miércoles, 28 de diciembre de 2016

“The First Great Train Robbery”, Michael Crichton logra una entretenida cinta gracias al potencial y complemento de sus actores principales.












































































Michael Crichton nació en octubre de 1942, Chicago, Illinois, y falleció en noviembre de 2008, Los Ángeles, California. Fue uno de los novelistas yankees más creativos. A Crichton se  le conoce por ser el iniciador de la literatura “tecnothriller”, siendo su vínculo con Steve Spielberg un hecho cercano. Notable narrador, cuestionó las ideas preconcebidas que se tenían acerca del mundo, entreteniendo a cientos de miles de lectores. Graduado en medicina, antropología y etnología, se dedicó a escribir novelas de misterio, con base científica, entre ellas: La amenaza de Andrómeda, 1969, El hombre terminal, 1972, El mundo de los robots asesinos, 1973, Esfera, 1987, Parque jurásico, 1990, libro llevado al cine con suceso por Spielberg. Es la única persona que ha tenido simultáneamente, en los EEUU, el libro más vendido -Acoso- la película más taquillera -Parque Jurásico- y la serie de TV con mayor audiencia -ER o Urgencias-. Se estrenaron en el cine, 12 de sus novelas, entre ellas: Westworld, 1973, guionada y dirigida por él mismo -comentada en el blog- Jurassic Park, 1993, de Spielberg, Congo, 1995, de Frank Marshall, The Lost World: Jurassic Park, 1997, de Steven Spielberg, Esfera, 1998, de Barry Levinson etc. La faceta más conocida de Crichton es sin duda la de autor de “bestsellers” de gran precisión científica y documental, en los que la amenaza que representa un desenfrenado progreso de la ciencia es uno de los temas más recurrentes. Junto a Spielberg inauguró la “dinomanía”, en los inicios de los noventa. John Hammond, el multimillonario dueño de Jurassic Park, invitó a Alan Grant y a Ellie Sattler, dos reconocidos paleontólogos, a visitar su nuevo parque temático, situado en una remota isla cercana a Costa Rica. Los hallazgos de Hammond y su equipo de científicos consistieron en haber creado nuevos ejemplares de dinosaurios a partir de la alteración genética de un ADN fosilizado. Grant y Sattler iniciaron un recorrido motorizado por el parque, acompañados por el matemático Ian Malcolm, y de Lex y Tim, los nietos de Hammond. Cuando fallan los sistemas de seguridad durante una fuerte tormenta, los visitantes se ven sometidos al poder destructivo de unos seres prehistóricos que nunca debieron ser resucitados. A pesar del esmero en justificar la premisa argumental, y de la debilidad de los personajes, Parque Jurásico es una lograda novela de intriga. De la versión cinematográfica de Steven Spielberg, estrenada en 1993, sobresalen los apabullantes efectos visuales utilizados para crear a los dinosaurios: la escena en la que el todoterreno de Grant, Sattler y Malcolm es perseguido por el inmenso Tyrannosaurus Rex, el cual produce una auténtica dosis de intriga y  terror. Intencionadamente o no, John Michael Crichton nació en octubre de 1942 en Chicago, Illinois y falleció en diciembre de 2008 en la ciudad de Los Angeles, California. Fue uno de los novelistas estadounidenses más creativos. A Micheal Crichton se  le conoce principalmente por ser el iniciador de la literatura “tecnothriller”, siendo su vínculo con el cineasta Steve Spielberg muy cercano. Notable narrador que cuestionó las ideas preconcebidas que se tenían acerca del mundo, entreteniendo a lectores mientras lo hacía. Graduado en medicina, antropología y etnología, se dedicó a escribir novelas de misterio, con base científica, entre ellas: La amenaza de Andrómeda, 1969, El hombre terminal, 1972, El mundo de los robots asesinos, 1973, Esfera, 1987, Parque jurásico, 1990, llevada a la pantalla con gran suceso por Spielberg. Es la única persona que ha tenido simultáneamente, en los EEUU, el libro más vendido -Acoso-la película más taquillera -Parque Jurásico- y la serie de TV con mayor audiencia -ER o Urgencias-. Se estrenaron en el cine, 12 de sus novelas, entre ellas: Westworld, 1973, guionada y dirigida por Crichton,  Jurassic Park, 1993, de Steven Spielberg, Congo, 1995, de Frank Marshall, The Lost World: Jurassic Park, 1997, de Steven Spielberg, Esfera, 1998, de Barry Levinson etc. Colaborador habitual de la industria televisiva, fue el creador de la serie ER o Urgencias, en 1994. La faceta más conocida de Crichton es sin duda la de autor de “best-sellers” de gran precisión científica y documental, y en los que la amenaza que representa un desenfrenado progreso de la ciencia es uno de los temas recurrentes. Junto a Spielberg inauguró la “dinomanía”, en los años noventa. John Hammond, el multimillonario dueño de Jurassic Park, invitó a Alan Grant y a Ellie Sattler, dos reconocidos paleontólogos, a visitar su nuevo parque temático, situado en una remota isla cerca de Costa Rica. Los hallazgos de Hammond y su equipo de científicos consistieron en haber creado nuevos ejemplares de dinosaurios a partir de la alteración genética de un ADN fosilizado. Grant y Sattler inician un recorrido motorizado por el parque en compañía del matemático Ian Malcolm y de Lex y Tim, los nietos del megalómano Hammond. Cuando fallan los sistemas de seguridad durante una fuerte tormenta, los privilegiados visitantes se ven sometidos al poder destructivo de unos seres prehistóricos que nunca debieron ser resucitados. A pesar del esmero en justificar la premisa argumental, y de la debilidad de los personajes, Parque Jurásico es una lograda novela de intriga. De la versión cinematográfica de Steven Spielberg, estrenada en 1993, sobresalen los apabullantes efectos visuales utilizados para crear a los dinosaurios: la escena en la que el todoterreno de Grant, Sattler y Malcolm es perseguido por el inmenso Tyrannosaurus Rex, el cual produce una auténtica dosis de intriga y  terror. Intencionadamente o no, su carrera ha sido parecida a la de Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, el cual precisamente, junto a Mark Twain y Alfred Hitchcock, fueron sus mayores influencias. Al igual que Doyle, Crichton era médico, pero prefirió la literatura. Además, el norteamericano investigó lo paranormal y las tendencias de su tiempo. Tanto Crichton como Doyle escribieron sobre dinosaurios vivos en los tiempos modernos, siendo The Lost World: Jurassic Park una novela en homenaje a la homónima de Conan Doyle. Pues bien, en su film The First Great Train Robbery, 1978, Crichton nos contará la historia de Edward Pierce -Sean Connery- un ladrón que va a concebir un plan para realizar un atraco y robar 25,000 libras en lingotes de oro del vagón de pago de una compañía de ferrocarriles. Para poder llevar a cabo uno de los mayores robos de la historia, Pierce deberá aunar sus fuerzas con Agar -Donald Sutherland- un experto caco de cajas fuertes, y con la bella y sexy Miriam -Lesley-Anne Down- su novia, quienes llevarán a cabo un plan tan descabellado como peligroso. Antes de poder acercarse al botín, la banda tendrá que conseguir hacerse con cuatro llaves que cuatro personas distintas tienen en su posesión. A mediados de la década del sesenta, bajo el seudónimo de John Lange, Michael Crichton irrumpió en la escena literaria con la novela “Odds On”. Tras el éxito de sus primeras obras, en especial de “The Andromeda Strain”, la cual fue llevada al cine en 1971, Crichton decidió probar suerte como realizador y guionista. Tras realizar Westword, en 1973, y Coma, en 1977, comenzaría a adaptar una de sus novelas titulada, “The Great Train Robbery”. En dicho escrito, el autor relataba un hecho de la vida real usando seudónimos, y un poco de imaginación; el asalto a un tren en movimiento ocurrido en el siglo XIX en Inglaterra, el cual en su interior transportaba una gran cantidad de lingotes de oro equivalente a 25,000 libras esterlinas de la época. La historia del llamado “primer robo a un tren en movimiento”, sería rodada en Londres y Dublín por Crichton, quien tendría que enfrentarse a una serie de problemas de carácter económico y profesional. No solo se vio en la obligación de pedirles a algunos de los miembros del reparto que realizaran sus propias escenas de riesgo por no contar con el dinero suficiente como para contratar dobles -la gran mayoría del presupuesto lo gastó en la construcción de los sets- sino que también tuvo que superar los prejuicios que tenían los equipos de filmación tanto de Londres como de Dublín, quienes no mostraban respeto por el realizador. Obligado a demostrar su valía como director, Crichton no tuvo más remedio que enseñarle a sus compañeros de trabajo una copia del film Coma, con lo cual se ganó la admiración. La historia de The First Great Train Robbery se sitúa en el año 1855. El ejército británico estaba participando en la Guerra de Crimea. Para financiar el conflicto, una vez al mes se transportaban en tren un valioso cargamento desde Londres hasta Folkestone. Las autoridades a cargo del  transporte no podían estar más satisfechas con el proceso; no solo el tren en movimiento se había demostrado inexpugnable para los arriesgados ladrones que fracasaron en el intento de asaltarlo, sino que además para abrir la caja fuerte que contenía el botín se necesitan cuatro llaves, las que se encontraban repartidas entre los encargados de la estación de ferrocarriles, y los delegados del banco. Lo que parecía ser un atraco imposible, para el distinguido ladrón Edward Pierce no era tan así. Es por eso que pondrá en marcha un complejo plan en compañía de su novia y colega Miriam, y un avezado ladrón y cerrajero, Agar, un guardia corrupto, y prófugo de la justicia. Juntos tendrán que superar un sinnúmero de dificultades si es que pretenden asaltar con éxito el cuantioso botín, incluyendo desafortunados imprevistos de último momento. Como la parte más importante del plan era la obtención de las cuatro llaves de la caja fuerte, alrededor de dos tercios de la cinta giran en torno a las artimañas que el trío deben realizar para obtenerlas. Para tener las dos llaves que poseen los ejecutivos del banco, Pierce y compañía tendrán que utilizar sus habilidades ya no como ladrones sino como embaucadores profesionales. Para las dos restantes, que se encontraban en una de las oficinas de la compañía de ferrocarriles, custodiadas por un par de guardias, no les quedará más remedio que preparar un robo en el que necesitarán la ayuda de un habilidoso colega conocido bajo el apodo de “Clean Willy” -Wayne Sleep- quien está encarcelado en una de las prisiones más seguras de Londres. En el último tramo del film, la acción se concentra en la ejecución del arriesgado asalto a bordo del tren que viaja a 50 millas por hora, y en la resolución por parte de los protagonistas de los detalles finales que son aquellos que amenazaban el éxito de la operación. Considerando lo complejo del plan, Crichton es lo suficientemente sagaz como para preocuparse de exhibir de forma colorida y detallada cada uno de los pasos a seguir por Pierce y sus secuaces, con el fin que no solo los espectadores puedan participar activamente en el robo, sino para que aprecie el ingenio y la tenacidad de este grupo de pintorescos asaltantes, lo que inevitablemente los empujará a abogar por su causa. Algo que va a llamar la atención durante el transcurso de la cinta, es la preocupación del realizador por retratar de la manera más fiel a la Inglaterra victoriana. Crichton reconstruye de forma vivida la Era Industrial, no solo preocupándose por cada uno de los detalles de los sets y del vestuario, sino que también de los aspectos sociales que marcaron ese periodo. Pone énfasis en las condiciones deshumanizantes existentes, la corrupción y la inequidad social, y se asegura de contrastar la extrema pobreza de los barrios marginales con la ostentación de los sectores acomodados. Esto no significa que The First Great Train Robbery presente un testimonio visual más profundo o algún tipo de mensaje social. Lo que busca Crichton es la utilización de estos elementos con el objetivo de establecer una tendencia antisistema que ayude a que quienes observamos simpaticemos con los tres antihéroes, aun cuando las motivaciones de estos son egoístas, y pese al hecho que algunas de sus decisiones esquiven todo límite moral. Otro aspecto al que Crichton le da importancia, es al lenguaje y los códigos usados por los criminales de la época. Con el fin de lograr ser lo más exacto posible a la hora de retratar los modismos y las costumbres del bajo mundo londinense del siglo XIX, se basó en los detalles descritos por el escritor Kellow Chesney en su libro “The Victorian Underworld”, el cual no era más que una descripción exhaustiva de los aspectos más sórdidos de la sociedad victoriana. En cuanto a los actores, Sean Connery hace un buen trabajo personificando a un codicioso ladrón, aunque educado, con un sinuoso sentido del humor, y un coraje a toda prueba. Connery tiene el mérito de haber realizado la totalidad de las escenas de riesgo a bordo del tren en movimiento. El antiguo 007 posee una química formidable con Lesley-Anne Down, quien en uno de sus mejores actuaciones de su carrera interpreta a una estafadora con una fidelidad a toda prueba, que si bien desea hacerse con su parte del robo, su mayor preocupación es poder construir una vida junto a su amado socio. Destaca también Donald Sutherland, quien no solo logra que su personaje se complemente con el personaje de Connery, sino que también aporta dosis de comedia a la trama. En la puesta en escena quizás estén los yerros del film, ya que si bien es cierto la fotografía está bien y la BSO de Jerry Goldsmith es una garantía otorgándole un carácter casi épico a las escenas del tren, no me gustó ni el montaje, ni el diseño artístico, si se trata de la producción en sí. Obviamente no es mala sino una cuestión de apreciación. Es evidente que gran parte del mérito que la cinta funcione se debe a Crichton. El norteamericano fue muy inteligente para incluir en la adaptación de su novela la comedia y una descripción del período victoriano, lo que le valió en 1980 el premio Edgar Allan Poe a la mejor película. The First Great Train Robbery no es una cinta profunda ni una obra maestra sino una producción modesta, pero que nos entrega lo que promete; cerca de dos horas de entretenimiento y sorpresas de la mano de un elenco notable. Por las virtudes antes descritas, y por la inclusión de algunos acertados giros de tuerca, que evitan que la historia sea predecible, es justo mencionar que quizás esta no solo sea una de las mejores películas de Crichton, sino que parecería ser uno de los mejores trabajos del carismático Sean Connery. Michael Crichton logra una entretenida cinta gracias al potencial y complemento de sus actores principales.