jueves, 29 de diciembre de 2016

"Princess", Anders Morgenthaler hace una polémica aunque entretenida y llamativa película de animación para adultos.






































































Anders Morgenthaler nació en diciembre de 1972 (44), en Copenhague, Dinamarca. Desde temprana edad tuvo afición por el dibujo y la ilustración. Puede decirse que ha sido su medio de supervivencia a través del sistema escolar público. Después de graduarse de la escuela secundaria en 1992, trabajó como un diseñador y animador autodidacta en la entidad estatal  “Interactive Television Entertainment ITE”, haciendo de “Hugo the Troll”, el primer juego de dibujos animados interactivo del mundo. Dejó ITE cuando fue pre-aceptado en el “Danish Design College”, escuela adonde se dirigen sólo los mejores dibujantes. La escuela de diseño danés está situada en Jutlandia, y hace de sus alumnos muchachos disciplinados primero en lo personal y social, para luego darle las armas para que se puedan desarrollarse en el oficio. Finalmente, la escuela puede considerar el hecho de internacionalizar a sus mejores alumnos o bien hacer efectiva la política de intercambio. Cuando finalmente Anders fue aceptado en la escuela, no se logró con él la disciplina personal y social que se buscaba, pero fue el mejor en la parte creativa. Anders fue un muchacho poco sociable desde niño, así que la escuela logró darle una mejor postura, pero no pudo hacerlo en un 100%. A todas luces, Anders fue y es un sujeto extrovertido y muchas veces estrambótico, sin embargo, el transcurrir de los años ha asentado las buenas costumbres, y mejorado su carácter y sus vínculos sociales. Obtuvo la posibilidad que su trabajo se conozca internacionalmente, y ha desarrollado una serie de films que bien se podrían comparar con los realizados por los mejores directores daneses. Todo esto lo llevó a la fundación de la empresa  “TV-Animation” en colaboración con Tom Vedel y Mikkel Egelund. Es una compañía de dibujos animados que en tres años se convirtió en la segunda compañía de dibujos animados más grande de Dinamarca. Ser director creativo de su empresa, y asesorar a su escuela lo llevó al Festival  de Cine de Annecy en 1999. Tuvo un pequeño percance en el avión de regreso. Esto hizo que Anders demostrara una personalidad frágil, que tuvo que ser tratado. Sus películas mejoraron, y al mismo tiempo, la empresa siguió creciendo, realizando series e historietas interactivas, nutridas con programaciones y personajes innovadores. Se podría decir que Anders es un producto esencialmente formado por el estado danés. Pues bien, en Princess, 2006, Morgenthaler, nos cuenta la historia de August, un clérigo misionero, quien regresa a casa. Su hermana Christina, una estrella del porno en decadencia conocida como “Princesa”, ha muerto de sobredosis. Desde ese momento, August se encargará de cuidar a su hija de cinco añitos y tratará de limpiar el nombre de su fallecida hermana. Lo maravilloso del mundo de la animación es que permite desarrollar cualquier tipo de ideas sin importar la dirección que estas puedan tomar. Esa noción de libertad siempre ha estado plasmada en la obra del realizador y dibujante danés Anders Morgenthaler, quien luego de trabajar en un par de series de TV, comenzó a pavimentar su camino dentro del mundo del cine. La idea que daría vida a Princess, su primera cinta y la más relevante hasta la fecha, se gestó durante la realización del cortometraje Araki, the Killing of a Japanese Photographer, tres años antes, el cual fue presentando por su autor como proyecto de fin de curso para la “Danish Film School”, y que fue estrenado en el Festival de Berlín del 2003. Según Morgenthaler, el guión del corto estaba inspirado en el libro “Tokyo Lucky Hole”, obra del polémico fotógrafo Nobuyoshi Araki, quien ha sido tildado por los entendidos como un “verdadero pornógrafo”. Dicho libro documenta con imágenes explícitas la voracidad de la industria del sexo en Japón, centrándose en el barrio de “Kabukicho Shinjuku” en el Tokio de la década de los ochenta. Tres años después del estreno del cortometraje, Morgenthaler junto con la guionista Mette Heeno deciden adentrarse de lleno al mundo de la pornografía para contar la trágica historia de una estrella porno, su hija, y su hermano. Princess, se centra en August, un joven de 32 años que como consecuencia de la repentina muerte de su hermana Christina, quien durante años ha estado trabajando en la industria pornográfica bajo el seudónimo de “Princesa”, abandona su profesión de misionero para hacerse responsable de la hija de esta, Mia, una pequeña de cinco años. Cegado por la ira provocada por el trágico destino de su hermana, August se embarca en un violento viaje en compañía de la niña con la intención de vengar la muerte de Christina, e intentar borrar toda evidencia de su cuestionada profesión. Si bien esta es la base del relato, durante el transcurso del film es posible distinguir una serie de aristas que ayudan a que la historia sea mucho más profunda, y rica en matices. A través de flashbacks los cuales consisten en filmaciones realizadas por August cuando era pequeño, y en las que participan actores de carne y hueso, se repasan algunos de los sucesos que llevaron a Christina a convertirse en una estrella del cine para adultos, y a su hermano en un ser reprimido, que ha decidido volcar su frustración en el cristianismo. Es en los flashbacks que descubrimos que el detonador del declive psicológico de la pareja de hermanos es la muerte prematura de sus padres en un accidente automovilístico, lo que los obliga a vivir en una residencia bajo el cuidado de un tutor ausente. En parte, Morgenthaler nos da a entender que el sentimiento de culpa de Christina, quien se atribuye la muerte de sus padres, y la mala influencia del novio de esta, son factores que la empujan hacia el mundo de la pornografía, el cual termina exacerbando sus problemas, arrastrándola a ella, y a su entorno al mismísimo infierno. Está satanización de la pornografía, le trajo una serie de conflictos al director, quien se vio envuelto en una fuerte polémica durante la presentación de la cinta en el Festival de Cannes. Para Anders Morgenthaler, la pornografía se aprovecha sin ningún remordimiento de aquellas mujeres que participan en el negocio, explotando su imagen y su físico, con la intención de obtener réditos, es decir, es una inversión como cualquier otra. Es por este mismo motivo que August, que en ciertos puntos no es más que la extensión de Morgenthaler, va a arremeter con una violencia desmedida contra quienes él responsabiliza por los excesos que terminaron por destruir a su hermana. Para Morgenthaler, la pornografía es una suerte de imán que atrae a un grupo de personas que bien pueden tener alguna especie de trauma, que necesitan reafirmar su baja autoestima, o que son entretenimiento visual para cualquiera. Obviamente, que si el asunto viene por la parte negativa, es un caldo de cultivo para la explotación humana. Considerando el perfil psicológico de los profesionales de la pornografía que propone el danés, no es de extrañar que a Christina le resulte atractivo aquel mundillo. Esta visión incendiaria de la pornografía, provocó que muchos profesionales de la industria alzaran su voz en contra del director. Entre ellos se encontraba el actor y productor de cine pornográfico Jeppe Severin, quien junto al realizador protagonizan el documental Jeppe vs. Morgenthaler: Luces y sombras del porno, en el cual ambos exponen sus ideas con respecto a la industria, y al film del danés. Si bien, en dicho documental, Morgenthaler reafirma algunas de sus polémicas declaraciones, también deja en claro que uno de los objetivos centrales de Princess es demostrar como la industria de la pornografía ha venido arruinando vidas de un modo miserable, al mismo tiempo que ejerce el control audiovisual sobre nuestra sexualidad a través de los códigos de género. Esto es importante, porque si bien la vida de Christina termina de forma abrupta y trágica, quienes más sufren con su accionar son August y la nena. El hermano de la víctima es un sujeto frustrado y sometido, que se culpa por no haber podido salvar a su hermana del mundo “demoniaco” en el cual se involucró. Al mismo tiempo, su rabia no hace más que aumentar al ver el daño físico y psicológico que ha sufrido Mia, al estar expuesta a un entorno tan nefasto. La niña no solo es víctima del abandono materno, sino que es presa de lo que no comprende, expresando una sexualización prematura que desencadena una de las escenas más radicales de la cinta: un intento de violación. Si bien la brutal reacción de August podemos entenderla hasta una cierta perspectiva que involucra el dolor y la moralidad, no es justificable de esa manera. Debido a su incapacidad de expresarse por otro medio que no sea la violencia, también arrastra a Mia en su cruzada de venganza, invitándola a entrar a un mundo que no es aquel que del que la quiere alejar. August pasa a ser un damnificado de sus propia emocionalidad, transformándose en un terrorista dispuesto a asesinar, extorsionar, y destruir media ciudad si es necesario con tal de llevar a cabo la purificación de Princess, y salvando a Mia de un futuro similar al de su madre. Observándolo desde ese prisma, el trágico final de esta brutal fábula pareciera tener más sentido. Solo huyendo de este mundo insensible,  podemos encontrar la paz que nos ha sido tan esquiva durante tanto tiempo. Quizás con la intención de recalcar que esta impactante historia animada se trata de una prosopeya fabular, Anders Morgenthaler introduce un elemento fantástico encarnado en Multe, el muñeco de peluche de la niña, que por momentos adquiere vida propia e interactúa con ella, y con August. Si bien está claro que las escenas que implican a estos tres personajes tienen por objetivo insistir en la idea que los protagonistas ansían encontrar un lugar en el que puedan estar a salvo de la influencia negativa de la sociedad, el componente fantástico no parece terminar de convencernos, por lo que es uno de los puntos donde el realizador no logra controlar. En cuanto al aspecto estético de la cinta, mientras que el diseño de personajes es llamativo, al igual que la paleta de colores utilizada por el director, la cual es complementada con una muy buena utilización del “Common Gateway Interface CGI”, la animación no es tan fluida como uno quisiera, por lo que nos cuesta un poco acostumbrarnos a aquellos movimientos cuasi robóticos que exhiben los personajes. Sin embargo, como mencionaba anteriormente, lo que resulta novedoso es la inclusión de escenas con actores de carne y hueso, las que no solo sirven para darle una mayor profundidad a los personajes, sino que los hace ver mucho más reales. Princess es una película animada atípica tanto en su esteticismo como en su proceso narrativo, cuya trama difícilmente nos va a dejar indiferentes. En cierta forma, se trata de una paradoja cinematográfica al tratarse de un film de explotación que presenta un discurso antiexplotación. Morgenthaler no se conforma solo con desarrollar su controversia discursiva de su relato, sino que también se preocupa de cada detalle de su obra convirtiéndola en una de las películas de animación más interesantes de los últimos años. Princess es violenta, controversial, perturbadora, entretenida, extrañamente hermosa, y real como la vida misma. Una fascinante película cuya temática nos puede llegar a gustar u odiar. Todo dependerá con cual de nuestras máscaras la podamos observar. Anders Morgenthaler hace una polémica aunque entretenida y llamativa película  de animación para adultos.