viernes, 4 de noviembre de 2016

“Decision Before Dawn”, Anatole Litvak nos situa en la delgada línea que separa a la traición del heroísmo.























































































Mikhail Anatole Litvak nacio en mayo de 1902, en la ciudad de Kiev, URSS, y falleció en diciembre de 1974, en Neuilly-sur-Seine, Francia. Director, guionista y productor de cine, forjó su carrera de cine en los EEUU, entre 1936 y 1979. Logró varios galardones, incluyendo una nominación al Oscar como Mejor Director, en 1948, otros más en 1951. Litvak creció en el marco de una familia acomodada de origen judío. Emigró a Berlín, Alemania, en 1925, donde estuvo trabajando hasta la llegada de los nazis. Después emigro a París. Tras breves estudios de filosofía y arte dramático en la Universidad de San Petersburgo, trabajará en la industria, en el Leningrad’s Nordkino Studios en 1923.  Es en 1930 el año en que dirige su primer film, Dolly macht Karriere un musical realizado con niños. Al año siguiente, realiza Calais-Douvres, una comedia dramática con la colaboración del director Jean Boyer. Ese mismo año filmó la comedia Nie wieder Liebe, sin trascender en ambos casos.  Con la llegada del sonoro, y gracias a su dominio del francés y el inglés, dirige tres films de poca aceptación -en alemán, inglés y francés-todos sin doblaje: la comedia musical Das Lied einer Nacht, el drama cómico Tell Me Tonight, y el policial Coeur de lilas. En 1935 emigra a Francia, donde consigue un enorme éxito con Mayerling, una adaptación de la novela del escritor y deportista francés Jean Schopfer -cuyo seudónimo es Claude Anet- y tiene como protagonistas a un joven Charles Boyer. Es un drama de época que trata acerca de sobre la vida del archiduque Rodolfo, hijo de Francisco José de Austria, y del romance que vivió cuando tenía 17 años con la baronesa Maria Vetsera. Litvak logra una fascinante y virtuosa puesta en escena. En 1937, ya en los EEUU, filma Tovarich, con Claudette Colbert, Charles Boyer y Basil Rathbone, una muy aceptable comedia en donde un matrimonio de la nobleza rusa, se ven obligados a escaparse del país, tras la Revolución bolchevique. Instalados sin saber cómo en París, y al no tener ni un centavo, tendrán que ponerse a trabajar como criados dentro de una mansión. Ya trabajaba para la productora Warner Bros. Pictures, cuyos ejecutivos se encariñaron por su destreza y decisión. Rueda dos cintas: el melodrama romántico The Sisters, en 1938, una especie de continuación de Little Women, 1933, de Cukor, pero con un estilo más verista, que pone en escena la trama de los enredos sentimentales de las tres hermanas Elliot, centrándose en especial en la hermana mayor Louise -interpretada por Bette Davis- y su matrimonio con un alcohólico periodista deportivo -Errol Flynn- en continua enemistad consigo mismo. Litvak arranca el film con la elección del presidente Teddy Roosevelt en 1904, y finaliza con la de William Taft en 1908. Entre ambos acontecimientos, el cineasta soviético desarrolla un sólido romance que le permite un trabajo certero, más plano que en otras de sus grandes films, pero sin que la narrativa decaiga en ningún momento en las andanzas de este matrimonio feliz y desafortunado al mismo tiempo. En 1940, filma All This, and Heaven Too, donde desarrolla un drama romántico de época, de intensas emociones. Litvak recurre a un halo de misterio e intriga. Es un ejemplo significativo del estilo del antiguo Hollywood. Supone la única colaboración en la pantalla de Bette Davis y Charles Boyer. La historia es narrada en un alargado flashback por la Davis que hace de institutriz, y que relata su pasado a las alumnas de su clase de francés en los EEUU. La presencia, antes y después del flashback, de Henry Martyn Field -Lynn- justifica el hecho de ser el abuelo paterno de la autora de la novela. La magnífica banda sonora de Max Steiner rubrica con excelencia las dimensiones del drama. Antes,  había hecho tres films de cine negro y de intriga: The Amazing Doctor Clitterhouse, 1938, Confessions of a Nazi Spy, y Castle on the Hudson, ambos en 1939. Luego produce y dirige una excelente película, City for Conquest con James Cagney como protagonista,  Ann Sheridan y Anthony Quinn. A partir de 1940-41, tanto en los EEUU, como en otros países, Litvak recoge, analiza y propaga muchos sistemas de producción, dominándolos todos con facilidad. Se había movido con variaciones de talento, y había probado invariablemente el éxito en todos los géneros: el melodrama musical, la historia de gangsters, un film bélico, la tragicomedia romántica etc. Con esto, el ruso demuestra ser un gran director de actores. La cima de su carrera llegó a finales de los cuarenta, cuando realiza dos obras imperecederas en el cine, el drama psicológico The Snake Pit, 1948, con una maravillosa Olivia de Havilland, y Sorry, Wrong Number, 1949, un formidable film noir, con las actuaciones de Barbara Stanwyck, Burt Lancaster y Ann Richards, una de las grandes obras del cine negro y de intriga de los años 40. Una mujer inválida pide una comunicación telefónica con la operadora. Oye por el auricular, una conversación entre dos malvivientes que refieren ciertos detalles inespecíficos de una mujer que será ultimada a una hora determinada. Desesperada, llama a la policía pero su denuncia posee data insuficiente, y no será tenida en cuenta. Ella es la hija de un “selfmademan” norteamericano, dueño de un emporio farmacéutico.  Conoce incidentalmente a un individuo de baja extracción social, novio con una amiga, y decide arrebatárselo y convertirlo en gerente de una de las empresas del padre. Sin embargo, abrirá así las puertas a una aventura impensada. Litvak, se nacionalizó norteamericano, se alistó en el ejército, para combatir en la Segunda Guerra Mundial; y además colaboró en obras de propaganda, con el director de cine Frank Capra. Alcanzó la graduación de coronel. En 1966, realizó una de sus mejores films: The Night of the Generals, con artistas como Peter O'Toole, Omar Sharif, Tom Courtenay, Donald Pleasence, Philippe Noiret y Christopher Plummer. En medio del caos y del terror reinante, un militar alemán que ejerce de policía investiga un asesinato. El uniformado tendrá el valor de investigar a los generales de la zona y a perseguirlos sin darles descanso. Omar Sharif logra darle vida a un personaje como sacado del mejor cine negro, un ser entrañable empeñado en cumplir por su espíritu idealista. Le fastidia que maten a las meretrices, y los asesinos no paguen por ello. Por otro lado, Peter O´Toole encaja dentro de un papel contenido, sin exageraciones, justo para aprovechar la muy prolija BSO. Donald Pleasence, de general alemán, luce como pez en el agua, un actor secundario de lujo. El film ofrece mil posibilidades y las aprovecha todas. Interesante de principio a fin. Con la operación Valkiria de por medio, y diversos escenarios en el tiempo, sin demasiada espectacularidad, no cabe más que elogiar el conjunto logrado, una trama entretenida que hay que saber  valorar, sobre todo, porque cumple su objetivo sin ser nada pretenciosa.  Injustamente, se ha subestimado la carrera de este eterno emigrante, aunque siempre gozó de mucho prestigio entre compañeros de profesión como Billy Wilder. Un director que aprovechó todos los recursos cinematográficos de la época, y que creció sin apuras fortaleciendo su conocimiento al trabajar con artistas norteamericanos de trayectoria. Pues bien, en Decision Before Dawn, Litvak integra su argumentación durante la Segunda Guerra Mundial, donde al teniente Rennick -Richard Basehart- le asignan la misión de conseguir algunos soldados alemanes que acepten trabajar como delatores con el fin de detectar la posición del ejército alemán. Rennick terminará confiándole la tarea a Tiger -Hans Christian Blech- un prisionero alemán, quien es regresado a su país y a quien solamente le interesa su propio beneficio, acompañado por el cabo yankee Karl Maurer, alias “Happy” -Oskar Werner- quien desea que la guerra se termine pronto para así evitarle más sufrimiento a sus compatriotas, a través de una arriesgada misión de espionaje. Tras finiquitada la Segunda Guerra Mundial, Hollywood reemplazaría gradualmente las películas bélicas por los westerns. Sin embargo, cuando comenzaron las hostilidades al interior de Corea, fueron muchos los productores que intentarían revivir el género. Mientras que algunos estudios como la Warner Brothers continuarían produciendo cintas que destacaran el patriotismo yankee durante la guerra -siempre agregando cuestionamientos morales- la 20th Century-Fox, gerenciada por Darryl F. Zanuck, prefirió desarrollar una visión reflexiva y respetuosa de los conflictos militares, los cuales siempre terminaban demandando más de un sacrificio personal de los involucrados, y cuya finalidad era buscar el bien común. Dentro de este contexto se filmó Decision Before Dawn, una compleja cinta de espías basada en la novela “Call It Treason”, del escritor y periodista George Howe, en donde se cuestiona el significado de los términos “traidor” y "héroe". Para 1951, el público de los EEUU, ya habían presenciado varias cintas rodadas por los bombardeos en Alemania, como por ejemplo A Foreign Affair, 1948, de Billy Wilder, o The Search, del mismo año, de Fred Zinnemann. El film de Anatole Litvak se encuentra ambientada antes de la invasión aliada a Alemania, cuando el Tercer Reich se caía a pedazos. A diferencia de muchos de los films de la época, en los que se recreaban los escenarios y la maquinaria utilizados en la guerra, la producción de Decision Before Dawn tuvo acceso a recursos que pronto desaparecerían, como por ejemplo algunos camiones y tanques alemanes auténticos. Además, al menos sesenta minutos de metraje transcurre en diferentes ciudades alemanas en las cuales aparecen trenes, y otros medios de transporte auténticos. Litvak y su equipo de filmación tuvieron ciudades enteras a su disposición, las cuales conformaron el espectacular telón de fondo de la historia. Decision Before Dawn está íntimamente vinculada a lo bélico y al espionaje, y que se distancia del resto de films sugeridos por que involucra cuestionamientos acerca del patriotismo y la moral, y que además funciona como una suerte de puente entre las historias de lo hecho por los servicios de inteligencia durante la guerra, y un bastante bien calculado mundo del espionaje que azotaría al cine algunos años después. La premisa de la cinta es simple; los aliados están a punto de ingresar a suelo alemán, por lo que los encargados de la inteligencia yankee piensan que es conveniente reclutar soldados enemigos que puedan traerles información acerca de sus líneas, evitando encontrarse con sorpresas. Esto significa que se pretende reclutar traidores, los cuales en su mayoría se encuentran encarcelados en los campos de prisioneros de guerra manejados por los aliados. Entre esos prisioneros se encuentra el cabo Maurer, quien tras ver como los otros prisioneros asesinan a un compañero por afirmar que los aliados ganarán la guerra, decide ayudar a los norteamericanos acabar con el conflicto lo más rápido posible. Posteriormente, Maurer logrará infiltrarse en suelo alemán, donde intentará reunir información acerca de la ubicación del bando rival en un plazo no mayor a cinco días. Su sorpresa no será menor cuando descubra las ruinas provocadas por los bombardeos aliados, que si bien son funcionales, distan de ser lo suficientemente eficientes. Las bajas civiles son inevitables, lo que quedará evidenciado con algunas de las personas que el protagonista irá conociendo durante su misión, las cuales, o han sufrido daños físicos durante la guerra, o terminaron por perder a algún ser querido, donde la mujer interpretada por Hildegard Knef, vendría a ejemplificar esto último. Maurer se encontrará con otras razones que lo harán cuestionar su misión. Descubrirá que uno de los puntos que los aliados desean bombardear, se encuentra cerca del hospital en el que trabaja su padre. Resulta curioso e interesante a la vez que una película hollywoodense muestre el drama del lado alemán durante la guerra. Por lo general, gran parte de las cintas que retratan lo acontecido durante la Segunda Guerra Mundial, tienden a retratar a los alemanes como victimarios, nunca como damnificados. Maurer no busca la victoria aliada, sino que su intención es evitarle más sufrimiento a un cada vez más alicaído pueblo alemán, lo que redefine por completo el concepto de traidor. Por supuesto, Anatole Litvak no dudará en que su trama contenga una serie de  cuestionamientos morales aunados al dramatismo, sino que también presenta una buena dosis de suspenso, en especial desde que Maurer conoce a un corrupto soldado alemán interpretado por Wilfried Seyferth. Las cosas se le complicarán al cabo Maurer, quien pronto verá su como su nombre aparece en las listas de los hombres perseguidos por el ejército alemán, lo que lo obligará a ocultarse mientras planea escapar. Si algo caracteriza a este film de Litvak son las interpretaciones. Werner no solo logra que su personaje sea creíble, sino que termina capturando nuestra simpatía, y que logre completar con éxito su misión. Blech realiza un excelente trabajo, interpretando a Tiger, el cual además de actuar como contraparte del protagonista, aporta con una dedicada tensión, jaqueándonos ya que es inevitable pensar que en algún momento terminará delatando a su compañero. El elenco alemán de la cinta logra opacar a Richard Basehart, quien realiza un buen trabajo. Decision Before Dawn es una estupenda cinta que mezcla con éxito el drama con el suspenso. Plagada escenas espectaculares, donde implica algunos lugares alemanes que están siendo bombardeados, lo que deja en evidencia el trabajo de fotografía de Franz Planer. Litvak le imprime un ritmo narrativo adecuado al buen guión de Peter Viertel, cuyo tema central es la delgada línea que separa a la traición del heroísmo. La única observación que se le podría realizar a esta película, siempre dentro del subjetivismo, es lo incómodo que todos los alemanes dialoguen en inglés, lo cual le resta algo de realismo al relato. De todas formas, la cinta fue nominada al Oscar a Mejor película y a Mejor edición. Como dato curioso, esta película es uno de los primeros trabajos del gran actor Klaus Kinski, quien interpreta a uno de los prisioneros alemanes que se ofrece para oficiar de espía. Decision Before Dawn nos entrega una mirada distinta y más profunda de la Segunda Guerra Mundial, donde todos los involucrados en el conflicto bélico terminan siendo víctimas, sin importar de qué lado se encuentren. Buen film. Recomendable. Anatole Litvak nos situa en la delgada línea que separa a la traición del heroísmo.