y mejor estilo, presentando altas dosis de tensión, violencia gratuita, un memorable desenlace, y una magnífica alerta acerca de la peligrosidad de una mujer hermosa. Siegel hace uno de los mejores remakes de la historia del cine.